De lobos, mamuts y hombres crueles

Una sociedad sin equilibrios o con reglas frágiles está destinada a fracasar y desaparecer.

 

El primer libro «de grandes» que tuve en mi vida fue Colmillo Blanco, de Jack London. Me acuerdo el instante en que llegó a mis manos. Mi papa me llevó a la casa de una señora, y en una habitación había un millón infinito de libros con portadas coloridas. Libros infantiles, reconstruye mi memoria. Debo haber tenido 7 años, acaso 8. Reconstruyo la preocupación de mi padre con su hija mayor, que leía sin criterio ni descanso lo que había en las bibliotecas de casa y en las casas de mis abuelas. Preocupados por las lecturas probablemente inadecuadas para la nena que era en esos días, todos me regalaban libros de la Colección Billiken, con sus lomos rojos y sus maravillosas tapas duras. A veces mis abuelas me regalaban alguno de la colección Robin Hood, que eran versiones menos adaptadas para niños. Tenían las tapas siempre con fondo amarillo. Pero como fuese, me duraban una tarde. Los leía con una voracidad no exenta de placer y a la noche ya estaba saqueando bibliotecas de adultos otra vez. Para preocupación de mis padres.

Los retos y explicaciones que recibí en la infancia por leer libros de grandes sin consultar previamente con sus legítimos usuarios, que invariablemente median más de 1.55 cm. de altura, fueron innumerables. Los limites horarios de uso de la luz —a las 10 de la noche se apaga— y la espera en silencio, metida en la cama, del ruido de la puerta del dormitorio de mis padres para volver a prender la luz y seguir leyendo.

Colmillo blanco llegó a mis manos como consecuencia de esos retos. De la biblioteca de mi madre había robado un libro que era un estudio sobre unas tribus brasileñas y sus raras costumbres. El autor del libro había sacado fotos de los miembros de esas tribus y, para horror del conservadurismo de mi casa, en esas fotos estaban semidesnudos. Fue una de las veces que recibí una cachetada por leer cosas de grandes.

Luego del reto mayúsculo, mi papa decidió que, atento el fracaso del método, ya que me volvió a encontrar leyendo el mismo libro unos días después, me llevó a la casa mágica de la señora que vendía libros. Y me dijo: “Graciana, elegí tres que te gusten”. No me acuerdo cuales fueron los otros dos, pero recuerdo perfectamente que la señora abrió una biblioteca con puertas de vidrio y puso en mis manos el libro de tapas verdosas con el dibujo de un lobo. Tenía un montón de páginas, lo cual ya me gustaba, porque iba a durarme más. De letras apretadas e impresas en un papel extraordinariamente blanco. Creo recordar que era carísimo y que mi papa puso alguna objeción al respecto. Y creo recordar que prometí que no iba a recurrir más a la biblioteca de libros de mi mamá si me lo compraba. Promesa que cumplí por varios años. Porque lo deseaba con la intensidad afiebrada e ingenua que sólo pueden tener los niños.

Colmillo Blanco fue el primer libro que releí en mi vida. Y junto con Ficciones, los libros que más veces he leído. Amé cada pagina. El transito infinito de la naturaleza salvaje, la domesticación que duele, la crueldad indecible del hombre y el amor como redención posible, aun me conmueven y me hacen llorar. Los perros tienen alma, algo que aprendí para siempre con Colmillo Blanco. Y para mí son todos el primer Lobo que amé y amo. Esos lobos –todos los lobos— incluyen al Lobo perezoso y levemente marginal, por poco domesticado, que duerme en el sillón de casa mientras escribo estas líneas, al sol de una mañana temprana de sábado fresco y silencioso. Y también incluyen a la lobita rarísima, con forma y color de calabacín, que ronca debajo de esta mesa. Porque a fuerza de milagros y destino, el Lobo Guerrero y Cherokee, aquí en casa, son manada y no enemigos.

 

 

 

En estos días no dejo de reflexionar sobre la crueldad. Del Poder Judicial, o al menos de una parte de él. Y volví a leer Colmillo Blanco. Y rescaté entre otros este párrafo: “Guapo Smith disfrutaba. Se deleitaba. Se recreaba en su víctima y sus ojos resplandecían con brillo apagado, mientras manejaba el palo y el látigo y oía los aullidos de dolor de Colmillo Blanco, sus rugidos de indefensión y sus gruñidos. Porque Guapo Smith era cruel, como lo son los cobardes. Servil y llorón ante los golpes o el discurso enfurecido de un hombre, se vengaba después en criaturas más débiles que él.” Guapo Smith es el nombre del sádico dueño por unos capítulos del Lobo Guerrero. Personaje abominable si los hay. Hace que el lobo pelee por su vida, matando a otros perros y hasta a un lince. Lo tortura. Intenta convertirlo en un ser envilecido. Le arrebata al Lobo –o al menos lo intenta— toda dignidad.

