Previo al partido contra Inglaterra, entidades de ex combatientes emitieron comunicados de inusual nivel en comparación con los habituales discursos futboleros de pseudo patriotismo, engreídos o hasta escatológicos. No es raro –aunque sintomático– que hayan pedido, a quienes están de un lado u otro de un micrófono, no caer en xenofobia ni discursos de odio.
La soberanía no será resuelta con goles de más ni hay deshonra con menos tantos, explicaron desde la Federación de Veteranos de Malvinas 2 de Abril, con firmas de su presidente, Ramón López, y su secretario, Juan Carlos Sosa.
También desde el Centro de Ex Combatientes (CECIM), de La Plata instaron a la selección a no cargar mochilas políticas: “Sobre los enfrentamientos contra los ingleses, queremos decirles con el corazón: Diego ya nos vengó. No quedan deudas deportivas que saldar con ellos”.
Los comunicados buscaban llevarles tranquilidad, casi con la ternura con que los padres hablan a sus hijos para quitarles presión ante una prueba. Conocedores de que los nervios son traicioneros y afectan el rendimiento, les hicieron saber que no pasaba nada si no ganaban, “igual los queremos”, hubiesen podido agregar. “Que esto no les signifique una presión de más”, explicitó por televisión Luis Aparicio (CECIM).
No es desubicado vislumbrar una actitud paternal de parte de quienes fueron “los chicos de la guerra” y hoy son sexagenarios. En declaraciones radiales, López recapacitaba acerca de que el mayor de los jugadores no ha cumplido los 40. “Ninguno de ellos había nacido cuando fue el conflicto”. Consultado sobre si se sentían reivindicados por la selección, respondió: “Han hecho mucho en Qatar, volvieron a implantar ‘con los pibes de Malvinas’. Desde entonces, todos los chicos y los docentes se ocuparon muchísimo del tema. Pusieron la vara muy alta”.
Algo equivalente rescató Aparicio: “Nos llenó de orgullo que se acuerden de nosotros”, dijo emocionado al evocar la visita al CECIM en La Plata del vecino preparador físico de la selección en 2022 (año del cuadragésimo aniversario de la guerra) que fue a llevarles su medalla de campeón.
No desentonan con lo más selecto del equipo. Antes de enfrentar a Inglaterra, Lionel Messi se había acercado a saludar a los adversarios a los que dejaría fuera del Mundial. Lionel Scaloni, siempre cauteloso, no subestimó a ningún rival.
Mientras los seleccionados europeos iban dejando afuera a los locales americanos –Colombia fue el último–, la Argentina queda como el único local entre los cuatro mejores que –paradojas de la historia política– incluye a los tres imperios contra los que este país debió luchar hace dos siglos, desde la Revolución de Mayo hasta la batalla en la Vuelta de Obligado.

López se explayó acerca de lo que pensaban al redactar el comunicado: “No compartimos que haya tanta violencia, como en 1986 entre los hooligans y las barras argentinas. Debemos vivirlo (al fútbol) como una fiesta, no como un reclamo de soberanía. Si perdemos, no se niegan los derechos; si ganamos, no nos devuelven las islas”.
La alusión a la violencia no fue descolgada. En Cañuelas hubo un muerto –Franco De Pauli, de 46 años– durante los festejos por el triunfo ante Egipto, después de recibir un piedrazo en la cabeza. Tras el triunfo ante Suiza, a la vez que un hombre de 51 años fallecía de un infarto, un joven de 20 años era asesinado de tres disparos por la espalda en San Francisco, Córdoba, en lo que algunos medios interpretaron como “un ajuste de cuentas con quien hacía poco había salido de la cárcel por robo”. En plena avenida 9 de Julio, la Policía porteña arremetió con balas de goma al tiempo que algunos efectivos de la ciudad denunciaron haber sido heridos a pedradas.
Uno de los países anfitriones lamentó la asfixia de tres personas en la zona de El Ángel de la Independencia durante el festejo por el pase de México a octavos de final.
Al término de la disputa del miércoles, el inglés Jude Bellingham se abalanzó sobre la nuca del suplente Valentín Barco, lo que detonó un conato, pronto controlado por deportistas de una generación que cultiva otras formas.

Sobre unos y otros sobrevolaba el repetido mandato de que “es sólo fútbol”. Lo mismo podría haberse dicho en el enfrentamiento de 1986, en el inmediato Mundial luego del conflicto en Malvinas. De aquella gesta deportiva, diferentes son las miradas de sus protagonistas, como puede apreciarse en el documental El Partido –en el cine Gaumont– de los directores Juan Cabral y Santiago Franco:
También los ex combatientes canalizaron sus emociones ante aquella disputa en la cancha: “Lo viví como si hubiéramos recuperado las Malvinas” (Rubén Oscar Carballo); “algunos dicen que el Diego llevaba la bandera” (Hugo Robert); “no me interesaba salir campeón del mundo; el campeonato era ganarles a los ingleses” (Alejandro Andrés Martín).
