¿Qué dan de bueno en teatro, Tommy Barban?

Según el inefable Tommy, no sólo hay bueno sino que también hay mucho

 

Por razones que no vienen al caso, pero que el lector curioso puede llegar a deducir googleando un poco, me preguntan bastante seguido: “¿Qué dan bueno en teatro?” Es una pregunta que se presta a tantos malentendidos como significados tiene la palabra “bueno”, pero el riesgo se disipa en el caso de estas cuatro obras del teatro independiente porteño porque el calificativo les cabe en todas sus acepciones (enumeradas alfabéticamente):

 

  1. El ritmo (Prueba 5) (de Matías Feldman y la Compañía Buenos Aires Escénica)

Matías Feldman es el teatrista joven más completo de su generación: dramaturgo, director, actor, compositor, maestro y, junto con Santiago Gobernori, tenaz gestor del Defensores de Bravard, una de las principales usinas de formación y creación teatral independientes de Buenos Aires. En 2016 Vivi Tellas eligió a Feldman y la Compañía Buenos Aires Escénica, que él dirige, para inaugurar el ciclo “Artistas en Residencia” del Teatro Sarmiento con las cuatro primeras de las diez “pruebas” que plasman su investigación sobre los procedimientos teatrales: 1. El espectador, 2. La desintegración, 3. Las convenciones y 4. El tiempo. ¿Suena demasiado serio, por no decir un plomo? Para nada. Todavía hay espectadores internados por las convulsiones de risa que les provocó Luciano Suardi en el tercer episodio, haciendo de Bernabé, un hombre “real” que participa involuntariamente, y cada vez más confundido, en una obra teatral cuyas convenciones, familiares hasta para el más esporádico de los espectadores, él ignora por completo (apagones de segundos durante los que transcurren años, diálogos en ruso con personas que le hablan en castellano). Además de entretenidísimas, todas las pruebas, incluyendo la quinta, El ritmo, que ahora está en cartel, son reflexiones fascinantes y originales sobre cómo se hace, y cómo se mira, el teatro.

Las funciones de El ritmo (Prueba 5) son los sábados a las 22:30 y los domingos a las 20 en El Galpón de Guevara (Guevara 326). Dirección y Dramaturgia: Matías Feldman. Elenco: Guillermo Angelelli, Maitina De Marco, Leticia Mazur, Juliana Muras, Ariel Pérez De María, Matthieu Perpoint y Paula Pichersky.

 

  1. Hidalgo (de María Marull)

Será porque son gemelas, pero a veces parece que “las Marull” están en muchos teatros del off al mismo tiempo. Mientras Paula dirige a María en el Espacio Callejón, María dirige a Paula en El Camarin de las Musas. ¿O es al revés? Este mes las Marull dirigen, escriben y/o actúan en tres obras. Mi favorita es Hidalgo, escrita y dirigida por María y protagonizada por Paula, salvo durante algunas semanas del año pasado cuando María debió reemplazar a la para entonces embarazadísima Paula (otra ventaja de tener una hermana gemela). En Hidalgo, Susana, una agente inmobiliaria superada por las circunstancias, encuentra el departamento paquete que debe mostrarle a una pareja de extranjeros ocupado por Víctor, un estudiante pasado de sueño. Podría ser un cuadro de Hopper hecho teatro si alguna de las mujeres ensimismadas de Hopper se hastiara de tanto posar y resolviera soltar la lengua. María y Paula han demostrado en sus obras un don inusual para dirigir niños y adolescentes, y en ésta el joven Agustín Daulte, actor fetiche indispensable del universo Marull, da calcado el físico y la gestualidad apáticas de ese alumno que perderá el año si no entrega a tiempo su trabajo práctico sobre el poeta revolucionario Bartolomé Hidalgo, pero que preferiría no hacerlo. Cuesta no aplaudir en la mitad de la pieza cuando Susana concluye el monólogo antológico con el que intenta persuadir a Víctor de cuán fácil sería dejarse de pavear y terminarlo. Las obras de María y Paula son ficciones que se nutren de la memoria personalísima de sus autoras y no es difícil imaginar ese mismo departamento habitado por dos estudiantes rosarinas recién llegadas a la Capital. Si son un poco cholulos como yo y se quedan para saludar a las Marull a la salida del teatro, les cuento el truco que Paula me enseñó para poder distinguirlas: una tiene en la comisura de la boca el lunar que a la otra le falta. La pregunta es cuál.

 

Las funciones de “Hidalgo” son los viernes a las 20 y a las 22 en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). Dirección y Dramaturgia: María Marull. Elenco: Agustín Daulte y Paula Marull.