Pero me estoy adelantando. Empecemos por el principio. La mayoría de los hombres y mujeres vivimos en forma colectiva. Es decir, en grupo. Donde cada miembro cumple su función. Es decir, no todos cazan mamuts, algunos fabrican flechas, otros cuidan la prole, otros recuerdan las memorias colectivas y así, cada uno con su función. Para que ese grupo sea una comunidad viable debe tener una forma organizada de toma de decisiones. Porque si no, el que arregla flechas nunca puede comer carne de mamut, pero el que caza mamuts no sabe qué hacer cuando se queda sin flechas. Y si ambos no le dan carne de mamut a quien cuida la prole y a la prole, se mueren de hambre prole y cuidadores y entonces cazadores y fabricantes de flechas se quedan sin prole y envejecen sin posibilidad de recambio generacional y también se terminan muriendo de hambre cuando ya no pueden ni hacer flechas ni cazar mamuts. Y debe haber quién guarde la memoria colectiva de estas reglas de coexistencia, así como el conocimiento acerca de la corteza que baja la fiebre y el cómo tratar las heridas de caza, por ejemplo. Porque olvidarlas es letal para las comunidades.

Cuando las comunidades son pequeñas, la toma de decisiones puede estar en cabeza de uno de sus miembros. Puede ser el más forzudo o el mejor cazador, o el más viejo o el más sabio. Cuando las comunidades son mas grandes y mas complejas, la toma de decisiones también abarca mas personas y más complejidades. Ello dado que Cazadores, Fabricantes de Flechas, Cuidadores de Prole, Prole y Recordadores legítimamente pretenden participar de dicha toma de decisiones. Porque los afectan y porque todos de una u otra forma están convencidos que su aporte es la sociedad es crucial y sin ese aporte todos pasarían hambre y morirían. Y todos, de una u otra forma, tienen razón en ese punto.

 

 

Puede suceder que un día los cazadores de mamuts lleguen a un acuerdo entre ellos respecto a que por ser los cazadores de mamuts merecen más carne de mamut que el resto. O que los fabricantes de fechas arriben a la misma conclusión. Y debe venir alguien más a señalarles que no necesariamente esa es la decisión adecuada y equilibrada para que la comunidad continúe funcionando. Ese alguien más debe recordar que los cazadores de mamuts no pueden matar a todos los fabricantes de flechas, porque se quedarían sin flechas ni mamuts. Ni viceversa. También son los encargados de sancionar a cualquiera que acabe con otro miembro de la comunidad, en la disputa por un pedazo de carne. Y estos “equilibradores” de intereses contrapuestos son también necesarios para que la comunidad sobreviva. Porque si no la comunidad se moriría, dado que el más forzudo podría acabar con buena parte de todos ellos y luego se encontraría solo y solo no podría sobrevivir.

En nuestra sociedad moderna elegimos a los equilibradores según la función que van a cumplir. Están los equilibradores que definirán cómo repartimos el mamut y los equilibradores encargados de castigar a quien viole las normas de distribución de carne de mamut, en particular si su método es matar o violentar a otro para quedarse con su parte.

A los equilibradores que definen las reglas de distribución de la carne de mamut los elegimos para gobernar, es decir para fijar y sostener las reglas de distribución de carne de mamut e incluso aplicar las variaciones necesarias cuando la caza es escasa y para entablar las negociaciones con la comunidad de pescadores cuando tenemos caza en abundancia y queremos cambiar carne por pescado.

Pero vamos a suponer que un día, por motivos que serían largos de explicar, un grupo de equilibradores de las regla reglas de distribución, por ejemplo el grupo que llamaremos A (de los que sostienen que la mayor parte del mamut deben quedársela los cazadores, porque ellos corren kilómetros para acabar con cada mamut, mientras que los cuidadores de la prole solo deben recibir los huesos para hacer sopitas, ya que no corren) deciden que el otro grupo de equilibradores de reglas de distribución, al que llamaremos B (que sostienen que el mamut debe repartirse por partes iguales entre todos los grupos) debe dejar de ser una voz en la toma de decisiones.

Voy a suponer que los equilibradores de reglas de distribución del grupo A (todo el mamut para los cazadores) acuerdan con los equilibradores de castigo que los miembros del grupo B deben dejar de interferir con las decisiones respecto a las reglas de distribución. A algún ingenioso se le ocurre que podrían acusar a los miembros del grupo B (los equilibradores igualitarios) de, por ejemplo, haber espantado a los mamuts de su zona habitual y tenerlos escondidos al sur del territorio. La idea es brillante. El único problema es cómo probar que es cierta, no siéndolo.

A uno de los equilibradores de castigos se le ocurre que va a ir al sur con una retroexcavadora a buscar a los mamuts. Alguien le señala que no hay mamuts ahí. Y el equilibrador, poniéndose su campera amarilla, dice: “No importa, basta con que me vean buscándolos para que la gente crea que están”.

