De Scalabrini Ortiz a Naomi Klein

O de la teoría de la crisis a la teoría del shock

 

Las dos teorías

El pensador Raúl Scalabrini Ortiz introdujo en la corriente nacional la teoría de la crisis. «La crisis es la crisis óptima, la mejor crisis de mundo, la mejor crisis perfecta, la que nadie podrá superar ni demostrar, porque sólo existe en la imaginación y en los tenebrosos propósitos de quienes la utilizan como pretexto para desmantelar al país y sumirlo en la verdadera y  permanente crisis económica y espiritual que caracteriza a toda factoría, porque si no hay crisis, no hay argumento valedero para justificar medidas que no resisten el menor análisis», escribió.

La frase ha sido numerosamente citada, pero su idea muy pocas veces desarrollada.

Fue Jorge Scalabrini Ortiz, hijo de don Raúl y autor también de numerosos ensayos, uno de los responsables que impidieron que la teoría de la crisis cayera en el olvido.

La frase fue escrita en los años en que la dictadura militar de 1955 combatía sin compasión a la resistencia social de los argentinos e introducía la crisis económica con el intento de que el poder corporativo se hiciera hegemónico cargo de la renta nacional. La teoría de la crisis se explicita en una de las Cartas de Scalabrini Ortiz, publicada a partir del golpe militar-liberal de 1955 en la prensa semiclandestina que se opuso a dicha sublevación anticonstitucional.

Con el objeto de transformar la revolución social iniciada a partir de octubre de 1945 que supo otorgar a la renta nacional su carácter social y distributivo sin la alteración principal de la propiedad, la autodenominada Revolución Libertadora se impuso en ser una involución avasalladora de los derechos sociales y económicos logrados.

Lo que se intentó fue acabar con la transformación social lograda por el gobierno derrocado. Fue entonces cuando el gobierno trajo al país a Raúl Prebisch, para que impusiera una economía socialmente injusta y económicamente dependiente. Prebisch había sido un banquista central del período de la década infame que acompañó a Julio Roca (h) a Londres para la firma del pacto Roca-Runciman en 1933. Fue premiado con la secretaría general de la CEPAL, donde por su actividad anti norteamericana y por sus relaciones con el imperio británico, fue recibido con simpatía por sectores en varios países de nuestra región.

El Informe Prebisch de 1955, como principal medida, instó a que la Argentina entrara al FMI. Después de secretario ejecutivo de la CEPAL pasó a ser secretario general de la UNCTAD.

Raúl Scalabrini evidenció que Prebisch tuvo que inventar una crisis inexistente para poder argumentar que había que curarla, y a cualquier precio. La Política de la Crisis continúa en los años ’90 con el imaginar otra crisis económica por parte del menemismo con el objeto de desregular, privatizar y cortar la inversión social y de infraestructura, con el objeto de que la renta no se distribuyera socialmente fuera a las arcas de los poderes corporativos que se reinstalaban.

El Informe Prebisch de 1955, como dijo Scalabrini Ortiz, fue un diseño de la Crisis: “porque si no hay crisis no se pueden justificar medidas que no resisten el menor análisis, como la desvalorización de la moneda a la mitad de su valor y la liquidación del IAPI como durante años soñaron Bunge y Born, y aconsejar empréstitos extranjeros y la conveniencia de estructurar sociedades mixtas como los transportes y otras cosas más”.

 

 

 

Una animación realizada por Megafón TV, de la Universidad de Lanús.

 

 

 

 

La teoría de la Crisis de Scalabrini da un salto y reaparece convertida en la Teoría del shock. De los años ’50 a los años ’90, también podría ser otro subtítulo de este artículo, porque Naomi Klein inicia en forma de insinuación primero en algunos de sus artículos afirmando que el poder financiero y corporativo mundial (a través de la Escuela de Chicago de Milton Friedman) aplica el shock para desarmar económicamente a los países. El shock kleiniano, como la crisis scalabriniana, permite cualquier medida por más desatinada que sea porque se estaría en guerra contra los factores negativos de la economía que pondrían en riesgo la existencia de los países. Según la autora canadiense, «al shock Volcker le siguió la conocida como “crisis del tequila” (mexicana) de 1994, la “plaga asiática“ de 1997 y el “colapso ruso” de 1998, que precedió en apenas días a otro que se produjo en Brasil. Cuando estos shocks y crisis empezaban a perder su anterior fuerza, aparecían otros aún más catastróficos: tsunamis, huracanes, guerras y atentados terroristas. Estaba tomando forma el capitalismo del desastre». También constató que «Milton Friedman aprendió lo importante que era aprovechar una crisis o estado de shock a gran escala durante la década de los ’70, cuando fue asesor del dictador general Augusto Pinochet».

