Hasta no hace mucho, el gran público no había oído hablar del juez Víctor Pesino. El oscuro funcionario judicial se graduó de abogado en el '79, durante la dictadura. Ascendió a camarista del fuero laboral en 2011 y en esos tribunales se ganó la desconfianza de los abogados laboralistas, por su tendencia a inclinarse en la dirección que sopla el poder de turno. Pero este año, el nombre de Pesino no deja de resonar. Menos de 24 horas después de firmar el fallo que destrabó la reforma laboral de Milei, el flamante Ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, inició el trámite formal para permitirle a Pesino —que cumpliría 75, edad límite, el 27 de julio— la permanencia en su puesto, durante cinco años más en la Cámara Nacional del Trabajo. Y esta semana, tal vez a modo de agradecimiento, ha vuelto a hacer méritos ante el gobierno. La Cámara de la cual forma parte anuló las elecciones nacionales de la Unión Obrera Metalúrgica, desplazó a su secretario reelecto, Abel Furlán, y dispuso la intervención judicial del gremio por un plazo de 180 días, cuando volverá a realizarse la votación.
Lo primero que hizo la Sala VIII del tribunal laboral fue declarar nulos los comicios realizados en la seccional Campana de la UOM, una causa impulsada por la opositora Lista Naranja, que denunció irregularidades en el proceso electoral realizado en marzo de 2026. Y entonces sostuvo que, como las elecciones de Campana y la nacional eran "inescindibles", la nulidad de la primera suponía la invalidez de la segunda. “Si una es nula, también la otra lo es”, afirmó el juez Pesino.
La Cámara ordenó el “cese inmediato” de Furlán como secretario general nacional de la UOM, del resto de las autoridades electas en marzo pasado y de las designaciones realizadas por esa conducción desde que asumió. En el mismo acto legal, declaró la acefalía de la organización sindical y nombró interventor al abogado Alberto Biglieri.
Como era de esperarse, el sindicato reaccionó al instante, describiendo el fallo como una maniobra política para disciplinar al sindicalismo en general, orquestada desde el gobierno. "Los mismos jueces de la Cámara del Trabajo que avalaron la reforma laboral de Milei, Víctor Pesino y María Dora González, avanzaron sobre la Unión Obrera Metalúrgica con un fallo arbitrario, antidemocrático, que avasalla la autonomía de nuestra organización", dijeron.

"Esta intervención judicial no nació hoy", prosiguieron. "Es el desenlace de una operación política, judicial y empresaria que denunciamos desde hace meses y que tuvo siempre un único objetivo: disciplinar a la UOM, el principal sindicato industrial de la Argentina. Este ataque llega en el mismo momento en que venimos enfrentando a las principales patronales del sector para defender el salario de los trabajadores metalúrgicos, después de una pérdida salarial brutal de los últimos dos años... Primero atacaron el proceso electoral de la seccional Campana, intentando instalar denuncias y operaciones mediáticas para judicializar la vida interna del sindicato. Después intentaron impedir el funcionamiento del Colegio Electoral Nacional para bloquear la constitución del nuevo Secretariado Nacional. Pero fracasaron una y otra vez. Los trabajadores metalúrgicos hablaron con claridad en las urnas y ratificaron de manera contundente la conducción de Abel Furlán en Campana y de todo el Secretariado Nacional en la conducción nacional y la continuidad del proyecto sindical que representan".
Como la sutileza nunca fue una característica de Pesino, y mucho menos de Milei, no hay forma de disimular quiénes son los verdaderos destinatarios del tiro por elevación que significa la intervención de la UOM. Abel Furlán no es cualquier sindicalista. No hay forma de asociarlo a los colegas acomodaticios a quienes suele asociarse con el peso excesivo. Furlán es un dirigente combativo, que además no ocultó nunca su afinidad con el kirchnerismo. De hecho, es uno de los pocos que, desde el campo sindical, reclama de forma estentórea y constante la libertad de Cristina.
En esta misma semana en que Macri reclamó para sí la autoría de la prisión de Cristina, Milei salió a competir, demostrándole que no es el único que tiene jueces en el bolsillo.
En su comunicado, la UOM convocó a "todo el movimiento obrero argentino, a las organizaciones sindicales, a las confederaciones, a los cuerpos de delegados, a las comisiones internas y a cada trabajador y trabajadora del país a defender a la UOM". Entre los primeros en aceptar la convocatorio estuvieron los aceiteros, que dijeron que ese ataque "no es casual. Comenzó poco después de que la UOM fuera la casa donde nos encontramos las organizaciones sindicales que decidimos enfrentar, en todos los terrenos posibles, los embates que el gobierno nacional desplegó contra la clase trabajadora desde el primer día... El objetivo de este gobierno estaba claro: destruir los salarios y a las organizaciones de trabajadoras y trabajadores. Por eso licuó los ingresos y provocó una transferencia brutal de recursos desde las y los trabajadores y jubilados a los empresarios, puso en marcha un protocolo antiprotestas y firmó el DNU 70/23, que contenía una regresiva reforma laboral. Y todo eso, en sus primeros diez días de gestión".
Los trabajadores de FETIA (Federación de Trabajadores de la Energía, Industria, Servicio y Afines), liderados por Pedro Wasiejko, también expresaron su "repudio a la intervención judicial de la UOM y a la anulación del proceso electoral definido democráticamente por los trabajadores. Defender la autonomía sindical y la democracia gremial —concluyeron— es defender los derechos de todo el movimiento obrero argentino".
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