A otro se le ocurre que algunos de ellos, también miembros del grupo A, podrían decir que vieron a los equilibradores del grupo B (los de la distribución igualitaria) espantando los mamuts de la zona habitual y conduciéndolos al sur. Alguien con buen criterio añade: “Deberíamos buscar a algunos que no sean de este grupo que digan lo mismo. Que cuenten cómo los del grupo B espantaban a los mamuts hacia el sur. Contratemos a alguien para que les explique métodos de espantamiento de mamuts, así cuando cuentan su historia sobre cómo espantaban mamuts hacia el sur, la misma sonará verosímil.”

Durante un tiempo, debo decir, la historia es contada y repetida por la sociedad. Un escándalo absoluto. Hasta que el mamut empieza a faltar para casi todos. Y después de varios años, los mamuts no aparecen en el sur ni en una bóveda de mamuts. Y una parte de la comunidad empieza a ver que los únicos que siguen teniendo abundante mamut en sus platos son precisamente los que pertenecen al grupo de los equilibradores de reglas de distribución que llamamos A.

Y entonces algunos empiezan a hacerse preguntas. Y otros empiezan a contar cómo fueron obligados a relatar historias de persecución de mamuts rumbo al sur que realmente nunca existieron. Y otros cuentan cómo les explicaron a algunos las reglas de espantamiento de mamuts para que pudieran a su vez contar esas persecuciones de mamuts como si hubiesen sucedido.

Debo ser justa: habrá quienes se quedaron con un pedazo de mamut que no les correspondía. Que los mamuts no estén escondidos en el sur no quiere decir que su distribución fuese siempre perfecta o según las reglas de distribución aceptadas como válidas por una sociedad. Pero está claro que si los equilibradores de castigos, o al menos una buena parte de ellos estas preocupados inventando y dado por probadas –aun sin pruebas— estampidas de mamuts rumbo al sur que no existieron, ello implica que no están ocupados en investigar y castigar las anomalías en el cumplimiento de las reglas de distribución de mamut.

Guapo Smith podría ser el nombre de uno de estos equilibradores de castigos que no cumplen fielmente la misión que las sociedades les han confiado. Y también podría ser el nombre de guerra de más de un fiscal y de más de un juez que conozco.

Lo que más me repele de estos malos equilibradores de castigos, es el momento en el que parecen empezar a disfrutar de su horrible trabajo de jugar a desequilibrar, diciendo que equilibran. Porque voy a señalar esto. Si los cazadores no cazan mamuts, la comunidad se muere de hambre. Si los fabricantes de flechas no fabrican flechas también llega el hambre. Si los cuidadores de prole no cuidan la prole, entonces no hay nuevos integrantes de cada uno de esos grupos que reemplacen a los que caen o simplemente envejecen. Si los recordadores no recuerdan y enseñan una y otra vez las reglas, la comunidad olvida por qué funciona como funciona y ya nadie hace lo que debe hacer. Y ya nadie aprende a curar y cuidar. Y la comunidad fracasa y se muere.

¿Por qué suponemos que puede resultar inocuo que los equilibradores de castigos no cumplan con su función? Porque no lo es. Definitivamente no lo es. Por eso debemos no solo cumplir nuestro papel en el grupo al que pertenecemos, sino que tenemos que exigir que cada uno de los grupos cumpla su rol. Para que la comunidad funcione.

Voy a decir esto. Estamos en las inmediaciones de la fecha en la que comunidad podrá elegir nuevos equilibradores de reglas de distribución de mamut. Pero sería absurdo que le exijamos a los nuevos equilibradores que continúen con el régimen que permite a los equilibradores de castigos incumplir las reglas que la sociedad ha puesto para existir como tal. Los equilibrios y las reglas de una sociedad son lo que permite que esa sociedad funcione. Es lo que impide que esa sociedad muera de hambre o atacada por depredadores. Y no importa cuál sea la razón que se esgrima, realmente no hay razón para permitir el desequilibrio o violar las reglas. Nos pueden gustar más o menos las reglas, pero incluso para cambiar esas reglas también hay reglas. Y hay derechos y hay garantías. Y hay equilibrios que resguardar.

El palo y el látigo, los aullidos de dolor, la crueldad y la mentira son formas de desequilibrio. Y una sociedad sin equilibrios o con reglas frágiles está destinada a fracasar y desaparecer. Es bueno recordarlo en estos días de memorias tan parciales. De relatos sesgados. Y de esperanza también. Esperanza de nuevos equilibrios posibles. Uno de ellos se llama Justicia. La hemos echado de menos esta temporada.

 

 

 

 

 

44 Comentarios
  1. Anahi dice

    Dra. Rocanfor!! Fabuloso. El parrafo de descripcion de castigos por ver indigenas en bolas me hizo explotar de risa!!!!! Imaginando tus caras al leer el libro y la de tus padres al verte.