 

 

 

 

El libro de Klein sobre la doctrina del shock (1) expone ampliamente cómo en los últimos decenios se ha aplicado esta teoría para expandir el poder corporativo. El caso argentino está ampliamente investigado en la figura de José Alfredo Martínez de Hoz como ministro de economía de una nueva dictadura iniciada en 1976. La situación de crisis y de urgencia necesitaría soluciones de shock y está resumida en una frase del talentoso jurista nazi Carl Schmitt, que cita Naomí Klein: “El soberano es el que decide el Estado de emergencia”. Schmitt es quizá el principal jurista que fundamentó la negativa dialéctica del Amigo/Enemigo. Pero la verdad es que tanto en los años ’50 en la Argentina y ahora en muchos países, quien decidió y decide –en nuestra opinión—  fue y es el poder financiero global (2).

 

 

Los dos autores

Scalabrini Ortiz en su país y otros muchos otros, así como Naomi Klein en Canadá, Estados Unidos y en gran parte del mundo, son autores respetados por su coherencia, pero también por ser los pensadores cuyos libros son de los más consultados. Coinciden en que nunca –como pensadores— vendieron muchos libros pero tampoco sus voluntades.

El argentino nacido en la capital de una provincia norteña tuvo una vida difícil y sacrificada. Entre sus numerosas actividades para vivir y mantener una numerosa familia, hizo trabajos que lo llevaron a realizar actividades en provincias bien dentro de la interioridad argentina, como Formosa.

Klein nació también en la capital de una provincia del norte canadiense en una familia que tuvo que emigrar en muchas situaciones, pero realizó una vida más universitaria y mantuvo muy explicablemente simpatías juveniles con el marxismo. Ella desarrolló un pensamiento claramente tercerista, que no acepta ni el liberalismo ni el marxismo. Scalabrini no tuvo esa tendencia juvenil y siempre desarrolló un pensamiento que, en última instancia, trascendía a un espiritualismo sin religión determinada. Clara y firme es su visión esperanzadora y de fe en el hombre argentino, como bien surge de su libro no muy citado Tierra sin nada, Tierra de profetas. Devociones para el hombre argentino. (3).

Klein tuvo acercamientos con nuestro país, no solo a través de sus libros, también en una película documental que filmó con su marido, titulada La Toma, que historia el cacerolazo argentino y las fábricas obreras, como es el caso de Forja, que en San Martín fabricaba autopartes y fuera abandonada por sus patrones. Los trabajadores la convirtieron en una cooperativa de producción.

 

 

 

El trailer de La Toma.

 

 

 

Ambos pueden definirse como pensadores de movimientos terceristas, que no adoptan posiciones políticas marxistas ni neoliberales. Si se escribiera la vida paralela de estos dos grandes pensadores, el carácter profundamente religioso que da el judaísmo de la ascendencia de la canadiense, como el sentido espiritualista del argentino –no religioso y fuertemente antidogmático—, los encontraría en las mismas trincheras.

 

 

 

 

Las ocasiones

El estudio de Klein es del año 2007, por lo que sería muy importante que lo actualizara a este 2020 que se está iniciando. A los numerosos casos de shock que desarrolla, en los últimos doce años se han agregado otros que siguen confirmando la vigencia de su doctrina.

La ocasión de la presentación de la teoría de Scalabrini se produce con la designación de un liberal anglófilo en el manejo de la economía argentina, pero también luego desarrollará el caso Martínez de Hoz. Recordemos que Scalabrini murió en 1959 y tuvo tiempo de tener esperanzas, desde la revista Qué!, en el gobierno de Arturo Frondizi, quien luego concedió yacimientos petrolíferos a empresas multinacionales.