El latinoamericano Víctor Hugo Morales los había tenido en cuenta mientras relataba aquel 2 a 1, con la mesura que fue contracara del relato que elevó su improvisación al nivel de literatura cósmica: “Voy a decirlo una sola vez: por todos los pibes que no pueden gritar esta victoria”.
El Argentina vs Inglaterra del 86, no pareció ser un partido más. pic.twitter.com/ZGEaX990AM
— Odin Cuervo (@OdinCuervo) July 14, 2026
La política
“Las divisiones partidarias nos han hecho mucho daño”, define López. Y al igual que Sosa, cada vez que pueden denuncian la persistencia de un radar al servicio inglés instalado en Tolhuin, Tierra del Fuego, a lo que El Cohete se ha referido en varias ediciones.
Los ex combatientes coinciden en que la defensa de la soberanía “deben hacerla nuestras autoridades, no como hasta ahora”. Algo en lo que parecen coincidir gran parte de los argentinos que tomaron debida nota de la percepción de “angustia” que Mauricio Macri le atribuyó a quienes se independizaron de España, o a la reiterada “admiración” de Javier Milei por Margaret Thatcher, quien ordenara hundir al Crucero General Belgrano fuera de la zona de guerra.
Desde la Federación de Veteranos
El muy difundido texto preparado por Sosa y firmado junto a López representa a las agrupaciones de todo el país como “la entidad de segundo nivel que posibilitó gran parte de nuestras leyes”, según explicaron quienes vienen de organizar el II Congreso Mundial de Veteranos de doce países durante tres días del mes pasado en Buenos Aires, donde dejaron en claro que “las banderas del honor y la paz son universales”.
Esta semana, entre los ítems más importantes de su comunicación, señalaron:
“El deporte no es la guerra: El partido de semifinales es un evento deportivo de alcance mundial, no una revancha armada ni una compensación histórica. La soberanía se defiende en los foros internacionales, con la diplomacia, la verdad histórica y el reclamo pacífico e irrenunciable que dicta nuestra Constitución.
Rivales en la cancha, una sola causa en la tierra: Aunque el fixture nos enfrente a la nación usurpadora, y el cuadro global sume a potencias con peso específico en la geopolítica de nuestras islas, el verdadero triunfo argentino radica en que el grito de ‘¡Malvinas Argentinas!’ flamee con orgullo en cada tribuna, sin caer en la xenofobia ni en el odio, sino como un ejercicio vivo de memoria y soberanía.
Honor y Gloria eternos: Pedimos a la sociedad, a los comunicadores y a la hinchada que, al alentar, mantengan en lo más alto el respeto por quienes dieron su vida por la Patria; que el fútbol sea un puente para malvinizar y para recordar al mundo nuestro reclamo. La pelota rueda, el orgullo por nuestros colores se multiplica, la memoria permanece intacta. Jugamos por la gloria deportiva, pero marchamos todos los días por la verdad histórica”.
El 72% de quienes “dieron la vida” por parte del Ejército eran conscriptos obligados con el servicio militar. A eso hay que sumarle que el número de suicidados en la posguerra superó al de bajas durante el conflicto. La duplicó en los primeros nueve años, según recordó el soldado Sosa, vicepresidente de la Federación.
Del CECIM a la Scaloneta
Desde La Plata, la agrupación que más insiste en juzgar las violaciones a los derechos humanos, como el estaqueo de soldados en las islas, brindó otro texto destinado a perdurar:
“Verlos jugar nos llena de un orgullo profundo. Nos conmueve cómo representan a nuestro fútbol: compitiendo hasta el límite, sin rendirse y buscando la gloria hasta el último suspiro. Hace tiempo lograron algo que parecía imposible: que los argentinos volvamos a mirar a la Selección como un punto de encuentro, como un refugio de pertenencia del cual sentirnos orgullosos.
Se viene un partido de trascendencia enorme. Una semifinal del mundo ya es gigante; sumarle el rival que está la vuelve histórica. Pero no olviden: sigue siendo solo un partido de fútbol.
Sobre los enfrentamientos contra los ingleses, queremos decirles algo con el corazón en la mano: Diego ya nos vengó. No quedan deudas deportivas que saldar con ellos. Así que salgan a esa cancha a hacer lo que mejor saben hacer: jugar al fútbol.
Sabemos que entienden que para nosotros no es un partido cualquiera. Pero mantengan la calma. Jueguen con ese espíritu de potrero, con la resiliencia y la rebeldía que el futbolista argentino lleva desde la cuna, marca registrada en el mundo.
Todo un país va a estar empujando detrás de ustedes. Sabemos que van a dar la vida, que van a correr sobre el cansancio y el trajín del torneo. Pero jueguen liberados: el resultado de un partido no los va a definir. El bronce y el amor eterno del pueblo ya lo tienen ganado”.
--------------------------------
Para suscribirte con $ 8.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 10.000/mes al Cohete hace click aquí
Para suscribirte con $ 15.000/mes al Cohete hace click aquí