El cáncer peronista

No se puede esperar buena voluntad de Macri, deja una economía arrasada y bombas listas a explotar

 

Hace poco mas de medio siglo falleció Eva Perón víctima de un cáncer. Su muerte expuso en un instante fulminante la profundidad de la grieta que por ese entonces dividía al país: mientras vastos sectores de la población inundaban las calles llorando su desconsuelo, sus enemigos expresaban su alegría pintando “Viva el Cáncer” en los muros de la Capital. Esta identificación entre una enfermedad maligna que destruye las células y tejidos del organismo y un movimiento político que propugna la inclusión social ha perforado el tiempo y hoy sale a la intemperie en los dichos de un empresario vinculado al Presidente, decidido a abandonar el país ante el triunfo electoral del peronismo, “ese cáncer que nos destruye lentamente” (infobae.com 6 11 2019).

Desde su derrocamiento militar en 1955, el peronismo ha sido motivo explícito de numerosos golpes de Estado y excusa de reiterados golpes de mercado. A lo largo del tiempo, la imagen del peronismo como una enfermedad letal ha impregnado de un modo subliminal las interpretaciones políticas del antiperonismo. Ahora transpira por los poros de un Macri que encuentra en el populismo la causa de “los últimos 70 años de decadencia argentina”. El Presidente no parece asimilar la derrota electoral sufrida hace pocos días, algo que algunos periodistas de su intimidad califican como un “empate técnico” (sic). Tampoco tiene intenciones de irse del país o dejar la política. Esta semana protagonizó, en cambio, un verdadero stand-up en el escenario de un teatro colmado de funcionarios compungidos. Luego de una oda a la entrega del gobierno “con las manos limpias… y la conciencia tranquila,” advirtió rapeando a los cuatro vientos que “¡hay gato para rato!” y que será el líder de la oposición política al nuevo gobierno peronista.

 

 

El Presidente aprendió algo sustancial a lo largo de su gestión de gobierno: machacando al infinito un relato mentiroso que rasguña miedos ancestrales se puede obtener el respaldo de sectores sociales que de otro modo repudiarían las políticas implementadas. Esta vieja sabiduría de la humanidad, remozada en los principios que guiaron la propaganda nazi en Alemania, fue usada por Macri y sus seguidores para construir un relato simple, que tapa la realidad y moviliza infundiendo miedo y odio: “El peronismo K —sinónimo de “los de abajo”, los corruptos y los autoritarios— es el culpable de todos los fracasos del pasado del presente y del futuro. Ahora viene por todo. Hay que pararlo antes de que nos lleve puestos”.

Este relato impregna subrepticiamente las noticias e historias diseminadas por medios de comunicación altamente concentrados que impiden cualquier tergiversación o atisbo de duda. Esta telaraña mediática es parte del entramado de poder que maneja el Presidente. En el pasado lo usó para perseguir a sus enemigos. Ahora lo usará para obstaculizar los proyectos del nuevo gobierno. Esto, sin embargo, no es todo. Cuenta además con una estructura mafiosa clientelística y corrupta, que viene de lejos. Utilizando esa maraña adosada a las instituciones, ha pergeñado golpes mediático-judiciales para encarcelar a sus adversarios y multiplicar su patrimonio y el de sus amigos.

Retazos de esa estructura mafiosa han empezado a salir a la luz en las investigaciones del juez Alejo Ramos Padilla en Dolores, y en nuevas causas judiciales que se abren al impulso del cambio de gobierno. El reciente pedido de informes al gobierno argentino por parte del Relator para la Independencia de los Magistrados y Abogados de la Organización de Naciones Unidas, Diego García Sayan, abre la puerta para cambios drásticos en esta área. Sin embargo, desde la oposición —y respaldado por el 40% de votantes rabiosamente antiperonistas— Macri buscará retener el control sobre esa estructura mafiosa. Su capacidad de desestabilizar políticamente al nuevo gobierno dependerá de su control sobre esa mafia. Al mismo tiempo, la guerra de trincheras que se propone articular contribuirá a perpetuar ese entramado mafioso.