Para Klein la doctrina del shock se aplicó en muchos casos:

  • la dictadura de Pinochet,
  • el gobierno de Margaret Thatcher que con la guerra de las Malvinas salvó al liberalismo inglés,
  • la dictadura neoliberal argentina que, según Eduardo Galeano, metía a la gente en la cárcel para que los precios pudieran ser libres,
  • la declaración de crisis boliviana y las reconversiones de Víctor Paz Estenssoro y Gonzalo Sánchez de Lozada,
  • la crisis polaca y el misterioso shock de la Plaza de Tiananmen,
  • el regreso de la supremacía blanca al poder económico en Sudáfrica,
  • el yeltsinismo en Rusia,
  • el circo privatizador (así lo denomina) menemista en la Argentina,
  • las guerras y el antiterrorismo como ocasión de cambio de poder económico, y así varios casos más.

En Klein hay una numerosa e interesante selección de pensamientos. Así, a modo de conclusión, podemos reproducir la frase de Stephan Haggard y John Williamson, el inglés funcionario del FMI que impuso el concepto del Consenso de Washington. Estos autores, citados por Klein, comprobaron y asesoraron que “los peores tiempos dan pie a las mejores oportunidades para quienes entienden la necesidad de una reforma económica fundamental” .

Y si no están los peores tiempos, hay que inventarlos.

 

 

 

 

(1) Klein, N., (2017),  “La doctrina del Shock. El auge capitalismo del desastre”. Paidós, Buenos Aires, se publicó en siete idiomas. En inglés como The Shock Doctrine. The Rise of Disaster Capitalism, Randon House of Canada (2007).
(2) En una nota en la página 227 de la edición en castellano, Klein hace referencia a Alejandro Olmos Gaona respecto al Plan Cavallo de 1992, afirmando que el historiador argentino descubrió que el plan no era de Cavallo sino que fue redactado por las bancas JP Morgan y Citibank.
(3) Norberto Galasso en su historia sobre Scalabrini, equivocadamente lo relaciona con el marxismo porque para él habría simpatizado con Insurrexit, lo que no es cierto. Raúl Scalabrini era hijo de un científico positivista y sobrino de un arzobispo italiano fundador de una orden religiosa dedicada al acompañamiento de los emigrantes en el mundo, los scalabrinianos. “Tierra de nadie, Tierra de Profetas” es conocida porque contiene la descripción que se inicia con “Era el subsuelo de la patria sublevado”.

 

 

 

 

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6 Comentarios
  1. rubén dice

    Scalabrini nació en la ciudad de Paso de los Libres ( al igual que Arturo Frondizi, ambos libreños), Provincia de Corrientes. No …»en la capital de una provincia norteña»..Slds

  2. Raúl Lemos dice

    Yo agregaría Felix a tu final, y hay que creerlos…

  3. Pablo dice

    No sé si Naomi lo habrá registrado, porque a partir de «Esto lo cambia todo», libro inmediadamente posterior a «La doctrina del shock», se fue por otros caminos, otros temas. Pero cuando Macri llegó a la presidencia, yo no podía dejar de pensar en su libro. sobre todo cuando se repetía la letanía de «se robaron todo» y «la pesada herencia». Porque como bien explicaba en su teoría, la crisis no necesariamente debía ser real, bastaba con ser «percibida». Evidentemente Scalabrini lo vió con claridad en su momento.
    Para quienes leímos a Klein, fue terrible ver cómo Macri (y a diferente escala, sus jefes y sus secuaces), nos fue sometiendo al experimento durante los cuatro años que lo tuvimos prendido a la yugular. digo, ver la doctrina del shock desarrollarse sobre nosotros en tiempo real (yo no viví la época de Martínez de Hoz).
    la conclusión que pude sacar, y ojalá Naomi haya estado atenta a lo que aquí ha ocurrido, es que a su libro ahora le falta el capítulo macrista, cuyo aporte a la teoría del shock fue el llamado «gradualismo» que tanta espuma hizo en su momento. Aún «gracias» al ala gradualista, Macri y el FMI hicieron ese pacto malicioso que hoy otra vez nos encuentra intentando quitarnos los buitres de encima, seriamente condicionados. ¿Cuál hubiera sido nuestro destino si Macri ganaba las elecciones y cumpliera con lo que le prometió a Vargas Llosa, de mantener el mismo camino, lo más rápido posible?