  2. Lucas Varela dice

    Estimados amigos,
    Con todo respeto y toda la admiración que le tengo a la Dra Peñafort, debo decir que «La Justicia» no equilibra nada.
    Porque la justicia es, ni más ni menos, que darle a cada cual lo que le corresponde.
    Y la justicia será, como consecuencia de la ley. Es La Ley, que separa la paja del trigo.; que expone la injusticia y defiende a los justos.
    Es La Ley, que el actual gobierno la ignora o la avasalla para fines oscuros, injustos, !ilegales¡.
    Y son los mismos hombres y mujeres de ley, como la Dra Peñafort, los que la deben defender con sus acciones, contra esta banda de «empresarios» del fútbol, de la energía, del petróleo, etc.
    Que así sea, yo confío en Ustedes.

  3. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    Si bien no llegaron con las botas (en esta oportunidad), ni dictaron el estatuto sustitutivo de la Constitución, en la práctica, desde que asumieron es como si lo hubieran dictado tácitamente. El collar es distinto, pero es el mismo perro de aquellos oscuros días.
    Por ello, algunas palabras finales de aquel discurso del Dr. Negri, cerrando las conferencias de Juristas en Defensa de la Constitución Nacional (1971):
    “…Pero el episodio central de la crisis jurídica lo constituye todavía el dictado del llamado estatuto de la revolución argentina, en el año 1966. Allí, la Constitución republicana y representativa…que dividía los poderes de gobierno y reconocía la soberanía del pueblo, es sustituida por un cuerpo que establece una concentración altísima de poder unipersonal, que determina la tutela o curatela de la ciudadanía al excluirla del ejercicio del poder político y que consagra en definitiva a la fuerza como fundamento único y desafortunado del derecho.”
    “Desde un punto de vista estricto, el estatuto significó la derogación lisa y llana de la Constitución de la Nación, y su recepción material fraccionada.”
    “Aquí la crisis llega a su punto álgido, porque si uno compara los dos textos, el de la Constitución y el del estatuto, debe pensar que se ha producido una profunda claudicación en la cultura política y en la cultura jurídica de la Nación. Más de ciento diez años después de una Constitución sabia y profunda, respetuosa de los derechos humanos fundamentales, se dicta un cuerpo normativo superior a ella, que acuerda supremacías extraordinarias, y que contradice de un modo expreso hasta el artículo 21 de la declaración universal de derechos humanos, dictada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1948.”
    “…Así planteada la crisis jurídica, y así planteada la crisis total, los argentinos de 1971 nos encontramos ante el tremendo desafío de la historia que significa el tener que acabar con ella. El desafío de tener que construir un País señero en el orden internacional y pacificado, en el orden interno, que pueda servir como alguna vez sirviera ya, de ejemplo de libertad, de dignidad y de grandeza, para todos los pueblos del mundo.”

  4. Ricardo José García dice

    Querida Graciana: Gracias. Es admirable tu capacidad de análisis, provocación para la reflexión colectiva y la demostración indirecta del valor de un modo de formación humana y académica que muchos de nosotros rescatamos y valoramos. Avanti que la lucha de los trabajadores por sus derechos es eterna

  5. Georgia Isabel Martínez de Carrión dice

    Maravillosa pieza literaria que además de informar enriquece el espíritu, gracias Graciana!!!!!!!!!!

  6. Carolina dice

    Excelente Graciana y cada uno de los aportes hechos por los lectores. Todos enriquecedores.

  7. Julio Maier dice

    Sería bueno pensar -como algún buen economista, único al que le logré entenderle lo que decía, dijo- que sólo podemos distribuir los mamuts que existen entre nosotros o en nuestro territorio, más aquellos que podemos lograr por intercambio con algún otro producto que producimos, por ejemplo, flechas, y que a los equilibradores ni tan siquiera a los distribuidores de mamuts cotidianosno les conviene volver inoperables a los cazadores, ni a los fabricantes de flechas, ni a los distribuidores, salvo acontecimientos excepcionales que ponen en juego el funcionaiento de las reglas de equilibrio. Pero, ¡ojo!, nadie debería poder comer más de ciertos kilos de mamuts diarios, pues su vida y su satisfacción no contienen a la gula ni al deseo de perjudicar a otros semejantes. Julio

