EL ENEMIGO DEL PUEBLO

La alta concentración de la oferta permite al poder económico la captura del ingreso

 

El director interino del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, Nigel Chalk, nuevamente ha reafirmado la orientación del organismo multilateral al decir que muchos de los países de América Latina habían reaccionado correctamente frente al aumento de la inflación porque adoptaron medidas que impulsaron la tasa de interés al alza comprometiéndose con el respeto de las metas de inflación. Este dispositivo que fracasó rotundamente en la Argentina cuando el Banco Central era presidido por Federico Sturzenegger, persigue el combate de la suba general de precios mediante el aplacamiento de la demanda agregada, vale decir deprimiendo la tasa de crecimiento de la economía y el nivel de empleo, apuntando a la pérdida de poder de negociación de los trabajadores y, por lo tanto, al descenso del salario real. El fracaso del esquema de metas de inflación se debió a la permanencia en el país de regímenes laborales de protección a los derechos del trabajador y de subsistencia de una organización sindical que resiste la baja del salario real. Así se revela la parte saludable de la puja distributiva que deviene de la resistencia de los asalariados a los embates del poder económico.

En la misma conferencia de prensa el burócrata del FMI cuidó la declaración que formulara la acosada Kristalina Georgieva cuando manifestó el carácter multicausal de la inflación argentina. Pero puso en primer término “los diferentes impulsores de la inflación en lado macroeconómico”, y en segundo término citó “un potencial papel para las políticas de ingreso”. O sea, primero el ajuste macro y luego la aceptación de un acompañamiento heterodoxo. Chalk explicitó la novedad de que el Fondo contemplará también el déficit cuasi fiscal. Es una cuestión no menor que amenaza con una intromisión mayor para reforzar presiones pro-ajuste en el país, porque ese déficit incurrido por cuestiones de regulación monetaria alcanza alrededor del 3% del PBI.

 

Nigel Chalk, primero el ajuste.

 

Mirando las cifras del Banco Central el crecimiento interanual al 13 de octubre de los pasivos remunerados que constituyen ese déficit cuasi fiscal, fue del 66%. Pero la base monetaria (al 22 de octubre) creció sólo el 33,3%  y la circulación monetaria a esa fecha el 30,5%. Vale decir que la emisión estuvo muy por debajo de la inflación, aproximadamente 20 puntos, lo que vuelve a mostrar cómo ésta no tiene dependencia de la impresión de billetes. Los depósitos totales del sistema financiero crecieron un 50,6 % lo que denota que sólo tuvieron una leve caída en términos reales, mientras que los préstamos al sector privado lo hicieron en un 38,4%, guarismo que constituye un signo de que no habría existido calentamiento de la demanda de la economía que justifique ni alzas en la tasa de interés, ni preocupación por la cantidad de dinero, bajo la excusa de una inflación provocada por exceso de demanda o emisión. El director del Banco Central Jorge Carrera comparó el agregado M1 (dinero en poder de las personas) de setiembre de 2021 con el promedio de la última década, siendo el primero de 4,2% en relación al PBI y el segundo del 5,6%. Tal diferencia indica que no hay un exceso de dinero en poder de la población, más bien un defecto. El agregado M2 que suma al M1 la mayoría de los depósitos en el sistema financiero fue del 11,2% sobre el PBI para la década y del 10,1% para el mes pasado. Estos coeficientes muestran que no hay exceso de dinero en los bolsillos populares. Por lo tanto, no es necesario ningún ajuste en la política monetaria ni en el nivel del déficit. Más aún, en las condiciones de la continuidad de la pandemia, como en las que vendrán luego de ésta, y con el descenso del salario real y de los ingresos fijos provocados por la peste, pero fundamentalmente por los cuatro años previos del gobierno CEO-PRO-UCR-CC, no hay riesgos de incurrir en un déficit fiscal mayor, y por lo tanto hay espacio para un aumento del gasto público que permita un shock redistributivo que recupere lo perdido por los no propietarios de medios de producción durante los seis últimos años. Sin embargo, los medios de comunicación concentrados ni se ocupan de señalar el accesorio heterodoxo que el funcionario fondomonetarista agregó como potencial política complementaria, centraron sus títulos en el reforzamiento de los condicionamientos ajustistas. Queda claro el papel jugado por ellos y la burguesía local concentrada que alientan políticas ortodoxas.

