Una sola conducción

El banderazo por Cristina

Una sola conducción posible

 

Debido a la amenaza del juez Rodrigo Giménez Uriburu de revocar la prisión domiciliaria y enviar a la ex Presidenta CFK a un establecimiento penitenciario, el banderazo que se debía hacer realizado ayer frente a su domicilio de San José 1111 se trasladó al Parque Lezama, colmado por una multitud que luego de varios números artísticos escuchó un discurso del diputado nacional Máximo Kirchner. Dijo que ella es la única conducción para el proceso político, porque nunca claudicó ante el poder económico. Agregó que deseaban la unidad del campo popular y que esas no son palabras al viento porque nadie hizo tanto por la unidad nacional y popular como ella, en 2019. Pudiendo ser candidata a Presidenta, cedió esa posibilidad para asegurar la unidad del peronismo. También  fustigó a aquellos que declaran ese propósito pero no son capaces de ir a verla a su lugar de detención, para preguntarle, compañera como está, necesita algo. Según Kirchner "algunos esperaron a poner en duda la conducción una vez que estuvo presa, pero cuando estaba libre y se presentó a elecciones, nadie asomó la cabeza".

 

Lo que sigue es la transcripciòn completa de su mensaje:

 

Qué lindo que es escucharlos cantar. Qué lindo es verlos con esta fuerza.  Y antes que nada, agradecerle a cada una y a cada uno de los que se ha convocado hoy acá y que también a lo largo y ancho del país lo hace tomarse un tiempo en sus vidas un sábado a la tarde para poder reflexionar juntos en esta enorme asamblea popular que se convocó este sábado.

Hace un año la compañera Cristina Fernández de Kirchner nos decía muy claro, en las puertas del Partido Justicialista, que podían meterla presa pero que las jubilaciones de los argentinos y argentinas que habían trabajado toda la vida no sólo no iban a mejorar sino que iban a empeorar. Nos decía también, hace un año en las puertas del Partido Justicialista, mientras algunos festejaban en los estudios de televisión, que el poder adquisitivo del salario producto del trabajo de argentinos y argentinas no sólo no iba a mejorar sino también que iba a empeorar. No es producto de que Cristina sea una pitonisa o pueda adivinar el futuro. Es producto de la racionalidad de un cuadro político que gobernó la Argentina durante ocho años poniéndole los límites a quienes la encarcelaron y que, en definitiva, lo que están haciendo es ponerle un límite también a la sociedad argentina. Una sociedad que piense como piense y vote quien haya votado hace diez años, no ve mejorar su situación.

Hace diez años en nuestro querido país que el sacrificio que siempre es necesario hacer por la patria sólo beneficia a unos pocos y empobrece a las grandes mayorías populares.

Si no hay una reacción consciente, racional, que más allá de los amores y los odios políticos haga entender a nuestra sociedad que los caminos que le están construyendo, de conformarse con tan poco, prometiendo alguna vez una vida hermosa, si no se rebela ante ese destino, en nuestro pueblo solo habrá más tristeza, solo habrá más desamparo.

Y creo que esa misma Cristina que estaba en las puertas del PJ porque unos meses antes habían dicho que su única vocación era conducir los destinos del peronismo, porque el peronismo se había torcido y había que ponerlo de nuevo en el camino correcto, porque la única manera de que la patria recupere el sendero del crecimiento es con el peronismo en el camino. El problema muchas veces es que hay dirigentes que sólo ven al peronismo como un vehículo de acceso al poder y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie.

 

Militantes y no cosultores

Muchas veces durante este año hemos visto y escuchamos que algunos integrantes de nuestro propio partido buscan negar la figura de Cristina, transformados en consultores y olvidándose de ser militantes. Pedir la libertad de Cristina no es un capricho. Reclamamos su libertad porque es inocente. Si alguno piensa que esa mujer, que le dio ocho años a Argentina desde la presidencia, resta votos, quisiera que me expliquen esos supuestos compañeros si vamos a juntar votos siendo empleados de las mineras y las petroleras en el Congreso Nacional Argentino. Si vamos a juntar votos cuando hay gobernadores como Jalil de Catamarca que dio quorum para la reforma laboral que le quita derechos, oportunidades y futuro a millones de argentinos y argentinas.