  8. Roberto Esteban Pintos Sánchez dice

    Siendo bastante mayor que vos, porque tengo 60 años, yo también crecí rodeado de libros y mis dos autores favoritos en mi niñez fueron Julio Verne y Jack London. También lloré leyendo Colmillo Blanco y me maravillé con El llamado de la Selva, y muchos años después cuando vi la película sobre Colmillo Blanco también lloré de la emoción. Tu alegoría, como todos tus brillantes artículos combinan lo impecable con lo implacable. Lamentablemente en esta Argentina destrozada por el neoliberalismo y la terrible ignorancia de muchísima gente completamente desinformada que ha votado contra sus propios intereses sin saberlo, abundan los «Guapos Smiths», personajes deleznables que le han hecho y le siguen haciendo un daño terrible a nuestra comunidad. Pero a mi juicio, de lo poco que he leído de Jack London, además de las dos obras citadas, hay una que me parece magistral, y que supongo, descarto, habrás leído: El talón de hierro. Esa es tal vez su obra maestra: la descripción de la lucha incansable por un mundo mejor, por parte de quienes viven, vivimos, exclusivamente de su trabajo. Lo leí ya adulto, obviamente de niño no lo hubiera entendido, pero encierra un mensaje maravilloso: un día «EL TALÓN DE HIERRO» de la opresión inaudita que la gran burguesía mundial ejerce sobre la mayoría de la humanidad, se derrumbará y será reemplazada por «LA FRATERNIDAD DEL HOMBRE» y entonces nuevamente, los cazadores de mamuts, los hacedores de arcos y flechas, los que cuidan a las generaciones venideras y los que resguardan la memoria colectiva podrán volver a vivir en armonía, cuando EL TALÓN DE HIERRO sea definitivamente derrotado. La otra alternativa, ya fue fijada por el gran ERIC HOBSBAWM, en su maravillosa Historia del siglo XX: si no somos capaces de sobreponernos a nuestra propia barbarie, nos espera la OSCURIDAD. Tus artículos tienen un don maravilloso: invitan a pensar. Gracias por eso y por las fotos de esas mascotas tan hermosas.

  9. Bibiana ortolani dice

    Excelente Graciana , gracias por tal intenso desarrollo intelectual con la articulación vivencial. Es imprescindible!!!

  10. Emma Alcira LE BOZEC dice

    Tras casi 4 sufrientes años de espera…en octubre podremos elegir nuevos equilibradores de reglas de distribución y sería ridículo que le exijamos a los nuevos elegidos que continúen con el régimen que permite a los equilibradores de castigos incumplir las reglas que la sociedad ha puesto para existir como sociedad.
    Sí, queridísima Graciana, definitivamente, los equilibrios y las reglas de una comunidad son lo que permite que esa comunidad funcione, más allá de las firmitas y massitas y urtubueyes y pinoschettosfachos.
    ¡Larga vida a los que hasta ahora intentaron impedir que la sociedad muera de hambre o atacada por depredadores! Sin importar lo que digan Clarín, La Nazión y toda la raza de loritos repetidores del depredador mayor.
    No hay razón para permitir el desequilibrio o violar las reglas…que nos pueden gustar o no, pero ES CIERTO: Incluso para cambiar esas reglas también hay reglas. ¡Y hay derechos y hay garantías y hay equilibrios que resguardar!
    SI PRETENDEMOS EXISTIR COMO SOCIEDAD…ACEPTEMOS QUE UNA COMUNIDAD ORGANIZADA, NO PUEDE CARECER DE REGLAS.
    Y aceptemos que éstas deben ser muy claras y para [email protected] lxs ciudadanxs, sin excepción.
    Por último Graciana: menos mal que desde pequeña fuiste desobediente y dejaste al Billiken de lado, de lo contrario nos hubiéramos privado de una mente brillante y no atornillada a la visión de los mediocres Pelopincho y Cachirula.

  11. Gaston dice

    Brillante Dra Rocanfort!
    (Perdón… No puedo sacarme de la cabeza el sobrenombre que te pusieron)

  12. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    El doctor Luis María Boffi Boggero, un ex magistrado de la Corte Suprema y catedrático, refería: “Cuando un poder del Gobierno Federal no ejerce las potestades que la Constitución le confiere, esas potestades son apropiadas por quien carece de ellas, con lo que la Constitución deja de regir en la misma medida”.
    También supo referir: “una vez sancionadas las normas adquieren vida propia y se independizan del “pensamiento” y “voluntad” de sus “autores”.
    En el ciclo de conferencias dictadas bajo los auspicios del Centro de Estudios para la joven Argentina, denominadas Juristas en Defensa de la Constitución Nacional, desarrollado en Buenos Aires durante los meses de junio, julio y agosto de 1971; podemos leer en su prólogo: “La defensa de la Constitución no es la defensa de un texto: es la defensa de un sistema de vida, en libertad, en democracia. En el respeto profundo a la soberanía del pueblo y al carácter representativo del gobierno.”
    En dichas conferencias, el Dr. Héctor Negri señalaba: “…Triste instancia es aquella, señores, que se da en un País, cuando los hombres que aman la libertad y la democracia deben esconderse, deben obrar en la clandestinidad. Cuando al diálogo franco, y a la controversia honesta y pública de las ideas, se subrogan la persecución política y el silencio.”… “El pueblo de la Nación sigue ajeno a la conducción política. Hay muchos elementos de incertidumbre y de perplejidad: plazos inciertos, proyectadas reformas institucionales de oscuras e imprevisibles consecuencias. Diálogos secretos afuera del País, a través de los cuales pareciera decidirse la suerte del País, a espaldas de sus habitantes. Y como telón de fondo la consabida violencia: robos, asaltos de ciudades y empresas, homicidios y las diversas fuerzas contrarias a la democracia creciendo solapadamente.”
    “…Si como hombres del derecho observamos el panorama jurídico, la situación se presenta con caracteres todavía más desesperantes…Redacciones desordenadas en donde la improvisación sustituye a la deliberación, y la oscuridad a la certidumbre. Textos que pierden paulatinamente el sentido general de su vigencia, para atender a exigencias sectoriales o grupales, no a las necesidades generales de la población…”
    Continuará….

