Detenciones, política y negocios

Así funciona la justicia independiente en Canadá, Estados Unidos y China

 

Wanzhou Meng, directora financiera de la empresa china Huawei, fue arrestada por las autoridades canadienses para ser extraditada a Estados Unidos por la supuesta violación de las sanciones impuestas por Washington contra Irán.

La señora Meng es, además, hija de quien fundó la compañía en 1987. Huawei hoy es el mayor fabricante mundial de equipos de telecomunicaciones y uno de los mayores fabricantes de teléfonos celulares.

Estados Unidos advirtió que Huawei es una amenaza para la seguridad nacional por sus supuestos lazos con el gobierno chino y sus servicios de seguridad. Por eso desde 2011 se niega a comprar servidores producidos por Huawei. El Pentágono prohibió en mayo pasado la venta de teléfonos del fabricante chino en sus bases. Autoridades de ese país dicen temer que se utilicen esos equipos para actividades de espionaje. En la Argentina, Huawei es sponsor de Boca y de River.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau informó que fue avisado del procedimiento judicial “algunos días antes del arresto”. Y aseguró: “No hubo intervención política en esta decisión ya que respetamos la independencia del sistema judicial”. No hay motivos para no creerle.

Tampoco Trump sabía de la solicitud de Estados Unidos para su extradición desde Canadá antes de reunirse con Xi y acordar una tregua en la guerra comercial. Voceros del gobierno norteamericano indicaron que fueron acciones del Departamento de Justicia no coordinadas con la Casa Blanca.

Para no ser menos, la segunda potencia mundial, China, también tiene órganos independientes que encontraron a varios ciudadanos canadienses sospechosos de “actividades que perjudican la seguridad nacional”. Se trata del ex diplomático Michael Kovrig y del empresario Michael Spavor, propietario de una agencia de intercambios culturales con Corea del Norte. Los dos fueron detenidos por el Ministerio de Seguridad del Estado, responsable de los servicios de espionaje.

Luego de la detención de Kovrig en China, un juez canadiense liberó a Meng bajo fianza, mientras espera ser sometida al juicio de extradición a los Estados Unidos. Meng está sometida a vigilancia y no puede abandonar Canadá.

Hace pocos días se sumó un tercer canadiense detenido. La portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, dijo en una conferencia de prensa en Pekín que no estaba al tanto de la información. Pero lo que sí confirmó el gobierno chino fue la detención de Kovrig y Spavor.

Como es obvio, ninguno de los detenidos en Canadá o China fueron citados ni escuchados antes de ser privados de su libertad.

El edificante uso de la detención de personas por órganos que los gobiernos califican de independientes en las principales potencias mundiales es un dato que no merece ser soslayado.

 

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