EL COLMO DE PÍPARO

La responsable de Asistencia a la Víctima platense abandonó a las que atropelló su marido la noche de Año Nuevo

 

La escena en la Plaza Moreno tenía a la diputada acusando a los amigos de las dos víctimas, que habían quedado tiradas a unas cuadras. Frente a los policías, contaba que ladrones los venían persiguiendo. Incluso pedía que revisaran a esos jóvenes en moto por si estaban armados. Los chicos explicaban que ellos no habían robado a nadie, que los habían atropellado. Pero no les creían. Fue entonces que apareció una mujer con un celular y grabó a Carolina Píparo, a su marido y al secretario de Seguridad de La Plata, que también estaba por ahí. Les gritó: “Asesinos”. Les dijo que ella había visto cómo escaparon sin detenerse a asistir a las víctimas. Esas imágenes cambiaron el relato. Al salir de la comisaría 1ª el matrimonio se dio cuenta de que la ajetreada noche de Año Nuevo iba a dejar secuelas judiciales para el esposo conductor pero también políticas para ella y su imagen inmaculada construida durante años.

La mañana del 29 de julio de 2010 Píparo tenía 33 años y un embarazo de ocho meses. Había ido con su madre a retirar dinero de un banco en el centro de La Plata y cuando regresaba a su casa del barrio La Loma fue asaltada por “motochorros”. Ella recibió un disparo en la cara, por lo que tuvo que ser internada y le realizaron una cesárea. Su bebé murió una semana después. En medio de la repetición de robos en salideras, su tragedia se transformó en un caso testigo que, entre otras cosas, obligó a cambiar las medidas de seguridad en las entidades bancarias. Cinco ladrones fueron condenados a cadena perpetua por el ataque.

Tiempo después del asalto, el entonces gobernador Daniel Scioli le entregó a Píparo una casa y le consiguió un trabajo en el Banco Provincia. Desde el mismo día del crimen el ex motonauta quiso estrechar vínculos con ella y su familia pero varios de los que participaron de reuniones en aquellos tiempos relatan que la presencia de su abogado Fernando Burlando y de su marido, Juan Ignacio Buzali, siempre resultaban disonantes ante los intentos de acuerdo. Las diferencias ideológicas con la víctima también jugaron un rol importante.

Los que la conocen de su época en la Universidad de La Plata explican que Píparo estudió allí Trabajo Social pero que no toleraba lo que entendía como adoctrinamiento. A sus compañeros les comentaba que allí “había mucho peronismo” y por eso decidió irse y terminar la carrera en la Universidad del Salvador. Sus simpatías claramente no iban a ir para ese sector político por más que Scioli se esforzara en satisfacer sus pedidos.

A mediados de 2014, invitada por María Eugenia Vidal, Píparo se incorporó a la Fundación Pensar, el think-tank macrista donde se formaron decenas de dirigentes que luego integraron los ministerios de Nación y Provincia. Casi al mismo tiempo comenzaban sus trabajos con la ONG Usina de Justicia, ariete de Cambiemos en políticas de seguridad y estrategia judicial. Durante esos años fue vocera de los planteos de mano dura, legitimada por su historia personal. Ese perfil fue precisamente lo que vio la ex gobernadora para proponerla en la mesa provincial que discutía nombres para las legislativas de 2017.

 

Con Vidal, en los viejos buenos tiempos. Foto: Infoplatense.

 

“Durán Barba también estaba convencido, pedía medirla con los nuestros y con el kirchnerismo. Siempre aparecía arriba en las encuestas. Su presencia permitiría hacer una mejor campaña. En las recorridas por los barrios te dabas cuenta de que era mejor que apareciera ella que el propio intendente”, explicó un ex asesor de Cambiemos. Vidal ganó las elecciones con el 48% de los votos y traccionó el ingreso de Carolina, de la hermana de los mellizos Barros Schelotto, del monzoista Guillermo Bardón y del radical Diego Rovella, que la acompañaron en la Cámara bonaerense.

El 10 de diciembre asumió su banca y apenas una semana después tuvo que votar la reforma previsional que elevó la edad jubilatoria de los empleados del Banco Provincia, donde acaba de tomar licencia. Su decisión junto al bloque del oficialismo le generó el repudio de sus ex compañeros, que la declararon persona no grata y llenaron de afiches con su cara las sucursales.

 

 

Desde entonces Píparo presentó 27 proyectos propios. Los dos primeros para instituir los días provinciales de la preeclampsia (alta presión durante el embarazo) y de la sordoceguera. Entre sus propuestas se mezclaron proyectos sobre derechos de víctimas de inseguridad, violencia doméstica y de género, con leyes medioambientales y la regulación del uso policial de las pistolas Taser. Píparo es presidenta de la comisión de Libertad de Expresión e integra las de Asuntos Constitucionales y Justicia, de la Mujer y de Seguridad y Asuntos Penitenciarios. Pocos le recuerden algún discurso significativo porque en general la voz cantante la lleva el jefe del bloque, el radical Maximiliano Abad. “Es una rara avis en el recinto, que comenzó a hacer política a los 40 y que no se encuentra cómoda en las discusiones extendidas ni tampoco construye desde el territorio”, agregan desde la Cámara.

