Ejemplo y bandera

La luz y el testimonio de Carlos Mugica, a 50 años de su martirio

 

La ex Presidenta CFK inauguró el martes en el Instituto Patria el Salón de las Mujeres del Bicentenario, con las imágenes que los Hermanos Milei retiraron del espacio que llevaba ese nombre en Casa Rosada. Cuando su amigo, el cura santacruceño Juan Carlos Molina le hizo notar que debía incluir también a la Virgen de Luján, Cristina tomó la propuesta y anunció que entronizaría la imagen de la Patrona de la Argentina en su día, el 11 de mayo, que coincide con el 50°aniversario del asesinato de Mugica. Ayer, rodeada de sacerdotes, religiosas y laicos comparó la situación del pueblo, que come salteado, con la padecida durante la última dictadura e implicó que volverá a superarse, con docencia y militancia, en contacto con el pueblo. Antes de Cristina, el sacerdote Eduardo De la Serna, leyó un breve texto de Mugica sobre la independencia económica y la soberanía política, contra el colonialismo:

"Cuando los hombres de hoy luchan por extirpar las clases que dividen a los hombres en explotadores y explotados, y se oponen al neocolonialismo y al imperialismo, están reconociendo en la práctica, tal vez sin advertirlo, la fuerza del mensaje que Cristo trajo hace dos mil años". 

Dijo que Mugica entró al seminario pensando que tenía que salvar almas pero después se dio cuenta que no era por ahí, que tenía que comprometerse con el pueblo y la política. Lo que sigue son las palabras que pronunció la ex presidenta, y luego el texto conmemorativo del Grupo de Sacerdotes Católicos en Opción por los pobres.

 

Las palabras de Cristina

Juan Carlos venía hace mucho tiempo, muy intenso, muuuy intenso, como es Molina. "Tenés que hablar el día de Mugica, porque lo quieren convertir como decía recién Eduardo, en una estampita". Vino Paco también a verme y Molina, que es muy insistente, me escribe el jueves, el día de la Virgen, y me dice que la Virgen tenía que estar acá en donde están todas estas mujeres del bicentenario. Que son la mujer argentina, las que piensan de una manera, las que piensan de otra, las que tuvieron una historia. Pero que en definitiva protagonizaron como mujeres los 200 años de historia. Me encantó. Me había olvidado que me habían regalado esta Virgen que estaba acá en el Patria. Porque tengo muchas. Y me acordé de la Virgen que en 2017, en este mismo salón, en veda electoral, me vinieron a entregar, bendecida.

Acá estamos hoy recordando el martirio de Carlos Mugica. Para mí no es solamente una cuestión de ocasión, es un contemporáneo. Fue nuestro contemporáneo. Y creeme, Eduardo [De la Serna], que por más que lo intenten al padre Mugica es imposible que lo reduzcan a una estampita. Tampoco fue un cura guerrillero. No, no fue Camilo Torres, tampoco. Fue un hombre que pertenecía a la alta clase porteña, profundamente antiperonista en su origen familiar. Pero, como dice Eduardo, comprendió el Evangelio y no le quedó más remedio que hacerse peronista, villero y de opción por los pobres. Mugica, como dice Francisco, era un pastor que olía a oveja. Es cierto que también hay algunos en las jerarquías que huelen más a lobos, pero hagamos hincapié en aquellos que huelen a ovejas y están junto a las ovejas sufriendo lo que hoy contaba Ana María en nuestras barriadas, en nuestros barrios. Ana María [Donato] contaba lo que ya sabemos todos y escuchamos a diario: que no mandan comida, que los comedores están sin dinero para comprar alimentos, que no hay alimentos, que hay compañeros que hacen ollas populares y las distribuyen tres días a la semana y comen un viernes y vuelven recién a comer el lunes.

 

 

Eso estamos viviendo. Además, escucho todo el tiempo en los medios y también entre los compañeros: "¿Cómo puede ser que con este estado de situación haya gente que apoya estas cosas?" Y yo quiero traerles no tranquilidad pero sí información. Hubo un tiempo en que en la Argentina era tremenda la violencia. Cuando vino el golpe, después de la muerte de Mugica, después de la muerte del pelado Angelelli, otro gran cura con olor a oveja, sin embargo, amplios sectores de la sociedad lo ignoraban o, peor, decían cosas cosas como: "algo habrán hecho, por algo se los llevaron".

No es que quiera recordar pálidas, sino situarlos en términos históricos porque cuando uno vive una determinada etapa siente esa época es única pero quienes hemos atravesado la militancia desde muy jóvenes, y tenemos unos cuantos años, podemos brindar otra mirada también. Que es una mirada también de esperanza, para decirles que hubo momentos más difíciles que éste, momentos en los cuales había miedo, había desaparición, había muerte, había miseria también planificada. Pero el otro día cuando inauguraba este salón, las miraba a Estela y a Josefina, dos Madres, y decía "el ejemplo de ellas".