No se puede esperar buena voluntad de un Macri liderando a la oposición. Su gestión de gobierno deja una economía arrasada y bombas listas a explotar ni bien asuma el próximo gobierno. Ahora seguramente buscará bloquear en el Congreso las acciones que el nuevo gobierno tome para salir de la recesión y del endeudamiento ilimitado.

 

La oposición insertada en la economía real

Macri tiene aliados cruciales en el llano de la economía real: aquellos grandes empresarios que controlan monopólicamente sectores claves de la economía y pueden formar precios. Poco tiempo atrás, muchos de ellos formaron parte de un grupo de WhatsApp que apoyaba la candidatura de Macri. Ahora se dan cuenta de que la batalla contra la infección peronista debe adoptar nuevas formas y han entrado en acción. Algunos presionan abiertamente al Presidente electo para imponer candidatos en su futuro gabinete de ministros o para mantener a funcionarios macristas en los organismos públicos mas importantes (infobae.com 17 10 2019). Todos se expresan a través de sus respectivas organizaciones empresariales. Habiendo aceptado participar en el Acuerdo Social propuesto por Alberto Fernández, exigen, sin embargo, reivindicaciones de máxima sin hacer concesiones de ninguna índole. Más allá de la diversidad de los reclamos según los sectores de la economía en que están insertados, todos los grandes empresarios encuentran un común denominador en las demandas de mayores subsidios, ajuste del costo salarial y total rechazo al control de precios.

Esto ocurre en circunstancias en que el salario ha perdido la mitad de su valor en dólares desde 2016, la industria ha eliminado 150.000 empleos formales y el 40% de la población vive hoy por debajo del nivel de pobreza. En este contexto de miseria los formadores de precios se apresuran a imponer al futuro gobierno una estructura de precios relativos que les es favorable. El sector alimenticio lidera la estampida inflacionaria dolarizando sus precios. Otro sector, el agropecuario, rechaza todo “incremento de la presión tributaria sobre los sectores productivos” y se ha declarado en alerta ante un posible aumento de las retenciones agropecuarias que pretenda amortiguar el impacto de los precios internacionales sobre los precios de sus productos (lpo.com 6 11 2019). Esta postura unifica al “campo” en su conjunto y politiza a los productores de base.

Macri recibió un apoyo electoral masivo por parte del sector agropecuario en las regiones más ricas del país. Allí amplió las diferencias con el FdT e incluso revirtió resultados en relación a los obtenidos en las PASO. En la franja central del país (Mendoza, San Luis Córdoba, Entre Ríos) cientos de productores unidos a través de grupos de WhatsApp han conformado el movimiento “Argentina del Centro”. Algunos plantean la posibilidad de cortar las rutas, como en el 2008, si las retenciones se modifican. En la carta fundacional de este movimiento se “reclama un reconocimiento de la matriz productiva por sobre el aparato asistencialista. La zona del centro, médula espinal del país propone un cambio de raíz” (lpo.com 6 11 2019).

Poco a poco, la imagen del cáncer peronista empieza a enriquecer su contenido empapándose con los ecos de viejos conflictos nunca resueltos, una grieta que va mas allá del miedo a “los de abajo”, sumando la cruenta disputa por el excedente, los ingresos y la riqueza acumulada entre grupos de propietarios ubicados en distintos sectores de la producción. Así, el cáncer peronista es también una grieta resultante de una matriz productiva forjada al calor de esas luchas. Esta matriz productiva es consecuencia de décadas de acumulación del capital en condiciones de dependencia tecnológica, un proceso que generó una creciente concentración del capital en sectores clave de la economía y una demanda ilimitada de tecnología incorporada en importaciones imposibles de enfrentar con las divisas provenientes de las exportaciones, tanto del sector agropecuario como del industrial. Esta forma de acumulación ha sustituido a lo largo del tiempo la inversión productiva por los subsidios del Estado y la fuga de capitales y ha dado origen a un endeudamiento externo, potenciado a partir de los ’80 con los planes de estabilización del FMI y la apertura de las finanzas locales a la especulación financiera. Ningún gobierno democrático intentó revertir esta matriz productiva.

