Dibujando el capital

La convertibilidad vista por Lorenzo Amengual

 

Lorenzo Amengual (El Lolo) es un creador poli rubro que durante décadas se dedicó al diseño y el humor gráfico. Inesperadamente encontramos en su atiborrado taller los originales de unas ilustraciones realizadas en los años de ascenso y caída del menemismo. Además de su calidad visual, lo que nos anima a mostrarlas ahora es su notable actualidad.

Recordemos el contexto para el lector joven o desmemoriado: Consenso de Washington, Convertibilidad, privatizaciones a precio vil, ventajas al capital extranjero, alto endeudamiento externo, halagos del Fondo Monetario Internacional, evidencias de corrupción generalizada.

26 años antes que Macri, Menem entregó los resortes de la economía a una gran empresa; el grupo Bunge & Born, que impuso a sus directivos como ministros. Pese a que, ante el rebrote de la espiral inflacionaria, el grupo se retiró formalmente del gobierno a los pocos meses, su Plan BB sentó los pilares de la política económica seguida por nuestro país hasta el colapso de 2001.

Para acabar con la inflación, en 1991 el ministro Cavallo lanzó la Ley de Convertibilidad: cada nuevo peso pasó a valer un dólar, con el Banco Central como virtual caja de conversión.

 

 

En 1998 la recesión incipiente y las dificultades para sostener la moneda eran notorias. Sin embargo el FMI invitó al Presidente Menem a su Asamblea Anual, como ejemplo del liderazgo que se debía ejercer para alcanzar la prosperidad.

 

 

Ya con De la Rúa, el ministro Machinea pergeñó el Blindaje: un préstamo por 40.000 millones de dólares, condicionado a un severo ajuste con reducción de salarios y jubilaciones.

Aprobado en diciembre de 2000, el Blindaje fue perforado en apenas tres meses.

 

 

De La Rúa, debilitado, recurrió otra vez a Cavallo. El nuevo ministro lanzó un programa de déficit cero (¿te suena, lector?) pero no pudo contener la fuga de divisas encabezada por el capital golondrina.

 

 

Acorralado por el peso de la deuda externa y el consecuente pago de intereses, Cavallo pactó el Megacanje con los bancos acreedores, una maniobra ruinosa que incluyó comisiones indebidas millonarias, por la que fue posteriormente procesado, junto con Sturzenegger y otros responsables.

 

 

Pocas semanas después llegarían el corralito, el default de deuda soberana más grande de la historia, los asesinatos policiales del 20 de diciembre y un período de enorme sufrimiento para el pueblo argentino.

 

 

 

 

 

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