Crecimiento y desarrollo

El desafío de crecer e incluir. Agendas según los mundos y cómo salir del extractivismo

 

El desarrollo implica un círculo virtuoso: incluir en el mercado cantidades cada vez mayores de personas con capacidad de consumir, lo que demanda un crecimiento productivo que factibilice los mayores consumos, lo que a su vez implica la expansión de industrias, puestos de trabajo y consecuente aumento de la capacidad de consumo de la población.

Analizando el período histórico que comienza en 1986, utilizando la gráfica de PIB per cápita vs. GINI de Fernando Cucchietti, se encuentra que la fórmula “incluir para crecer y crecer para incluir” fue efectivamente puesta en práctica durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Para explorar la relación entre crecimiento y desarrollo vamos a mapear múltiples indicadores considerando un acotado conjunto de países. Hemos seleccionado:

  • Países con estructuras industriales incompletas; es decir con su producción dependiente de la importación de insumos, partes manufacturadas, equipos, etc.: Argentina y Brasil.
  • Países de alta industrialización: Alemania, Suecia y Estados Unidos.
  • Un país no integrado al modo de producción capitalista: Cuba.

 

La capacidad productiva y el desarrollo

En lo que sigue analizaremos para cada uno de los países seleccionados, los indicadores de desarrollo en función del tamaño de la economía cuantificado con el PIB per cápita.

 

PIB e igualdad social

La relación entre la parte del ingreso nacional que se lleva el sector del 10% de mayores ingresos y la que se lleva el sector del 50% de menores ingresos es un buen indicador de equidad social (cuanto menor es el número mayor es el nivel de equidad)[1]. Con datos del Banco Mundial (WB) y del World International Database (WID) orientado por Thomas Piketty hemos construido la Tabla 1.

 

Conclusiones de la Tabla 1:

  1. Con la excepción de EE.UU. los países con mayor PIB per cápita han podido desarrollar, aún el marco del modo de producción capitalista, sociedades más equitativas.
  2. En nuestro país la historia peronista-kirchnerista logró un nivel de igualdad mayor que el que podría esperarse de nuestro PIB per cápita.
  3. La ideología fuertemente meritocrática imperante, desde el comienzo de su historia en EE.UU., hace que su nivel de igualdad sea bajo en relación a su PIB per cápita.

 

PIB y consumo de energía eléctrica per cápita

Este indicador, aún válido, perteneció a las agendas de los siglos XIX y XX y es transversal a los diferentes modos de producción “El comunismo es el poder soviético más la electrificación de todo el país, ya que la industria no puede desarrollarse sin electrificación” (Lenin, 1920[2]).

Imposible independizar un proyecto político de la base tecnológica de la sociedad para la que ese proyecto se formula.

Con los datos del WB construimos la Tabla 2:

Conclusiones de la Tabla 2:

  1. En los países de bajo PIB per cápita hay subconsumo de electricidad, es decir hay bajo uso de electrodomésticos, baja iluminación, baja actividad industrial, etc.
  2. En el otro extremo EE.UU. y Suecia tienen un fuerte sobreconsumo y prácticamente duplican el consumo alemán que es el de un país con alto nivel de desarrollo industrial.

 

PIB e índice de desarrollo humano

La PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha definido hace años el Índice de Desarrollo Humano (IDH) que combina índices de salud pública, niveles educativos de la población y capacidad de consumo de la población.

Tomando los datos del PNUD construimos la Tabla 3:

Conclusiones de la Tabla 3:

  1. El IDH crece cuando crece el PIB per cápita.
  2. El IDH de nuestro país es notablemente superior al que nos correspondería según nuestro PIB per cápita (nuevamente la herencia de los gobiernos peronistas-kirchneristas).

 

PIB y ocupación laboral

Tomando datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hemos construido la Tabla 4:

Conclusiones de la Tabla 4:

  1. En los países de bajo PIB per cápita hay mayor desocupación.
  2. Cuba con un PIB per cápita bajo presenta un muy alto nivel de ocupación.

 

PIB e inversión en salud pública

Utilizando datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del WB hemos construido la Tabla 5:

Conclusiones de la Tabla 5:

  1. El porcentaje del PIB invertido en la salud pública crece con el PIB per cápita lo que obviamente produce un crecimiento más que lineal de la inversión por habitante en salud pública.
  2. En EE.UU. el número de médicos y de camas hospitalarias en relación a la población es notablemente bajo.
  3. Corea, con pocos médicos por habitante, tiene una gran cantidad de camas hospitalarias en relación a su población.
  4. Cuba nuevamente exhibe su singularidad, porque su inversión en salud pública excede largamente lo “esperable” teniendo en cuenta su PIB per cápita.

