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El eje Lago Escondido

Susana Lara

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Apuntes para leer el polo de poder construido por Joseph Lewis desde la Patagonia

 

Durante un siglo, la Bariloche con vista al lago Nahuel Huapi y la cordillera de los Andes, la de la costanera de 25 kilómetros y el cerro Catedral, fue asumida como una escenografía viva del poder central que, de tanto en tanto, emulando las prácticas aristocráticas de las cacerías en las campiñas europeas, salía a pescar o navegar zarpando desde las inmediaciones del hotel Llao llao. El cuento de hadas evoca —siempre que puede— a Theodore Roosevelt en 1913, Dwight y Mamie Eisenhower en 1960, Bill y Hillary Clinton en 1997, pasando por miembros de la depuesta realeza en la Europa del Este y los ex embajadores norteamericanos en Argentina Terence Todman y James Cheek.

Pero el poder simbólico cambió y se unificó con el poder real en el lago Escondido el 24 de marzo de 2016, cuando Joseph Lewis recibió en su despacho al aire libre al presidente Macri, al gobernador de Río Negro y otros operadores de su constelación en la Patagonia. En tanto, el presidente de EE.UU. acaparaba la atención en el Llao llao. El despliegue del dispositivo de seguridad de Barack Obama no permitió diferenciar otros movimientos simultáneos, especialmente del tráfico aéreo.

El multimillonario de origen británico construyó en Argentina un espacio de poder hegemónico en veinte años, poniendo en duda qué es la periferia y qué es el centro para el capital trasnacional en esta etapa. A la vez, ordenó en torno suyo un efectivo y dinámico dispositivo que incluye estudios jurídicos, inmobiliarias, jefes comunales, prácticas clientelares de variada escala y operadores orgánicos en distintas instituciones públicas y privadas. Para conocer y entender a Lewis y Tavinstock Group no sirven las categorías tradicionales, tales como terrateniente o la dicotomía nacional/extranjero.

Casi en las nacientes del río Alto Chubut, un día de 1997 una mujer mapuche recibió sin previo aviso, en su campo de estepa alta, la visita de un helicóptero del que descendió Federico van Ditmar (corredor inmobiliario, jefe del clan familiar) junto a un extranjero de inconfundible turbante y túnica, quienes dijeron recorrer la zona comprando tierras para Lewis. Este testimonio fue la confirmación más firme de ese entonces por parte de quienes se negaron a vender. Esa mujer ahora tiene de vecino a Marcelo Mindlin (empresario socio de Lewis en la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta), operación de compra-venta que la justicia rionegrina no termina de juzgar.

Río alto Chubut, vistas de bosque andino de altura: un campo comprado por Mindlin, para sí o para Lewis.

 

Las primeras operaciones en Lago Escondido

El campo que contiene al Escondido, el primero comprado formalmente en 1996, está ubicado a 85 km. al sur de Bariloche (56 en línea recta) y 50 a El Bolsón por ruta (30 en línea recta).

A fines del año pasado, la Sala Tercera de la Cámara Federal de Casación Penal (integrada por Eduardo Rafael Riggi, Juan Carlos Gemigniani y Carlos Alberto Mahique) dispuso que se investiguen las dos primeras operaciones de compra de inmuebles rurales en zona de seguridad de frontera por parte de capitales extranjeros, las que debieron cumplimentar exigencias jurídicas que se habrían violado. Así, la justicia federal sostiene la duda sobre la legalidad de las operaciones que están en la base de la expansión de Tavinstock en Río Negro, a pesar que han sido legitimadas en numerosas instancias administrativas y judiciales en los 22 años transcurridos.

La picaresca criolla insiste en asegurar que Lewis le compró dos campos a la familia Montero, ocupante de la tierra fiscal desde principio del siglo XX, que obtuvo la mensura y el título de propiedad a mediados de 1996, en fecha simultánea a la venta. Esa simplificación oculta la trama de apropiación de la que se ocupa el fallo de Casación.

Lisandro Alfredo Allende, como presidente de H.R. Properties Buenos Aires S.A., solicitó la adquisición de 7.789 hectáreas en zona de frontera declarando bajo juramento el origen nacional del capital social de la firma. La operación de origen fue convalidada por el Director de la Comisión Nacional de Zonas de Seguridad, Néstor D. Kuper, y Susana Sarto, Subdirectora de la Unidad de Proyectos de Radicación. El 30 de agosto de 1996, con la intervención de la escribana Szama, se firmó la escritura traslativa de dominio en favor de Hidden Lake S.A. por un total de 8.063 hectáreas, dato que surgió de la presentación del plano definitivo. Luego se la inscribió en el Registro de la Propiedad Inmueble de Río Negro, a cargo de Ricardo José Juan Mayer, a pesar que la conformidad de la autoridad nacional había sido a favor de la otra empresa. En el medio cambió la composición accionaria de la firma y apareció Lewis hijo.

Por otra parte, según una copia extraoficial del plano del campo aprobado por la Dirección General de Tierras de Río Negro, surge que la mensura está fechada en mayo y el control de ese organismo en agosto de ese año. Por lo que, al menos de la comparación de las fuentes propias y el fallo de Casación, la operación se formalizó en Buenos Aires cuando todavía no estaba concluída la documentación en Viedma por la que los Monteros dejaron de ser ocupantes fiscales para ser propietarios.

La justicia federal resolvió que no prescribieron los hechos y ordenó investigar a:

. Susana Beatriz Sarto, ex funcionaria pública dependiente del ministerio del Interior;

. María Luisa Cristina Szama, escribana pública que intervino por el estado nacional;

. Lisandro Alfredo Allende, quien como presidente de H.R. Properties Buenos Aires S.A. inicia el proceso de autorización de compra ante la Superintendencia Nacional de Fronteras asegurando que el paquete accionario de la firma era de origen nacional;

. Ricardo José Juan Mayer, quien inscribió las dos fracciones como de propiedad privada de Hidden Like (fue director del Registro de la Propiedad Inmueble de RN desde el 9 de diciembre de 1995 hasta el 31 de diciembre de 1999); y de Charles Barrington Lewis, titular de acciones de Hidden Like en su etapa inicial en Argentina.

Ante la morosidad inocultable de la justicia ordinaria de Río Negro, que ni siquiera hace cumplir el fallo por el que exige el paso público al lago Escondido, este fallo de Casación vuelve a poner la lupa sobre los engranajes básicos que permitieron desde los ’90 el desembarco y la expansión (de dimensiones desconocidas) de Tavinstock por lo menos a través de dos firmas, Hidden Like y Bahía Dorada SA (en la costa atlántica) para la compra de tierras.

 

 

 

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