Esto no quiere decir que todos los argentinos sean iguales. Nos parece que estos momentos de crueldad, estos momentos de individualismo que no me importa un pito lo que le pase al otro, son inéditos. Pero desgraciadamente no son inéditos. En el año '79, cuando llegó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos, los familiares fueron atendidos en [la sede de la OEA en] Avenida de Mayo. Y eso fue simultáneo con el campeonato mundial de fútbol juvenil. Y un conocido comentador de fútbol desvió a propósito y con el contubernio de las autoridades, una gran manifestación que había salido a la calle a festejar eso y la hizo pasar junto a los familiares que estaban en la cuadra formados, y los insultaron, los agraviaron, dijeron que eran parte de una campaña anti-argentina, cosas espantosas que uno, mirado en perspectiva, dice "no, no puede haber gente que haya hecho". Sí, es más, hay históricos registros televisivos acerca de estas cuestiones de conocidos personajes de la Argentina. Yo no quiero ponerme en fiscal de nadie, puede ser que tal vez ignoraban lo que pasaba, tal vez creían lo que escuchaban en los medios de comunicación, lo que contaban las autoridades de la dictadura. Lo que quiero decirles con esto es que si hacemos esto que estamos haciendo, de docencia, si además esta angustia que siente Ana María en los barrios con las mujeres la podemos transformar en docencia, en explicar, en organizar, en salir, las cosas van a cambiar. Parece que esto que está sucediéndonos a nosotros es hace muchos años. Ayer se cumplieron cinco meses. Es cierto que nunca se vivió, por lo menos en lo contemporáneo inmediato, en los 40 años de democracia, una situación similar.

Hoy quise recordar al padre Mugica porque él es el ejemplo, él sabía que estaba amenazado de muerte. Quienes hemos vivido de cerca la experiencia de que te quieran matar sabemos que todo puede superarse, que lo importante es la fuerza y la convicción porque lo peor que nos puede pasar es agachar la cabeza ante lo que está pasando. Ahí sí, ahí sí estaríamos vencidos. Por eso me pareció importante que hoy, todos y todas, religiosas, sacerdotes, laicos de comunidades, creyentes en general que son militantes practicantes católicos, estuviéramos aquí compartiendo el recuerdo y la memoria de Carlos Mugica. Es el antecedente perfecto de los curas en opción por los pobres y de los curas villeros. Sintetiza esto. Y quiero decirles a todos y a todas que tenemos que seguir trabajando muy fuerte, en todos los frentes: en las universidades, en los barrios, en las iglesias. Necesitamos, además, sacerdotes que hagan lo que hacía Carlos. Que salía a la calle a hablar, a organizar, a interpelar. Es cierto que lo ayudaba la facha increíble. Perdón. No quiero decir nada con esto, no soy mala, no, no, no... Juan Carlos. No soy mala, estuve mal ahí. Y bueno, pero en épocas de imagen la facha ayuda, ayuda, no me digan que no. Lo ayudaba esa facha y también su extracción social. Era prestancia y también su extracción social. De repente su palabra sacerdotal era más escuchada por extracción social. Porque era lo novedoso. Por eso creo que hoy que estamos todos aquí juntos recordemos a Carlos Mugica pero, no en un retrato, en una fotografía sino en la militancia política, como decía Eduardo, que no es partidaria o sí, de acuerdo a las ideas que vos tengas. Pero que si hay una convicción y si hay amor y sobre todo solidaridad, esa palabra que algunos interpretan como algo socialista: solidaridad.

Hoy escuchaba y veía que conmemorando el himno nacional argentino hablaban de libertad. Y sí, la libertad es una maravillosa palabra pero nuestro himno también dice "ved en trono a la noble igualdad". No olvidemos, no olvidemos entonces, junto a la libertad como un valor preciado, nuestro himno también se inclina hacia la noble igualdad. Las cosas completas y por su nombre.

 

El texto de los curas católicos en opción por los pobres

El 11 de mayo de 1974, ¡hace ya 50 años!, caía asesinado Carlos Mugica, víctima de las “balas homicidas de quienes sienten amenazados sus injustos privilegios por todo aquel que defiende el derecho de los pobres” (Jorge Vernazza). Carlos, para muchos, fue y es vida y mensaje.

Su vida de compromiso militante por la vida y la justicia ilumina e impulsa a cientos de militantes, cristianos o no, y también a muchos curas.

