El dólar de los argentinos: guía para bisoños

Cómo convertir una dificultad en una crisis

La semana pasada dos amigas me propusieron reunir a una docena de sus conocidas en la casa de una de ellas para que les diera una “clase” sobre “¿por qué sube el dólar?” Y agregaron una sugerencia práctica: “Explicanos todo como si no supiéramos nada”. Lo pedís, lo tenés.

 

¿Por qué necesitamos dólares?

Cada país tiene su propia moneda. Nosotros tenemos pesos, los rusos tienen rublos, los brasileños tienen reales, los chinos tienen yuanes, muchos europeos tienen euros y los estadounidenses tienen dólares.

No todas las monedas son iguales. En general, los habitantes de todos esos países usan su propia moneda para comprar y vender bienes entre sí dentro del país donde viven. Pero las operaciones entre personas y empresas de distintos paises sólo se realizan en un puñado de monedas que todos aceptan, como los yenes japoneses, los euros y, por supuesto y sobre todo, los dólares.

Eso significa que a los países que no emiten ninguna de esas monedas y a sus habitantes no les alcanza con tener sus propias monedas. También tienen que conseguir de las otras, en especial dólares.

 

¿Para qué hacen falta dólares, sí o sí?

Para comprar bienes importados, para viajar al exterior y comprar cosas durante el viaje, para pagar préstamos que nos dan acreedores extranjeros y para dárselos a las sucursales argentinas de multinacionales cuando quieren enviarle ganancias a sus accionistas.

En eso los argentinos no somos distintos de los demás países. Pero nos diferenciamos en una cuestión importante: los argentinos también queremos tener dólares porque sí; no para usarlos sino para tenerlos. En un banco local, en una cuenta extranjera o debajo del proverbial colchón. Podemos estudiar las causas históricas, discutir la razonabilidad económica, evaluar las implicancias éticas de esa pulsión, pero lo que no podemos hacer es ignorarla y desentendernos de sus consecuencias. En especial los gobernantes, porque es un dato duro, ineludible de la realidad nacional.

 

¿Cómo conseguimos los dólares que necesitamos?

Idealmente, de dos maneras que podemos considerar “genuinas” porque sus efectos son, en general, positivos: exportando bienes y servicios a otros países y recibiendo inversiones extranjeras. Cuidado, no cualquier clase de inversiones, sino las que en economía se llaman “directas”, que son las inversiones que llegan al país para quedarse (por ejemplo, con el fin de instalar una planta para fabricar autopartes).

Pero también podemos obtener los dólares de otras fuentes no tan genuinas, que generan riesgos y eventualmente daños: una es endeudarnos pidiéndole préstamos a bancos extranjeros, vendiendo bonos en Wall Street o solicitándole un crédito al FMI. Otra es atrayendo una clase diferente de inversiones extranjeras, las estrictamente financieras, que en la jerga se llaman “de portafolio”. Son dólares que los extranjeros ingresan a la Argentina y cambian por pesos para invertirlos en instrumentos en moneda local (LEBACs, acciones que cotizan en la bolsa, etc.) porque especulan que les van a redituar un rendimiento mayor al aumento del precio del dólar durante el tiempo que dure la inversión. El endeudamiento es peligroso si los dólares prestados no se usan para un proyecto capaz de generar los dólares necesarios para repagarla. Las inversiones de portafolio son peligrosas porque ofrecer una tasa demasiado alta para atraerlas enfría la economía (encarece el crédito para las empresas locales, sustrae fondos de la inversión y el consumo) y, así como llegaron, se pueden ir de un día para otro.

Por eso, si entran menos dólares de los que demandamos tenemos un problema, y si entran dólares suficientes, pero provienen de fuentes que no son genuinas, corremos un riesgo.

 

¿Qué podemos hacer al respecto?