    1. Ignacio dice

      La síntesis de su obra Naomi la hace en «Decir no no basta», donde a partir de Trump cruza el capitalismo de marcas («No Logo»), el uso de las circunstancias excepcionales («La doctrina de shock») y el calentamiento global («Esto lo cambia todo»): allí también describe el capitalismo de amigos y los caminos sinuosos de la derecha con consignas para las bases (Trump y Macri hablan el mismo idioma). También perfila cómo retomar el «movimiento de movimientos» desde la experiencia ganada en los últimos 20 años, como en el caso del «Manifiesto del salto».

  4. Maita Moto dice

    Carl Schmitt no es mas que un repetidor de Goebbel el brillante propagandista Nazi estudiado e imitado a la letra por los propagandistas Americanos. Uno de los primeros propagandistas al servicio de la politica «internacional» Norteamericana, Edward Bernays, fue contratado en los años 50 para destruir el gobierno democratico de Arbenz y ayudar a Guatemala a retornar al feudalismo con el payaso de entonces Armas (version presente en Venezuela Guaido). Es el padre de toda la propaganda maniqueista de la Guerra Fria: totalitarismo vs libertad (el consejo que en todos los libros de propaganda desclasificados y en los libros que se pueden leer abiertamente, libertad es la palabra magica de la defensa del Capitalismo made in the USA y el que concepto que «bautizo» a nuestra Revolucion Libertadora (el Di Tella esta dentro de esta linea de libertad creadora con el benemerito Don Romero Brest que trabajo para los servicios norteamericanos de inteligencia). Volviendo a Bernays, fue el (y el Schmitt lo apropia) quien en su libro de 1923, Crystallizing Public Opinion dice: «Cuando Napoleon se pregunto [retoricamente] a si mismo ‘Circunstancias’? Yo las CREO» y agrega Bernays, fundador de toda la propaganda maquniqueista , esto es lo que hacemos nosotros, los propagandistas, creamos los que nosotros querramos dado que el publico es un ignorante y asi lo vamos a mantener con manipulaciones psicologicas. Una lectura esencial para ver el role de la propaganda nazi/americana y mas alla, diria hasta hoy, es el libro de Leonard W. Doob, «Propaganda. Its Psychology and Technique» de 1935 Y tambien tiene, por supuesto un articulo sobre Goebbel:. “Goebbels’ Principles of Propaganda” (1950) que repito US propaganda se aproio totalmente, incluso verbatim. Dobb fue el encargado de toda la propaganda contra el Axis, contratado por el siniestro don Nelson A. .Rockefeller, al frente de la agencia de espionaje y propaganda para toda Latinoamerica durante la segunda guerra mundial: Office of the Coordinator of Inter-American Affairs (CIAA) y por la cual don Nelson lucho tanto para su creacion para defender sus inumerables intereses en toda Lationamerica. . Doob fue tambien, en esta agencia diseñada como «Warfare total» ( lawfare de hoy?) , el creador de dos expresiones que se repetiran–modificando solo la segunda parte de la antinomia: «United States Credo» vs «Axis Credo.» Toda la «elite «banqueros, industrialistas y corpraciones estaban toditos en posiciones claves en esta agencia que despues de la Segunda Guerra Mundial coparian el mundo del que Scalabrini y Naomi describen de maravilla. Y hay mas pero es todo. Gracias por su articulo.

  5. Un Técnico dice

    excelente, Naomi y Manuel castell con su libro comunicación y poder son dos referentes en estas lides de desenmascarar los sistemas no visibles de la democracia manipulados por gente menos visible, voy a leer a Scalabrini, se agradece la comparación y el paralelismo entre ambos.

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