Alberto Fernández ha prometido en la campaña electoral terminar con el hambre y el endeudamiento de los sectores mas vulnerables, “encendiendo los motores de la economía… alentando las exportaciones y poniendo plata en el bolsillo de la gente” para activar el mercado interno. Sin embargo, la historia reciente demuestra que nada de esto es sustentable si no se modifica la actual estructura productiva del país. Por otra parte, hoy vivimos en una coyuntura mundial amenazada por la recesión, la crisis financiera, la guerra comercial entre las dos potencias económicas mas grandes del mundo, la contaminación ambiental y la militarización de los conflictos geopolíticos. Estamos insertados en ese mundo con una matriz productiva que reproduce al interior de nuestra sociedad limitaciones estructurales y conflictos que nos han encerrado en el actual laberinto.

Hoy la mitad de la capacidad instalada en la industria está ociosa, cerca de 20.000 pymes han desaparecido, múltiples firmas medianas y algunas empresas grandes cierran instalaciones o achican su producción. Paradójicamente, en esta economía en recesión una fuerte intervención del Estado puede abrir el camino hacia un cambio drástico de la estructura productiva que, basándose en el conocimiento científico y tecnológico acumulado en el país, pueda integrar cadenas de valor y sectores de la producción buscando un crecimiento económico con inclusión social y mayor integración nacional.

Cadenas de valor global en un mundo en crisis

Esta semana unos tweets de Jair Bolsonaro anunciando que tres empresas multinacionales se mudarían próximamente de la Argentina al Brasil provocaron un pequeño escándalo. Luego de ser desmentidos, fueron borrados (lanación.com 6 11 2019). Sin embargo, más allá de las desmentidas, en los últimos meses dos de las tres empresas mencionadas han reducido drásticamente su presencia en el país. Este incidente permite atisbar la vulnerabilidad económica de nuestra industria insertada en cadenas de valor global dominadas por empresas multinacionales con control monopólico sobre la información, la tecnología y las decisiones que se toman. La industria automotriz, un sector de enorme importancia en nuestra economía, ejemplifica la irracionalidad de la industrialización argentina de las últimas décadas. Hoy opera a menos de la mitad de la capacidad instalada, acumula 14 meses de caída ininterrumpida de la producción, que en el mes de octubre fue del -18%. La mayor parte de los autos que consumimos son producidos en otros países y nuestra industria tiene enormes dificultades para colocar su producción en el país y en el extranjero.

Esto no es casual. Una crisis global afecta desde hace tiempo a la producción, las ventas y el empleo de las empresas multinacionales que controlan la producción de vehículos tanto en los países centrales como en China y las economías emergentes. Las razones de la crisis son múltiples. La introducción de innovaciones tecnológicas con el objetivo de automatizar la producción y construir vehículos eléctricos y drones provocó una drástica reestructuración del sector. Esto se asocia además con baja de las ventas, desempleo creciente, caída de los salarios e introducción de cambios regulatorios para contener el cambio climático. En otros países, y especialmente en los Estados Unidos, las ventas de las automotrices se han visto afectadas por el alto endeudamiento de la población. Todos estos cambios preceden al desarrollo de la guerra comercial entre China y los Estados Unidos. Esta guerra, sin embargo, ha agravado en los últimos tiempos la caída de las ventas y de las ganancias de las grandes multinacionales que dominan el sector automotor (business insider.com 22 10 2018, cnn.com 12.7 2019). La recesión del sector automotor ha sido de tal magnitud que contribuyó a desencadenar la recesión de la economía global. El FMI ha estimado que la caída de la producción global de vehículos explica un 25% del estancamiento de la producción global entre el 2017 y el 2018 y un 33% de la caída del comercio mundial en el mismo período (zerohedge.com 11 6 2019).

Los cambios ocurridos en la industria automotriz no se han dado al azar. Son la consecuencia de un capitalismo global monopólico que se particulariza por una brecha creciente entre la progresión del endeudamiento y la de la producción. Desde mediados de los ’80 la productividad, los salarios y el producto bruto muestran una tendencia al estancamiento en los Estados Unidos, que se convierte en tendencia declinante hacia el 2001 y permanece como tal hasta nuestros días. Esto ha sido acompañado por un explosivo crecimiento del endeudamiento, y por una expansión mundial de las empresas multinacionales norteamericanas penetrando con sus inversiones el sector industrial de diversos países y dinamizando especialmente a la economía china en las últimas décadas. Uno de los resultados de estos procesos fue una enorme interpenetración del proceso de producción mundial. La guerra comercial desatada en los últimos años entre Estados Unidos y China amenaza con provocar un cimbronazo en las cadenas de valor global. Sin embargo, no las ha destruido ni ha provocado el retorno de la inversión de empresas multinacionales norteamericanas en China a su país de origen como esperaba el gobierno de Trump.

