Delito y poder

Stornelli, la hinchada de Boca y los servicios de inteligencia del macrismo

 

El 21 de febrero el fiscal de los cuadernos le hizo una pregunta a Juan Ignacio Bidone. Los dos se veían después del escándalo D'Alessio. Y Stornelli buscaba atar la causa de la extorsión a Comodoro Py. ¿Hace cuánto que D'Alessio dice que me conoce?, preguntó. Luego puso a Bidone en contacto con la fiscal Alejandra Mangano. Ladeó la cabeza, y agregó:

—Fijate —dijo—, si no te preguntan desde cuándo me conoce, por ahí no hace falta que lo digas.

Bidone amplío su declaración indagatoria esta semana en Dolores. Y le dijo a Alejo Ramos Padilla que eso le llamó la atención: no tenían una relación tan cercana como para ese comentario.

Stornelli dice desde enero que su vínculo con D'Alessio no tenía más de tres meses. Sin embargo, tal vez esa fecha ya no importe. D'Alessio y los policías detenidos por la investigación de Dolores fueron diciendo que la organización reportaba a Pablo Pinamonti, uno de los directores de la AFI cercano a Daniel Angelici. Stornelli pidió licencia en Comodoro Py en el año 2007 para irse como ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Allí convocó a Pinamonti como titular de la Unidad de Asistencia Técnica Integral Bonaerense y como representante del estratégico Comité Provincial de Seguridad Deportiva (CoProSeDe), el organismo de control de seguridad en el fútbol cuya cabeza era ejercida por su ministerio. Si Pablo Pinamonti era el jefe de D'Alessio, tal como el espía también le dijo al empresario Pedro Etchebest durante su locuaz viaje a Pinamar, la actuación de Stornelli en las investigaciones que lleva adelante en su fiscalía debe ser revisada a la luz de ese vínculo más prolongado, que incluye la gestión en la Provincia y su largo paso por Boca con varios mecanismos que todavía quedan por investigar. Tres meses no es lo mismo que doce años.

 

Pablo Pinamonti, jefe de D'Alessio en la AFI, colaborador de Stornelli en la policía.

 

Una vieja investigación judicial puso en foco la gestión de Carlos Stornelli en la Comisión Directiva y la Gerencia de Seguridad de Boca Juniors, entre 2007 y 2015. Ingresó cuando Mauricio Macri dejaba la Presidencia del club para asumir la jefatura porteña. En ese momento, el fiscal pasaba de Comodoro Py al ministerio de Seguridad bonaerense del gobernador Daniel Scioli, pero sin perder su cargo en el Ministerio Público, al que volvería en 2010, mientras todavía estaba en Boca, donde integró la Comisión Directiva y estuvo al frente de la Gerencia de Seguridad.

Poco después se abrió la investigación por la muerte de un ciudadano del barrio de Liniers en la que intervino una parte de La Doce. La causa encontró elementos que permiten entender la protección de Stornelli y la asistencia a las viejas y a las nuevas facciones de la barra que se iban sucediendo en el control de la hinchada. La investigación se detuvo a observar su papel en los llamados derechos de admisión, las listas con los nombres de los hinchas con ingreso vedado a los estadios por problemas con la ley. Según la investigación Stornelli actuaba a pedido de La Doce para poner y sacar gente de los listados en un contexto en el que, hay que recordar, había combates a tiros, escapes de la justicia y arreglos con los directivos del club por millonarios pases truchos al estadio. Cuando la guerra entre dos facciones amenazaba con estallar en 2015, durante la campaña a presidente de Macri, Stornelli pidió una licencia. Su abogado era Juan Manuel Ubeira. El hombre al que quiso hacerle una cámara oculta con los favores de Marcelo D'Alessio hace meses atrás, le aconsejó que ya era época de alejarse del club.

 

Rafael Di Zeo intentaba la vuelta a La Doce en plena campaña. La Nación, 16 de enero 2015.

 

Hasta la existencia de esa causa, la única investigación que había logrado tocar la estructura de Boca había sido llevada adelante por el juez Mariano Bergés. El ahora ex magistrado logró imputar a Macri antes de perder la causa. El expediente no tocó a Stornelli, porque todavía no estaba en el club. Quienes llevaron adelante la nueva investigación que alcanzó a tocarlo tibiamente fueron el juez Manuel De Campos y el fiscal Andres Madrea, del fuero de instrucción criminal ordinario.

