Dinamitar la razón

Juan Carlos Monedero analiza el entramado que une a La Libertad Avanza y a Vox

 

Dos negacionistas tienen chances de llegar a la Casa Rosada este 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos y del 40° aniversario de la recuperación de la democracia en nuestro país: Javier Milei, quien impugna la cifra de desaparecidos y que, a pesar de sus pregones “anti-casta”, fue asesor del genocida Antonio Bussi cuando fuera diputado nacional en los ’90; y Victoria Villaruel, fundadora Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV), desde donde defiende a militares acusados de delitos de lesa humanidad.

“También los abuelos en España ven que vuelven los franquistas”, agregó Juan Carlos Monedero, politólogo madrileño y cofundador de Podemos, en diálogo con El Cohete. Se refería al partido de ultraderecha Vox, cuyos líderes han rechazado condenar a la dictadura de Francisco Franco: "Nosotros somos firmes partidarios de la libertad y de que cada uno pueda opinar lo que quiera", esgrimió en 2019 el entonces portavoz parlamentario de Vox, Iván Espinosa de los Monteros. Entre los acuerdos que, por estos días, están suscribiendo Vox y el Partido Popular para gobernar varias comunidades, se incluye la derogación de la Ley de Memoria Democrática —que asume las exhumaciones de fosas comunes registradas durante la guerra civil como responsabilidad del Estado— y su sustitución por leyes de “concordia” y “reconciliación”.

 

La Internacional reaccionaria

Fue Victoria Villaruel quien acercó a Javier Milei a Vox. Ya en 2019, Villaruel compartía escenario en Argentina con el secretario general de dicho partido español, Javier Ortega-Smith, en un evento organizado por el autodenominado “think tank liberal”, el Club de los Viernes. Días después, la ahora candidata a Vicepresidenta publicó en Infobae una columna titulada “Las lecciones de Vox que los argentinos podemos aprender”, donde llamó a replicar su “forma innovadora de hacer política”.

En 2020 Javier Milei, junto con el brasileño Eduardo Bolsonaro, el chileno José Antonio Kast y la italiana Giorgia Meloni, rubricaron la Carta de Madrid que impulsó la Fundación Disenso, otro think tank vinculado a Vox. Allí, los líderes ultraconservadores señalaron que la Iberosfera estaba amenazada por el “avance del comunismo” e “iniciativas como el Foro de São Paulo​ y el Grupo de Puebla”. Dos años después, el vínculo de Milei con el presidente nacional de Vox, Santiago Abascal, se había estrechado y asistió personalmente al festival Viva22 en Madrid para apoyarlo. “Vayan y den la batalla contra el zurderío, no tengan miedo, somos superiores productivamente, somos superiores moralmente”, fue la consigna con la que el actual candidato a presidente de La Libertad Avanza cerró su intervención.

 

Infovlogger y Los Meconios interpretaron “Vamos a volver al '36”, en el cierre del acto de Vox en el que participó Milei.

 

Monedero, quien es también profesor de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid, situó el crecimiento de las corrientes de extrema derecha como parte de una tendencia global que se “viene sucediendo desde el triunfo del modelo neoliberal en los años ’70. Es un modelo que quiere, de alguna manera, vengarse de la derrota de la Segunda Guerra Mundial, con lo que implica en contenido social la Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Lejos de ser grupos silvestres que se autoconvocan en la calle, “es la Sociedad Mont Pèlerin [asociación de intelectuales fundada por Friedrich Hayek en 1947], es Davos, es la Organización Mundial del Comercio, son muchísimas universidades, como la de Chicago”. Se trata, entonces, de “un entramado muy inteligente sostenido por fundaciones, muy financiado, muy interconectado”.

 

Enamorados de Hayek

El claro exponente de los movimientos como Vox y La Libertad Avanza es el referente de la Escuela Austríaca Friedrich Hayek, quien se oponía a cualquier planificación en el manejo de los recursos económicos por considerarla destructora del mercado libre y de la libertad personal. Se definió como enemigo de la “justicia social” y fue galardonado con un Nobel de Economía en 1974. En su obra, presenta como equivalentes el Estado de bienestar y el nazismo, por concebirlos como variantes de “colectivismo”. Inspirada en el libro Camino de servidumbre de Hayek, Margaret Thatcher afirmó en 1987 que “la sociedad no existe, tan sólo individuos, hombres y mujeres”. Este sería uno de los principales pilares sobre los que se erigiría la ideología neoliberal.