Esta guerra comercial entre China y los Estados Unidos, es algo más que una guerra arancelaria. Es una competencia por el control de la tecnología de guerra, una competencia impulsada por las fuerzas armadas norteamericanas para asegurar su control geopolítico mundial y bloquear la expansión china (zerohedge.com 5 11 2019). Ocurre que el capitalismo global monopólico tiene una faz oculta: la expansión de la industria de guerra norteamericana y una creciente renovación tecnológica. Esto ha derivado en un cambio tecnológico creciente con drásticas consecuencias a nivel mundial sobre la estructura productiva y los mercados de trabajo.

Todos estos procesos señalan la necesidad de introducir cambios en la matriz productiva de nuestro país que, aprovechando racionalmente nuestros recursos humanos y naturales, permitan terminar definitivamente con el hambre, la exclusión social y la desintegración nacional. Esto no se hace de un día para el otro pero el camino se hace al andar. Sin duda alguna, el nuevo gobierno tendrá que enfrentar múltiples y pesados desafíos. Sin embargo, también tendrá la oportunidad de empezar a provocar cambios en la relación de fuerzas que nos ha precipitado en este laberinto.

 

 

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12 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada Mónica:
    Impecable.
    Una digresión.
    En algunos comentarios he sostenido que si no hay escarmiento al latrocinio y entrega de la soberanía en perjuicio del país y la gran mayoría del pueblo, nada impediría que vuelvan a las andadas (Macrí más allá de su pertenencia a la mafia literal y empresarial, es simplemente un lacayo de los intereses imperiales) y, no hace falta que sea él mismo el que retorne (lo cual dudo, pero…este es un país atípico y si depende de los odiadores seriales y los borregos producto del accionar mediático, bien podría ser. En este sentido, mi duda viene más bien por los titiriteros, que ya comprobaron que es un personaje inconveniente, aunque haya cumplido todos sus mandatos).
    Lo que Macrí representa y que trae a colación en su texto, eso sí que es lo peligroso y, después de Evita, nadie se les atrevió de manera contundente. Y es por ello mi insistencia que hay que ponerle el cascabel al gato (que en este caso no es el inefable), porque de lo contrario, viviremos en vilo y expuestos a importar situaciones como la de nuestros hermanos latinoamericanos.
    Un paso no menor sobre el que hay que redoblar esfuerzos, resulta la desmonopolización, en todas sus variantes. Sin ello, el condicionamiento resultará eterno.
    Sabemos que el mayor problema de los precios (cuyo principal eslabón son los formadores monopólicos, sin dudas) resulta la intermediación, por lo que se deberá intentar des-intermediar y en todas las provincias del país. No tengo dudas que ganarán el productor y el consumidor.
    Dado la situación económica que deliberadamente dejan los cipayos, es menester terminar de alimentar mediante pautas publicitarias a la prensa hegemónica que, desde antes de asumir Fernández, ya quiere imponer condicionamientos. Destinando esos recursos a solucionar parte de la herencia maldita.
    Siempre la derecha taladró a los ingenuos con el gasto público relacionado con el empleo estatal. Pues bien, probado ya, que la grasa militante de la derecha es infinitamente más costosa y peligrosa, se tiene la oportunidad de echar del Estado a toda esa lacra, porque además, es como estar durmiendo con el enemigo. Muchos más recursos para desactivar bombas.
    Los ganadores de este retroceso económico, social e institucional, no pueden obtener subsidios de ninguna índole, más bien deben ser juzgados por el latrocinio cometido y rescindidos los contratos vigentes, imponiendo -como siempre lo definió la ciencia económica- que la continuidad de los mismos, será a puro riesgo empresarial. Si ellos no lo aceptan, hay empresas en el mundo que estarían dispuestas a aceptar el desafío y las condiciones impuestas por el país, por caso, impedimento de girar utilidades hasta transcurrido diez años de la inversión y, a partir de ahí sólo el 10% anual de las mismas; con más la condición de emplear mano de obra local.
    La justicia, ya está harto probado y acreditado que sólo resulta la garantía final del statu quo, por lo que lo ideal, sería cambiarla de raíz. Dada su imposibilidad, cuanto menos, las acordadas de la Corte Suprema arrogándose privilegios que no tiene ningún ciudadano, deberán resultar viciadas de nulidad absoluta por contrariar el espíritu de la constitución. Ergo, todos, absolutamente todos quienes integren el Poder Judicial, deberán pagar impuesto a las ganancias.
    Como también resulta harto probado que, a lo largo de la historia, los legisladores, como los integrantes del Poder Ejecutivo y el Poder Judicial no estuvieron a la altura de las circunstancias para salvaguardar al pueblo de los latrocinios cometidos, sus remuneraciones sólo podrán incrementarse por el equivalente al promedio de las remuneraciones del empleo público en el país. Otros ahorros para fines más dignos.
