De la sobreactuación a la censura

Clarín eliminó una columna con críticas a Viviana Canosa y A24 por discriminar e instigar al odio

 

A mediados de 2019 el diario Clarín anunció el nombramiento de la periodista Mariana Iglesias como editora de género. “Impulsar la igualdad es una responsabilidad de los medios”, aseguró. La propuesta había sido elevada a todas las jefaturas de la empresa por el colectivo de trabajadoras en conjunto con la Comisión Interna del SiPreBA, apoyada por la asamblea y avalada por centenares de firmas.

El jueves último, dos días después del 8M, Iglesias publicó una columna con críticas a una conductora del canal A24 “que desinforma, discrimina, insulta, prejuzga, insta al odio”. “Y la responsabilidad alcanza a quien le habilita el micrófono porque su presencia no es inocua, es dañina”, apuntó.

 

 

Pocas horas después la jefatura periodística de Clarín eliminó la columna, que puede leerse al final de estos párrafos. “Clarín censura a su propia Editora de Género”, expresó en un comunicado la Comisión Interna de Clarín/AGEA, que rechazó la eliminación de la nota y respaldó a la compañera.

“La decisión tomada no sólo es repudiable por ser un ataque a ella, a su libertad de expresión, a su profesionalismo e idoneidad y al espacio de opinión conseguido para debatir sobre problemáticas sociales en pos de la igualdad. También es un acto de violencia contra la asamblea y sus reclamos, así como contra la colectiva de mujeres que en Clarín lleva más de 5 años planteando con respeto, argumentos y proposiciones para un cambio cultural en nuestras redacciones”, destacó.

“Este acto de violencia no es más que la consecuencia de un proceso de resistencia transversal a todas las jefaturas de Clarín. No son las columnas de antivacunas, antiaborto o contra los derechos de las mujeres las que deciden censurar; son las que buscan reivindicar el rol de las femeneidades y aquellos contenidos que con perspectiva de derechos pretenden sumar voces y echar luz sobre la desigualdad y la violencia de género”, explicaron los delegados del SiPreBA. “Esta, como otras decisiones cotidianas, es contra el cambio que desde las bases impulsa el movimiento de mujeres y la organización gremial, también en nuestras redacciones. No es una moda, no es un caso aislado, es contra todas y todos”.

 

 

El Cohete a la Luna comparte a continuación al nota censurada:

 

 

“Ni de un lado, ni del otro”, dice el slogan de A24. El canal tiene en su primetime a Viviana Canosa, una conductora que desinforma, discrimina, insulta, prejuzga, insta al odio.

El Día de la Mujer del año pasado ya había criticado a las mujeres en general y a las feministas en particular. Este año directamente las agredió: “Les diría que empiecen por darse un baño, depilarse e ir a laburar”. Así se refirió a las miles de mujeres que se movilizaron al Congreso para pedir el fin de la violencia machista y la igualdad de género.

Allí estaban los familiares de mujeres asesinadas, llorando, rogando Justicia. Con qué tupé Canosa les falta el respeto. Y a los familiares de las desaparecidas, las que nadie busca, las que están siendo explotadas ahora mismo. Y a las pibas violadas, las abusadas, las que tienen miedo. Y a las trabajadoras precarizadas. Y a las que no consiguen trabajo. “Militontas”, las llamó.

En la movilización había nenas, adolescentes, viejas, laburantes, estudiantes, pobres, no pobres, políticas de todos los partidos. Miles de mujeres reclamando derechos para todas. Esta conductora no solo carece de conciencia social y empatía, es anti derechos y, además, se armó un personaje porque le rinde: una suerte de Cruella funcional al patriarcado.

A pesar de las críticas que recibió por las barbaridades que dijo del Día de la Mujer, en su programa siguiente redobló: “¡Miren cómo dejaron la plaza, un asco! Saben qué pasa chiques, ustedes no son capaces de agarrar una escoba. Roñosas, cochinas, asquerosas, mugrientas, sucias”. Canosa participó gustosa de las movilizaciones al Congreso para gritar contra el derecho al aborto legal. Entonces no le importaba “la suciedad”. En su carrera desenfrenada hacia la fama no parece haber límites éticos ni morales. Y la responsabilidad alcanza a quien le habilita el micrófono porque su presencia no es inocua, es dañina.

El año pasado fue multada por tomar dióxido de cloro en su programa y asegurar que “oxigena la sangre”. Tras su recomendación, murió un niño por beber este líquido. Poco antes, organismos de protección de la infancia habían sacado un comunicado en su contra, porque la conductora dio detalles sobre la vida de una nena de 7 años secuestrada, algo “inaceptable” porque “revictimizó a la niña y a su entorno familiar».

En ese mismo canal sigue teniendo aire Antonio Laje, denunciado por varias mujeres por maltratador. Y Baby Etchecopar, condenado por discriminación y violencia de género. ¿“Ni de un lado, ni del otro”?

 

 

 

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