Ductos, estándares y riesgos

Golfo San Matías: entre la biodiversidad, la pesca y el petróleo

La petrolera nacional YPF proyecta la construcción de un oleoducto entre Vaca Muerta y el puerto Punta Colorada de Sierra Grande, a escasos kilómetros del Golfo de San Matías en la provincia de Río Negro, donde desplegará una mega terminal marítima que busca convertirse en el mayor puerto exportador de petróleo del país, con una inversión total de 1.260 millones de dólares.

De acuerdo al proyecto presentado, el ducto transportará 60.000 metros cúbicos por día, equivalentes a 372.000 barriles de crudo, y se extenderá a lo largo de 700 kilómetros, de los cuales 635 serán en territorio rionegrino.

La capacidad prevista sería muy superior a la que dispone actualmente el sistema de Oleoductos del Valle (Oldelval), que une Vaca Muerta con Puerto Rosales, en el complejo marítimo de Bahía Blanca, y que transporta unos 36.000 metros cúbicos por día. Implicaría además 1.000 puestos de trabajo de manera directa y 3.000 indirectos, y la movilización de cientos de proveedores.

En ese marco, se calcula que a través de la estación portuaria rionegrina se podría despachar, a partir de 2025, un buque cada cinco días con capacidad para 390.000 metros cúbicos, lo que a nivel anual podría sumar un volumen total de 25 millones de metros cúbicos, equivalentes a 155 millones de barriles de petróleo. Con el barril una vez más cerca de los 100 dólares, esto implica exportaciones adicionales por más de 15.000 millones de dólares anuales, casi el doble de lo que el ministro de Economía Sergio Massa obtuvo con el debatido dólar soja.

La explotación petrolera estaba prohibida desde 1999 en la provincia de Río Negro por la ley provincial 3.308, que impedía las tareas de prospección, exploración y extracción petrolífera y gasífera, la instalación de oleoductos, gasoductos u otros ductos para el transporte de hidrocarburos y sus derivados, y la construcción de terminales para la carga y descarga de buques que transporten esos productos. Dicha ley fue modificada en primera vuelta a fines de agosto y recibió la aprobación definitiva en segunda vuelta el 8 de septiembre.

La modificación, que tuvo tratamiento y aprobación express, permite el pleno ejercicio de la actividad de control y fiscalización del transporte de hidrocarburos líquidos y/o gaseosos por ductos, así como la realización de infraestructura de captación, acondicionamiento y tratamiento, almacenamiento y terminales para la carga y descarga a los medios de transporte y todas las demás instalaciones asociadas al mismo.

YPF expone los beneficios de la exploración offshore con diversos argumentos:

  • La búsqueda de recursos costa afuera se realizará con los más altos estándares de seguridad y representa una oportunidad para contribuir al desarrollo económico del país.
  • Las zonas a explotar están ubicadas a más de 300 kilómetros de distancia de la costa y a una profundidad mayor a 1.000 metros.
  • Por su ubicación y tecnología a utilizar habría mínimas posibilidades de que afecte al medio ambiente y a otras actividades de la zona como el turismo o la pesca.
  • En países como Noruega, Brasil y Guyana el offshore cambió positivamente la economía nacional sin afectar el medioambiente. El turismo y la pesca podrían convivir perfectamente con estos proyectos.

Sin embargo, la expectativa y el optimismo manifestado por YPF no es compartido por la Multisectorial Golfo de San Matías, agrupación conformada 48 horas después de la modificación legal.

 

Pesca de merluza en el Golfo San Matías.

 

 

 

Carta a la legislatura

El mismo día en que aprobó la modificación legal, el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia –que integra la Multisectorial– envió una carta a las y los integrantes de la Legislatura de Río Negro, en la que destacan lo siguiente:

  • En el Golfo existen más de 150 especies de invertebrados y peces con poblaciones independientes a las del resto del Mar Argentino. Los golfos norpatagónicos componen la principal zona de reproducción de la ballena franca austral en el Atlántico Sudoccidental, especie declarada monumento natural por ley 23.094, y se encuentra la colonia reproductiva más septentrional del pingüino de Magallanes, en el recientemente creado parque nacional Islote Lobos.
  • La terminal petrolera de Punta Colorada se ubicaría apenas a ocho kilómetros al sur de ese parque nacional, y a igual distancia al norte del Área Natural Protegida “Puerto Lobos”, con lo cual afectaría al “Sitio Natural de Patrimonio de la Humanidad Península Valdés”, en la vecina provincia de Chubut.
  • Las comunidades costeras locales tienen una alta dependencia de la calidad de las aguas del golfo, ya que sus economías se sustentan en la pesca artesanal –principalmente de merluza común y langostino–, el turismo, el buceo deportivo y el avistaje de fauna marina.

La amenaza cierta de derrames mayores y la certeza de los microderrames con impactos permanentes condenarían a las especies y comunidades del golfo. El tráfico de buques petroleros aumentaría también el número de colisiones con cetáceos, uno de los principales desafíos que enfrentan estos mamíferos para su supervivencia.

Desde el ambientalismo se argumenta que la modificación legal sería contraria a la Constitución provincial de Río Negro, cuyo artículo 84 declara que «todos los habitantes tienen el derecho a gozar de un medio ambiente sano, libre de factores nocivos para la salud, y el deber de preservarlo y defenderlo», y a la Constitución Nacional, que consagra en el artículo 41 el derecho a vivir en un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras. Esta no es una cuestión de puro derecho, sino de hechos y prueba.

 

 

27 años después

En 1995, gran parte de los habitantes del Golfo rechazó un proyecto de la entonces privatizada YPF que planeaba construir un oleoducto desde Puesto Hernández (Neuquén) hasta 15 kilómetros al sur de Las Grutas (Río Negro). Cuatro años más tarde impidieron la exploración petrolera en el Golfo San Matías y en inmediaciones de la Península Valdés.

Lxs habitantes del Golfo, acompañadxs por miles de pobladores de localidades cercanas como Las Grutas, impidieron el avance del proyecto. Luego de constantes movilizaciones y una ardua recolección de firmas, el triunfo de su posición se vio plasmado en 1999 con la sanción de la ley provincial 3.308 que acaba de ser modificada. Hoy son sus hijxs y nietxs quienes pretenden la derogación de esa modificación legal.

El Cohete se comunicó con Fabricio Di Giácomo, vecino de Las Grutas e integrante de la Multisectorial, quien recuerda los hechos de 1995 y y se dispone para la lucha actual que confía en que ganarán una vez más porque considera que el proyecto petrolero offshore carece de licencia social. Avalan esa presunción los casos similares de  proyectos petroleros y mineros en Mendoza, Mar del Plata y Chubut, paralizados por la interposición de medidas cautelares basadas en la acción de amparo. Esta se encuentra en el artículo 43 de la Constitución Nacional y procede contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, los derechos y garantías constitucionales, y se caracteriza por la velocidad de su tratamiento judicial.

 

 

 

 

 

 

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