El Cogollero Gris

La cruzada del fiscal antidrogas de Bahía Blanca contra los perejiles

 

A principios de este mes el fiscal antidrogas de Bahía Blanca se presentó a una audiencia en el Tribunal Criminal 1 de esa ciudad con una pistola enfundada en su chaleco, bajo un saco a medida que dejaba relucir la silueta del arma. Allí se definiría la suerte de un hombre acusado de comercializar tres porros. Luego de escuchar a las partes, el juzgado decidió aplicar una pena de prisión efectiva porque el imputado, que participó de manera virtual, ya tenía una condena en suspenso. El fiscal salió ileso. “Yo ya llené media cárcel”, se jacta Mauricio Del Cero ante quien quiera saber por qué anda calzado.

Nuestro héroe temeroso y temerario proviene de una dependencia especializada en abusos sexuales y subrogó otra de homicidios antes de recalar en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio 19 bahiense, que se ocupa de las causas referidas a estupefacientes. No desbarató ninguna banda importante dedicada a las drogas ilegales ni encarceló a delincuentes de peso. En estos tres años sus principales logros son el secuestro de frascos de cogollos o flores de marihuana y la erradicación de plantas en Bahía Blanca y alrededores: Monte Hermoso, Sierra de la Ventana, Tornquist, Puan, Pigüé, Punta Alta y Coronel Suárez.

En su afán cogollero no discrimina ni entiende de cantidades. Tras su último megaoperativo escrachó en el noticiero local de Telefé a un policía bahiense que “tenía nada más ni nada menos que 17 plantas”. Tampoco tuvo reparos en revelar el nombre de una paciente y usuaria de cannabis para fines terapéuticos. Claro que elige a quién mandar al frente: preserva la identidad de potenciales delatorxs premiadxs o “arrepentidxs”.

Sus conferencias y notas exclusivas, ambientadas en su despacho o en el caliente lugar de los hechos, son tan habituales como sus trajes grises. Sin ninguna especialización, Del Cero llegó a la fiscalía de drogas tras ser denunciado por familiares de la joven Katherine Moscoso, asesinada en 2015. Entre otras acusaciones, lo señalan por dilatar medidas de prueba sobre la policía bonaerense y omitir información a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas vinculada a testimonios que apuntan a esos delitos federales.

Otras voces advierten que se habría cansado de lidiar con víctimas de abuso sexual y el fiscal general, su protector, le dio un trabajo a medida: perseguir un delito sin víctimas visibles, mientras él suma apariciones en los medios y se ilusiona, quién sabe, con algún cargo político. Por lo pronto, el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni ya le sumó un poroto con un spot donde destaca su último “megaoperativo” en Puan, sobre el que se informará más adelante.

 

 

Súper Mario y Vende Buzones

El 12 de marzo del año pasado, el fiscal Del Cero convocó nuevamente a los medios para informar sobre un caso que causaría un gran revuelo: la detención en la localidad de Tornquist de dos concejales y un matrimonio que tenía en su casa “entre 25 y 30 kilos de marihuana entre hojas, cogollos y tallos”. Claro que ni los tallos ni las hojas se utilizan, por más que en cada operativo se exhiban sin pudor alguno como sustancias decomisadas. En total, la pareja tenía siete plantas. En esa oportunidad nuestro héroe requirió a Gendarmería, aunque también suele valerse de la Policía Federal y de la delegación local de la Superintendencia de Drogas Ilícitas de la bonaerense.

 

Yuyos para la tribuna.

 

En medio del operativo, uno de los imputados llamó a un concejal que venía asesorándolo en el cultivo de cannabis para mejorar la salud de su esposa. El fiscal se puso el traje de Cogollero Gris, le sacó el celular, lo revisó y realizó allanamientos en la sede del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y luego en las casas de los concejales sin autorización judicial, sólo por “necesidad y urgencia”. Luego declaró ante el periodismo local: “Es mucha la cantidad de drogas, realmente es insólito”.

También mencionó que el caso le había llegado tiempo atrás gracias al editor del medio bahiense La Brújula 24, Germán Sasso. Es el redactor de la ley que estableció los “buzones antinarco” en centros de salud, estaciones de micros y otros lugares públicos. Las denuncias anónimas son derivadas desde la Secretaría de Seguridad municipal a la fiscalía de Cogollero Gris. Vende Buzones se hizo célebre por embarrar mediáticamente la causa de Facundo Astudillo Castro y negar la participación policial en la misma. Vende Buzones y Cogollero Gris son compinches.

 

Cogollero Gris y Vende Buzones. Foto Instagram.