    Ningún capital extranjero que ingrese al país podrá salir del mismo hasta pasado cinco años desde su ingreso y, a partir de ese período, podrá retirar sólo el diez por ciento del mismo, una vez al año. Si no les gusta, vayan al Imperio, haber si los dejan salir. Lo que se supone renta obtenida en el Imperio queda en el Imperio. Incluso tienen otros artilugios para considerar que -a pesar de haber sido generadas fuera del Imperio-, corresponde el pago de un porcentaje importante a favor del mismo. Juegue en la Lotería de Estados Unidos e intente llevarse el premio.
    Si me dejan soñar, yo pondría en la Constitución un artículo que refiera: el 82% de la ganancia no invertida, pasa al fisco. Claro que en el sueño, cuento con poderes del Estado incorruptibles y una AFIP implacable que se dedica a velar por la norma respecto de las 500 empresas más importantes, lo demás se controla solo. Claramente, existiría un control implacable respecto de las distintas variantes del contrabando y, una Justicia, que para los casos de incumplimiento, lo considerase casi como un crimen de lesa humanidad. Lamentablemente, hay que despertar.
    Dado el historial desde 1930 en nuestras pampas (guerra de Malvinas incluida, claro está) que, desde entonces jamás cumplieron con el rol que les fue encomendado y teniendo en consideración su educación en la Escuela de las Américas y sus cursos imperiales, más lo acontecido en los países hermanos. Disolvería las Fuerzas Armadas, por las dudas.
    Las demás fuerzas de seguridad deberían correr igual suerte y constituir un único sistema de seguridad, bajo el control de representantes de todas las fuerzas políticas y supeditadas a la supervisión de prestigiosas organizaciones de derechos humanos.
    La libertad de expresión garantizada en la Constitución no podrá resultar soslayada y, a los fines de llevarla a la práctica, el Estado podrá subsidiar únicamente aquellos medios que se encuentren imposibilitados de hacer conocer su opinión. La única ley restrictiva sobre el particular y respecto de todos los medios, estará dada en relación a la mentira. Cualquier información que induzca al engaño de la población ameritará la posibilidad de que el periodista que la escribe y el medio que lo posibilita, sean factibles de juicios penales directamente a través de tribunales orales, con obligatoriedad de hacer público todo el trámite judicial para conocimiento de la población (en especial de los engañados).
    Mónica: ni Alberto, ni Horacio entienden necesario la reforma Constitucional. Seguramente, en razón de las circunstancias fácticas. Pero el largo peregrinar de la Patria, amerita una Constitución que salvaguarde al pueblo de tantas calamidades. En algún momento debería existir dicha posibilidad. Y, aunque sabemos que la que contamos, siempre su burló, no resulta menor una redacción sobre la que ni el paso del tiempo, exculpe a los traidores de su infamia.
    El poder hegemónico y la clase dominante refieren al delito de sedición cuando los olvidados reclaman y, para poner orden en el statu quo, concurren las fuerzas de seguridad y el ejército. Le llamarán dictadura, violencia estatal y antidemocracia cuando algún operativo, sin balas, sin bastones, sin carros hidrantes y sin infiltrados funcionales, pretenda correr la protesta a la vera del camino. De su réplica se encargará el partido mediático y defensor de clase e intereses, como siempre lo hizo.
    En el convencimiento que Alberto no reprimirá a la clase dominante, se espera que mucho menos a los vulnerables o quienes luchan por sus derechos; en tal sentido, las movilizaciones en defensa de la soberanía, de los derechos perdidos y por reconquistar, como las de apoyo a un gobierno que cumpla con la palabra empeñada, será un requisito indispensable para no dormirse, porque el Dragón siempre está dispuesto a lanzar su bocanada de fuego.
    Hay mucho más para decir, pero no puedo abusar de la posibilidad de expresarme que me brinda tan prestigioso medio.
    Para finalizar entonces, unas reflexiones ajenas:
    «La situación del capitalismo hoy en día no es solamente una cuestión de crisis económicas y políticas, sino una catástrofe de la esencia humana que condena a cada reforma económica y política a la futilidad e incondicionalmente demanda una revolución total» Herbert Marcuse, 1932
    «El capitalismo no es nada más que una empresa de ladrones comunes disfrazada de civilización que extendió, imperialísticamente, a escala global, un sistema (económico, político, ideológico y social) para legalizar y legitimar con leyes un robo masivo y planetario del trabajo social y de los recursos naturales, enmascarado de “Economía Mundial” Manuel Freytas

