Sentado en su trono de Casa Rosada, el rey Sol aprieta un botón y dispone la caducidad de facto de la Ley 19.640 de Promoción Industrial de Tierra del Fuego. Mediante esta, el Estado nacional logró poco a poco atraer población de muchas provincias: personas dispuestas a trasladarse a una isla a miles de kilómetros de distancia donde día a día fueron forjando su futuro y el futuro de la provincia más austral de la Argentina.
Como es de público conocimiento, el rey Sol no puede estar al tanto de lo que implica, a miles de kilómetros de distancia, haber dejado sin efecto práctico aquella promoción industrial, ya que entre sus participaciones en shows propios, apariciones junto a Fátima, timbas varias, streaming y Twitter, se le van los días como para andar perdiendo tiempo para informarse in situ.
Aunque curiosamente viajó a Ushuaia camuflado de soldado combatiente para recibir en sus visitas a la comandante Richardson de Estados Unidos, quien vino a conocer la zona con el propósito de construir en ella una base naval estadounidense, el rey no aprovechó para conocer cómo viven los fueguinos, sino que se volvió a la Rosada sin salir de la zona militar.
La isla de Tierra del Fuego es un vasto e inhóspito territorio adonde llegar es muy difícil y vivir no es nada sencillo. Además de los afamados vientos patagónicos, el clima extremadamente frío obliga a que las viviendas estén bien construidas, equipadas para que los pobladores puedan encontrar en ellas confortable refugio y bienestar, especialmente durante el largo invierno, cuando las horas de luz solar pueden contarse con los dedos de dos manos.
Para empezar a entender las dificultades para vivir en la isla: el terreno es muy pedregoso y la piedra laja tan dura que, aun con modernos y poderosos martillos neumáticos, lleva muchas horas hacer una perforación de pocos centímetros. De manera que para construir en altura son requeridos numerosos meses sólo de perforaciones con equipamiento costoso. Luego, son escasos los meses del año sin heladas —aptos para aplicar hormigón en la construcción—.
La isla se fue constituyendo como parte integrante del territorio nacional argentino por una decisión política y fueron también ulteriores decisiones políticas las que ayudaron a consolidar el territorio como parte indisoluble del país. Durante la guerra por Malvinas de 1982 se demostró el rol clave que cumple dicho territorio poblado y con infraestructura económica y social, como puerta de entrada a las islas argentinas del Atlántico Sur, así como también de acceso a la Antártida.
Indudablemente, Tierra del Fuego está estrechamente ligada a la Argentina por lo geoestratégico. Eso estuvo presente durante el último siglo y medio, más allá de notorias diferencias entre los sucesivos gobiernos que mantuvieron en alto el interés nacional a través de políticas públicas dirigidas a sostener el desarrollo económico, social y político de la isla. Mediante dichas políticas, esta ha llegado a alcanzar el carácter de provincia, con autoridades elegidas por sus propios pobladores.
A partir de la reciente decisión arancelaria del gobierno nacional, que dio prácticamente por caducada la ley de promoción industrial de Tierra del Fuego, posiblemente sobrevenga el desempleo, el desánimo y una indecible frustración de cientos de familias afincadas por décadas en la isla, deseosas de seguir en ella. Sin embargo, sin empleo (la industria ha sido la principal fuente de trabajo privado), deberán empezar a procurar otros horizontes, ya que el cuentapropismo tiene sus límites. Esto ya se ha empezado a notar cuando en 2025 Milei realizó recortes a la ley de promoción.
De ahí surgen espinosos interrogantes. ¿Quién les irá a avisar a los trabajadores bolivianos, que se han congelado partes del cuerpo para terminar a tiempo el centro de salud del barrio, que a partir de ahora no habrá más construcción de centros de salud porque la población empezará a mermar? ¿Quién irá a avisar a los operadores turísticos que no sigan invirtiendo en nuevos transportes y en hotelería porque el turismo se redirigirá a Chile, donde habrá más productos y servicios disponibles para la actividad? ¿Quién le dirá al hotelero que construyó su hotel mediante un crédito bancario que no podrá pagarlo por falta de demanda? ¿Cómo decirle al jujeño afincado hace años en la isla que alentó a venir a vivir a ella a sus compadres que la perspectiva de futuro provincial corre serio riesgo de hacerse humo?
Por otra parte, insistiendo en el lugar geoestratégico que caracteriza a Tierra del Fuego en relación con el resguardo de la soberanía nacional, la reciente intervención federal del puerto de Ushuaia, invocando irregularidades técnicas y administrativas menores, es irrelevante cuando se enmarca dicha actuación en la disputa entre Estados Unidos y China por zonas de influencia hegemónica. En ese contexto está presente el interés chino por invertir en la construcción de un puerto en Río Grande junto a la instalación de una nueva planta de industrialización del gas de regalías, así como la instalación en Ushuaia de una planta de generación termoeléctrica basada en el procesamiento de residuos sólidos urbanos.