 

Durante la conferencia nuestro héroe aseguró desconocer que eran concejales a quienes detuvo mientras ocultaban quince plantas en una camioneta frente al INTA de Tornquist. Allí uno de ellos tramitaba un permiso para un cultivo legal de cannabis. Cuando le preguntaron si no se trataba de un caso de consumo terapéutico, volvió a mentir: “Honestamente no encontramos una sola gota de aceite de cannabis, ni un gotero”.

Consta en la causa, por lo dichos de uno de los testigos del allanamiento y las personas detenidas, que sí había un gotero utilizado por la pareja del concejal Federico Labarthe para tratar un problema de salud. No lo decomisaron. También había alcohol de cereal en el freezer, utilizado para extraer resina de cannabis que luego se diluye en aceite.

Nada de esto parece saberlo Cogollero Gris, que patinó en aquella conferencia: “En el lugar había cogollos. El aceite de cannabis no se obtiene a partir de cogollos, o sí, pero no como resultado del cogollo seco sino que es a partir de un proceso en el que se emplea el cogollo y las hojas. No encontramos tampoco prensas para destilar o convertir el aceite en más virgen o destilarlo, o hacerlo más puro”. En la causa, el docente y farmacéutico Alejandro Bucciarelli aclaró que no se utilizan prensas para fabricar estos preparados caseros.

El fiscal Del Cero aseguró que las plantas cargadas por los concejales habían sido cultivadas allí. En verdad, sólo una se encontraba en ese organismo “a los fines demostrativos y la planté yo”, declaró Labarthe, ingeniero agrónomo y asesor de ese instituto. El resto de las plantas que quiso rescatar con su colega Cristian Reising, ambos de Juntos por el Cambio, pertenecía a otras personas que cultivaban y querían ponerlas a salvo de Cogollero Gris en la casa que ofreció otra paciente.

La jueza Marisa Promé sobreseyó a los cuatro detenidos citando en extremo la declaración indagatoria de Labarthe: “Frente a un secuestro en que las plantas (…) se pierden, la gente tiene que esperar un año para tener su medicina. Quienes hemos tenido un pariente o un ser querido que no se puede levantar de la cama de la depresión y el dolor (…) con un poco de alma caritativa solamente podremos entender la locura por la cual hemos hecho todo”.

Pocas horas después de la conferencia, el defensor público con más alta jerarquía de la provincia se aprestaba a salir en auto desde La Plata. Mario Coriolano manejó toda la noche y a media mañana reforzó el contrataque: se reunió con la defensora pública Fabiana Vannini y profesionales vinculados a la primera cátedra sobre Cannabis Medicinal que se abrió en el país dentro de la Universidad Nacional del Sur en 2018. Luego se juntaron con Cogollero Gris, sin éxito. Presentaron un hábeas corpus, dieron una conferencia y tras una audiencia con el juzgado no se aplicaron prisiones preventivas.

Súper Mario falleció la semana pasada, a los 60 años, luego de ganar una batalla de más de dos décadas: conseguir la autonomía de la Defensa Pública bonaerense. Una testigo de la reunión con Cogollero Gris recordó: “Mario le planteó en forma respetuosa y calma que el fiscal ante el Tribunal de Casación bonaeresense ya había desistido de enjuiciar a una cultivadora solidaria porque el autocultivo por temas de salud no configura un fin ilegítimo. Le estaba hablando del caso Funaro”. Del Cero repetía: “Yo persigo delitos, no me importa para qué lo tienen”.

 

 

La masacre de Puan

“Hace un mes me encuentro trabajando con una compañera de la municipalidad de Puan, cuando me pide que la acompañe a comprar a una estación de servicio. Debido a la pandemia me quedo esperándola en la vereda. Cuando sale, miro hacia el costado y veo a una chica que fue compañera del colegio y amiga de la infancia charlando con una señora y observándome. Pensé que no me había reconocido porque llevaba tapabocas y una gorra. Cuando llegamos adonde estábamos trabajando aparece la mujer que hablaba con esa chica y me dice que ella está enojada conmigo. Le pregunté por qué. Me dijo: ‘Por la declaración que hiciste contra los chicos’”.

Este testimonio del supuesto denunciante que posibilitó el último “megaoperativo” de Cogollero Gris en la localidad de Puan acaba de ser incorporado a la causa. Kevin Torres habría aportado el dato que la policía acercó a nuestro héroe. Torres fue hasta la comisaría para averiguar por una denuncia que, asegura, no hizo. “El comisario a cargo me dijo: ‘Quedate tranquilo que a vos no te va a pasar nada’”. El joven insistió. “Pero me dice que ya está, que deje todo así, que si no lo iban a hacer pasar como que yo mentí e iba terminar preso”.