El caso empezó con la muerte de Ernesto Cirino, un hombre que vivía en Liniers, paseaba con un perro y tenía de vecino a Daniel Petrinelli, cuñado de Mauro Martín, el jefe de La Doce. El 29 de agosto de 2011, Petrinelli discutió con Cirino por el perro. Llamó a su cuñado para pedirle una ayuda. Mauro Martín acudió con el segundo de La Doce, Maximiliano Mazzaro, y con Daniel Wehbe. La investigación señala que Martín y Mazzaro dejaron la escena cuando notaron que discutían por una "boludez". Wehbe y Petrinelli se quedaron. Uno de ellos, presuntamente Wehbe, golpeó a Cirino que quedó tendido en la calle y murió dos días mas tarde. Mauro Martín fue detenido en enero de 2013. Mazzaro permaneció prófugo durante varios meses más.

 

Mauro Martín en la tribuna de Boca, y un gesto con un mensaje que cambia de interpretación según las épocas.

 

En ese período los jefes de La Doce necesitaban reorganizar a la tropa para cuidar la sucesión en la hinchada y los negocios del estadio. La disputa era feroz. Y también sangrienta. Del otro lado estaba el grupo de Rafael Di Zeo, que había sido procesado por Bergés y había pasado un tiempo en la cárcel. Por ese entonces ya estaba en libertad, listo para volver a dirigir a la hinchada.

El fiscal Madrea detectó que Mauro Martín organizaba reuniones en Devoto.

"Desde su encarcelamiento —dijo en un escrito—, mantiene comunicación telefónica con Christian Fido Devaux en torno a la preocupación que los aqueja en relación al destino del grupo que dirigen Martín y Mazzaro. Por esa razón, (en una ocasión) le encomienda a Fido Devaux que organice una reunión en el Complejo Penitenciario Federal de Devoto con expresas directivas de que junto con él asistan: Cacho (Oscar Alberto Otazu), Cristian (Cristian Garro), Luisito (Luis El Loco Arrieta) y Corbacho (sería Jorge Corbacho Villagarcía), con la clara finalidad de impartirles órdenes acerca del manejo de la barra y distribución de fondos con los cuales se estaría dando apoyo financiero a los prófugos Mazzaro y Wehbe".

 

Fuente: Gustavo Grabia, Olé.

 

Madrea estaba convencido de que no sólo investigaba la muerte de Cirino, ni a los prófugos, ni tampoco sólo a sus protectores. Pidió a De Campos ampliar el requerimiento de investigación por otros cuatro hechos. Entre ellos, un pedido de la Comisión Directiva del Club para intervenir en las listas del derecho de admisión, en línea con las necesidades de La Doce.

"No es menor apuntar —escribió el fiscal— que debe ampliarse la línea de investigación sobre el funcional pedido de la Comisión Directiva del Club en orden al levantamiento del derecho de admisión de Christian Devaux y Luis Arrieta, inmediatamente después de la detención de Mauro Martín y presumiblemente a raíz del pedido de este y de Mazzaro en tal sentido".

Devaux y Arrieta eran tercera y cuarta línea en La Doce, parte del linaje de sucesión. El párrafo no habla directamente de Stornelli, pero Madrea lo señala implícitamente cuando habla del manejo del derecho de admisión.

Ahora el procedimiento es distinto, pero en ese momento las listas eran confeccionadas por el Ministerio de Seguridad y entregadas a la AFA. La AFA las distribuía a los clubes. Y los clubes eran los encargados de aplicar las restricciones fronteras adentro de las canchas. El sistema fue resistido por los dirigentes. Y tuvo problemas de ejecución. Los clubes que debían controlar el ingreso de las barras eran los mismos que tejían todo tipo de acuerdos de gobernabilidad con las hinchadas. Angelici fue uno de los que se opuso. Y lo dijo abiertamente. Dijo que no iba a aplicar esas listas. Y pidió ese control al Estado. Sin embargo, en agosto de 2012 Boca cambió las reglas de juego. Y aplicó una restricción para 67 integrantes de la hinchada. Eso ocurrió como consecuencia de una batalla campal entre las dos facciones de la hinchada, ocurrida en el kilómetro 21 de la autopista Rosario-Santa Fe.