  2. Lujan dice

    Estimada Mónica; del jefe del ejecutivo saliente no puede esperarse nada… Su severo trastorno de personalidad se lo impide. Ante la gravedad de la crisis que millones de familias en el país padecen, será prioridad el plan para una Argentina sin hambre -increíble por cierto-; pero no perder la posibilidad de procesar a este, hasta hoy mandatario junto a los integrantes responsables en economía de su «mejor equipo» ante la megadeuda ilegal e ilegítima que han contraído con la inhibición de salida del país. No habrá otra oportunidad.

  3. Pedro Reig i Aumedes dice

    Querida Mónica: La profundidad de la grieta (se lo dice un Arquitecto) se sella rellenándola, vinculando ambos bloques mediante una armadura sólida y sustentable. Es la única forma técnica.
    En la faz ideológica la grieta es imposible de ser rellenada porque existe en uno de los bloques, cada vez más numeroso, la intención de no sólo profundizarla sino además ampliar la separación.
    Es evidente que el plan llevado a cabo por científicos de la manipulación, especialistas en algoritmos, sociólogos, neo-teólogos de creencias de «pertenencia», ha dado resultado eficaz en gran parte del Mundo Occidental.
    El bloque – separatista y excluyente por antonomasia – maneja las redes tecnológicas de última generación imponiendo el miedo a la alteración de paradigmas establecidos como «realidades»(excepcionalidades exageradas a los monopolios; cesión de derechos naturales; entrega territorial mediante mendacidades como «herencias vacantes», «tenencias provisorias», «usucapiones» y tantas otras irregularidades, etc.etc.etc.).Los Fernández y los Lula no tienen sustento. El bloque poderosos de la grieta accede a todo tipo de armas con faciidad mienras que los sumergidos en el contrario, pasa a ser una mayoría silenciosa convencida mediante un prolongado período de acción psicológica que lo convenció que»es culpable de su propia desgracia» , toma su cajita de cartón con sus pertenencias y se va, echado de su trabajo sin decir «ni mu». Y en es en estos momentos que la inteligencia debe primar.
    ¿De qué nos sirve a los silenciosos depender de los dictámenes de un Orden totalmente injusto, practicado por los cultores, externos e internos, de la Doctrina Monroe?.
    ¿Acaso debemos depender de ese patrón para conformarnos en autómatas?.
    Si debemos depender, hagámoslo de quienes pueden oponerse a ese modelo ideológico de sometimiento y conjuras.
    El Mundo está dividido y el Yalta ya no nos subordina.
    Si somos valientes pidamos ayuda al desafiante porque el Campeón está complicado y en franca decadencia frente al challenger.
    El gobierno de los Fernández corre el peligroso destino boliviano. Es más: me atrevo a dudar de su asunción porque los acoontecimientos se han precipitado rápidamente en el subcontinente.
    ¿Qué favorece a los Fernández?: NADA.
    Se encuentran con una bomba de tiempo que, a su tiempo, será activada por los monopolios internos, los formadores de precios, los hacendados, esos a quien nadie se atreve de tratar como lo que son; apátridas haraganes.
    La lucha, Mónica, es desigual y subordinante.
    La salida es el establecimiento, con gran prontitud, de relaciones más que carnales, con el Gigante Amarillo.
    Los organismos como la OEA y la UN no son sino dependencias de la CIA. Es decir: jamás nos favorecerán.
    Todo lo demás es pura cháchara impracticable donde el enemigo saca ventaja.

