Despertares

A un año del 21F, parece llegar la hora de los pueblos

 

Pocos días atrás se cumplió un año de aquella convocatoria que quedó registrada como el 21F. Aquel día la Avenida 9 de Julio colmada de manifestantes certificó que en toda la etapa del gobierno macrista nuestra gente siempre estuvo dispuesta a luchar más allá de lo que le proponían sus dirigentes. Desde aquella fecha venimos haciendo nuestro seguimiento semanal a la evolución de la lucha de los trabajadores. El acto en el micro estadio de Ferro fue precedido por una conferencia de prensa el día miércoles donde los dirigentes gremiales del Frente Sindical para el Modelo Nacional, Pablo Moyano, Mario Manrique (Smata), Omar Plaini, entre otros; Hugo Yasky (CTA-de los Trabajadores), Pablo Micheli (CTA-Autónoma), y por la Corriente Federal Sindical, Sergio Palazzo, Vanesa Siley y Walter Correa, junto al intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, y otros referentes del Partido Justicialista bonaerense, evaluaron acciones en unidad para evitar el nuevo aumento en las tarifas dispuesto por el gobierno nacional. Asimismo, informaron junto a la Red de Multisectoriales, la Defensoría del Pueblo, Asociaciones de Usuarios y Consumidores, legisladores, cámaras empresariales, pymes, clubes de barrio y el Cepis (Centro de Estudios para la Promoción de la Igualdad y la Solidaridad), que el 26 de febrero realizarán una audiencia pública en el Teatro Astros en Avenida Corrientes 746 (C.A.B.A.). “Es un acto simbólico. La llamamos audiencia para contraponerla con la audiencia pública, donde van cuatro o cinco y donde no se puede entrar.

Dos referentes del sindicalismo pusieron en palabras la necesidad perentoria de declarar un nuevo paro contra el plan económico del gobierno de Macri. Juan Carlos Schmid y Sergio Palazzo pusieron en agenda la insostenible situación social y laboral que vive la Argentina. El secretario general de la Asociación Bancaria y referente de la Corriente Federal de Trabajadores lo dijo claramente: “hay que discutir un paro general” y agregó que “la CGT debe tener una actitud de mayor confrontación contra el gobierno nacional”. “La CGT no ha estado a la altura de las circunstancias”, lamentó Palazzo, quien indicó que la central obrera “abortó el plan de renovación de sus autoridades”.

Por su parte el secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento y líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) no dejó dudas al expresar “Estoy en desacuerdo con el manejo actual de la CGT. Se dijeron muchas giladas mientras yo estaba en la CGT y eso no ayuda, divide. Faltan más estrategias y falta más debate interno dentro del sindicalismo. La movilización no significa únicamente estar en la calle o en el paro, sino alentando el debate interno desde el lugar que le corresponde a cada uno”, sostuvo. Los diversos motivos para una huelga empiezan a unificar el discurso de los sindicalistas: “tarifazos, escalada inflacionaria, paritarias, falta de políticas de reactivación industrial, ausencia de incentivos al consumo interno, el acuerdo con el FMI, el ajuste presupuestario, la apertura indiscriminada de importaciones, desarticulación del Estado y, fundamentalmente, el rechazo a las reformas laboral,  previsional y los cambios en los convenios colectivos”. Y agregó “Ya hemos rechazado las reformas que impulsa el Gobierno, no creo que eso cambie. El Gobierno no tiene margen para avanzar en ellas sin chocar con el sindicalismo y los involucrados socialmente. Por todos los medios hay que frenar este nuevo tarifazo. Todas las acciones de movilización, del frente judicial, el frente político y la discusión en la agenda pública, tratarlo como un tema vital en este momento, me parece muy importante”, terminó diciendo Schmid.

Esta semana fue particularmente movida para los sindicatos de la educación y para la propia Ctera. Las convocatorias de la gobernadora Vidal y del ministro de Educación Alejandro Finocchiaro a la paritaria salarial terminaron en frustraciones. La nacional fue para comunicar que la misma no será convocada y la de la provincia de Buenos Aires para insistir en dejar para el olvido la pérdida salarial de 2018.

Mientras tanto la situación laboral continúa su vértigo descendente. A la ola de despidos de los últimos meses se agrega ahora la presentación masiva de Procedimientos Preventivos de Crisis llevados a cabo por las empresas multinacionales y de mayor envergadura en nuestro país. En un comunicado de prensa el sindicato de Camioneros da cuenta de su estado de alerta y movilización en la rama de aguas y gaseosas por la preventiva de crisis pedida por la principal embotelladora de  Coca Cola. Junto a FATE, que agrega posibles 430 despidos por reestructuración, y Avianca, dan cuenta de una marca ascendente en la utilización de esta herramienta que les sirve para precarizar las condiciones laborales y lograr estas reformas transitorias que tienden a perpetuarse. En 2015 fueron 36, en 2016: 97, en 2017: 114, en 2018 más de 200. Este año a este ritmo seguramente lo va a superar largamente.