La relevancia del dólar en el funcionamiento de la economía doméstica argentina no distingue partidos políticos. Da lo mismo si gobierna Cristina Kirchner o Mauricio Macri. Lo que varían son las políticas que cada gobierno utiliza para enfrentar esa dificultad. CFK optó por “administrar” los dólares, fijando prioridades para su uso productivo mediante el dictado de regulaciones y orientando su cotización con intervenciones frecuentes del Banco Central. Macri renunció a establecer prioridades para el uso de los dólares, eliminando todas las regulaciones cambiarias y prometiendo que el precio del dólar lo fijaría libremente el mercado sin la intervención del Banco Central.

El impacto de una u otra política en la vida cotidiana de los argentinos se puede ilustrar con un ejemplo del que se habla bastante:  ¿Retenciones a las exportaciones de cereales sí o no?

Un exportador de cereales cobra un precio en dólares por la venta de su producto en el exterior. La cantidad de pesos que el exportador obtiene por esa operación depende de dos variables: el precio internacional del producto y el tipo de cambio local. Por ejemplo, el trigo vale 188 dólares ahora y valía 160 dólares a principios de año, y el dólar vale 28 pesos ahora y valía 18 pesos a principios de año. Eso quiere decir que, redondeando cifras, un exportador que cobraba en enero $2.900 pesos por vender su trigo, ahora cobra $5.250 por la misma cantidad del cereal, un incremento nominal de su ganancia del 80%. Y tengamos en cuenta que el sector beneficiado es el mismo que le vende el trigo a los molinos que producen la harina con la que se hace el pan que consumimos los argentinos. Naturalmente, el productor de trigo no le va a querer cobrar al molino menos de lo que podría conseguir si vendiera el trigo afuera. Por eso el kilo de pan ahora cuesta 60 pesos en las panaderías de mi barrio.

CFK y Macri lidiaron con esta situación de maneras diametralmente opuestas. Es una diferencia de raíz ideológica con consecuencias directas en el nivel de vida de todos nosotros. CFK les imponía a las exportaciones de trigo una retención del 23%, que, de seguir aplicándose hoy, capturaría para el estado un porcentaje significativo de la ganancia excepcional del exportador que se podría aplicar a otros fines, incluyendo achicar el gasto fiscal que tanto le preocupa a Macri. Además la retención reduciría en el mismo porcentaje el precio internacional del trigo que efectivamente recibe el exportador, limitando en igual medida el precio que le cobra al molino y el precio al que se vende el pan. Macri eliminó esa retención en su primera semana de gobierno, beneficiando al exportador, perjudicando al consumidor y agravando el déficit fiscal.

Las consecuencias perjudiciales de la política ultraliberal de Macri en materia cambiaria también se pueden explicar en cifras:

Los argentinos compramos cada vez más dólares para turismo y gastos con tarjeta en el exterior (principal rubro que explica el déficit cambiario por “servicios”):

 

 

Los argentinos compramos cada vez más dólares para ahorro:

 

 

La Argentina necesitó 8.500 millones de dólares el año pasado para pagar intereses de la deuda externa.

La falta de dólares provocada por los saldos negativos del turismo, el ahorro y los servicios de la deuda se hubieran compensado en parte con el superávit del comercio exterior si Macri hubiera cumplido su promesa de convertirnos en el “supermercado del mundo”, pero las exportaciones no crecen, las importaciones suben mucho y el déficit comercial aumenta exponencialmente:

 

 

O si Macri hubiera cumplido su promesa de que lloverían las inversiones, pero los dólares ingresados al país por inversiones extranjeras directas disminuyen en lugar de crecer, no compensan la salida de dividendos y representan un monto promedio mensual inferior al ingresado durante la presidencia de CFK:

 

 

Mientras tanto, las dos fuentes alternativas de dólares no “genuinas” a las que recurrió Macri –el endeudamiento externo y la inversión extranjera financiera– se han secado o fluyen muy poco. El único acreedor extranjero que todavía está dispuesto a prestarnos dólares es el Fondo Monetario Internacional y los inversores internacionales se los llevan en lugar de traerlos:

 

 

Las cifras no mienten. Cuando Macri inició su mandato presidencial teníamos un problema de falta de dólares. En dos años de gestión, él y su equipo económico han convertido esa dificultad en una crisis previsible para cualquiera que conozca los rudimentos de la relación de la Argentina con el dólar.