"El enfrentamiento fue a balazos", escribió el cronista del diario La Nación. "A los pocos minutos, cuando los automovilistas que pasaban por el lugar dieron aviso a la policía, la autopista ya contaba con varios heridos. Cuando las fuerzas de seguridad arribaron al lugar donde se enfrentaban los hinchas, los atacaron con piedras y palos. Un uniformado recibió golpes y heridas leves".

 

 

Mauro Martín terminó ese día con una perforación de bala en el esófago, Fido Devaux con un balazo en la boca. También quedó herido Juan Arrieta. Todos ellos también fueron incluidos en la lista de los prohibidos al estadio. Por eso, en enero, con la prisión de Martín, la barra necesitaba que el club levantase las barreras para volver al estadio. Y Stornelli era una de las claves.

El 20 de enero se disputaba el superclásico en Mar del Plata. Cuando la barra se preparaba para el viaje hubo una conversación entre Fido Devaux y el prófugo Mazzaro. Mazzaro decía que tenían que combinar el derecho de admisión de algunas personas de la hinchada. Durante la charla mencionaron dos nombres de contacto: Miguel y Carlitos.

Miguel es Miguel Lattanzio, policía de la Provincia de Buenos Aires que había trabajado con Carlos Stornelli en el ámbito del Comité de Provincial de Seguridad Deportiva (CoProSeDe), encargado del control de la seguridad en los estadios. A esa altura, dos años después, el Comité había sido reemplazado por la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe) que ya no dependía de Seguridad sino de Deportes. En ese tiempo Lattanzio había ascendido. Para enero de 2013 estaba a cargo del Operativo de Seguridad de Mar del Plata. Fido Devaux habló con él. Según la causa, le explicó que parte de su gente no iba a poder entrar a la cancha por el derecho de admisión. Lattanzio le dijo que no se preocupe:

—Yo detengo a los que tienen derecho de admisión, pero no detengo a los tuyos.

Dijo.

Ese 20 de enero el partido terminó con 20 demorados, cuatro con derecho de admisión. De los cuatro, dos respondían al sector de Di Zeo. Es decir, el policía cumplió. Luego de ese episodio, Stornelli operó directamente en la interna: mandó una carta al ministerio del Interior en la que pidió sacar de las listas de admisión a Fido Devaux y a Arrieta. Los sucesores de los jefes de La Doce consiguieron pase para volver al club.

 

Fido Devaux.

 

En septiembre de 2013, el fiscal Madrea insistió ante el juez De Campos para ampliar el objeto de investigación. "La prueba reunida, documental, informativa, fílmica y los diálogos escuchados —dijo— evidencian una estructura de recursos económicos, de movilidad, como así también de actividades de disimulo de bienes y personas, inteligencias y coordinaciones con terceros para actuar sobre seguro y vinculaciones con autoridades de diversa índole, incluidas las deportivas". Cada uno de esos actores estaría integrando "una red" dedicada a "mantener negocios ilegítimos, contravenciones y delitos de diversa índole". Madrea explicaba que esa red existía desde la asunción de Martín y Mazzaro en la cabeza de La Doce.

De Campos no aceptó la ampliación. Pero abrió pequeños tramos. Uno de los más conocidos fue el operativo de mayo de ese año por los carnets truchos, realizado en horario del prime time con allanamiento y luces en el estadio de Boca durante once horas. De Campos registró el Departamento de Socios, la Oficina de Sistemas y la Secretaría General. Detectó 800 carnets truchos con sellos oficiales, que se alquilaban como acceso a la cancha varias veces por partido a valores de entre 100 a 500 pesos, con el dólar a 5 pesos. Por ese procedimiento fueron detenidos 51 integrantes de La Doce, un empleado administrativo y el gerente del Departamento de Socios: Carlos Mechetti. Allí fue cuando los investigadores advirtieron que la causa podía llegar a no pasar del juego de luces. Mechetti era funcionario de la Aduana y ya había sido suspendido en el organismo cuando le encontraron 800.000 dólares en cajas de zapatos en 2010. Angelici lo había llevado a Boca. Por el despacho de juez y del fiscal comenzaban a pasar varios abogados, entre ellos nombres que volvieron a las primeras líneas de los medios por el caso D'Alessio. Rodrigo González apareció como primer abogado de Mauro Martín, luego reemplazado por Fernando Burlando. Giselle Robles defendió a Mazzaro cuando aún, según dice, no conocía a González. Y también se presentó el abogado Alejandro Pérez Chada para defender a Mechetti.

