Desguace en el INTI

Asamblea permanente de trabajadores por 250 despidos. El predio permanece cerrado y cercado por la policía.

 

Los surtidores de nafta de las estaciones de servicio están verificados por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Lo mismo ocurre con las balanzas de los supermercados, el INTI controla que pesen lo que dicen pesar. O con el plástico de los juguetes, la verificación busca que no contengan sustancias tóxicas. Los trabajadores del INTI ayer distribuyeron esta lista para explicar que detrás de las noticias de los 250 despidos que circulan estos días lo que se juega en realidad es la continuidad de las políticas de control y de desarrollo de la industria nacional. Y los nombres de los despedidos tienen que ver con la defensa de ese patrimonio: la lista que todavía no se dio a conocer oficialmente incluye técnicos y profesionales muchos de los cuales son delegados o activistas movilizados que en los dos últimos años vienen denunciando un vaciamiento que no sólo implica eliminar puestos de trabajadores sino activar un negocio en otro lado con privatización de la gestión vía tercerizaciones, alguno de los mecanismos que ya están en marcha.

Los rumores de los despidos que mantienen en asamblea permanente a los trabajadores del INTI dentro del predio de la avenida General Paz en la Ciudad de Buenos Aires, comenzaron hace tiempo pero el viernes al mediodía la Junta interna de ATE obtuvo el primer dato concreto: una lista de 250 nombres, que luego de tres días nadie conoce a ciencia cierta. «Ese día llegó la información de que habían salido 200 cartas documentos para despedir trabajadores. Reclamamos el listado, no nos lo dieron, y poco después hubo una reacción espontánea de la gente del predio entre el temor y las ganas de defender el trabajo», dice a El Cohete a la Luna Fabián Pereira, delegado de la Junta interna ATE INTI y secretario de organización de la CTA Capital Autónoma. Pereira está del otro lado de las rejas en el predio donde la Policía Federal mantiene un vallado militarizado. «En ese momento –agrega–, cortamos la General Paz, después volvimos al INTI, y listado siguió sin aparecer, decidimos quedarnos en los puestos de trabajo en modo de permanencia pacífica, haciendo asambleas cada doce horas. Y decidimos seguir acá».

Así pasó todo el fin de semana. Los trabajadores permanecieron adentro. Hubo llamados de a la gerencia pero nadie respondió. El domingo a la mañana, los delegados recibieron una llamada del gerente de Recursos Humanos diciendo que quería una reunión. «Quería juntarse con nosotros», dice Pereira. «Fuimos otro compañero y yo, nos pidió que nos vayamos del INTI, ofreció una mesa de negociación para hoy (lunes) si nos íbamos. Preguntamos cómo iban a proceder con los despidos y nos dijo que los despedidos se iban a enterar por el fichero automático. Dijimos que no. Nos pareció una burla. Entonces, propuso que avisen los compañeros de portería, también nos negamos. Propuso que lo hiciese la policía, dijimos que no. No quiso mostrar la lista a pesar de nuestros reclamos, sólo aceptó mostrarnos una parte en una netbook. Identificamos a 30 o 40 compañeros. Les avisamos, vinieron, se hizo asamblea masiva, entraron ayer y ya no pudo entrar más nadie. La mayoría de despedidos son afiliados a ATE, con muchos años en el Estado. Técnicos, profesionales, gente de mantenimiento, muchos militantes y delegados».

Luego de la llamada, el predio se fue poblando de los trabajadores que iban sabiendo así que estaban en esa lista. Allí votaron un paro para lunes y martes. Pero el domingo a la noche el lugar fue rodeado y cerrado por Policía Federal. Los trabajadores ya no pudieron entrar ni salir. Y la gerencia envió de modo simultáneo un correo a los directores de los más de treinta centros de investigación que funciona en el predio donde trabajan unas 2.100 personas. En el correo les comunicó un asueto para los dos días, un modo de boicotear la medida.
Este es el mensaje que circuló más tarde:

El boicot no funcionó porque hoy lunes por la mañana y pese al asueto, decenas de trabajadores se fueron acercando para ocupar sus posiciones habituales. La Policía impidió el ingreso. Hubo gas pimienta y forcejeo. Finalmente se abrió una mínimo espacio de negociación a través de la cual ingresó un primer grupo, pero el resto permaneció en la calle, frente al predio militarizado, en compañía de delegados de otros organismos del Estado, partidos políticos y movimientos sociales. Así, a la una de la tarde con unos adentro y otros afuera lograron hacer una asamblea y convocar a un desayuno mañana a las diez, alambrado de por medio.

El texto y el contexto
«¿Sabías que al INTI lo están vaciando?», escribieron dos delegados en un mensaje que circuló a través de las redes, con aquel texto que intenta explicar de qué se habla cuando se habla de ciencia y tecnología. «Por estas horas están despidiendo a más de 250 profesionales de la ciencia y técnica que desarrollan su trabajo en el Instituto. Defender esos puestos de trabajo es defender la calidad del servicio que brindamos y es defender tu propia calidad de vida».

