La derrota del Hijo N° 1 del capitán Jair Messías Bolsonaro en las elecciones presidenciales, y su fuga del Brasil asistida por los gobiernos de Estados Unidos y la Argentina, pueden tener un impacto decisivo en el freno a la oleada de la extrema derecha que se está observando en distintos lugares del mundo. Brasil es el país de mayor tamaño, población, recursos económicos y alianzas geopolíticas significativas, donde se verificó ese contragolpe. Pero pasado mañana puede seguirlo Estados Unidos, lo que constituiría un salto cualitativo, porque su Presidente, Donald Trump, es quien articula y da sentido a ese movimiento.
Si bien las encuestas de opinión son menos confiables que nunca, porque el público las incluye en su desconfianza respecto del sistema político y tiende a no responder o a ocultar sus preferencias cuando lo consultan, los medios estadounidenses rebosan de sondeos en los que se vaticina que el Partido Republicano puede perder la mayoría en ambas cámaras del Congreso. En tal caso, habría que ver cuál sería la reacción del único Presidente que en los últimos tres siglos obtuvo un segundo mandato luego de ser derrotado en el intento de reelección inmediata. Hay indicios contradictorios, lo cual es un estilo deliberado con el que el magnate que se ha vuelto multimillonario desde el gobierno desorienta a sus adversarios. Ha dicho que reconocerá el resultado, si las elecciones son limpias (según su propio juicio, claro); especuló con la posibilidad de un tercer mandato, pese a que la Constitución no se lo permite y que el peso de sus 80 años es evidente, aunque no haya llegado al punto de deterioro que impidió la candidatura de Joe Biden hace dos años. El ex Presidente demócrata se dormía incluso de pie, y no encontraba la salida cuando terminaba un acto. Trump en cambio expone sus extravagancias bien despierto, ya sean su manía por remodelar la Casa Blanca y el Kennedy Center, cubrir todo con hojas de oro, rebautizar con su nombre el Océano Atlántico y llamar país de mierda a Noruega porque no le otorgó el Premio Nobel de la Paz. Matonismo global es la denominación que ha comenzado a aplicarse a su política, de la que no sabe cómo retroceder, por ejemplo, en la "guerra de una semana" contra Irán que ya ingresa en su noveno mes, ha fortalecido a la teocracia persa y está desangrando a la primera potencia mundial. Sin embargo, se negó a reconocer a Baby Bolsonaro como Presidente legítimo de Brasil y se limitó a darle visas transitorias a él y su familia para que permanezcan en Estados Unidos, a salvo de los cuatro procesos por causas serias de corrupción que se le siguen en su país. A raíz de eso, Bolsonaro eliminó una declaración en la que se proclamaba Presidente legítimo y se autodenominó líder.
Pero hay otros países que precedieron este retroceso en el último año:
Albania. El socialista Edi Rama venció a la coalición derechista Alianza para una Gran Albania.
Países Bajos. La derecha radical de Geert Wilders perdió 11 bancas y el gobierno. Gobierna una coalición de centro derecha encabezada por Rob Jetten, de apenas 38 años.
Hungría. Después de 16 años en el poder, el precursor gobierno de Viktor Orbán fue derrotado el 12 de abril de 2026 por el partido de centroderecha Tisza, de Péter Magyar, de 45 años. Trump expresó su deseo de que Orban fuera designado Secretario General de la ONU, lo que parece improbable.
Suecia. La coalición gobernante de derecha, encabezada por Ulf Kristersson, perdió frente al bloque de centroizquierda, encabezado por los socialdemócratas de Magdalena Andersson.
Serbia. Fue derrotado el ex Presidente Aleksandar Vučić. Fue ministro del gobierno genocida de Slovodan Milošević, aunque luego viró hacia una posición europeísta y a denunciar la corrupción. Irónicamente, lo derrotó la Lista Estudiantil, surgida del movimiento de protestas contra la corrupción.
Bulgaria. El gobierno de centroderecha fue derrotado por el nuevo primer ministro Rumen Radev, un populista de centro-izquierda, inclinado hacia Rusia. Es difícil homologar esas categorías con las usuales en Sudamérica.
Las violentas manifestaciones del mes pasado en Francia e Italia también expresaron posiciones a la izquierda de los gobiernos de Emmanuel Macron y Giorgia Meloni, si bien en las elecciones de abril del año próximo en Francia, la favorita es la ultraderechista Marine Le Pen.
El cuarto gobierno de Lula
Flávio Bolsonaro siguió el consejo de su hermano Eduardo, exiliado en Estados Unidos desde 2025, de que siguiera sus pasos si perdía la elección. Durante el primer debate entre los candidatos, Lula le dijo que si perdía perdería la inmunidad y debería responder en cinco causas penales, por lavado de dinero a través del negocio de las apuestas y por aportes ilegales de un banquero preso, entre otras cosas para financiar una biopic sobre el padre de ambos. Los partidos políticos que sostuvieron su candidatura le desaconsejaron fugarse. Igual marchó por tierra con esposa e hijas a la Triple Frontera, donde lo aguardaba el consejero del gobierno argentino Santiago Caputo, junto con dos encargados de la seguridad de la represa de Yacyretá, con un trabajo previo como policías en Miami. Lo asistieron en los trámites necesarios para embarcar en un avión ejecutivo que los esperaba con los motores prendidos en la pista.

