Devoto y después

El cierre de la cárcel porteña y la sobrepoblación en comisarías

Villa Devoto, la histórica cárcel federal de la capital argentina.

 

A fin de agosto de 2026, las dependencias de la Policía de la Ciudad continuaban alojando 2.205 personas detenidas en lugares que no cumplen con las condiciones mínimas para el alojamiento permanente.

En ese contexto de emergencia, la próxima puesta en funcionamiento del nuevo complejo penitenciario federal de Marcos Paz ha dado lugar a la propuesta de avanzar con el cierre definitivo de la única cárcel federal en la ciudad de Buenos Aires: el CPF CABA (ex Unidad Nº 2 de Villa Devoto). En este escenario aparece como un aspecto relevante evaluar de qué modo esa capacidad penitenciaria podría atender a la situación de las personas alojadas en dependencias de la Policía de la ciudad.

La Procuración Penitenciaria de la Nación elaboró un documento en el que analiza la situación y señala la necesidad de brindar una respuesta integral en términos de política criminal frente al problema de la sobrepoblación y de preservar la experiencia del Programa UBA XXII de la Universidad en las cárceles.

Ante el contexto de emergencia carcelaria en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel federal, con la inminente inauguración de un nuevo complejo en Marcos Paz y las propuestas iniciales de cierre de la cárcel de Devoto, consideramos necesario reafirmar la posición sostenida por la Procuración Penitenciaria a lo largo de los años.

El alojamiento prolongado de personas en espacios de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires debe ser un problema prioritario para los gobiernos local y nacional. Se trata de espacios que no fueron concebidos para el alojamiento permanente de personas y cuyas condiciones resultan incompatibles con una privación de libertad respetuosa de los derechos fundamentales.

La emergencia penitenciaria requiere una respuesta integral: la ampliación de la capacidad del sistema resulta necesaria para superar el déficit existente, pero no es suficiente. Es necesario, asimismo, considerar el impacto de las decisiones de política criminal y judicial sobre el ingreso y permanencia de las personas en prisión y revisar los criterios y niveles de encarcelamiento. La capacidad del sistema debe determinarse sobre la base de condiciones reales y adecuadas de alojamiento, y no mediante la incorporación ficticia de plazas.

El proceso de cierre de la cárcel de Devoto debe ser planificado de manera integral y comunicado de manera adecuada, contemplando especialmente la situación de las comisarías de ciudad de Buenos Aires y evitando que los traslados que se dispongan vulneren derechos y agraven las condiciones de detención en otros establecimientos penitenciarios.

Finalmente, se debe garantizar la continuidad del Programa en cárceles UBA XXII, respetando la oferta académica múltiple, presencial y de calidad que lo ha distinguido por cuarenta años.

 

* El documento completo, aquí.

 

 

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