Estos ex militantes devenidos en consultores, no sostienen ni una unidad básica, no organizan una jornada solidaria para paliar el sufrimiento del pueblo, no marchan, callan estas cosas. Quienes estamos hoy reunidos acá nos debemos un momento de reflexión. De entender cuáles son los desafíos que nuestro pueblo manda. No es un desafío personal la práctica política y militante. Es un desafío colectivo. Y aunque muchas veces ustedes escucharán a la hora de las elecciones que la gente tiene que vivir mejor, que tiene que haber más trabajo, que nuestras pymes necesitan un Estado que las proteja y las promueva, como complemento de los maravillosos bienes naturales que tiene nuestro país y este Presidente enajena todos los días, hace falta hablar claro, sin miedo, porque muchas veces buscan domesticarnos y si algo hizo la compañera fue marcarnos un camino. La compañera Cristina nunca va a dar la manito, nunca va a mover el rabo con docilidad ni va a hacer el muertito ante el poder económico. No lo hizo, no lo hace y no le han arrancado jamás una decisión ni una palabra en contra de su pueblo. Y digna, acepta el destino que bien supo era el día que ejerció la presidencia y recuperó las AFJP para los argentinos y las argentinas, recuperó Aerolíneas Argentinas para los argentinos y argentinas, y recuperó Aysa, y recuperó YPF y recuperó Vaca Muerta para los argentinos y argentinas, y se le paró de manos a los fondos buitres. Ese día Cristina sabía cuál era su destino, pero aun así no la pudieron doblegar. Porque nadie que pretenda gobernar la Argentina y brindarle felicidad a su pueblo podrá hacerlo con la tranquilidad que algunos pretenden cambiar el destino de la patria.

Creo que está muy claro quién debe ser la conducción de este proceso político, tal cual cantan ustedes. Porque muchas veces, muchas veces algunos esperaron a poner en duda la conducción una vez que estuvo presa, pero cuando estaba libre y se presentó a elecciones en el Partido Justicialista nadie asomó la cabeza.

Es entonces... Quiero ser claro también porque muchas veces desde la potencia de la pauta mediática y la complicidad de los medios buscan ponernos en lugares que no son ciertos. Nadie más que nosotras y nosotros quiere la unidad del campo nacional y popular en la Argentina. Pero no son palabras sueltas al viento. Hay una historia que demuestra que si hay alguien o hubo en el movimiento nacional y popular que hizo todo para que la unidad surgiera fue la compañera Cristina Fernández de Kirchner cuando en el 2019, pudiendo ser candidata a Presidenta, y porque había algunos que ponían cara rara, cedió la presidencia para que hubiera unidad en el peronismo. Los que todo el día hablan de hacer la unidad ni siquiera son capaces de ir a verla a San José para decirle: compañera ¿cómo está? ¿necesita algo? Esa es la verdad.

Vemos también, en las demostraciones de unidad a principios de este año haber dado un paso al costado en el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires para evitar estúpidas internas a cuatro días de la discusión de la reforma laboral. Y discúlpenme porque en esto que muchas veces quieren sindicarnos como agentes de la división subyace una mentira, como también otra mentira más que este espacio político, que esta fuerza política, es una fuerza anti empresaria. Mi Dios. Si no hay proceso en la Argentina donde se hayan creado más pymes y empresas que entre el 2003 y el 2015. Si nunca crecieron tanto los sindicatos en cantidad de afiliados como del 2003 al 2015. Si nunca los trabajadores y trabajadoras argentinas vieron crecer su salario como en esos 12 años. Y alguno dirá, como siempre, porque hay dirigentes que no piensan sino que editorializan la realidad como si fueran periodistas. Las editoriales son para los periodistas, la palabra, la acción y la idea es para los dirigentes políticos que están dispuestos a transformar la patria y a no quedarse en fáciles diagnósticos.

 

Cómo lo vamos a hacer

Ahora, a medida que el plan económico actual muestra su verdadera cara de miseria planificada, de entrega de los bienes naturales comunes de los argentinos y argentinas, porque todo lo que hay en nuestro país, vivas donde vivas, es de la patria y debe estar al servicio del crecimiento de su pueblo. Ahora resulta que muchas veces le dicen, de cara a las elecciones: “hay que mejorar los presupuestos de educación, hay que mejorar los presupuestos de salud, hay que invertir más en seguridad, nuestras jubiladas y jubilados no dan más”. Lo importante de ese diagnóstico es que digamos cómo lo vamos a hacer, porque si no aparecen esos discursos de que queremos la paz en el mundo, salvemos a las ballenas y después no pasa nada.

