Demagogo de vuelo breve

Trump y las elecciones de medio término

 

Las elecciones de medio término en Estados Unidos son el concierto crepuscular del Presidente Trump. Irrumpió con fuerza en 2016 y diez años después lo vemos en declive, castigado por no haber cumplido sus promesas:

  1. Mejorar el nivel de vida de las personas.
  2. Terminar con la guerra infinita.
  3. Reflotar la industria estadounidense.

El Presidente ha fallado, y en algunos casos ha empeorado la situación, como en el Golfo Pérsico. Tampoco es casual que la inflación y el costo de la vida hayan sido determinantes. Ya habían causado la caída de Biden y la derrota de Harris en las presidenciales. El futuro Presidente, que probablemente será un demócrata, no deberá perder de vista esta cuestión fundamental.

La etapa Trump ha reverdecido dos conceptos de la doctrina clásica: el de demagogo, que se le puede aplicar sin discusiones; y el de plutócrata, perfectamente aplicable a sus amigos, la banda de Silicon Valley. El cuadro se completa con corrupción y nepotismo exhibidos, que dibujan un momento de Bajo Imperio.

 

 

La diversidad de los resultados

Pero las sugestiones que emanan de estas elecciones también evocan la noción de "pueblo", del ciudadano común que alza la mano y quiere ser parte de su destino, del de su familia, del de su comunidad, de todo el pueblo estadounidense.

Esta reacción apunta a reducir la distancia entre el representante y los representados; aquí también el voto es una respuesta a la detestada élite capitalina. A su vez, representa una comunidad social variada que entra en la contienda; se trata de la llamada representación en espejo: es cuando las personas se ven reflejadas en el candidato que utiliza un léxico reconocible, con puntos en común en las respectivas biografías, con historias paralelas que resultan familiares. Funciona cuando el candidato proviene del mismo mundo de los votantes que lo siguen.

La lista de los vencedores es riquísima en contenidos nuevos y rostros inesperados, como el pastor Adam Hamilton, vencedor en Kansas, líder de una de las mayores congregaciones metodistas de Estados Unidos. Hamilton venció hablando de fe, de diálogo y de moderación, de la dificultad económica de las familias. En 2024 en este Estado, Trump había ganado con más de 16 puntos de ventaja. La religión ha funcionado como un mecanismo transversal que ha invertido los esquemas.

En Carolina del Sur venció una pediatra, Annie Andrews; sus cartas de presentación son la salud pública, la protección de los niños y el acceso a las curas médicas para todos. Es la primera vez que la doctora Andrews accede a un cargo electivo; le tocó enfrentar a Darline Graham, colocada como candidata por el mismo Trump por el único mérito de ser hermana del fallecido senador Lindsey Graham, su amigo.

En Maine, el candidato demócrata vencedor proviene del mundo del trabajo forestal. Se trata de Troy Jackson, sindicalista y ex presidente del Senado regional; su radicación en la comunidad forestal es larga y profunda, como también sus batallas salariales. Lo han llamado "populista", palabra de la que se abusa, que puede significar todo o nada. En todo caso, sería un populista de un nuevo tipo.

Otra novedad es el ingreso en la arena de representantes étnicos, del mundo femenino y religiosos, como el mencionado Hamilton.

Georgia tiene un nuevo gobernador. Se trata de Keisha Lance Bottoms. Es la primera mujer negra que ocupa ese puesto en Estados Unidos; es interesante agregar que derrotó al millonario republicano Rick Jackson. Keisha pudo convencer a los votantes que estaban más allá del ámbito afroamericano.

Otro hito conseguido es el de Deb Haaland, nativa de la tribu Laguna Pueblo. Es la primera mujer y nativa elegida para gobernar un estado, en este caso Nuevo México, sobreponiéndose a siglos de expoliación territorial y asimilación cultural. Deb representa la identidad cambiante y orgullosa de los pueblos originarios.

También sucedió algo parecido en Minnesota, donde Peggy Flanagan, de la tribu ojibwe, es la primera mujer nativa americana que entra al Senado norteamericano.

La comunidad latinoamericana colocó a Gina Hinojosa en la gobernación de Texas, que vuelve a los demócratas después de muchos años. Gina es la primera mujer latina que ocupa ese cargo. Mientras que en California se eligió a Xavier Becerra como gobernador, otro logro: primer latino en el cargo de un Estado cuya segunda lengua es el castellano.