En marzo 2019 Píparo venía de dar muestras de lealtad a Vidal al renunciar a Usina de Justicia, su antiguo lugar de pertenencia. La ONG estaba en contra de la designación que había hecho la gobernadora del juez federal Sergio Torres en la Corte provincial, porque lo encontraba demasiado garantista. Dos meses después el intendente Julio Garro anunció la creación de la Secretaría de Asistencia a las Víctimas y Políticas de Género y eligió a Píparo para esa tarea de apoyo a víctimas de delitos. Es precisamente ese lugar de donde ahora piden su renuncia.

“Que una persona a cargo de una Secretaría como ésta abandone a una persona en la calle es imperdonable. Podés tener un accidente pero nunca escapar y dejarlos tirados. Traspasa todos los límites de la ética. Debe renunciar inmediatamente”, le dijo a El Cohete la concejal del Frente de Todos, Ana Castagneto, quien cuestionó el trabajo de Píparo durante la pandemia: “Sólo nosotros le presentamos 22 pedidos de informes y no nos contestó uno solo”. La mayoría de los escritos requerían respuestas sobre la implementación de programas de concientización, capacitación y creación de dispositivos de abordaje de la violencia de género. El más destacado fue un requerimiento por el estado de “La Casita Violeta”, un centro de protección de víctimas, con problemas edilicios y que tuvo el agua cortada. “Este año no participó en ninguno de los ocho zoom que se hicieron de la mesa local de violencia de género. La Plata es uno de los lugares con más crecimiento de los femicidios. No se puede permitir eso”, cuestionó Castagneto.

La relación entre Píparo y Garro fue parida por la imposición de su candidatura. Le llegó desde arriba y no hubo mucha posibilidad de negarse. Pero con el tiempo se fueron amoldando y Píparo apareció como apoyo en las medidas del Municipio en la lucha contra la inseguridad. Los que no tomaron bien su llegada fueron quienes disputaban espacios con la diputada. Casi como anécdota, mencionan que sus tonos resultaban altaneros y extraños en una recién llegada.

Esta semana, ante los pedidos de renuncia, todo Juntos por el Cambio blindó con comunicados a su diputada, pero luego en conversaciones privadas varios señalan que el affaire de Año Nuevo puede salpicar a varios funcionarios y que eso no le saldrá gratis a ella.

El secretario de Seguridad que fue a asistir a Píparo en la Plaza Moreno es Darío Ganduglia, el hombre de mayo confianza de Garro y a quien conoce desde sus épocas en el Servicio Penitenciario Bonaerense. Primero en la lista de concejales en la elección anterior, es uno de los candidatos a suceder a Garro si finalmente no puede ir por la reelección. Este suceso lo deja tocado.

“Vamos a pedir que se periten los celulares de Píparo y Ganduglia. Yo quiero saber quién determinó que él estuviera allí a esa hora. Si hubo llamadas hacia arriba o no. Porque si hubo alguna intención de entorpecer la investigación queremos que se sepa”, explicó a El Cohete el abogado del menor arrollado, Rodolfo Baqué.

 

Buzali petrificado al volante, Píparo hidratándose y Ganduglia en auxilio.

 

En la Cámara ya comenzaron los pedidos de informes que implican a Garro y Ganduglia. Cada año el Concejo Deliberante debe aprobar el período de licencia –que va desde el 19 de diciembre al 28 de febrero– en el que el intendente puede tomarse sus 20 días de vacaciones. El que queda a cargo es precisamente el primer concejal electo, en este caso Ganduglia. Por eso el diputado Guillermo Escudero, del FdT, pidió que se informe si Garro ya estaba de licencia y si Ganduglia cumplía su reemplazo el 1º de enero. Desde el PRO aseguran que esa noche Garro estaba en La Plata y que aún no salió de vacaciones.

Píparo tenía asfaltado el camino hacia su renovación de mandato. Es difícil que lo ocurrido le cambie esos planes y seguramente estará en la lista. Lo que sí podría complicarse es su carrera posterior para ocupar el lugar de Garro. Allí hay otros posibles candidatos con mucho peso como el senador bonaerense Juan Pablo Allan, la secretaria de Convivencia y Control Ciudadano, Virginia Pérez Cattáneo, y el propio Ganduglia.

El impacto de las esquirlas recién se podrá medir cuando pasen unos meses y dependerá también de lo que suceda con la causa judicial iniciada contra su marido, quien fue detenido el viernes a pedido de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo y está imputado por “doble homicidio en grado de tentativa”. Por lo pronto, la jueza que interviene es Marcela Garmendia, madre de Juan Manuel Martínez Garmendia, quien comparte el Gabinete municipal de Garro con Píparo y Ganduglia. Ella ya contestó un pedido de recusación de las víctimas y avisó que no se va a apartar porque no cree que esos vínculos puedan lacerar su independencia.

En su declaración del jueves, Píparo sostuvo varias cosas que los abogados querellantes cuestionan. En su relato dijo que, durante la persecución, al doblar en la esquina donde se produjo el choque, se encontraron con las motos paradas en una formación en V. Otro video particular difundido en las últimas horas muestra que en el momento del impacto las motos estaban andando y que el vehículo las embistió desde atrás. Por otro lado, la diputada sostuvo que Ganduglia no llegó a la plaza por un llamado de ella desde el celular de su marido. También dijo que su pareja no había tomado alcohol en toda la noche y que el balde que pidió en la comisaría no fue para vomitar, como declararon los policías, sino para limpiar el baño porque tenía diarrea. Esto no se podrá contrastar porque ninguno de los funcionarios que estuvieron esa noche en la escena le hizo el test de alcoholemia.

 

 

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