21 Comentarios
  1. Juan Manuel dice

    La nota es muy buena y didáctica. No comparto la crítica de que sea larga y necesite dibujos. Es importante que todos hagamos un esfuerzo para comprender estos temas porque si no nos venden cualquier buzón.

    Son interesantes las acotaciones de Juan Valerdi y me parece intolerante el comentario de Nicolás. Buscar consensos, evitar críticas innecesarias, sobre todo de carácter personal, debería ser una práctica común para que nuestras disensiones (que son inevitables pues ese es el costo de la diversidad) no hagan que una minoría homogénea nos termine gobernando como ha ocurrido.

    Aunque hoy desde el macrismo se cuestiona y denosta la economía del kirchnerismo hay que recordar que las elecciones las ganaron no por algún fracaso económico del gobierno anterior sino porque éste exhibió una política sectaria que llevó a grandes sectores a suponer que Macri iba ser más tolerable. Muchos kirchneristas lamentablemente no han cambiado y se dedican a criticar a todos los que no son “puros” como ellos, favoreciendo al macrismo al dificultar una unidad contra los neoliberales.

    Con respecto al dólar, la simplicidad del artículo deja en penumbra algunas cuestiones básicas que deberá enfrentar un próximo gobierno popular:

    1) Si el dólar está alto (como en los primeros años del gobierno de Néstor) es una barrera natural contra la competencia de importaciones y el turismo en el exterior (por suerte tenemos un país enorme con posibilidades turísticas muy amplias, de modo que nadie va a perder su dignidad por dejar de viajar a otros países o por viajar menos). Además un dólar alto mantenido en el tiempo promueve exportaciones no tradicionales. Y, por supuesto, mejora la producción exportable tradicional, la del campo.

    2) Pero, por otra parte un dólar alto dificulta el equipamiento y crecimiento de la industria ya que la mayor parte de los insumos y maquinarias son importados. Podría (y debería) tenerse una política para mitigar este problema mediante sustitucion o convenios bilaterales, pero esto es muy a largo plazo.

    3) Un dólar alto, también, y este es uno de los principales problemas, como dice Sebastián, eleva el precio de los alimentos pues éstos se cotizan por su valor de exportación. Este es un problema típicamente argentino. Salvo la soja, cuyo precio nos tiene sin cuidado en el mercado interno, los demás productos agrarios exportables son aquellos que inciden en la canasta de alimentación. Hasta un neoliberal como Melconian sostiene que el “dólar fideo” no puede ser el mismo que el dólar de mercado. Hay diversos mecanismos para cubrir esta brecha, utilizar diferentes tipos de cambio, fijar retenciones, establecer subsidios a los alimentos locales, etc. pero el macrismo no tiene interés en usar ninguno. Las retenciones son más fácil de establecer y administrar (por eso las tuvo el gobierno anterior) pero tienen el inconveniente de que los monopolios exportadores trasladan íntegramente su costo a los productores. Este problema de la comercialización exterior de la producción agraria (que el primer peronismo afrontó con la nacionalización del comercio exterior) ni siquiera fue encarado por el kirchnerismo, con el resultado de que todos los sectores del “campo” se unieran en su contra (salvo durante el período de la inteligente política de Domínguez). También es cierto que un manejo poco equilibrado de las retenciones va disminuyendo la producción agraria exportable y este es un costo de las retenciones que no se dice y sobre el cual el gobierno machaca exageradamente.

    4) Además un dólar alto, en un contexto de inflación interna, debe mantenerse subiendo su valor, lo que a su vez re-estimula el proceso inflacionario. Ningún gobierno se sostiene mucho tiempo si las tapas de los diarios alternan las noticias del aumento del dólar con las del aumento de inflación. Esto hoy lo está sufriendo Macri y no se ve que vaya a evitarlo con los compromisos devaluatorios con el FMI. Pero también lo han sufrido gobiernos populares.

    5) Un costo adicional del dólar alto, que debemos al macrismo, es que las tarifas de servicios y combustibles están atadas al valor del dólar. Esto en la mayoría de los casos no tiene otro sentido que generar grandes ganancias a las empresas puesto que se trata de bienes que se producen en el país y que , obviamente, no tienen mayoritariamente costos en dólares.