En el Senado entran tres mujeres negras: Lisa Blunt Rochester por Delaware, Angela Alsobrooks por Maryland y Juliana Stratton por Illinois. Si pensamos que el Senado fue creado en 1789, se entiende la lentitud con que las instituciones responden a la evolución demográfica del país.

La batalla de El-Sayed en Michigan y James Talarico en Texas ha sido enfocada por los medios como los episodios paradigmáticos del medio término. Los dos candidatos vencedores demócratas son el ejemplo más extremo del abanico que recorre este partido.

Este aluvión que ha irrumpido en la arena política traerá serias consecuencias en el Partido Demócrata. La derrota de Trump, especularmente, meterá al Grand Old Party (GOP) en una nueva etapa, seguramente convulsa y dramática. 

 

 

Revisión y renovación

La declaración del flamante senador El-Sayed, quien dijo que "Trump tiene razón", refiriéndose a la decisión del Presidente de terminar con la ayuda militar a Israel, es una novedad en el panorama cambiante estadounidense. Quizá se necesitaba la llegada de un nuevo espíritu para que alguien del mundo demócrata se atreviera a elogiar una reivindicación del mundo MAGA (Make America Great Again): cortar la relación tóxica con Netanyahu. En el lado opuesto, la guerra infinita ha sido sostenida sin pudores por la conjunción de los neoconservadores GOP y los liberales intervencionistas del Partido Demócrata, romper esta relación contranatura es una de las llaves para escapar del pantano bélico. Escuchar los reclamos de los gobiernos amigos del Golfo sería oportuno.

En tanto, The Washington Post escribió el miércoles que los demócratas deberán elegir frente al Presidente: confrontación o compromiso. La mayoría en las Cámaras da un amplio margen de maniobra al Partido Demócrata, pero existe la institución del veto presidencial como contrapeso; se abre paso la idea de buscar algún compromiso, ya que, como dice el diario, Trump últimamente ha utilizado tonos más conciliadores: "Ya lo saben, no veo la hora de trabajar con ellos, probablemente llegaremos a un acuerdo". También declaró: "No quiero estar sentado allí por dos años para vetar todo".

Pero algunas cabezas deberán caer. La derrota, explicada por Vance y por el mismo Trump como consecuencia de la guerra con Irán, necesita un chivo expiatorio, que sería Pete Hegseth, el secretario de Guerra. Trump comentó que Hegseth sería muy popular si fuera al Senado a ocupar el puesto dejado libre por Marsha Blackburn, apenas elegida gobernadora de Tennessee. Según CBS News, le están preparando una salida elegante. Los rumores lo indican como posible candidato para sustituir a Ron DeSantis, ex gobernador de Florida.

La posibilidad de compromisos entre los dos partidos tiene un antecedente en la colaboración entre Zohran Mamdani y Trump, que los observadores califican de sorprendente. Mamdani, además, fue el antecedente de las convulsiones del subsuelo estadounidense, que alzaron la cabeza el martes 3. Trump supo adaptarse a Mamdani, pero el salto desde una entente municipal al escenario mundial requiere fuerzas y visiones en escala diferente.

Otra novedad es el regreso de los votantes demócratas al redil, aquellos que en 2024 votaron al Trump anti-guerra, opción preferible a Kamala Harris, que en Gaza prometía seguir la línea genocida de Joe Biden; Gaza sigue presente en el panorama estadounidense, y los votantes lo han demostrado votando a candidatos anti-genocidio como el mismo El-Sayed.

El cambio de rumbo de Trump respecto a Israel todavía está en gestación; en el Congreso hay pendiente una ley que prevé una convergencia entre los aparatos militar-industrial de Israel y de Estados Unidos, que facilitaría la ayuda militar a los israelíes. La aprobación de la norma o su rechazo darán una indicación más precisa sobre la relación futura de los dos países.

Pero la declaración ha suscitado esperanzas. Gideon Levy ha escrito en Haaretz el jueves 5 que, si se confirma la declaración de Trump, "Israel se verá obligado a reducir su actividad ofensiva". Además el cese del flujo de fondos que ha recibido Israel podría perjudicar la "inútil presencia en Gaza y en el Líbano meridional". Una vez más, crucemos los dedos.

Otra pregunta pendiente es el futuro del aparato del Partido Demócrata. Después del aluvión del martes, no es posible pensar que el partido continúe su rumbo como si nada hubiera sucedido: la dirección ideológica no puede ser dictada por un grupo de millonarios con residencia de verano en Cape Cod. Ahora está la gente común empujando y presionando. Sus representantes deberán ser escuchados.