 

Alejandro Pérez Chada, derecha. Abogado de Macri en Boca, de Gustavo Arribas y de María Eugenia Vidal con los aportantes truchos. A la izquierda, Hugo Wortman Joffre, el abogado de Clarín en juicios penales contra sus periodistas, y autor de las cámaras ocultas de TN. Pérez Chada y Wortman Jofré también representaron a Papel Prensa contra el Estado Nacional.

 

En el marco de esa causa, hubo un último dato importante. Madrea le pidió a De Campo una copia de las actuaciones de varios juzgados. Entre otras, una investigación de otro episodio de violencia ocurrido el 25 de junio de 2009 en La Plata durante un partido de Estudiantes y Nacional de Montevideo. Ese día, alrededor de las ocho de la noche, unos doce integrantes de la hinchada de Estudiantes habían logrado pasar con armas en la mano de un lado a otro de la tribuna. En el sector al que accedieron, golpearon a un hincha llamado Sergio Chans y a su hijo, les robaron una bandera del Peñarol, una gorra, un reloj y mil pesos. Las cámaras de seguridad mostraron a dos policías cuando abrían el paso a la barra: Osvaldo Américo Domínguez y Miguel Lattanzio, el mismo investigado por las escuchas que para 2009 estaba en el CoProSeDe todavía manejado por Stornelli. En ese caso, los dos policías, los barras y autoridades del club fueron procesados por la causa.

 

Stornelli durante la gestión frente al ministerio de Seguridad bonaerense.

 

Es curioso, pero en ese período Stornelli no jugó a favor de Di Zeo sino de la facción contraria. La relación entre ambos es conocida. Nunca la ocultan. Stornelli estuvo en el casamiento de Di Zeo. Y luego se llevó a su esposa a trabajar con él al ministerio de Seguridad de la Provincia. Madrea se topó con dos encuentros entre ellos, whisky mediante: una reunión en el club y otra en Casa Blanca. Y sobre esa relación también existe un documento muy elocuente que es el documental español grabado en 2012: cuando Di Zeo con restricción de acceso a la cancha da la entrevista recibe una llamada de Stornelli ante la cara de asombro del periodista.

 

Di Zeo recibe la llamada de Stornelli durante la filmación del documental del periodista español Jon Sistiaga.

 

Sin embargo, esa relación cambió aparentemente tras el enfrentamiento de las barras en la autopista Rosario-Santa Fe. Eso dicen todas las crónicas. Tal vez así se explique por qué jugó tan a fondo en la interna. Y el por qué de estos mensajes.

 

Una de las pintadas del año 2013.

 

Di Zeo dio una entrevista en ese momento al diario Perfil. Habló de Stornelli. Y también pareció dejarle un mensaje.

—¿Seguís teniendo relación con Stornelli? —preguntó el periodista.

—¿Con Carlos? Sí, la relación que pude haber tenido siempre.

—Fue a tu casamiento.

—Sí, obvio. Él sabe como son las cosas, cómo se tiene que manejar y cómo me manejo yo. No hay que mezclar los roles. Yo tengo muy claro las reglas de la amistad y no las cambio.

—Supongamos que volvés a la tribuna. Él es el jefe de seguridad de Boca y vos serías el tipo al que hay que controlar.

—Pero a mí no me tenés que controlar, controlá a la barra, no a mí.

—Pero vos serías la cabeza de la barra.

—Entonces tenés que hablar con la cabeza de la barra para que lo controle. Ese es el punto. Ahí empezás a mejorar todo. Aún no se dieron cuenta.

Con el paso del tiempo, Devaux y Arrieta ganaron rango en la jefatura de Boca. Pero en 2014 Mauro Martín fue liberado y absuelto por el caso de Liniers y buscó un acuerdo con Di Zeo para recuperar la jefatura de La Doce. Así comenzó otra etapa caliente. En ese contexto Stornelli salió del club. Comodoro Py no tiene listas de admisión, pero Stornelli saca y pone nombres en las causas que parecen responder al mismo mecanismo.

 

 

 

 

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