  13. Lia dice

    Según la teoría de la continuidad del tiempo absoluto, todo ya se encuentra hecho, lo que hacemos en realidad en nuestra temporalidad es re descubrir lo fundamental matizándolo culturalmente. Cuanto más calidad del formato mental desarrollado por el sistema educativo, más son las posibilidades y probabilidades de liberación de las personas a través de su capacidad creativa. y menos frecuencia de repetición de errores.
    Los libres encuentran un valor que ningún dinero o etiqueta puede comprar y que se encuentra presente en cada instante. Es un estado en el que no hay interferencias ni complejidad innecesaria, es más sencillo pensar, sentir, vivir, con un ejercitado sentido crítico que pone en duda hasta su propio formato para mejorarlo.
    El que todo pueda verse es el fin del engaño, los opresores, o se adaptan o terminan en cuevas. Ese día va a llegar inevitablemente, es el siguiente paso evolutivo en la comunicación humana.

  14. Alejandra Bernatek dice

    Me parece que no hay escasez de mamuts, sino que unos pocos tienen muchos. Las flechas dejaron de fabricarse acá, porque los fabricantes orientales perciben menos por su fabricación. Los equilibradores fueron extorsionados también por los acopiadores de mamuts. Y la prole acaba aceptando, atemorizada lo que los recordadores les dicen que deben aceptar y lo que es peor, que les creen.
    Excelente Graciana, gracias por ayudar a pensar siempre un poco más.

  15. Gabriel dice

    Muy claro y didáctico tu comentario, Graciana,dejando siempre una enseñanza. Gracias.

  16. gerardo sendero dice

    Un lujo; cada dia te admiro mas.
    Casi a la altura de los tweets con el entrenador de voley.
    Beso enorme

  17. Ernesto Oscar dice

    Querida Graciana, muy bueno el mensaje y excelentes la fotos. Y un empuje para establecer nuevas reglas. Gracias.
    Aprovecho este espacio para recomendarte, también de Jack, el no muy conocido «La Peste Escarlata». No es fácil de encontrar. Yo lo tengo desde que salió editado por Página12, venía un domingo con el diario, allá por los años ’80. Después ya en 2006 no lo podía conseguir y un librero de esos que saben todo en la calle Corrientes me dijo que lo podía conseguir en un depósito de esos que guardan libros no vendidos. Le compré tres para regalar. Si no lo conseguís estoy en Twitter y veo si te puedo ayudar. Vale la pena

  18. Victoria dice

    Cada vez que leo tus artículos me convenzo mas y mas de la importancia de la educación temprana. Si bien es cierto que lo que Natura non da, Salamanca non presta, otro sería nuestro destino si los que nos rigen y nos juzgan, vinieran de un CCU y no de un Newman. Y no me refiero a la cuestión de diplomar alumnos que no leen de corrido, eso es requisito para entrar a un colegio, no para diplomarse. Las huellas de la educación que se recibe definen el discurso, dan marco de coherencia al pensamiento y determinan los actos.
    Uno puede leer Colmillo Blanco o Robinson Crusoe, o el Libro de la Jungla, la formación no se define solo por lo que se lee, sino por como se analiza y el sentido crítico que puede aplicar al elegir la moraleja.
    Saludos a JOE.

  19. myriam dice

    Graciela, has logrado que se me amplíe la realidad. Has explicado con certeza el esquema del neoliberalismo. Debería ser parte inexcusable de la currícula en las escuelas. Simple y contundente. Como siempre. Mi admiración y cariño.

    1. Haydée Espinosa dice

      Excelente metáfora. Me identifico como lectora furtiva de bibliotecas prohibidas. Placer extraordinario de mi niñez y adolescencia en casa de tíos y abuelos distraídos o cómodos no estoy segura de la categoría. Cualquiera que sea, les agradezco que haya sido como fue. Y ese libro, regalo de reyes creo, me marcó y todavía me acuerdo del dolor que me provocaba tanta crueldad y considero que marcó esa etapa de mi niñez. Como ahora, al convivir y sufrir esta etapa de descontrol provocada por una administración perversa de la justicia. Que la prole reaccione, y pueda discernir. Te felicito por el análisis tan certero. Un abrazo.