 

 

Ucrania y la política exterior estadounidense

Una de las pocas notas positivas de los dos años de Trump ha sido el intento zigzagueante de cerrar el conflicto ucraniano. La pregunta es obvia: ¿qué sucederá ahora? El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha declarado que "el Presidente Trump proseguirá su mandato y contamos sinceramente con que continuará sus esfuerzos a favor de la paz". Claramente, es una expresión de deseo, en tanto la Comisión Europea anunciaba nuevas conversaciones con Estados Unidos, Francia, Alemania, Inglaterra, la OTAN y la Banca Mundial; probablemente intentarán ponerse de acuerdo para encontrar un modo de no quedar afuera de la conferencia tripartita de Abu Dhabi, donde participan Rusia, Estados Unidos y Ucrania.

Los republicanos que acompañaron hasta el momento las últimas decisiones de Trump han perdido. Si los demócratas quisieran continuar la política de Biden, gracias a la mayoría parlamentaria, podrían ejercer presiones para favorecer a Kiev. Algunos analistas piensan que el reducido margen de maniobra en su patria podría impulsar a Trump a dedicarse más intensamente a la política exterior. El ex embajador estadounidense William Taylor ha aclarado algunos puntos importantes: "Las decisiones de política exterior corresponden al Presidente. El Congreso puede actuar sobre el financiamiento, sobre los aranceles aduaneros, pero aquí también el Presidente cuenta con una amplia flexibilidad para definir dichas tarifas".

Era una posibilidad, pero ahora el portavoz del Ministerio de Exterior chino declaró estar en contacto con Rusia y Estados Unidos para una reunión trilateral en el marco del encuentro del APEC (Asia-Pacific Economic Cooperation) de Shenzhen del 18 y 19 de noviembre. China, después de mantenerse en silencio sobre el conflicto en Ucrania, parece decidida a dar un paso al frente y comprometerse en primera persona. Trump seguramente no desdeñará este salvavidas que le arroja Xi Jinping, que podría ayudarlo a cumplir uno de sus sueños: ser considerado un constructor de paz. Pero el problema sigue siendo Teherán, que detrás de la puerta espera alguna respuesta.

 

 

Epílogo en la retaguardia

En febrero de 2026, el comisario para los Derechos Humanos en Ucrania, Dmytro Lubinets (protagonista de la reciente tregua de Oleshki), refirió que su oficina recibió 6.127 denuncias sobre presuntas violaciones cometidas por el personal de los Centros Territoriales de Reclutamiento (TCC) durante el 2025. Las investigaciones de su oficina revelaron restricciones ilegítimas de la libertad personal, violencias, detenciones coactivas, confiscaciones de teléfonos, negación al contacto con abogados. Los militares del TCC operan enmascarados o vestidos de civil, y actúan fuera de la ley, ya que no existe ninguna norma que permita retener personas contra su voluntad.

Obviamente, esta actividad ha llevado a la población a límites de insoportabilidad extremos, hasta el estallido que se verificó en Petropavlivska Borshchaivka, en la periferia de Kiev.

Una multitud enardecida asaltó un edificio ocupado por efectivos del Batallón Azov. Las versiones que circulan denuncian que allí se mantenían prisioneras 40 personas, que alguna había sido asesinada. Aparentemente, el edificio mantenía una prisión secreta y centro de torturas para renuentes al reclutamiento forzado y desertores.

El ataque de la multitud destruyó un automóvil policial y un autobús utilizado para reclutamientos forzados.

La magnitud del evento obligó a Zelensky a enviar a Kyrylo Budanov, general considerado héroe por sus connacionales, a apagar el incendio. Budanov se dirigió a la multitud para calmarla, pero evitó cualquier ataque a los militares. El general Oleksandr Pivnenko, comandante de la Guardia Nacional, prometió "una investigación rigurosa sobre las acusaciones a Azov".

La situación promete empeorar, ya que el mismo Budanov declaró hace un tiempo que Ucrania necesita incorporar 30.000 nuevos reclutas cada mes. Aunque la investigación prometida revele que la prisión secreta no existía, el clima anti reclutamiento crece. Las encuestas dicen que las fuerzas armadas permanecen todavía en el ánimo ciudadano como la institución más respetada. Es la que resiste el choque en el frente.

El problema está en la retaguardia.

 

 

 

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