Entonces cómo vamos a hacer para mejorar la situación de los ciudadanos y ciudadanas argentinas. La primer condición es decir de dónde van a salir los recursos. Y la verdad es que muchos dirigentes tienen miedo de decir lo que hay que hacer. No hay manera de que la mayoría de los argentinos y las argentinas vivan mejor si la deuda externa argentina no es reestructurada. No hay manera de hacer frente a los vencimientos externos y al mismo tiempo prometerle a la gente que tendrá mejor educación, salud, acceso a la tierra y a la vivienda.

Fue por eso que muchos peronistas, años atrás, cuando nos pusieron delante de las narices el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, dijimos que no. No fue un capricho. Había costado mucho recuperar el gobierno en el 2019, pero para muchos todo vino de arriba. Decidían como estadistas y no habían juntado un voto. Entonces, cuando realmente se aproximan las elecciones, cuando vemos que hay millones de argentinos y argentinas que quieren votar a una persona y no pueden, no sólo es la proscripción de Cristina, es la proscripción de millones y millones de compatriotas que confían en esa persona que supo llevar a la Argentina a un lugar mucho mejor que el que está. Esa persona que un 20 de junio del 2017 largaba Unidad Ciudadana, y que muchos pensaban, y yo sé que todas y todos lo recuerdan, que el macrismo se iba a quedar ocho años. Esa noche, donde habíamos perdido por dos o tres puntitos, la compañera Cristina, ahí en Sarandí dijo “acá no termina nada, hoy empieza todo”, y nos condujo a la victoria en el 19. Y un año después, otro 20 de junio ignominioso para la patria, el mayor símbolo de impunidad que hay en la Argentina, el ex presidente Macri tomaba una deuda de 50.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional. Miles de millones de dólares que ningún argentino o argentina vio en más cloacas en sus barrios, en más agua potable en sus barrios, en créditos para las pymes, en escuelas, en universidades. Sin embargo, ese mismo Poder Judicial o esa mafia que se ha instalado en el sistema judicial argentino mira para otro lado.

Por eso jamás el peronismo debió validar aquel acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Pero no nos vamos a martillar con los dedos con aquello que nos ha pasado. Sí tenemos que tener la decisión y la convicción de que no nos vuelva a pasar. Es uno de los puntos centrales respecto de cómo construir la unidad en la Argentina, no sea que lleguemos otra vez al gobierno y alguien se coma los mocos y otra vez bajemos todo para atrás y terminemos con un presidente aún peor que el actual.

Y hay algo en nuestra sociedad que en los últimos meses va creciendo, que es su poder de movilización y reclamo ante diferentes temas. Pudimos ver hace unos meses una multitudinaria manifestación en defensa de la universidad pública. Pero guarda, también tenemos claro que el pueblo argentino da un mensaje: que quiere educación pública, que quiere universidad pública, pero quiere mejor calidad y mejor estructura para poder llevar adelante el desarrollo de nuestros pibes, de nuestras pibas.

Ese pueblo que se moviliza en defensa de sus intereses tiene que dar un salto de calidad. No sólo movilizarse por los intereses propios, sino movilizarse por el interés del conjunto. Tenemos que dar una gran demostración de solidaridad entre todos los sectores agredidos por estas políticas económicas. No va a haber posibilidad de construir un cambio en la historia si de nuestras verdades relativas no construimos una síntesis superadora.

En estos días muchas veces he escuchado hablar del equilibrio fiscal. Quiero recordarles a propios, propias, extrañas y extraños que no hay periodo de años consecutivos más grande en la historia argentina de equilibrio fiscal que en los gobiernos de Néstor y Cristina. Pero aquel equilibrio fiscal, que construimos entre todas y todos, no excluía a la gente. ¿De qué te sirve el equilibrio fiscal en la Argentina, si los hospitales se te caen a pedazos? ¿De qué sirve el equilibrio fiscal en la Argentina si las rutas que transitan trabajadores y familias son todos los días más peligrosas? En la Argentina lo que tiene que volver a haber es justicia fiscal, para que haya equilibrio social. Los que más tienen, más ponen, será imposible si no construir una patria que brinde oportunidades. Porque el peronismo no quiere que todos seamos iguales y listos. Los peronistas queremos que el punto de partida de la mayoría de los argentinos y argentinas sea el mismo y que después cada uno y cada una con su talento, su contracción al trabajo, sus virtudes, su inteligencia, forje su propio destino en una comunidad que se realiza.

Esa justicia fiscal, para que nadie se ponga nervioso, significa que ningún argentino va a dejar de ganar, pero que sí muchos van a dejar de perder. Hemos visto cómo se amplían los márgenes de ganancia de un selecto y reducido grupo de empresarios nacionales y al mismo tiempo, también, como dice una persona que conozco, el Estado argentino prácticamente le da plata a las mineras para que se lleven nuestro litio, nuestro cobre, nuestro oro.