Yamila Mathon fue una de las autoras del mensaje. Delegada ATE INTI, es además una de las posibles despedidas. Ahora permanece dentro de la planta. Es licenciada en comunicación, docente universitaria, coordinadora concursada del organismo y delegada, el dato que considera clave para explicar los despidos. «Lo que vemos es que los telegramas van sobre delegados y activistas pero no sólo por ellos, sino que es una forma de adoctrinar al resto de los trabajadores y disciplinarlos. Entre los despedidos hay casos ejemplares, personal de mucha trayectoria y muchos años». Y entre los supuestos despedidos –en esa brumosa información que circula y acentúa el sadismo– también se encuentra su compañero, un técnico del Centro de física que se desempeñó durante años en uno de los sectores más sensibles de media y alta tensión. «Hace muchísimos años que estamos acá, yo trabajo con la coordinación con emprendedores de las pymes que es el sector que ellos buscan eliminar; pero además cobramos presentismo, tenemos una altísima calificación, y si ves el listado vas a notar que esto mismo ocurre en la mayor parte de los casos: no hay ninguna otra razón, por eso no dan la cara y tardan tanto en venir. En otros lugares es mas fácil armar el típico discurso del desprestigio, pero acá cuesta más. Acá no ocurre como con los becarios del Conicet que todavía no habían entrado, nosotros ya estamos adentro y por eso tuvieron que proceder de esta manera».

En la puerta hay científicas mujeres con guardapolvos blanco. Y en la calle, entre policías y algunas banderas, una de las trabajadoras explica que la fecha tampoco es casual porque hoy comenzaba el receso de quince días en el jardín maternal del Instituto, un momento en el los y las trabajadoras deciden acoplar sus vacaciones al descanso de sus hijos y motivo por el cual el predio suele quedar casi vacío. Una situación ideal para hacer un recorte en un organismo donde los trabajadores vienen generando acciones desde hace dos años para denunciar los desajustes.

En octubre del año pasado, por ejemplo, denunciaron en conferencia de prensa «persecución gremial» de parte del directorio, falsificación de actas de ausencia y pedidos de licencia, desvío de fondos y emergencia en seguridad e higiene. En otra ocasión, cuando buscaron hacer un acto por Santiago Maldonado les prohibieron hacer una conferencia de prensa y cuando convocaron a un paro como el de ahora, el directorio también ordenó asueto general. Según denunció la Junta Interna en ese momento, en un «hecho inédito en los 60 años de vida del Instituto referente para la industria, el presidente ingeniero Javier Ibáñez dio asueto y emitió la orden de clausurar la entrada de la sede central impidiendo el ingreso a los 2100 trabajadores de la ciencia y la técnica que cumplen tareas en la institución, para debilitar el alcance de la medida de fuerza y de la actividad pública. El argumento oficial fue un corte total de agua en las instalaciones, aunque los trabajadores pudieron comprobar que el suministro funcionó correctamente durante toda la jornada».

Ibañez no estuvo en la calle pero es su imagen que pasó de teléfono en teléfono. Aunque es ingeniero los trabajadores lo conocen por sus formas de bravucón y esa foto parece pintarlo: ahí está de remera a rayas en la tribuna de Atlanta entre los movimientos díscolos de los barrabravas.

 

Pero el eje de estas denuncias son otras: hacen foco en un problema de estructura, los negocios. «Los despidos no responden a un problema económico –dice Yamila Mathos–: el INTI funciona con un presupuesto nacional pero también con un arca que recibe dinero por los servicios que brinda y por eso existe mucho interés por manejarlo». Por un lado, existe un negocio inmobiliario con licitaciones para la construcción de edificios nuevos en tierras que se valuaron en 5 mil dólares el metro cuadrado. Y por otro, un negocio basado en privatizar servicios y entregarlos a empresas tercerizadas. Así leen los trabajadores la actividad que ya desempeñan algunas consultoras como la española Tecnalia, contratada para hacer un proyecto de reestructuración en recursos humanos. Pero también así leen el ingreso de monotributistas por afuera del convenio colectivo de trabajo y la política de gastos suntuosos en esculturas de dudoso criterio artístico valuadas entre 75 y 500 mil pesos.

Claudio Escobar es otro de los delegados que cree estar en la lista de despidos. Lleva 25 años en el INTI. Es ingeniero electrónico, trabaja en los ensayos de codificación fiscal y en elaboración de protocolos. Es, además, uno de los convencidos de que todo esto es porque vienen por más. «Acá se pretende romper la organización gremial para que pase la brutal reforma laboral y el achicamiento del Estado que están buscando porque el único escollo que tienen para avanzar es la organización de los trabajadores», dice en la puerta de esa reja.

Adentro ahora están tus compañeros de trabajo. ¿Qué esperan?
Están adentro. Efectivamente –dice–. Ahora vamos a hacer una asamblea. Pero quiero decir que esto no ha sucedido nunca en la historia del INTI. Los patrones de manera uniltareal como si esto fuera una estancia, decretaron dos días de asueto con al excusa que había agrupaciones gremiales violentas y que corría riesgo la integridad física de los trabajadores. Pero aquí estamos los que defendemos la institución y queremos entrar a nuestro puesto de trabajo a desarrollar esto que nosotros hacemos que es trabajar todos los días por la soberanía nacional.

Asamblea permanente
«Con el alambrado de por medio, vamos a permanecer en asamblea permanente. La idea es continuar con la medida en forma pacífica», se oía en la asamblea que comenzó a hacerse al mediodía del lunes en las puertas del Instituto. Los trabajadores permanecen adentro y afuera del predio a la espera de un canal de diálogo con el gobierno.

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