Al respecto, curiosa actitud ha adoptado el gobernador de la provincia —hasta hace poco, acérrimo opositor del gobierno nacional y defensor de la soberanía argentina—, al emitir un comunicado diciendo que las irregularidades del puerto no justifican la intervención federal sin siquiera aludir al contexto político de las últimas semanas. Sin anuncio previo ni postrero del gobierno nacional ni del provincial, llegó a Ushuaia un avión militar de Estados Unidos, con una delegación parlamentaria de alto nivel de ese país que —de acuerdo con el comunicado de la Embajada del país del norte— viajaron para inspeccionar los proyectos de capitales y tecnología china existentes en la provincia (¿será que vinieron para medir el nivel de penetración de Beijing?) y a intercambiar información sobre cambio climático, energía y materiales críticos. A esto deben sumarse, siempre bajo gobierno de Milei, sendos arribos previos de los dos últimos jefes del Comando del Atlántico Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos con el propósito de evaluar la posibilidad de instalar una base naval de ese país contigua a la base de la Armada argentina.
"Las Malvinas son fueguinas" es una afirmación reiterada por autoridades de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, que considera al archipiélago como parte inseparable de su identidad, territorio y destino. Siempre, las autoridades provinciales, tanto peronistas como no peronistas, han reiterado el reclamo por las Malvinas argentinas y fueguinas.
A su vez, durante años el gobernador Gustavo Melella ha hecho esa afirmación públicamente, destacando que este sentimiento se renueva cada año, especialmente durante la vigilia por la gesta de Malvinas.
Todos los gobiernos de la provincia de Tierra del Fuego han reiterado que las Malvinas son argentinas y fueguinas, y que constituyen un eslabón fundamental de su identidad. Y el amor por Malvinas es visto como un elemento patriótico, aglutinante y transversal que une a todos los fueguinos y argentinos.
Las autoridades locales, así como la Secretaria de Turismo de Ushuaia, enfatizan que es vital que los visitantes sepan que las Malvinas son argentinas y fueguinas, como parte de la descolonización y la difusión de derechos soberanos.
Por otra parte, y en conocimiento de las medidas del gobierno nacional relacionadas con la provincia, luego de una semana de estadía en Ushuaia, se observa un importante movimiento económico generado por el turismo de cruceros, mientras que la población local no visualiza eventuales riesgos por aquellas decisiones. Justifican la intervención del puerto cuando dicen que había allí algunos empleados corruptos; mientras que la promoción industrial ya hace un tiempo ha ido perdiendo beneficios y, por ende, las empresas despidiendo trabajadores. De esta manera, la población local disfruta del veranito económico del turismo estival y no quiere ni oír de riesgos a futuro. Salvo los trabajadores (varias decenas) echados del puerto, que reclaman sin demasiado énfasis en solitario.
En este contexto, que el gobernador no haya aprovechado la oportunidad de la intervención federal del puerto para enmarcarla entre los avances de Estados Unidos por establecer una base naval en Ushuaia, puede ser un costoso error. Hay que recordar que el país del norte, durante la guerra de Malvinas, apoyó a Gran Bretaña y que en no demasiado tiempo las grandes potencias habrán de avanzar hacia la Antártida, para lo cual contar con una base naval propia les resultaría una significativa ventaja. Melella podría haber alzado la bandera de la soberanía y haberse constituido en genuino opositor del gobierno nacional, que no deja de entregar pedazos del país a extranjeros a cambio de nada para los argentinos. Ello le hubiera permitido al gobernador hacer una campaña por la argentinidad, cosa que en esta provincia, con el emotivo significado que tienen las Malvinas, le hubiera posibilitado levantar la aceptación popular, que en la actualidad está por el piso.
En lugar de apelar a la visión geoestratégica intrínseca a la provincia, vaya a saber por qué ignotos motivos, Melella eligió conservar perfil bajo y una respuesta acotadísima a la intervención del puerto, absteniéndose de solicitar el apoyo de la población.
El nuevo escenario configurado muy rápidamente en la provincia probablemente sea para terminar con un gobierno provincial autónomo —según lo establece la Constitución nacional— y para erigir un gobernador títere que acepte órdenes del gobierno nacional sin cuestionar la pérdida de soberanía en la provincia. En consecuencia, esta dejará de ser guardiana de las islas argentinas del Atlántico Sur, mientras Ushuaia perderá el carácter de base de recalada argentina para acceder a la Antártida.
Lo notable, por ahora, es que la población fueguina —luego de haber echado raíces en el territorio, tan sensible a Malvinas— no haya reaccionado ante la intervención del puerto, dando la sensación de estar anestesiada por tantos sablazos seguidos provenientes del mileismo al punto que, para sorpresa de todos, esta runfla está afirmándose en la provincia (como en el país) gracias a la casi inexistente oposición política.
--------------------------------
Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí