EL BID A LA HORA SEÑALADA

La candidatura de Claver-Carone no muestra interés por la región, sino por la elección en Florida

 

El estilo matonesco del Presidente Donald Trump en la conducción de las relaciones externas de su país ha dado lugar a que la elección para la presidencia del BID, a la que usualmente se le presta poca atención, se convierta en un ring de tensiones en la región, dividida hoy entre los gobiernos que apoyan al candidato propuesto por él, los que plantean postergar la votación para marzo de 2021 ―después de los comicios presidenciales del 3 de noviembre en Estados Unidos― y los que evalúan o ya definieron su posición, sin pronunciarse aún.

Para frenar la propuesta de postergación planteada por la Argentina, Chile, Costa Rica y México, Trump ha encargado al gobierno de Colombia gestionar el apoyo regional a su candidato Mauricio Claver-Carone. El Presidente Iván Duque se encarga de los llamados telefónicos a sus colegas y la Cancillería colombiana de ofrecer la plataforma para reunir los votos. El 17 de agosto, el gobierno colombiano recibió la visita del consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Robert O’Brien, y del propio Mauricio Claver-Carone, para anunciar un préstamo de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) hasta por cinco mil millones de dólares en el marco de la “Iniciativa de crecimiento Estados Unidos-Colombia”. Se trata del banco de desarrollo estadounidense que, asociado al sector privado, financia proyectos de desarrollo en salud, energía e infraestructura, entre otros.

Al día siguiente, el Ministerio de  Relaciones Exteriores de Colombia publicó un comunicado de respaldo a la candidatura de Claver-Carone, el cual ha sido suscrito por los cancilleres de 17 países (Bahamas, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Jamaica, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Surinam y Venezuela, este último representado por Juan Guaidó), en el que instan a todos los países miembros a cumplir ―en las formas y en el tiempo indicado― las resoluciones aprobadas por los directores y gobernadores del Banco.

El comunicado dice también que será de suma importancia preservar la integridad de dicho proceso y las decisiones tomadas por estos últimos para proteger los intereses de la región y “la soberanía hemisférica de nuestro Banco Interamericano”. Curiosa esta última expresión. Protegerla, ¿de quién? ¿Debemos suponer que de los 16 países europeos socios? ¿De los cuatro asiáticos (Corea del Sur, Japón, Israel y China)? Estados Unidos tiene el 30% de las acciones del Banco y esto le da poder de veto. Los europeos juntos suman el 10,8% del poder de sufragio y los otros cuatro el 5,15%. No obstante, todos ellos pueden inclinar el fiel de la balanza en una situación como la actual, en la que la región está dividida.

Con el apoyo oficial obtenido mediante el comunicado, el candidato de Trump cumple con los requisitos para ser elegido: cuenta con el apoyo de la mayoría de los gobiernos del continente (17 de 28) y con más del 50% del poder de sufragio. Solo Estados Unidos, Brasil, Colombia y la Venezuela de Guaidó suman el 48% de los votos.

Sin embargo, la historia no termina aquí. Claver-Carone debe ser elegido formalmente en la Asamblea Extraordinaria virtual que tendrá lugar los días 12 y 13 de septiembre, para lo que se requiere el quorum reglamentario, es decir que los presentes tengan, en conjunto, al menos el 75% del poder de sufragio. El comunicado no ha sido suscrito por Canadá, Belice, Nicaragua, Barbados, Trinidad y Tobago, Uruguay ni Perú. Obviamente tampoco por los cuatro países que han propuesto formalmente postergar la elección hasta la Asamblea Anual del BID prevista entre el 17 y el 21 de marzo en Barranquilla, Colombia. Por eso es tan importante que los siete países que no han oficializado aún su posición se sumen a la propuesta de postergación e impidan el quorum. No existe otra posibilidad legal.

Como la Argentina, Chile, Costa Rica y México tienen juntos el 22,2% del poder de voto, falta apenas el 2,9%. En el ámbito regional, el poder de voto de Perú (1,52%), Uruguay (1,21%) y Nicaragua (0,45%) sería suficiente para lograr el objetivo.

El gobierno peruano le está dando vueltas a su postura. El 20 de agosto, el canciller Mario López Chávarri informó a la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso que el Ejecutivo evaluará su posición hasta el 31 de agosto y que se antepondrán los intereses del país. Asimismo, sin decirlo explícitamente, dio a entender que no sería de buen gusto bloquear la elección de septiembre cuando el candidato ya cuenta con los requisitos para ser presidente de la institución. En cualquier caso, la última palabra la tienen el Presidente Martín Vizcarra y la ministra de Economía y Finanzas, María Antonieta Alva. Los gobernadores del BID son generalmente ministros de Economía, Hacienda o presidentes de los bancos centrales.

El gobierno uruguayo tampoco ha firmado el comunicado de respaldo. Según señaló Horacio Verbitsky en este medio la semana pasada, el Presidente Alberto Fernández consiguió el apoyo del Presidente Luis Lacalle Pou a la iniciativa de postergar la elección en una reunión en la que el uruguayo intercedió ante el argentino por el dragado del río Uruguay que ambas naciones comparten. La gota que rebasó el vaso del Presidente Luis Lacalle Pou habría sido la presión ejercida a su canciller, Francisco Bustillo, por el jefe de campaña de Claver-Carone, el empresario argentino Gustavo Cinosi, quien es a su vez operador político de Luis Almagro en la OEA.

El apoyo inicial del Presidente uruguayo a la candidatura de Claver-Carone generó un fuerte rechazo del Frente Amplio. “En mérito a la tradición republicana de nuestro país”, el Frente propuso generar un debate multipartidario para considerar el tema y convocar al ex canciller y expresidente del BID, Enrique Iglesias, para que aportase su visión y experiencia en la materia “a fin de definir un posicionamiento que esté a la altura del papel que ha jugado Uruguay en la región históricamente”. Además manifestaron su disconformidad con la salida del anterior canciller, Ernesto Talvi, por opinar contrariamente a la designación del candidato norteamericano. A esto se sumó la falta de una posición común en la coalición de gobierno. El Partido Colorado había adelantado definiciones claras, contrarias a votar por un candidato del norte. En este escenario, no es una sorpresa el cambio de posición del Presidente Lacalle, que contribuye a distender la fuerte oposición interna.

Por otro lado, durante la tercera semana de agosto, la mayoría de los países europeos socios del BID habrían manifestado su respaldo a la declaración del alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, sobre la necesidad de postergar las elecciones. Así se lo ha comunicado el Presidente de España, Pedro Sánchez, a su par argentino.

La comunidad política, diplomática y académica de la región y de Europa rechaza la postulación de un candidato estadounidense a la presidencia del BID y respalda la postergación de las elecciones. El 26 de agosto, seis ex Presidentes (Fernando Henrique Cardoso, Felipe González, Ricardo Lagos, Julio María Sanguinetti, Juan Manuel Santos y Ernesto Zedillo) suscribieron un pronunciamiento en el que afirman que la elección convocada para los días 12 y 13 de septiembre, de ocurrir, “carecería de legitimidad y más pronto que tarde debiera considerarse nula”. Asimismo, señalan que “Estados Unidos, sin consulta ni debate en los organismos pertinentes del BID, lanzó su candidatura pasando por encima de acuerdos y normas bajo las cuales todas las partes del BID entendieron su creación y funcionamiento a través de los años”. Exhortan a los gobiernos de los países miembros del BID “a darse cuenta [de] que la institución no puede tener un presidente surgido de un acto carente de legitimidad histórica y política”.