 

PIB y resultados de la inversión en salud

Utilizando datos del WB y de la OMS construimos la Tabla 6:

Conclusiones de la Tabla 6:

  1. La esperanza de vida crece y la mortalidad infantil decrece con el aumento del PIB per cápita.
  2. Cuba es una excepción positiva.
  3. UU. es una excepción negativa.

 

Crecimiento y desarrollo en la Argentina

El crecimiento del PIB no involucra necesariamente desarrollo. Transformar crecimiento en desarrollo es el resultado de una construcción industrial planificada, basada en la producción autónoma de tecnología que resulta en el establecimiento local de encadenamientos productivos. Este es un tema que fue analizado en un trabajo de Martín Abeles y Anahí Amar[3], de donde extraemos la Figura 1 que ilustra claramente cómo las industrias que se establecieron en el país en base a la inversión extranjera directa contribuyen a la formación de una industrialización incompleta.

 

 

¿Autolimitación del crecimiento?

En los países de alto desarrollo industrial ha comenzado una nueva discusión sobre la necesidad de autolimitar el crecimiento.

Escribe la estadounidense Rebecca Solnit: “el presente se puede imaginar ya como un arca de Noé, y la avaricia, el crecimiento y la contaminación son tres piratas que están tirando al mar a animales y plantas por la borda hasta el fondo del mar que es el pasado”.

Parte de la intelectualidad progresista de los países de alto desarrollo industrial está intentando establecer una nueva agenda sobre la que no hay antecedentes históricos: tratar que las sociedades limiten voluntariamente su crecimiento. Esta nueva agenda surgió en aquellos países que con su actual capacidad productiva pueden brindarle una vida segura y muy confortable a toda su población, sin necesidad de ampliar ya más su producción.

Notablemente esta agenda hoy resulta atractiva para algunos sectores de nuestra intelectualidad progresista, que no repara en el simple hecho de que en nuestros países “en desarrollo” la capacidad productiva está muy lejos de la capacidad productiva de los de alta industrialización.

Las agendas del primer mundo no son necesariamente útiles en el tercer mundo.

Lo dice con absoluta claridad Álvaro García Linera:

“Entonces, no puedes simplemente a producir de manera irreflexiva, manteniendo el extractivismo porque renuncias a tu raíz y a tu porvenir; y no puedes contentarte con ser un cuidador de bosques, dejando a la población en la miseria colonial, en la que viven, hoy, los pueblos indígenas, porque hoy su condición de vida no es una condición de vida idílica, es una condición de vida de pobreza, colonial, construida en los en los últimos 500 años. Eso es lo que nos propone el medioambientalismo colonial, yo le he llamado. Latinoamericanos déjense de soñar con el progreso, si quieren hacer algún aporte a la humanidad, dedíquense a cuidar árboles, el norte que siga produciendo, que siga inundando de C02 el mundo, que siga destruyendo los bosques del mundo, América Latina dedicada ahora a generar el oxígeno que el norte está aniquilando; este es el mendioambientalismo colonial, que los países del sur paguemos la plusvalía ambiental congelando nuestra producción, congelando nuestro desarrollo, congelando nuestro futuro, congelando nuestras condiciones de vida que son coloniales, supuestamente en aras de preservar la naturaleza, mientras los del norte siguen con la orgía destructiva del planeta… ¿Tenemos que salir del extractivismo? Sí, tenemos que salir, pero no se sale congelando las condiciones de producción, ni regresando a la edad de piedra; se sale del extractivismo utilizando temporalmente el extractivismo para crear las condiciones culturales organizativas y materiales de una población que salte a la economía del conocimiento”.[4]

[1] T. Piketty, Capital e Ideología, Buenos Aires: Paidós, 2019.
[2] V. Lenin, «Our foreign and domestic position and Party tasks,» de The Moscow Gubernia Conference Of The R.C.P.(B.), Moscú, 1920.
[3] M. Abeles y A. Amar, «La industria manufacturera argentina en la encrucijada» de Manufactura y Cambio Estructural – Apuntes para pensar la política industrial en la Argentina, CEPAL, 2017.
[4] Á. García Linera, «El proceso boliviano en clave regional,» de II Encuentro Latinoamericano Progresista, Quito, 2015.

 

 

 

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