¿De qué nos sirvió entonces recuperar Vaca Muerta si eso no genera ningún beneficio para la mayoría de los argentinos y argentinas? Segunda reserva del shale gas y cuarta del shale oil del mundo y pagamos la nafta en la Argentina y el gas como si hubiera que importarlo.

Miren, miren si habrá paradojas raras en la Argentina. El otro día el dueño de Loma Negra decía que apagaba, allá en Olavarría, un horno para producir cemento porque decía que el gas estaba caro. Esto no sería raro, ni llamaría la atención, si la misma persona que dice que el gas está caro para producir cemento es la que lo extrae de Vaca Muerta y lo transporta al resto del país. No hay patria posible si no ordenamos la Argentina. La Argentina necesita volver a recuperar orden y, dentro de ese orden, prioridades.

Si nuestra gente no es prioridad, ¿para qué carajo nos presentamos a elecciones? Si nuestra gente no es prioridad, ¿para qué la vamos de dirigentes? Y si tenemos miedo de representar los intereses de la gente, demos un paso al costado y dejemos a los que realmente tienen coraje de plantarse para defender a quienes necesitan.

Y guarda que muchas veces hay una trampa dialéctica y sólo ponen a los más humildes dentro de la lista de los que necesitan un Estado presente. La realidad actual demuestra que no sólo nuestros barrios populares necesitan un Estado presente. Lo necesita nuestra clase media, lo necesitan nuestras pymes, necesitamos un Estado que vuelva, realmente, a ser vehículo y acompañar el propósito que cada argentino y argentina tiene en la vida.

Yo no creo, ni me van a convencer, que los argentinos y argentinas sólo quieren sobrevivir. Los argentinos y argentinas quieren vivir, quieren disfrutar un poco más la vida, quieren días más felices que días tristes. Nadie niega que habrá días de tristeza, pero no pueden ser tantos, porque cuando son tantos los días de tristeza, en la Argentina sube la tasa de suicidios. En la Argentina se nos mueren los viejos y las viejas por no tener remedios.

¿Cómo puede ser que algunos busquen solamente caerle simpático a los dueños del poder económico en la Argentina y no sean capaces de plantarse? Por eso es necesario que en la Casa Rosada vuelva a haber alguien que realmente no anteponga sus intereses personales ante los intereses del conjunto.

Los empresarios tienen AEA, los empresarios tienen UIA, tienen la Sociedad Rural, la Casa Rosada debe ser del pueblo y de la gente, y desde ahí convocar a todos estos sectores y explicarles que hay un pueblo que tiene sed de futuro, que hay un pueblo que tiene sed de trabajo, que hay un pueblo que tiene sed de realizarse la vida.

No quiero concluir hoy sin traerles, aparte, el saludo de la compañera Cristina. Miren: ustedes no saben ni imaginan la alegría que le dan cuando ustedes la van a ver, cómo disfruta cada bocinazo que llega de la calle una mañana, una tarde o una noche. Es una persona, y voy a hablar en términos personales y ustedes saben que nunca lo hago. No era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños, no era la típica madre que te esperaba afuera de la escuela, pero a mis 50 años sí les puedo decir algo: fue una mujer que me abrió la cabeza y que me llenó de dignidad aun cuando le tocó despedir a Néstor y se hizo cargo de todo sin beneficio de inventario y se puso al frente de su pueblo para sacarlo adelante.

 

La mujer que queremos votar

Esa mujer es la que muchos queremos votar, esa mujer es la que muchos queremos tener de vuelta en la Casa Rosada. ¿Y saben por qué? Porque volvemos y queremos tener otra vez a alguien que cuida a los argentinos y argentinas. Porque no sólo se trata de llegar a la Casa Rosada, se trata de que el día que deje la presidencia la Plaza de Mayo reviente de gente. Ese día en que vuelva a haber un Presidente o una Presidenta en la Argentina que su pueblo vaya a despedir, será que la patria recuperó el camino correcto.

No aflojen, que no les gane la tristeza, seamos solidarios y, como dijo ella, estemos donde cada argentino y argentina necesita una mano. Esa es la tarea. Queremos tener una candidata y no candidatos por default. Muchísimas gracias por quererla, muchísimas gracias por cuidarla, muchísimas gracias por acompañarla, muchísimas gracias por demostrar que valió la pena enfrentarse a los más poderosos de la Argentina. Siempre agradecido y a su disposición, los quiero mucho. Muchísimas gracias.

 

 

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