  20. Alicia dice

    Impecable doctora! Como siempre…somos muchos los que anhelamos un nuevo equilibrio…y, por supuesto …que devuelvan varios mamuts

  21. Simón dice

    Me encantó. Haya más o menos mamuts, la alegoría invita a reflexionar.
    Mis mayores respetos a Graciana.

  22. Natalia Rosselot dice

    Excelente! además tu introducción me recuerda también mi niñez de lectora voraz. Hoy con alegría confirmo que mis sobrinas de 8 y 11 van por el mismo camino, por lo que creo que no todo esta perdido en esta era tecnológica que cada vez estimula menos la lectura y la reflexión que conlleva, sobre la agobiante cantidad de imágenes que entregan todo empaquetado sin dejar desarrollar algún tipo de pensamiento, porque tras una imagen viene otra y otra y otra y otra. No es casual ni nuevo, ya lo describía Antonio Gramsci cuando hablaba de Hegemonía que ahora tiene con los medios de comunicación masivos aliados muy poderosos.

  23. Alicia Inés Maxuach de Díaz dice

    Excelente fábula, metáfora o como quieran llamarla. Excelente para que los muy jóvenes que empiezan a interesarse por las decisiones de nuestros gobernantes entiendan lo que es la distribución equitativa de la riqueza

  24. Claudia dice

    Gracias Graciana! Impecable! Te sigo!

  25. Gustavo Horacio dice

    Creo que no faltan mamuts sino que se los están llevando mientras los tienen escondidos.
    Faltan flechas porque las dejaron de fabricar.
    A los narradores y depositarios del conocimiento les negaron la comida y se tienen que ir a otros lugares donde no esconden a los mamuts.
    Y hay unos cuantos que en épocas de prosperidad juntaron mamuts para ellos y sus familias por muchos años y no les importan ni los fabricantes de flechas ni los niños ni nadie más que ellos en general.

  26. Carlos Layoia dice

    Desde hace un tiempo que te sigo y lo hago desde la admiración por tu inteligencia y tu enorme sentido de la justicia. excelente tu nota, y deseo que cuando volvamos ( vamos a volver) ocupes el lugar de los imprescindibles que te mereces..

  27. JOE AUBERGINE dice

    Sie en lugar de leer a Colmillo Blanco y Más allá del Rio das Mortes… hubiera leído al MEXICANO o la ley de la selva de Kipling.. otra hiera sido su postura pasiva ante la «MANADA»; porque lo que usted hace es metaforizar la ley(norma) de la manada: anisomía en lugar de discutir las norma en la sociedad isonomía.. Amen de tener la visión de un Verbitsky Ancestral… Eso es el Periodista London y de un imperialista salvaje Kipling.. Si si el exquisito poeta, escritor y periodista «Inglés» que en una carta a Harding lo felicita por la masacre de tres millones de filipinos a las órdenes de Aguinaldo(a este no lo inventó el Pocho)armados de mosquetes y machetes que cayeron ante las Gatling que disparaban 400 balas por minuto.. según Rudyard «Animales incapaces de gobernarse»

  28. Javier dice

    Excelente nota Graciana. Y no creo en la escasez de mamuts. Somos un país con gran variedad de mamuts. Escasez, desde mi punto de vista, tienen Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay, Perú, Ecuador, etc. Nosotros tendremos en todo caso, escasez de equilibradores.

    1. Ernesto Oscar dice

      Estás en lo cierto Javier!

  29. Carlos María Fernández dice

    Excelente nota. Me hubiera gustado sí que en esta suerte de parábola hubiera también tribus enemigas que disputaran los mamuts, que se quieran apropiar de nuestras flechas, de nuestra prole, etc., que fuera necesario entonces decidir cuándo combatir, cómo castigar a los enemigos, tal vez con crueldad extrema para aterrorizarlos y que dejen de ser una amenaza; cuándo decidimos que somos nosotros los invasores, etc. O sea, cuándo, si fuera necesario, la sociedad para sobrevivir tiene que ser o parecer en su crueldad un Guapo Smith para otras sociedades. Es decir, nosotros, ¿nunca somos o necesitamos ser o parecer los malos?

  30. Carlos María Fernández dice

    Brillante artículo!!!! haciendo simple lo complejo. Este artículo debería adaptarse para cada edad (primaria, secundaria, Universidad, etc.) y utilizarse como material didáctico en nuestras instituciones educativas. Queda claro quienes son los «guapo Smith» de nuestros días.
    Graciana sos una «MAESTRA».

