El castigo a la esperanza

Los Curas en Opción por los Pobres después de las elecciones

 

Como Grupo de Curas en la Opción por los Pobres nos hemos reunido en estos días en nuestro encuentro anual. Nos convocó, este año, reflexionar con motivo de los 50 años del documento de los obispos argentinos conocido como “San Miguel”; documento en el cual la Iglesia reafirmó su saberse pueblo de Dios en medio del pueblo argentino. Eso queremos ser, teniendo claro que, desde 1969 a nuestros días, muchas cosas han cambiado.

No entendemos que el pueblo sea el conjunto de los ciudadanos de la Nación, porque sabemos bien que hay quienes no defienden los intereses del pueblo sino los propios, o los de su clase o sus familiares y amigos. Un pueblo tiene un proyecto que es de vida y esperanza, de solidaridad y vida en comunidad. Vida en la que llora sus muertos, se solidariza con los dolores y celebra sus fiestas, comparte sus bienes y su fe, y brinda en los espacios de esperanza.

Caminando y viviendo en medio del pueblo, del que formamos parte, podemos ser testigos de sus lágrimas y de sus dolores. Las angustias por no tener pan y trabajo, por la salud amenazada, por los niños ya no sin futuro sino casi sin presente, por los ancianos de los que el Estado se desentiende en sus medicamentos y sus jubilaciones, y, esto, además, siendo testigos de la mentira cínica y casi burlona de los gobernantes. Compartimos el dolor que padece nuestro pueblo, pero somos testigos también de la esperanza que se ve en sus ojos y sus gestos desde las recientes elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias. Elecciones por las que los poderosos quisieron castigar a los pobres y al pueblo todo poniendo en riesgo, más aún, la estabilidad social y económica jugando con el mercado, subiendo deliberadamente el dólar para castigar a los que no los votaron y comprometiendo el futuro, ya difícil, que espera a los próximos gobernantes.

Nuestra mirada quiere partir, teniendo un oído en el Evangelio y el otro en el pueblo, como siempre lo hemos intentado hacer, desde el lugar de las víctimas: los niños y los ancianos, las mujeres víctimas del patriarcado y la violencia del que pretende adueñarse de sus vidas y sus cuerpos, las personas presas políticas y quienes padecen la injusticia de un poder judicial cómplice de los poderes de ayer o de hoy, de los y las pobres y los desocupados, migrantes y enfermos, el campesinado y quienes son desposeídos de sus tierras por los amigos del poder, de las víctimas del extractivismo y quienes son invisibilizados e invisibilizadas por causas de sus etnias, sus elecciones personales, su situación social o económica, de todos aquellas y aquellos a los que desde el poder se victimiza. Querer ubicarnos del lado de las víctimas del sistema que mata a los más pobres y mirar desde su situación nos hace aprender a mirar con los ojos de Jesús de Nazaret ejecutado por los poderosos, y miembro de un pueblo victimizado por el imperio.

Mirando con la nueva esperanza que se vislumbra en el horizonte, quisiéramos decirles a los gobernantes que asumirán en los próximos meses que no se olviden de las víctimas que hemos mencionado anteriormente; que ante la nueva deuda externa contraída irresponsablemente recuerden que los y las pobres están siempre primero. Que escuchen sus alegrías y dolores, que los y las tengan en cuenta en cada una de sus acciones y palabras y que lleven una vida austera conforme a la existencia que tanto le cuesta llevar adelante a nuestro pueblo.

En el pasado mes de abril la Iglesia argentina pudo celebrar la beatificación de los mártires Carlos, Gabriel, Wenceslao y Enrique, a los que llamamos “mártires riojanos” porque es allí donde eligieron sembrar vida y gastarla hasta el final. A ellos les pedimos que intercedan por el futuro de nuestra Nación, por los responsables tanto de la Iglesia, que debe ser pueblo de Dios en medio de los pueblos, como de la Patria que empezamos a transitar, para que sepan mirar al pueblo, escucharlo y servirlo. Sabemos que “pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresión”, y por eso queremos poner en ellos el oído que nos desafía a hundir nuestras raíces en la Madre Tierra de todas y todos y así, con el otro oído puesto en el Evangelio, trabajar y soñar con un mañana nuevo como el que el pueblo añora desde sus dolores cotidianos. Es desde y con las víctimas que una vez más, queremos seguir andando, nomás.