Los lucifuercistas cordobeses siguen movilizados y resistiendo. Esta semana realizaron una presentación judicial cuestionando la tercerización del mantenimiento de vehículos. Anunciaron un paro de 72 horas a partir del viernes a las 0 horas hasta el domingo a las 24. Convocando a los cuerpos orgánicos a concentrarse en la sede sindical para garantizar el cumplimiento de la medida y acompañar al delegado Juan Domingo Altamirano en su presentación ante el tribunal con motivo de un intento de desafuero por parte de la EPEC. El día lunes habrá abandono de tareas a las 10 hs. para concentrar en la sede de Luz y Fuerza y marchar a la esquina de avenida Colon y General Paz para repudiar la presencia del gobernador Juan Schiaretti en la “Casa Histórica de los Trabajadores”. Fue la sede donde funcionó la histórica CGT de Córdoba. Las marchas de antorchas semanales contra los tarifazos de los días jueves han recorrido las principales capitales y centros turísticos del país. Los ruidazos de los viernes fueron acrecentándose cada semana y todo ello va a confluir en una gran movilización a Plaza de Mayo el próximo 1° de marzo. Será sin duda el acto inaugural de un mes de enormes movilizaciones que encerrará en su calendario el paro nacional de actividades que a esta altura resulta imprescindible. Las asambleas preparatorias del paro de las mujeres del próximo 8 se van acrecentando y las reuniones previas para la gran marcha en defensa de la producción y el trabajo ya supera el marco sectorial y mañana o pasado será debatido por la mesa de la CGT. Los sindicatos que representan trabajadores industriales se han ido sumando a la idea y se concretará en este mes de marzo. Sus organizadores piensan que será el preludio del paro nacional.

El gobierno mientras tanto ha dejado la represión en piloto automático y la bronca acumulada de los uniformados apostados durante horas al rayo del sol tiende a descargarse sobre  cualquier clase de manifestantes que protesten sean éstos distribuidores gratuitos de verduras en la Plaza Constitución o cooperativistas de Madygraf que entregaban cuadernos para el inicio del ciclo lectivo en las puertas del Congreso. Estos protocolos estandarizados recuerdan mucho a los aplicados por Carlos Reuteman y Enrique Álvarez, su secretario de seguridad, en Santa Fe en el año 2.001 que consistía en tolerar los piquetes durante dos horas y luego reprimirlos. Así fue como en las jornadas del 19 y 20 de diciembre Rosario y Santa Fe capital tributaron más muertos en relación a la densidad poblacional y el mapa de pobreza que el resto del país. La represión así concebida cobra vida propia y sesga vidas ajenas. Pocho Leprati inmortalizado por Leon Gieco será la espina clavada en la memoria del ex gobernador hoy devenido senador de Cambiemos. Aunque la impunidad judicial haya eludido juzgarlo, su decisión política fue la causante de aquella represión asesina.

El testimonio fotográfico de una anciana desafiando la represión mientras recogía berenjenas del piso ante escudos y machetes policiales operó el dedo acusador de la policía contra el fotógrafo que registro ese momento, detenido luego en el cuadernazo de Madigraf. Desesperados ataques exigen prontas respuestas.

La huelga general en el marco de un plan de lucha que ponga en fuga a este neoliberalismo y sus agentes judiciales permitirá asegurar comicios limpios y sin proscripciones. Si no hay respuesta efectiva Macri se impone. Si no se expresan las regionales del interior, los sindicatos y comisiones internas en lucha y la efervescencia se desvanece en protestas divergentes el proyecto destructivo del neoliberalismo habrá triunfado. Afortunadamente la reserva combativa del pueblo trabajador lleva impreso el apotegma: “Marchamos con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza de los dirigentes”.

A un año del 21F parece haber llegado la hora de los pueblos.

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1 comentario
  1. Claudio A. Rapoport dice

    Es de esperar que a los capitostes de la CGT no se les ocurra hacer los paros generales (que no hicieron durante estos cuatro años), cuando asuma el próximo gobierno popular. Sería imperdonable. Lo que se va a necesitar es tener esperanza y mucha paciencia para que se pueda reparar todo lo destruido por este desgobierno y nuevamente encaminar al país.

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