 

 

Feletti

Las mediciones citadas descartan cualquier hipótesis de orden macroeconómico que pueda subyacer como causalidad en la inflación presente. Tampoco hay presiones de costos, ni los salarios han subido por encima de los precios, las tarifas lo han hecho bien por debajo y el tipo de cambio en el último período fue aquietado. Por lo tanto, resulta claro que la suba de precios, que no es sólo en su nivel nominal, sino que hay marcadas diferencias en sus niveles relativos, obedece a otras motivaciones. Resulta un agravante para la vida del pueblo que los precios relativos varíen, siendo más intensos esos cambios para los consumos populares más esenciales como los alimentos.

Las razones determinantes del actual comportamiento de la inflación son dos:

  • la inflación importada, debido a la suba de los precios internacionales de los bienes que exporta el país, cuyo impacto en los bienes-salario es intenso y
  • la recomposición y el aumento de los márgenes de ganancia de los formadores de precios, especialmente los de demanda inelástica, o sea de aquellos que producen bienes cuyo consumo es esencial para la vida popular.

El consumo esencial pasa por lo indispensable para el desarrollo de la vida cotidiana y por la cultura de consumo de la población, que constituye un elemento básico de la vida en sociedad. Fue un acierto de Feletti incursionar en esta cuestión.

Abordar la primera causa requeriría el aumento de las retenciones, o adoptar de una vez por todas un esquema de retenciones móviles que desacople estructuralmente los precios internos de los internacionales. Una política necesaria para el despliegue del desarrollo del país.

El nombramiento de Roberto Feletti, quien anunció una decidida política de congelamiento temporario de precios, en el entendimiento de que es necesaria su regulación estatal, porque el grado de concentración de la oferta así lo exige, constituye un avance en abordar una de las cuestiones imprescindibles para poner freno a la suba de precios. Se ha dispuesto el congelamiento de más de 1400 precios, luego de un intento de acordar rechazado por empresarios decididos a aprovecharse de la pandemia y de su poder económico acumulado en las últimas décadas para producir un shock distributivo al revés.

El cantito de la macroeconomía como causalidad fue desmentido por la realidad de las cifras, pero sigue siendo entonado por el FMI, la AEA, la UIA de Rocca y la COPAL, y es esgrimido para ocultar la ofensiva política que vive hoy la Argentina, tendiente a impedir el cumplimiento del programa votado en 2019 y encaminarla hacia la profundización del proyecto neoliberal y sus perfiles regresivos.

El grado de concentración de la oferta da cuenta de la capacidad del poder económico para producir una polarización mayor en la captura del ingreso. Empresas que tuvieron sobre-ganancias durante la pandemia son hoy las que resisten el control sobre sus precios. Molinos  y Arcor duplicaron sus beneficios en el año de pandemia respecto al 2019, según Augusto Costa, en un año de descenso del PBI de un 10 por ciento. Estas dos empresas son parte del grupo que controla la oferta alimentaria.

El muy valioso informe que acaba de emitir el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) titulado  Concentración en la cadena de comercialización en la Argentina. Datos del período 2016-2019, da cuenta del poder de mercado en los bienes de consumo popular cotidiano.  Por ejemplo,

  • Unilever participa en un total de 12 categorías (caldos, desodorantes, enlatados, fideos, jabones, lavandinas, lavavajillas, limpiadores, mayonesa, mostaza, suavizante, shampoo y crema de enjuague;
  • Arcor en 9 (aceite, enlatados, galletitas, legumbres, aderezos, jugos en polvo, dulces);
  • Molinos Rio de la Plata en 8 (aceite, arroz, café, fideos, galletitas, harinas, pan y yerba);
  • Procter & Gamble en 6 categorías (cremas dentales, jabón, lavavajillas, pañales, toallas femeninas, shampoo y crema de enjuague).