    6) Por otra parte un dólar bajo, como el de los últimos años del kirchnerismo, dificulta cualquier política para aumentar las exportaciones no agrarias, facilita el turismo al exterior y obstaculiza el ingreso de turistas, lo que aumenta la dependencia del país respecto de la actividad agraria, única que igualmente exporta. Esta dependencia se refleja en el mayor peso político del único sector que con dólar bajo aporta divisas a la economía y esto también lo ha sufrido el gobierno anterior.

    7) También se ha usado el dólar bajo como barrera contra la inflación. Así lo hizo el kirchnerismo en los últimos años y quiere hacerlo el macrismo sosteniendo el valor del dólar a costa de mecanismos muy costosos (altísimas tasas de interés y pérdidas de reservas). El colmo absurdo de esta política fue la convertibilidad de Menem-Cavallo-De La Rua, que nos llevó a la ruina. Los gobiernos de derecha, desde la época de Martínez de Hoz, compensan políticamente parte de estos costos mediante la promoción masiva del turismo al exterior por los sectores medios y altos, lo que les genera una cierta adhesión, pero los gobiernos populares no pueden hacer eso porque los sectores más humildes apenas aprovechan estas ventajas.

    En resumen, tenemos experiencias en las últimas décadas sobre los beneficios y los costos que tienen las diferentes políticas en relación al dólar. Los sectores populares casi siempre hemos sufridos los costos y sólo las minorías han aprovechado los beneficios. Me parece que una política popular debe salir de este círculo vicioso por otro lado y en este sentido me parece que debería apuntarse al estricto control y mayor estatización del sistema financiero y del comercio agroexportador. De igual modo con los servicios públicos. Se trata de sectores económicos que no tienen arraigo masivo ni reciben solidaridades del resto del país, y que dejados al azar del “mercado” (que son ellos mismos) hacen esquizofrénica cualquier política cambiaria.

    Creo que los próximos gobiernos populares deberán mirar más a las herramientas económicas utilizadas por el peronismo de 1945-1955, en donde el objetivo fue evitar el drenaje continuo de riquezas al exterior mediante el control del sistema financiero, del comercio exterior y de los servicios públicos esenciales.

    1. Pablo dice

      Muy Clara la nota de Sebastián y muy interesantes los aportes tuyos.

  2. Roberto dice

    La ideología populista implícita en el análisis, no es ni mas ni menos q la causa mas importante de n/ miserias y subdesarrollo. Cualquier país serio en el mundo no impone retenciones a las exportaciones. Cristina si, y las consecuencias fueron q por 1° vez en la historia tuvimos q importar trigo.
    CFK no administró los dolares. Prohibió su compra venta. Y eso favoreció la corrupción en el comercio exterior, y la parálisis de algunas industrias, por escasez de insumos básicos. Cristina gobernó para el corto plazo y no para hacer futuro (lo de siempre en el populismo). Ese pensamiento cortoplacista es lo q impidió un desarrollo sostenido, de largo plazo. Nuestro mal desde hace 70 años. Convirtieron en pobre, a un país rico. Lo mismo puede decirse de regalar la energía. Se terminó, la tuvinmos q importar, Eso no sólo es un costo importante, sino q ahuyenta las inversiones, en la medida en que nadie va a invertir en un país, si no sabe si va a tener energía. Amen de todo el resto de los males (inflación, reglas de juego inestables, justicia q no es confiable, corrupción, tamaño del mercado interno, etc., etc.
    Los economistas liberales tildan a Macri de socialismo amarillo, por no haber ajustado suficiente; principal causa del déficit fiscal, endeudamiento y atraso del tipo de cambio. Pero también hay q reconocer q menguaron dos cosechas por inundaciones y la última por una brutal sequía. Además del aumento de la tasa en el mundo, después de 10 años de estar cerca de cero. Alguna vez entenderemos q las inversiones vienen por rentabilidad y eso es lo q da progreso. Pretender castigarlas en aras de una redistribución, es lo q nos ha hecho pobres. Porque? Simplemente porque se van a otro lado. Por eso, después de 35 añós de democracia, tenemos 30% de pobres