Según el sitio "El Prensero", de Tierra del Fuego, en Florida estuvo cerca de 20 años, trabajando como policía y para la DEA, que este año se lo prestó a Santiago Caputo. En teoría está a cargo de la seguridad de la represa de Yacyretá, a 385 km de la Triple Frontera.
El gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, dijo que analiza su candidatura para 2030, lo cual cierra el capítulo bolsonarista en la política brasileña. También Lula desea olvidarse de esta anomalía en la historia institucional, y dejó saber que invitará a Trump y a Milei a su asunción. Según el New York Times, toda la operación fue coordinada por el asesor de Trump Jason Miller, quien lo confirmó al medio brasileño Metropoles. Pese a ello, Marco Rubio negó ayer toda intervención de Estados Unidos en los preparativos de la fuga. Como un cirujano conocido: lento pero inseguro. Miller alquiló el avión Gulfstream G400 (matrícula LV-JQW) para la fuga. De Puerto Iguazú volaron hasta el Miami-Opa Locka Executive Airport, tras una escala en Ecuador. Miller fue director de comunicaciones de la campaña de Trump y exponía sus posiciones en CNN. Renunció en 2018 luego de una denuncia de la madre de su hijo. La causa civil contra Miller continúa, ahora que trabaja con Trump.

El avión pertenece a Baires Fly, cuyo titular es Sergio Mastropietro. Cuando Maurizio Macrì asumió la presidencia, se desprendió de su firma de taxis aéreos Macair Jet, que pasó a llamarse Avian. Intentó confundirse con la empresa colombiana Avianca. Mastropietro trabajó allí con Carlos Colunga. El mes pasado, el juez federal Ariel Lijo procesó y embargó por lavado de activos a Mastropietro. Baires Fly había emitido facturas que el juez consideró falsas por más de 1.000 millones de pesos a droguerías proveedoras del Estado, simulando la "compra de kilómetros" aéreos para blanquear dinero de retornos y coimas en la causa ANDIS. Quien le entregaba los datos de las droguerías para confeccionar las facturas era el proxeneta Miguel Ángel Calvete. Luciana Bertoia demostró que Mastropietro también fue socio de Fred Machado en la sociedad So Vain y lo presentó a José Luis Espert. El fiscal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello le seguían el rastro. También el periodista Sebastián Lacunza: hace un año afirmó que cuando Machado quiso conocer a Espert recurrió a Mastropietro. Este a su vez se dirigió a su amigo Pablo Deluca, director de Relaciones Institucionales de Infobae. Y así, en la primera semana de 2025, Mastropietro, Deluca, Machado, Nazareno Etchepare (proveniente de la Coalición Cívica de Elisa Carrió) y Espert se reunieron en el Golf Club de San Isidro. Todos linda gente.

La denuncia de fraude y la exigencia de que se anularan los comicios se basaba en la prórroga del horario de votación de las 17 a las 19 horas. Pero en ese lapso sólo se emitieron 34.393 votos, o el 0,026% del padrón, y la ventaja de Lula sobre Bolsonaro era de 4.430.191 votos, el 3,45% del total. Aunque todos los emitidos durante la prórroga favorecieran a Bolsonaro, Lula seguiría al frente por 4.395.798 votos. "Flávio Bolsonaro se enfrenta al aislamiento tras una carta que incitaba al golpe de Estado y una fuga a Estados Unidos", era el principal título de la home de Folha de Sao Paulo del viernes. En un editorial, el sitio pide "no más golpes de Estado" y sostiene que Flávio "repite la farsa del fraude electoral en una carta patética". O'Globo tituló "Tres cartas y diez mentiras: las incoherencias del mensaje golpista de Flávio". Tan patético e incoherente, que el propio Trump dijo que le había dado permiso para entrar al país, pero no pensaba involucrarse en el tema electoral. Ya tiene bastante con el suyo. La mafia global está en apuros.
Aquí, hasta Patio Bullrich, Maurizio Macrì y la Asociación Empresarial AEA tomaron distancia de los Hermanos Milei y cuestionaron la amenaza presidencial de quemar en una hoguera a los periodistas que lo incomodan. Bullrich incluso reconoció la victoria de Lula, una de las causas por las que la Zarina se propone pegarle un tirón a la alfombra de la presidencia del Senado. Al agradecer el saludo de Macrì, Lula le dijo que añoraba la época en que las diferencias entre gobiernos se dirimían civilizadamente.
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