A continuación se reproduce un cuadro de ese estudio de CEPA que revela la concentración, cuya existencia da sentido a la firmeza de Feletti en sostener el papel del Estado como agente de intervención en la definición de precios del sector.

 

Índice Herfindahl e Hirschman (IHH)  de las principales categorías de la góndola por concentración (2016)

 

Categoría
Empresa líder
% de facturación
% unidades vendidas
IHH
Concentración
Caldos
UNILEVER
91%
89%
8.261
MUY ALTA
Repelentes
S C JOHNSON & SON
89%
87%
7.970
MUY ALTA
Desodorantes
UNILEVER
85%
84%
7.259
MUY ALTA
Cremas Dentales
COLGATE PALMOLIVE
85%
89%
7.257
MUY ALTA
Embutidos
SWIFT
83%
79%
7.174
MUY ALTA
Jugos en Polvo
MONDELEZ
80%
77%
6.762
MUY ALTA
Jabón
UNILEVER
81%
76%
6.720
MUY ALTA
Yogur
DANONE
80%
77%
6.619
MUY ALTA
Suavizantes
UNILEVER
80%
77%
6.543
MUY ALTA
Cerveza
CERVECERIA QUILMES S A.
78%
71%
6.500
MUY ALTA
Gaseosas
COCA COLA COMPANY
78%
75%
6.487
MUY ALTA
Fideos
MOLINOS RIO DE LA PLATA
79%
73%
6.424
MUY ALTA
Postres
DANONE
73%
70%
5.894
MUY ALTA
Lavandinas
CLOROX
72%
73%
5.349
MUY ALTA
Rollo de Cocina
PAPELERA DEL PLATA
68%
62%
5.320
MUY ALTA
Papel Higiénico
PAPELERA DEL PLATA
68%
54%
4.982
ALTA
Lavavajillas
UNILEVER
61%
68%
4.973
ALTA
Pañales
PROCTER & GAMBLE
53%
65%
4.649
ALTA
Protectores Diarios
JOHNSON & JOHNSON DE ARGENTINA S.A.C.E.
63%
52%
4.571
ALTA
Harinas
MOLINO CAÑUELAS
59%
55%
4.208
ALTA
Aguas
ADA
56%
53%
3.775
ALTA
Leche
MASTELLONE HNOS. S.A.
57%
69%
3.708
ALTA
Shampoo y crema de enjuague
UNILEVER
47%
51%
3.200
ALTA
Salchichas
BRF
46%
41%
3.080
ALTA
Te
ESTAB. LAS MARIAS
34%
41%
3.027
ALTA
Arroz
MOLINOS RIO DE LA PLATA
45%
32%
2.911
ALTA
Aceite
MOLINOS RIO DE LA PLATA
36%
35%
2.866
ALTA
Azúcar
INGENIO Y REF.SAN MARTIN DEL TABACAL S. A.
40%
36%
2.723
ALTA
Café
NESTLE
44%
29%
2.695
ALTA
Toallas Femeninas
JOHNSON & JOHNSON DE ARGENTINA S.A.C.E.
35%
28%
2.420
MEDIA
Enlatados
EMPRESA DEL DISTRIBUIDOR
38%
41%
2.182
MEDIA
Yerba
ESTAB. LAS MARIAS
42%
42%
2.156
MEDIA
Pan
OTRAS EMPRESAS
21%
40%
2.125
MEDIA
Fiambres y hamburguesas
BRF
35%
40%
2.025
MEDIA
Galletitas
BAGLEY S.A.
35%
30%
1.887
MEDIA
Quesos
SANCOR COOP. UNIDAS LTDA.
25%
32%
1.734
MEDIA
Fuente: elaboración CEPA.