1. - Carlos era un apasionado por Jesús. “El cristianismo no es ni una doctrina ni una moral, ¿qué es el cristianismo? El cristianismo es una persona, es Cristo”; es seguimiento de Cristo. “Tenemos que llevar una vida religiosa muy honda, muy fuertemente unida a Cristo, y también fundada en la realidad, por supuesto. Si tenemos esa profunda relación con Él, vamos a cumplir hasta las últimas consecuencias su mandamiento, que es amar” a los seres humanos. Acá radica la raíz de toda la vida de Carlos, y de su militancia, de su compromiso hasta el extremo en favor de los pobres. “Cristo fue un permanente signo de contradicción”. “Temamos a quienes nos pueden anestesiar el alma y el corazón. Tengamos miedo a esta sociedad en la que vivimos, que algunos llaman de consumo, aunque sólo sea de consumo para algunos y de hambre para muchos”. Ese apasionamiento por Jesús lo llevó a comprometerse hasta el extremo: “Solamente los que ignoran por conveniencia, para mantener sus privilegios, el sufrimiento del pueblo argentino, pueden negar el estado de violencia institucionalizada en que vivimos”; “minorías se han enriquecido a costa del sufrimiento del pueblo argentino y pretenden seguir usufructuando sus privilegios. En la medida en que un hombre de la Iglesia viva unido a Cristo, al misterio de Cristo, más dispuesto estará, como Cristo, a dar su vida por la causa del pueblo”. Por eso “tengo que amar a los seres humanos y amar las estructuras que contribuyen a que los seres humanos se realicen como hombres, a que vivan creadoramente. Y debo tratar de destruir o modificar las estructuras que les impiden vivir de esa manera”.

2. - Carlos era un apasionado en la defensa de los pobres. “Hoy la única apologética posible para las iglesias es abrazar la causa de la liberación del hombre, la justicia social e internacional, la fraternidad y la paz. Los teólogos y el Concilio creen que obispos, sacerdotes y creyentes sólo podrán emprender semejante revolución desde la pobreza, la sencillez y el leal servicio al prójimo. La experiencia demuestra que, en cambio, la riqueza y la connivencia con el poder contribuyen a la postración y no a la liberación de los pueblos”. “No basta ya luchar para que desaparezcan los individuos ricos y pobres, sino que se trata de acabar con los países ricos y los países pobres. No se trata de que los pueblos ricos ayuden a los pueblos pobres sino de que los pobres dejen de ser pobres”. “Jesús anuncia, por un lado, que a la luz del Reino que vendrá, la diferencia entre ricos y pobres es contraria a la voluntad divina”. “El rico se hace pobre. Jesús no le dijo nada, pero Zaqueo, simplemente, comprende que no puede haber amistad con Cristo si no es en el cambio radical de la vida”. “El rol del que es ministro de Cristo es asumir la defensa del hombre, y sobre todo del pobre, del oprimido”. “El cristiano tiene que mirar la realidad desde la óptica de los pobres. Jesús no era oligarca ni militar, era un humilde carpintero. Era pobre y los suyos eran los pobres”. “Nos tenemos que preocupar por la salvación de los ricos, que según el Evangelio son los que más difícilmente se van a salvar. Es nuestra obligación hacerles ver que, si no ponen sus bienes al servicio de la comunidad, no se van a salvar. Pero no sólo con palabras, se lo tenemos que decir con el ejemplo”.

Estas y muchas cosas más nos enseñó Carlos Mugica como cura y como cristiano, con su palabra y con su ejemplo.

En los tiempos que vivimos, muy diferentes a los que él vivió, “es imperioso que la mayoría de (quienes) se proclaman cristianos, con una oreja puesta en el Evangelio que nos traza un programa de vida duro, exigente, heroico, y con otra puesta en el pueblo, en los grasas y descamisados”, sepamos afrontar nuestra actual y dura realidad.

Hoy se nos invita a un individualismo feroz, a una libertad sin compromiso con los demás, a desentendernos del sufrimiento, de la injusticia provocada por “ricos cada vez más ricos a costa de pobres cada vez más pobres” (Juan Pablo II), hoy asistimos al insulto y la agresión a los demás, particularmente pronunciadas desde las máximas instancias del poder político, a la indiferencia frente al dolor de quienes padecen la pobreza desde las máximas instancias del poder económico, a la indiferencia y ajenidad a todo lo justo desde las máximas instancias del Poder Judicial, a la mentira sistemática desde las máximas autoridades del poder mediático… Hoy Carlos Mugica nos ilumina y compromete, nos desafía y nos interpela por nuestra militancia, nuestro compromiso, nuestra fidelidad. Y si es cierto que hay quienes pretenden aparecer como verdaderos intérpretes de su persona y palabra, o quienes pretenden domesticarlo para que no incomode, hoy lo miramos sabiendo que a Carlos no lo ha secuestrado nadie, porque Carlos sigue siendo un cristiano libre, libre frente a su clase social, libre de los poderosos, libre por Cristo y liberado por los pobres.

¡Que Carlos Mugica, cura y pastor, militante y mártir, nos ilumine y nos guíe en estos tiempos difíciles en los que reina la injusticia y la Patria está en peligro! ¡Y que todos, curas, laicos, religiosos, simples cristianos y no cristianos apasionados por la humanidad y la vida, tomemos su ejemplo como bandera y testigo fiel de que otra Patria es posible!

 

* Los textos entre comillas pertenecen a diferentes escritos de Carlos Mugica.

 

 

 

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