    La desidia, el desinterés, la plena ocupación en sobrevivir y el deseo de pertenencia ,son las armas que utiliza el enemigo ubicado al norte del Río Colorado.

    No lo dude.
    Pedro Reig i Aumedes
    Arquitecto UBA
    CPAU 10028

  4. Augusto Parma dice

    Muy buen artículo Monica.

    Espero que Alberto le dé un buen inpulso a la educación técnica y además se promocione desde el Estado la creación y promoción de industrias. La tecnología propia será una consecuencia de la necesidad de mantención de las mismas.
    Hoy lamentablemente no tenemos tecnología propia ni para fabrucar un rulemán. Si hay algún producto con algo de valor agregado hecho en el país, está fabricado con una máquina importada.

    1. Augusto Parma dice

      Perdón por la redundancia.
      «se incentive desde el Estado la creación y promoción de industrias» sería lo que quise escribir.

  5. JOE AUBERGINE dice

    Si te aplican mano dura
    mientras labran su coraza
    se convierte su amenaza
    en permanente y futura.
    Si otorgás la sinecura
    al que ejerce tu maltrato
    sufrirás de nuevo, al rato,
    la impunidad que tu les das
    Nunca sirve los «chas chas»
    en medio de un pugilato

  6. Juan Salvo dice

    Es alarmante como descalifican a los que pensamos distinto. Para Alberto el Gobierno volvió al pueblo argentino. Y los que votamos otra idea política somos ciudadanos de Burkina Fasso? El 40% que no votó al peronismo es anti peronismo rabioso para Monica Peralta Ramos que, dicho sea de paso, porta el apellido de un hacendado qué colaboró con Juan Manuel de Rosas y era miembro de la Sociedad Popular Restauradora. La descalificación automática de los que pensamos distinto es alarmante y antidemocratica. Nos siguen considerando enemigos y no adversarios. Y después hablan de “Los Gorilas”.

    1. luis dice

      El 40% voto a Macri, a Chocobar, a Bullrich y a Dujovne.
      Son enemigos de la democracia, simplemente. Bienvenida la grieta en este caso, y cuanto mas ancha, mejor.
      Y no, no soy peronista, como no lo fuimos muchos que apoyamos los 12 años de kircherismo. Y como sí lo fueron multiples complices de la devastación PRO.

      1. jose luis cattaneo dice

        muy bien dicho Luis

    2. Jorge dice

      Con todo respeto, dame un solo argumento racional para votar a Macri de nuevo

    3. julio González Esteves dice

      Mónica sabe de lo que habla precisamente por que vivió dentro de lo qué, sus estudios, su enorme sensibilidad y su sentido de justicia social, le ayudaron a reconocer como «el mundo gorila».

      No sentirse agraviado compañero, debata con fundamentos, no descalifique por apellidos. La honestidad intelectual de Mónica se respira en cada una de sus notas.

  7. gerardo senderowicz dice

    La grieta entre lo popular y lo aristocrático existe, empecemos por ahí.
    Me temo que si Alberto toma una postura de consenso con todos, se le pasaran pronto los 100 días de gracia y los del campo, los Magnetto y los mediosy periodistas adicto,s empezaran (o continuaran) minando su poder.
    A medida que pase el tiempo, si no resuelve (y hace ver) el hambre de los pobres y la situación de la clase media, su popularidad ira cayendo, y todo eso aumentarà la presiòn sobre el presidente.
    Considero que no es momento para medias tintas, no creo que ser «tibio» en estos momentos sea una buena idea.
    Es una oportunidad quizás única, y espero sepa aprovecharla porque después (como le esta pasando a Evo), es tiempo de muchas lagrimas.

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