 

Con este nivel de concentración de la oferta, los empresarios pretenden ¡libertad de mercado! ¡desintervención estatal! De qué mercados discuten. Sus intelectuales orgánicos y apologetas del capitalismo monopólico van a los medios de comunicación a bajar línea con un manual de microeconomía que supone mercados con oferentes atomizados y tomadores de precios constituidos por infinitos agentes que concurren a vender y a comprar. Obsérvese en el cuadro precedente cuántas empresas componen el supuesto mundo de infinitos oferentes en los rubros esenciales de la población. Resisten el congelamiento luego de haber tenido una conducta reprobable durante la peste que aprovecharon para obtener sobre-ganancias, mientras la contrapartida era pérdida de poder adquisitivo de los asalariados y sectores vulnerables de la población. En este poder radican los índices de pobreza e indigencia. No es precisamente el exceso de la presencia del Estado en la economía sino su insuficiencia lo que proporcionó el terreno fértil para que esto ocurriera.

Además tiene razón Feletti cuando apunta que protege los consumos de la mayoría del pueblo para una vida digna, cuando dice que no pretende precios para garantizar sólo arroz y fideos. Para los seres humanos no corre el mismo criterio que para el alimento balanceado del ganado. La vida digna, la que debe garantizar la política estatal incluye otros consumos. El criterio no debe ser el que sostenía  el imputado en sede penal González Fraga, cuando decía que le hicieron creer al empleado medio que podía comprarse plasmas y viajar al exterior.

 

 

 

(Anti)democracia de mercado

En su libro En las ruinas del neoliberalismo (Tinta Limón, 2020) Wendy Brown recuerda la etimología de la palabra democracia, del griego demos (el pueblo) y kratos (poder). Señala que en contraste con oligarquía, monarquía, aristocracia, plutocracia, tiranía y gobierno colonial, democracia significa los acuerdos políticos a través de los cuales el pueblo gobierna. La igualdad política es la base de la democracia. Todo el resto es opcional, de las constituciones a las libertades individuales, de las formas económicas específicas a las instituciones políticas específicas. La igualdad política sola asegura que la composición y ejercicio del poder político esté autorizado por la totalidad y deba rendirle cuentas a la totalidad… La importancia de la igualdad política para la democracia es la razón por la cual Rousseau insistía en que las diferencias de poder dentro de un pueblo democrático deben «no ser tan grandes para que puedan ser ejercidas como violencia» y también que “nadie sea tan rico como para que pueda comprar a otro y que nadie sea tan pobre como para verse forzado a venderse”. Nada de esto se cumple con la concentración de la oferta (que expone la polarización de la riqueza) mostrada en el cuadro de CEPA, ni con la resistencia empresaria a la política del Estado cuyo gobierno fuera elegido democráticamente. Ahí se observa desigualdad desmedida y desconocimiento de los acuerdos básicos de autogobierno democrático decidido por el pueblo argentino.

Pero el neoliberalismo no se funda en el pensamiento del filósofo paradigmático de la Revolución Francesa sino en Von Hayek, el líder de la intelectualidad de la contrarrevolución conservadora de Mont Pellerin. Toda la verborragia libremercadista y apologista de la exclusividad privada en la actividad económica está inspirada en la visión de Von Hayek, Milton Friedman, Von Mises, Popper y sus compañeros, y son antagónicas a las del demócrata francés. Hayek y Thatcher, recuerda WB, negaban la existencia misma de la sociedad, y acusaban a los militantes y activistas de “socavar la libertad con una agenda tiránica de igualdad social, derechos civiles, leyes antidiscriminación y hasta educación pública”. Hayek sostenía que “mientras la ´justicia social´ gobierne la acción política, este proceso debe acercarse cada vez más a un sistema totalitario”.  Para el autor neoliberal la desigualdad es esencial para el desarrollo, y la evolución no puede ser justa en el sentido popular de la palabra. “Más que estar meramente desorientada, la justicia social ataca a la justicia,  la libertad y el desarrollo asegurado por los mercados y la moral” y continúa la cita de Wendy Brown a Hayek con una frase clave: “Si la creencia en lo social y en la administración política de la sociedad es lo que nos lleva por este camino, entonces la sociedad debe ser desmantelada”