Para el autor de Los nuevos disfraces del Leviatán, el Estado en la era de la hegemonía neoliberal (2017) y de El gobierno de las palabras, política para tiempos de confusión (2009), Juan Carlos Monedero, el modelo centrado en la libertad individual, que viene operando hace 50 años, “va a plantear que la redistribución del Estado es comunismo, que pagar impuestos es comunismo, que las normas medioambientales son comunismo, que la educación o la sanidad públicas van contra la iniciativa privada y, por tanto, son enemigas de la libertad”.

 

Vox celebra el triunfo de Milei en las PASO: ¿Con “la izquierda más radical” harán referencia a Bullrich y/o a Massa?

 

El segundo paso para disolver los lazos sociales nacionales es alejar a los ciudadanos del Estado. Para ello, explicó Monedero, recurren también a instancias supranacionales: “Si es el Fondo Monetario Internacional el que te obliga a hacer ajustes, a privatizar los bienes o servicios públicos, pues tienen menos oposición nacional”. Cuando ocurren todos estos recortes, el mensaje resultante es que “lo público no funciona”, que “el Estado te ha abandonado”, que somos individuos aislados, y así va cuajando la idea del 'sálvese quien pueda'”.

 

Insiders

A entender de Monedero, la vigorización de las ultraderechas en el mundo tiene casi siempre dos detonantes: “O una crisis económica o algo que afecta a la identidad: migraciones, gente que viene de la guerra y, en el caso de España, las tensiones en Cataluña”. En sus inicios, el malestar social suele dirigirse contra el statu quo y dispara contra el establishment económico y político. “Por tanto, los privilegiados se asustan y el sistema también empieza a operar para controlar los daños”, evaluó el politólogo. Fue categórico en incluir al líder de La Libertad Avanza en esta maniobra del poder concentrado: “Detrás del ascenso de Milei hay sectores privilegiados que deciden apostar por él y alimentarlo. Eso de que no están los medios detrás de Milei o de que no apostaron por él algunos empresarios es radicalmente mentira”.

En la crisis económica, política e institucional de 2008-2011 en España, el “que se vayan todos” tomó la forma de “PSOE, PP, la misma mierda es”. La primera salida extra-sistema fue por izquierda con la fundación de una fuerza política como Podemos. “Entonces el sistema reacciona creando, como dijo el presidente del Banco Sabadell, ‘un Podemos de derechas’, que era Ciudadanos. Pero cuando el Podemos de derechas no funciona, se inventan un Podemos de extrema derecha y le pasan todos los recursos a Vox”, sintetizó Monedero. No obstante, desde la perspectiva del politólogo, “el capital es prudente”. Vox ha logrado colonizar al conservador Partido Popular, llevarlo hacia posiciones más de derecha y, en consecuencia, los medios de comunicación han comenzado a retirarle el apoyo al partido de Abascal. El PP es el plan A del capital y Vox el plan B, “porque es más impredecible y el capital quiere reglas fijas”.

 

El presidente de Vox, Santiago Abascal, en una manifestación.

 

Para Monedero, Milei es también un plan B. Lo define como un “insider que parece outsider”, un “rupturista dentro de un orden”. Esta cualidad le permite convocar la adhesión de ciertos imaginarios aspiracionales, ya que invita a sus seguidores a ser parte de “los que triunfan”. Para ello, cuenta con una gran ventaja: actúa sobre un sentido común construido por el neoliberalismo que ha “mercantilizado la vida y nos ha roto la posibilidad de entendernos al margen del mercado”. Existen ciertos elementos de esta racionalidad individualista y consumista que las izquierdas no se permiten. “La conclusión terrible de todo esto es que es más fácil que las crisis actuales del modelo neoliberal salgan por la derecha que por la izquierda, que siempre implica algún tipo de comunitarismo, de elemento compartido, de justicia social”, resumió el cofundador de Podemos.