    1. Marcelo dice

      Con todo respeto Roberto.
      Cualquier país serio, en la actualidad, no sigue exportando casi exclusivamente lo que come pues han diversificado la producción de bienes exportables. En cualquier país serio no se producen abruptas maxi-depreciaciones de su moneda. Tal vez por ello no imponen un esquema de retenciones que pueda de algún modo “amortiguar” tal depreciación a precios internos, así como bruscos aumentos del precio internacional de los comodities.
      Argentina volvió a importar trigo en 2016 -gestión actual- después de 43 años y en una cantidad marginal.
      Ni fue por primera vez en la historia ni fue en la gestión anterior. Y es más, en el 2016, también se exportó trigo. La importación de trigo uruguayo fue por falta de abastecimiento interno de trigo de “la calidad requerida para harina destinada a pan” . Puede googlear esta información.
      Durante la gestión anterior NO se prohibió la compra-venta de dólares. Que hubo restricciones severas para comprarlo es muy cierto. Y lo considero un serio error: el llamado “cepo” estuvo mal instrumentado. También es cierto que “en cualquier país serio” no se pueden comprar importantes montos de divisas extranjeras “flojo de papeles”.
      Coincidiré con Usted sobre el irresponsable manejo de la política energética. Particularmente si se refiere a los altos subsidios que recibió el mercado residencial en Capital Federal y alrededores. En el interior siempre pagamos altas tarifas de electricidad, el gas y el agua. Con los nuevos aumentos, que sufrimos por igual en todo el pais, para muchas industrias y comercios se ha tornado complicadísimo el pago. Para un jubilado ni le cuento.
      Finalmente:
      endeudar al Estado (a todos) en dólares para financiar principalmente compra de bienes finales, turismo y atesoramiento en verde, es también una manera (y la más gravosa) de hacer “populismo”. Permitir que ingresen divisas sólo para especulación financiera también lo es; podríamos llamarle “populismo financiero”.
      Es tener una mirada de política económica muy cortoplacista: hipotecarnos en dólares para despilfarrarlos en turismo, en coches importados, en fuga de especuladores. Así, ese 30% de pobres seguirá aumentando.

  3. Bernardo dice

    Muy buena nota, didáctica. Para difundir.

  4. Juan valerdi dice

    Estimado Sebastián.
    Un par de críticas a tu interesante artículo.
    Decir que los argentinos quieren dolares “porque si” para tenerlos en el colchón o banco es desconocer uno de los problemas básicos de argentina que es la pérdida constante de su poder de compra y por ende la falla en servir como reserva de valor, que es una de las supuestas funciones de la moneda cuando es “buena”. Dado este problema desde como mimimo los 70, la parte de la sociedad que tiene ahorros ha aprendido a usar el dolar como moneda de reserva de valor, porque tarde o temprano funciona como tal. Salvo que tenga mucho dinero y poca necesidad de usarlo y compre propiedades inmuebles pero estas tienen otros temas que implican complicaciones.