Como resalta el spot del Ministerio de Seguridad bonaerense, “tras dos años de investigaciones” la supuesta denuncia que apuntaba a cuatro hombres que traían panes de cocaína y marihuana prensada paraguaya desde Guatraché, provincia de La Pampa, hasta Bahía Blanca, derivó en el copamiento de la vecina localidad de Puan con más de 200 efectivos haciendo 22 allanamientos en busca de las preciadas plantas de cannabis y sus cogollos la madrugada del 15 de diciembre pasado.

Para tamaño despliegue hacían falta testigos. La noche anterior más de veinte personas de la cercana Pigüé fueron “levantadas” y se las mantuvo en el autódromo hasta la madrugada cuando salieron en autos particulares hacia Puan. “No nos dejaban llamar a nuestros familiares, no nos dieron de comer y nos llevaron sin dormir para salir de testigos. Me tocó la casa de Luciano Aguayo, le rompieron la puerta, le revisaron la casa y el auto pero no tenía nada. Apenas unos tallos que ellos decían que eran plantas de marihuana”, recuerda uno de los testigos, el periodista Mauro González.

Kevin Torres comentó en su contradenuncia que él está bajo la órbita del Patronato de Liberados por una probation originada en un delito menor y que tiene trato con la policía porque debe firmar notificaciones. “Muchas veces cuando van para que firme algo, no me dejan que lea sino que lo apoyan arriba del patrullero para que firme y listo”. También mencionó a un policía que lo hostiga “para que tenga algún tipo de problema”.

De las 20 personas detenidas el primer día, 14 aún se encuentran bajo la sombra en el penal de Villa Floresta y una mujer permanece en arresto domiciliario. Hubo marchas de familiares y vecinxs reclamando por sus seres queridos. También una conferencia de prensa el pasado 17 de marzo en la Universidad Nacional del Sur, a la que se sumaron por Zoom Diego Pomares de la Comisión Provincial por la Memoria y la madre de Plaza de Mayo Nora Cortiñas. Ambos pidieron la nulidad de la causa.

Un funcionario judicial con acceso al expediente advierte que “la mayoría de las personas detenidas son consumidores o cultivadores y algún vendedor minorista”. Lo notable del caso es el interés de Cogollero Gris en desarticular el “negocio” de la venta de flores caseras dispensada en frascos de mermelada o de café. “Un negocio, en términos de rentabilidad, bastante significativo”, según le informó a un medio de Coronel Suárez en febrero de 2019.

Este pequeño mercado informal tiene diferencias profundas con la cadena de tráfico de marihuana prensada del Paraguay, que incluye la explotación del campesinado de ese país, el cruce de fronteras y la distribución en complicidad con fuerzas de seguridad y policías provinciales. En principio, los frutos del cultivo doméstico son de mayor calidad que el prensado importado y más allá de que ya existen “pools de siembra” –personas que compran cosechas a cultivadorxs para revender–, no predominan las bandas ni las cometas policiales.

Además de allanar y detener a usuarixs medicinales en Tornquist y en Darregueira, donde le reventó la casa a una peluquera que calma sus dolores de hernia de disco con cannabis, nuestro héroe también persiguió al dueño de una tienda de cultivo especializada en Punta Alta y al presidente de la Asociación de Cannabis Terapéutico de Pigüé, Sergio Mauceri y su compañera Milena Kenf. “Quiere imponer el miedo a la gente para que no cultive”, dice el activista, que aún debe lidiar con una causa por 18 plantas.

Pese al pedido de las distintas defensas de nulidad y excarcelación porque el “megaoperativo” parte de una denuncia trucha, el lunes pasado el juez Guillermo Mercuri denegó el pedido. Cogollero Gris le aseguró que el supuesto denunciante fue apretado por familiares de las personas detenidas para desistir y presentó una “fuente independiente”. Nada menos que una “denuncia anónima” recibida un año después del “testimonio” de Kevin Torres.

¿Sabrá Cogollero Gris que está siendo funcional a los intereses del violento mercado clandestino de prensado paraguayo? ¿Investigará alguna vez a los auxiliares de ley que regulan ilegalmente la distribución y venta de drogas en su zona? ¿Seguirá pidiendo órdenes de allanamiento cada vez que Vende Buzones le acerque un chisme o la policía le traiga una denuncia trucha? ¿O apoyará algún día, como Súper Mario, la regulación legal del cannabis para uso adulto para terminar con las mafias y el encarcelamiento de miles de perejiles?

 

 

 

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