 

Frustración y nihilismo

Los motivos por los que un tercio de los argentinos decidió apostar por Javier Milei en las PASO son multidimensionales. Pero Juan Carlos Monedero identificó la confluencia de algunos elementos:

  • Un voto castigo, que ha operado desde el enfado con todo lo existente: “Los trabajadores precarios que necesitan echar a la culpa a alguien, los jóvenes que no ven futuro en su país, el varón blanco que se siente atemorizado con las mujeres, empresarios del campo que quieren obtener salarios más baratos y no quieren que les jodan con cuestiones ecológicas” y una larga lista de etcéteras. “De repente dicen, pues, vamos a votar a lo que no es lo mismo”.
  • Un voto rebelde de los jóvenes, a quienes “les promete que tienen derecho a comerse el mundo, les promete un futuro de plena libertad donde no hay ningún tipo de freno”. Es un discurso que conecta muy bien “con una cierta clausura intelectual de jóvenes que se han comido dos crisis y la pandemia. Entonces, la oferta de Milei a los jóvenes es ‘¡Saltá desde los acantilados!’” Esa convocatoria “genera rock and roll, tiene swing. La gente está en una suerte de éxtasis. Lo otro está aburrido”, dijo Monedero, en alusión a la figura de Alberto Fernández.
  • Un voto esperanzado, movilizado por cierta mística: frente a izquierdas que llevan décadas fracasando en dar respuestas a los problemas que generan incertidumbre, las derechas sostienen soluciones mágicas: “Vamos a hacer Argentina grande otra vez, el dólar es una solución mágica y acabar con la casta va a solventar todos nuestros problemas”. Estos imaginarios son, sin duda, más atractivos que las dificultosas propuestas de las izquierdas. “Basta de hechos, queremos promesas”, rezaba una pintada en la Buenos Aires del 2001.

Para el politólogo, este es un momento de enorme desazón y confusión. Es un tiempo de “arribistas sin escrúpulos”: Milei “está en contra de que la mujer pueda abortar, pero está a favor de que a ese niño lo vendan, que vendan sus órganos, que haga trabajo infantil explotado”. En medio del desconcierto, “no hay que buscarle una lógica ideológica a Milei o a Vox. Pueden cambiar en una semana de punto de vista o aliarse con gente que piensa radicalmente diferente”. Cualquier cosa que diga vale, “funciona lo que diga el león” porque “ha sido capaz de captar la ira y la frustración de la sociedad”.

“Da igual que estén llenos de contradicciones, que creen un partido para luchar contra los partidos o que tenga mucho dinero para pelear contra el dinero”, valoró Monedero y remató: “A un punto tal que, si la razón no les asiste, dinamitan también la razón. El modelo neoliberal te dinamita los lazos morales, dinamita la empatía, dinamita la solidaridad y, una vez que eso te la han dinamitado, el segundo paso es el nihilismo”.

 

A moverse

Estamos en una época paradojal en la cual las derechas disparan contra la democracia liberal utilizando a los jueces y a los medios de comunicación, mientras que las izquierdas defienden a ese modelo que las proscribe, las estigmatiza y las estrangula. “La democracia que se duerme es una democracia que se muere. Tiene que estar constantemente reinventándose”, consideró Monedero.

Cuando hay una crisis, nadie quiere votar a alguien que represente continuismo. El discurso de transformación resulta más interesante que uno que está a la defensiva. “¿Tú con quién vas? ¿Con un equipo que ataca o con otro que está atrás defendiéndose?”, se preguntó el politólogo. “Las campañas del miedo son muy cortoplacistas. Lo único que funciona es que realmente haya políticas decididas, que redistribuyan la renta y que construyan un mensaje de que el país está cambiando para que, de repente, los enemigos sean los que quieren frenar el cambio”, añadió. La oferta de transformación solo puede construirse desde frentes amplios, con “partidos movimiento” que estén en las instituciones y en las calles, con vías de conexión constantes entre ambos territorios. Y, finalmente, son fundamentales los liderazgos que puedan construir esa épica.

 

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