La propuesta de aplazar la elección ha recibido también el apoyo de veintidós ex jefes de gobierno y Estado de países miembros de la World Leadership Alliance-Club de Madrid (WLA-CdM9), socios también del Banco, por considerar que «las condiciones distan de ser favorables para el debate reflexivo y profundo que esta decisión requiere». En la comunicación suscrita el 18 de agosto, el mismo día de la publicación del comunicado de respaldo a Claver-Carone, los firmantes señalaron que América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones más duramente golpeadas por la pandemia, pues con solo el 8% de la población mundial, presenta el 25% de los contagios y el 28% de las muertes por Covid-19 en el mundo. Por ello resaltan el rol que tendrá el BID en la recuperación de la región, toda vez que canaliza alrededor de 12.000 millones de dólares anuales al financiamiento de su infraestructura y desarrollo, cifra mayor que la aportada por cualquier otro banco multilateral de desarrollo, incluido el Banco Mundial. Para realizar una “discusión profunda sobre su rol y liderazgo, así como una respuesta institucional apropiada a la recuperación de la crisis pandémica», proponen «posponer la elección hasta marzo de 2021 y que, de forma similar a lo ocurrido con la Organización Mundial de Comercio, se designe a un presidente interino».

Las objeciones a la candidatura de Claver-Carone trascienden su nacionalidad estadounidense. Su trayectoria política imprime una visión extremamente ideologizada a las relaciones diplomáticas interamericanas que muchos países no comparten. Como asesor de Seguridad Nacional para América Latina y el Caribe en la Casa Blanca, se ha concentrado en desactivar la política de Barack Obama hacia Cuba y en restablecer sanciones, agudizar bloqueos y embargos y aplicar las mismas tácticas para enfrentar al gobierno de Maduro, las cuales no han producido los cambios políticos esperados. Nombrado en septiembre de 2018, Claver-Carone trabajó bajo la dirección de John Bolton, quien fue despedido por Trump en septiembre de 2019. Al senador de Florida Marco Rubio se le atribuye haber movido los hilos del poder para instalar a Claver-Carone en el Consejo de Seguridad de la Casa Blanca.

Miembros de la campaña de Joe Biden lo consideran “poco calificado” para dirigir la institución financiera, en un momento en el que se requiere ampliar su capital. Los países europeos socios del Banco y el Partido Demócrata no ven con simpatía al candidato de un gobierno que niega el cambio climático y abandona el Acuerdo de París. Muchos consideran que elegirlo para un mandato de cinco años, solo unas semanas antes de las elecciones presidenciales, «no sería un buen augurio para el apoyo de Estados Unidos al Banco en los próximos años».

Los medios académicos norteamericanos consideran que la presidencia del estadounidense de origen cubano es inconveniente para la región. Según Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano con sede en Washington, “esta decisión refleja las dos opciones de este gobierno frente a las instituciones multilaterales: control total o retirada. Trump no está dispuesto a ceder nada, lo cual es la esencia del multilateralismo, que ha sido exitoso con el avance de los intereses de Estados Unidos por décadas”. Para Erick Langer, de la Universidad de Georgetown, Washington, la decisión de Trump constituye “una maniobra dentro de Estados Unidos en términos electorales: Trump está pensando exclusivamente en su reelección y para mejorar sus posibilidades ha elegido a Claver-Carone para ganar apoyo en un grupo que tiene mucha influencia en la política exterior del país”, en referencia a los cubano-estadounidenses y a la comunidad venezolana.

En el marco de un proceso electoral de características inéditas, en el que Donald Trump asegura que, de perder las elecciones del 3 de noviembre, será únicamente por la existencia de un fraude electoral, la región enfrenta un partido en el que podría anotar un gol a favor de su soberanía o marcar uno en contra, que consagre la obediencia debida al atribulado poder del norte. La elección del presidente del BID tiene una importancia significativa para la región en términos prácticos y simbólicos. Es cierto que la presión por que se vote como Trump ha ordenado y las amenazas por no hacerlo son muy fuertes. Claver-Carone ha advertido a los gobiernos de la región que cualquier intento de impedir la elección será enfrentado “muy profundamente” por Estados Unidos, mientras que para los que apoyen hay promesas de préstamos de la DFC y nuevas inversiones.

 

 

 

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