 

 

  1. La savia (de Ignacio Sánchez Mestre)

La belleza de La savia te deslumbra antes de que empiece la obra cuando descubrís, luego de subir hasta el segundo piso del Teatro Cervantes, que la sala Orestes Caviglia, ya de por sí muy linda, se ha transformado, gracias a la escenografía de Laura Cupertino y la iluminación de David Seldes, en un mágico jardín de invierno. Estamos en la casa de Elsa (interpretada por Stella Galazzi, en un rol originado por la querida Mirta Busnelli), una mujer separada, cuyos dos hijos grandes viven lejos, y que dedica el tiempo a cuidar un “montón de plantas”, escribir sus recuerdos e imaginar “un comienzo nuevo” para ella, su empleada Mariel (Constanza Herrera, bendecida con una gracia natural que no se aprende en ningún taller) y su vecino el Chino (Agustín García Moreno).En La savia Sánchez Mestre ratifica su talento para escribir mujeres tan verosímiles como complejas, que ya había demostrado en Demo, su debut autoral (a la Paula de Demo no le hubiera venido nada mal tener una madre como la Elsa de La savia). La obra también deleita con el uso eficazmente orgánico de recursos característicos del off como la coreo y el canto, que bajo direcciones menos atinadas que la de Sánchez Mestre suelen devenir en tics gratuitos. Se podría dictar un curso de puesta en escena solamente mostrando las distintas maneras que utiliza Sánchez Mestre para que entren y salgan sus personajes, incluyendo la penúltima epifanía de la pieza, en la que un par de palos y un poco de equilibrio le bastan para conjurar el regreso de dos amores lejanos.

 

Las funciones de La savia son de jueves a domingos a las 21 en el Teatro Cervantes (Libertad 815). Dirección y Dramaturgia: Ignacio Sánchez Mestre. Elenco: Stella Galazzi, Agustín García Moreno y Constanza Herrera.  Hay que apurarse a verla porque el 8 de abril es la última función.

 

 

  1. Todo tendría sentido si no existiera la muerte (de Mariano Tenconi Blanco)

Esta obra, escrita y dirigida por Mariano Tenconi Blanco, es el hit de culto de la temporada. Mauricio Kartún, que la vio hace poco y algo sabe del oficio, resumió su impacto en una frase: “Te reís, te reís, te reís y de golpe no te reís más y te das cuenta de su profundidad y su belleza». La muerte del título no es una abstracción si no la muy concreta y probable consecuencia de la enfermedad terminal que le diagnostican a María (formidable Lorena Vega), una maestra de escuela primaria en un pueblo de provincia a fines de los años ’80. En sus tres horas de duración (con un intervalo) la obra habla de muchas cosas, pero sobre todo del deseo en todas sus manifestaciones, empezando por el más elemental, el deseo de sentirnos vivos.Pero también de la amistad incondicional entre mujeres, esa que vuelve real el último sueño de María gracias a la complicidad de su nueva amiga Lili, la dueña del videoclub (Maruja Bustamante, principal culpable del te reís, te reís, te reís): filmar una película pornográfica. El verosímil ochentoso demanda que la peli tenga un coprotagonista masculino y el inclasificable Agustín Rittano lo encarna magistralmente con todos los atributos ineludibles del género y de la década. Completan el elenco impecable Andrea Nussembaum, una hermana dispuesta a hacer todo lo que haga falta para cumplirle el sueño a María, y Juana Rozas y Bruno Giganti, en los papeles de la hija adolescente de María y su novio, que nos recuerdan que la vida verdadera sigue aunque se interrumpa aquella que no lo es.

 

 

Las funciones de Todo tendría sentido si no existiera la muerte son de viernes a domingo a las 20 en el Centro Cultural San Martín (Sarmiento 1551). Dirección y Dramaturgia: Mariano Tenconi Blanco. Elenco: Maruja Bustamante, Bruno Giganti, Andrea Nussembaum, Agustín Rittano, Juana Rozas y Lorena Vega.

 

 

Bonus Track: Piel de Lava en el Teatro Sarmiento

El 6 de abril arranca en el Teatro Sarmiento la retrospectiva de Piel de Lava, el colectivo teatral que integran Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, las Fab Four de nuestro teatro independiente. Se podrán ver en repertorio las cuatro obras que las cuatro escribieron, dirigieron y actuaron juntas durante la última década –Colores verdaderos, Neblina, Tren (a esta la vi más veces que Melody), Museo—, y su nuevo trabajo: Petróleo. Pensalo así: el trabajo colectivo e individual de Elisa, Valeria, Pilar y Laura es tan trascendente que si un cataclismo nos arrasara, con sus ADN se podría recrear de la nada la escena teatral independiente de lo que va del siglo. No exagero. Háganse un favor y saquen el abono antes de que sea tarde.

 

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