 

 

Villa Allende, 22 de agosto de 2019

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5 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimados:
    En un todo de acuerdo.
    Una digresión.
    Alberto Cortéz, en una de sus canciones “Cachorros”, decía lo siguiente:
    En bandadas emergen de la escuela
    bochincheros gorriones incesantes
    sin esquirlas aún y sin secuelas
    de llevarse la vida por delante.
    Las noticias que llegan del futuro
    ni siquiera parecen inquietarles;
    ellos viven tranquilos, sin apuros
    porque el tiempo les juega de su parte.
    Cachorros de todo,
    cachorros de urgencia,
    de formas y modos,
    de prisas y ausencias.
    Cachorros que empiezan
    a andar por la vida.
    Cachorros que piensan
    que nada es mentira.
    Cachorros de amores,
    desdenes y olvidos,
    de los sinsabores
    y contrasentidos.
    Si a veces se pierden,
    que nadie se asombre,
    que son simplemente,
    cachorros de hombre.
    Ellos miran el mundo desde abajo,
    perspectiva de asombro permanente,
    es un crimen mostrarles los atajos,
    ser un hombre no es algo tan urgente.
    Los que mandan, mejor es que callen,
    que no tienen valor sus argumentos,
    mientras vivan cachorros en la calle
    lo que puedan decir, es puro cuento.
    Cachorros de nadie,
    vergüenza de todos,
    cachorros de cárcel,
    cachorros de odios.
    Cachorros a expensas
    de oscuras razones,
    de la indiferencia,
    de las ambiciones.
    Cachorros privados
    de amor y ternura,
    cachorros golpeados
    por la desventura.
    En todos los tiempos
    y en toda la tierra;
    semillas al viento
    que el viento se lleva.
    Si piden socorro
    que nadie se asombre
    que son los cachorros
    de todos los hombres.

  2. Lujan dice

    Es así Alfredo y no de otra manera, con los verdaderos y buenos Peronistas claro está.

  3. Margaretha dice

    Gracias por su labor. Tengo un enorme respeto admiraciin y cariño por ustedes. Me permito comentarles lo que sucede a diario cuando uno va al centro de la ciudad de Córdoba en ómnibus. Suben personas vendiendo golosinas, pan casero, y el miércoles pasado subió una señora de más de 70 años que se agarraba como podía de los pasamanos, vendía bolsas para la basura, note que tenía parkinson en su muñeca derecha y una gran angustia y desesperación. Entonces le digo señora no tengo dineroa para comprarle las bolsas pero acépteme esta ayuda y le di un dinerito y algunos caramelos y ella me dice: que Dios le de el doble de lo que tine y entoces le digo no, yo quiero que haya justicia social, que usted esté en su casa sentada calentita tomando unos mates y no acá.a lo que ella sentenció: » sus palabras son palabras del Padre celestial, que se cumplan!»

  4. Alfredo dice

    Más allá de compartir su doctrina y su compromiso con los más necesitados, los curas no deberían cometer el histórico error de ponerse por encima de los gobiernos populares….en todo caso deben insertarse y colaborar desde adentro…ese es el verdadero compromiso y no el de decir, exigir qué es lo que debe hacer o priorizar nuestro futuro gobierno….para eso tenemos en nuestra doctrina en las tres banderas que nos marcan el rumbo de las políticas de Estado….hace años le decíamos a un arzobispo peronista que si bien la Iglesia ayuda a los pobres mediante su Doctrina Social, el peronismo la supera mediante la Justicia Social que los saca de pobres…-

  5. Zacher Karlen Germán Leandro dice

    Emotivas y elocuentes palabras. Gracias por ellas. El eterno retorno, el volver a empezar, una y otra y otra vez. ¿qué pasa en el espíritu del pueblo argentino que no logra desarrollar su ser? En mi humilde opinión, creo que el amor a la verdad, el reconocer los errores del pasado, son siempre el saldo pendiente. Esta misma Iglesia es la que alimentó a estos dragones. Hasta hace muy poco la cúpula eclesiástica se pronunció en favor de este gobierno, apoyándole a un «consenso, acuerdo, concertación (falacias)» buscaba cómplices. La ambivalencia es otro gran dolor insoportable. Sería bueno que lo reconocieran. Es cierto que urge en todo pueblo tener algo en qué creer. Pero si lo que se nos ofrece como credo, es ambiguo, quien crea en eso andará siempre en tinieblas. Volverá siempre al mismo punto, volverá siempre al vómito. Gracias a todos por este extraordinario medio de información.

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