    Confundis aunento de ganancias con aumento de ingresos en el ejemplo numérico que das de la exportadora de cereales. Si fuera por un cereal que las cerealeras ya compraron al productor y aun no vendieron, puede que el aumento de ganancias por devaluación y suba de precio en dolares sea muchismo mas que 80% pero… en pesos… y en realidad a la exportadora de cereales le interesan sus ganancias en dolares porque siendo ganancias las manda a sus matrices en el exterior o las usa para comprar mas cereales a futuro… en dolares. no las usa para comprar bienes o servicios en argentina (que de todos modos hay que ver cuanto aumentan por la suba del dolar…)
    Por cierto las exportadoras de cereales hicieron inmensas ganancias a costa de los pequeños productores con la administración poco transparente e impredecible de las cuotas de exportación de trigo y maíz en gobiernos anteriores asi que hay otras formas de aumentar ganancias de ellas sin duda.
    Hecha esta aclaración no técnica sino relacionada con las ganancias de las cerealeras exportadoras (no confundir con los productores que tienen otras cuentas que hacer para ver sus ganancias y cuanto reciben de las subas de precio en el exterior) a los efectos del precio de la harina y del pan internamente tanto la devaluación como la suba del precio internacional efectivamente hacen subir su precio interno haya o no retenciones, las retenciones si son por un porcentaje fijo NO evitan que la devaluación y suba internacional de precio hagan subir el precio interno aunque reparten el.beneficio de esas subas y devaluaciones entre exportadores, productores Y estado.
    (Las bajas de retenciones como vos decis efectivamente también hacen subir el precio interno de las harinas x ejemplo en el caso del trigo o de los alimentos balanceados de.los cerdos gallinas e incluso novillos de feed lot en el caso del maíz y la.soja (su harina) con lo cual ahi suben las carnes y no solo el pan como consecuencia de devaluacion y/o suba de precio del cereal en el.mundo y/o baja de retenciones)

    Con el resto del artículo estoy muy de acuerdo.

    Con gusto si fuera de tu interes charlamos el proximo articulo económico antes de que salga para aportarte la visión de un economista (que como sabes tambien es critico al modelo economico socialmente suicida/explosivo y financierizador de este gobierno.)

    Saludos Juan Valerdi

    1. Nicolás dice

      Amigo vaya a dar clases a quien lo quiera escuchar y no en la nota de otro…

  5. Elena Perez de Medina dice

    Excelente explicación. Todos los que saben que es la política la que determina los resultados económicos advirtieron reiteradamente, desde las primeras medidas de M. que íbamos directo al colapso.

  6. Alberto Marani dice

    Excelente nota con la claridad acostumbrada. Una pregunta que me inquieta y que eventualmente puede orientarnos al comparar economías: ¿qué otros países tienen la resticción externa que caracteriza a la Argentina?
    Me interesa para conocer qué soluciones le pueden haber encontrado en otras latitudes, porque cuando haya un gobierno popular vamos a tener también este problema.
    Saludos y gracias al que pueda informarnos!

  7. ElBosnio dice

    Las inversiones extranjeras directas genuinas y virtuosas son aquellas que generaran los dolares adicionales suficientes para pagar los dividendos e intereses.
    Eso exigía, como precondicion, la ley de inversiones extranjeras del ultimo peronismo, eliminada por Juan Martinez.
    Así no solo eran inversiones productivas “genuinas” que crearían valor real sino que ademas resolvían la propia necesidad de dolares que engendraban.
    Para pensar, como diría @rinconet

  8. Gustavo Bessolo dice

    Sebastián Soler, cuando sea grande quisiera ser como vos! Bromas aparte, me parece maravillosa tu capacidad para explicar lo que estamos viviendo. Estos temas son los que deberían ser debatidos realmente. Gracias por tu claridad y, por supuesto, voy a replicar esta nota en todos los sitios donde sea posible.

  9. MOVIMIENTO DDHH CORDOBA dice

    FRACASO DEL MACRISMO YANKY EN CORDOBA y EL PAIS .FPV LA CALERA y SALDAN .

  10. María Dolores Costa dice

    Gracias. Me lo autocomparto en mail para cuando vuelva a conseguir trabajo en las aulas. Si le sirve puedo enviarle mi material que incluía trozos de películas para ejemplificar esta actualidad…y lo que vendrá! Saludos

  11. Carlos dice

    Excelente artículo. Seria bueno que sea más didactico y mo tan largo en lectura. La animacion pero sin caer en dibijitos animados seria de muvha ayuda para todes. HLVS