  31. Pedro Baez dice

    La conocí a Graciana colaborando con Gabriel Mariotto en los primeros tiempos de la AFSCA. Ella nos desasnaba en la interpretación fina de cada uno de los artículos de la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual con una claridad y practicidad asombrosa. Digamos que no pasaba desapercibida, abogadas y abogados había muchos y buenos, pero ella -aun con absoluta sencillez- sobresalia por varias cabezas. A esta altura nada me sorprende de ella, ni sus notas geniales como la de hoy, ni conocer compañeros que el domingo se levantes bien temprano y con el mate caliente lo primero que busquen para leer sean las notas de Graciana Peñafort.

  32. cristina strifezza dice

    Te sigo. Te creo

  33. Jorge Ramírez dice

    Excelente metáfora para espabilar individualistas.

    1. María Inés Decavi dice

      Me encantó… Como buena lectora incansable, hiciste una excelente comparación con los comienzos del hombre y la actualidad. Y pienso igual de la justicia. Gracias por una lectura muy agradable. Volveré a leer «Colmillo Blanco».

      1. Alicia dice

        Impecable! Como siempre…estamos ansiosos y en la busqueda de un nuevo equilibrio

  34. Juan dice

    Poco para agregar sólo felicitaciones y gracias .Gracias.

  35. Laura dice

    inmensa Graciana,mas te leo, mas te sigo, mas te escucho=mas te quiero¡¡¡¡¡sos alguien fundamental y lo seras tb para la reconstruccion.

    1. J. Etchebarne dice

      »MI» futura Mtra. de Justicia. Impecable.

  36. Ricardo Alberto Comeglio dice

    Literaria, didáctica y un tanto rebuscada forma de expresar una idea, pero tenemos un problema y ese es justamente la escasez de mamuts.
    Antes que preocuparnos por los fabricantes de flechas, por los cazadores de mamuts, por los recordadores o por los cuidadores de la prole y la prole y mucho antes inclusive de tener en cuenta la actividad de los equilibradores, debemos ponernos a discutir cómo hacemos para encontrar más mamuts o cómo nos ponemos un criadero de mamuts para no tener más escasez de ellos e incluso cómo reemplazamos al mamut en el supuesto de que éste ya no exista más.
    Estamos en una etapa preconstitucional en el país que gobernó Macri y todo gacias a él. Ha sido capaz de destruirlo todo y eso ha hecho que ya no tenga la más mínima importancia quiénes sean los equilibradores o qué hagan éstos, porque primero necesitaríamos algo qué equilibrar y hoy ya no lo tenemos.
    Llegó el tiempo de que nos olvidemos de un país llamado Argentina y comencemos a imaginarnos uno nuevo. Completamente nuevo.

    1. Gabriel dice

      Ricardo, mamuts hay de sobra.. lo que falta es una buena y justa distribución…

    2. Victoria dice

      Estimado Ricardo: Mamuts siempre hay, el problema es quienes son los dueños. El sistema de distribución de las raciones en la Argentina está siguiendo este patrón: El cazador dice yo cazo, la carne es mía y de mi prole. Pago con una mínima porción de carne a los fabricantes que me proveen la flechas, el restro lo distribuyo asegurándome que los equilibradores nunca discutan mi sistema de reparto, ello es otorgándoles privilegios para que reescriban las normas o las violen a mi favor. Privilegio a los Recordadores que olvidan. MIS equilibradores distribuyen los huesos a los cuidadores de la prole y su prole, y masacran a palos a los recordadores que se atrevan a recordar la existencia de un orden previo.
      En ese estado estamos. La herramienta para lograr esto es la entropía social, al hambre súmele la desconfianza en la justicia y tiene el caldo perfecto.
      Por ello, lo primeo es reconstruir la ley que nos permite convivir en socidad. Se ha roto el pacto social, y antes de salir a cazar, se debe saber como se va a distribuir. De lo contrario, estaremos fabricando flechas para cazadores que violan las reglas contra el conjunto, en connivencia con la Justicia ya que los poderes que deben ejercer la tarea de administrar la carnje para la supervivencia están coptados por los mismos intereses,
      Son los cazadores los que han presionado para que se dicten leyes a favor de ellos, o violado absolutamente todas las normas existentes para imponer su método de reparto.
      Eso pasa cuando el pueblo llano, en función de artilugios y mentiras de los que se vale el infiltrado grupo de los equilibradores, pone a cazadores para ejerercer de equilibradores, tanto para la elaboración como el control del seguimiento de las normas de reparto, como en la administración del reparto mismo.

      El problema no es la falta de mamuts. El problema es quien los está repartiendo y como se están reescribiendo las reglas de ese reparto. Y mayor aún, que a quienes deciden, les estan borrando la memoria. Un cazador es cazador siempre, esté donde esté.
      Lo que pasa es que este pueblo aspira a ser cazador, y les ha resultado simple enevenenarles lo suficiente como para que decidieran meter zorros en el gallinero pensando que solo cazarán batarazas negras.

      1. Edgardo dice

        Muy buen análisis de Victoria!

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