  12. Eduardo Viel dice

    Para comprar bienes importados, para viajar al exterior y comprar cosas durante el viaje. Lo mismo para atesoramiento ¿El dólar tendría que ser super ALTO?. ¿Porque se mete en estado en esta transacción?. ¿no debería ser exclusiva entre privados?
    Para pagar préstamos que nos dan acreedores extranjeros y para dárselos a las sucursales argentinas de multinacionales cuando quieren enviarle ganancias a sus accionistas. ¿Porque las multinacionales no sacan los prestamos?.
    Idealmente, de dos maneras que podemos considerar “genuinas” porque sus efectos son, en general, positivos: exportando bienes y servicios a otros países y recibiendo inversiones extranjeras. ¿esta son las que el Estado debería cuidar, dan trabajo?. Acá chocamos con los cuevas fiscales. El Estado no debería ignorar esto tampoco. La tendencia también es pagar los sueldos mas baratos que se puedan.
    Las inversiones de portafolio ¿cuantos habremos hecho multimillonarios, mientras la DEUDA subía y, se quedaba en la patria? El país de los bonos.
    Las retenciones a las exportaciones en un país que necesita exportar. ¿no hay otra solución?.
    Me parece que esta mal, que ahora no traigan los dólares al país.
    ¿no veo otra alternativa que el dólar alto? no lo emitimos, no podemos conseguir los suficientes para administrarnos.
    Achicar deuda y, la que esta alargarla lo máximo posible.

    1. Ariel dice

      “¿por qué se mete el Estado en la compraventa de dólares?”

      Justamente por las implicancias sociales de esa transacción. No es como comprar un caramelo en el kiosco

      1. Eduardo Viel dice

        Estimado Ariel, no crees que se equivoca el Estado en meterse en el precio de precios, de allí arranca todo, me animaría a decir que el dólar mide hasta su ineficiencia.

    2. Ricardo Campitelli dice

      El dolar es un producto crítico para la economía nacional y como tal su tráfico y disponibilidad debe ser regulada por un Estado que se interese por el bienestar general de la sociedad. Así como debemos regular el ingreso de ciertos productos con producción nacional que proveen trabajo nacional pese a que su precio sea superior al importado (dumping) o del estado sanitario de alimentos que ingresen. En todos los casos es cuidar la población de maniobras externas que producen daño.
      Pese a la mala prensa creo que la regulación del movimiento de divisas con el exterior debe ser controlado por el estado, el llamado “cepo cambiario” es una mala forma de nombrar algo que es saludable para la totalidad de la nación. Excluyo especuladores que solo velan por su interés.
      El cierre de una economía es la forma inteligente de lograr el desarrollo necesario para luego ir abriéndola en forma gradual y sobre bienes muy específicos. Asi lo han hecho a lo largo de la historia los hoy países desarrollados.

      Recomiendo muy especialmente el libro de Marcelo Gullo “La Insubordinación fundante”

    3. Elisa dice

      Y por q no a las retenciones??? El pais agro exoortador q no paga umpuestos y se la lleva toda dps de producir cob mano de obra casi esclava. No se debería exportar sin antea haber garantizado el alimento a peecios razobable en las mesas dectodos los argentinos. Retenciones o reforma agrarua.

  13. Ricardo Alberto Comeglio dice

    A esto hay que agregar que si lo único que hace entrar dólares es la venta de productos primarios (granos, carnes, cueros) existe un “techo” de ingreso de dólares determinado por la cantidad posible de esos productos que podamos producir y el precio que los mismos tengan en el mercado internacional.
    Por más que plantemos cada centímetro de la argentina con granos y pongamos vacas en ella como para que nos choquemos con ellas, eso determinará que ese es el límite de lo que obtendremos por vender sólo granos y vacas. Además se tendrá que ese límite se reducirá o aumentará en función del precio que esos granos y vacas tengan en el mercado exterior que nosotros no manejamos ni de casualidad.
    Eso nos lleva a determinar, a groso modo, que con la venta de granos y vacas pueden vivir bien en la Argentina sólo 10 millones de personas, el resto sobra.
    Eso es lo que significa votar a Macri.

    1. Eduardo Viel dice

      Estimado Ricardo. Lamentablemente la única exportación con volumen, como consecuencia entrada de dólares son los commodities. Coincido con usted no alcanza para todos, es una realidad que debemos asumir como la que narra el periodista, en cuanto a que los Argentinos nos resguardamos en dólares, cambiar eso llevara muchas generaciones y, gobiernos que administren bien.

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