Los neoliberales no solamente pretendían –y pretenden— desmantelar la sociedad sino limitar y confinar a la política. “Hayek y Friedman presentaban lo político como un dominio peligrosamente autoexpansivo que tenía que ser limitado y conformado a los propósitos neoliberales buscando construir un Estado fuerte requerido por el orden y la estabilidad económicos, a la vez que dándole una forma tecnocrática y aislándolo de las demandas democráticas”. “Los valores que presiden el neoliberalismo son las libertades individuales, los mercados y la moralidad tradicional, a los que veían amenazados por los poderes rebeldes, coercitivos y arbitrarios albergados por lo político”. Wendy Brown subraya del pensamiento de Hayek que “la soberanía popular amenaza la libertad individual, permite el gobierno sin límites, y confiere supremacía a la esfera que necesita ser controlada, lo político”.

 

Hayek & Friedman: la soberanía del mercado y el derecho de propiedad ilimitado.

 

 

De los párrafos anteriores se puede establecer claramente la confrontación entre el Frente de Todos y Juntos (por el cambio). Igualdad social, soberanía política, sociedad y democracia enfrentadas  a los conceptos de soberanía del mercado, orden, estabilidad económica, poder tecnocrático, moral tradicional, libertades individuales sin límites (léase el reino del derecho de propiedad absoluto). Es el antagonismo de la época.

El discurso de los economistas apologistas de la crítica al control de precios sostiene que siempre fracasó. Que su aplicación es imposible. Que cuando concluyen los congelamientos se produce un estallido alcista. No solo niegan la capacidad del poder soberano del pueblo para establecer los precios de los bienes de consumo diario, sino que preanuncian una inflación posterior aún mayor. Es una ofensa a la inteligencia popular. ¿Puede haber democracia en un país donde no se pueda disciplinar a 20 firmas que controlan el 74% de la oferta de esos bienes? La respuesta es no, con este grado de concentración el Estado debe incrementar su poder de regulación e intervención. Liberar los precios no conduce al libremercado sino a un poder privado concentrado que confina a la política a espacios de desprestigio e inutilidad. La idea de la impotencia de la regulación de precios es la clave de la aceptación de un poder oligárquico recubierto por formalidades cuasi-democráticas. Una Nación vacía de sociedad.

Tampoco es cierto que siempre fracasaron los controles. José Ber Gelbard los impuso durante el gobierno de Perón, y no fue el fracaso económico sino la ofensiva de la restauración antidemocrática la que destituyó esa política.  Además, como dijo el actual Secretario de Comercio Interior, en los períodos en que se aplicaron esas políticas se expandieron la producción, el consumo y el empleo.

La propuesta de los libertarios y los juntistas es el ajuste. Para ellos hay que bajar los impuestos, y mucho más el gasto porque el déficit debe desaparecer. Eso no es otra cosa que reducir el Estado, para debilitar la política.

Enfocando el tema precios, la secuencia sería una gran devaluación para cerrar la brecha cambiaria. Tanto como aumente el dólar caerán los ingresos populares, el consumo, las importaciones y la producción. Los precios se ajustarán con el dólar, mucho más los de los mercados con oferta concentrada o de los de los productos exportables. Una vez hecho esto, el programa debería ser completado con la flexibilización laboral que quite el poder sindical para evitar la puja distributiva que lleve a recuperar los salarios. También se propondrán acometer la privatización previsional y otras para reducir el gasto. Estos programas demostraron en el pasado su fracaso y la desorganización económica que provocaron, con saltos a regímenes de alta inflación como pasó recientemente durante la gestión de Macri, o lo ocurrido con posterioridad a las liberalizaciones de Martínez de Hoz. La batalla central, que no dicen pero que quieren dar, es el desmantelamiento de la sociedad argentina que mantiene una importante organización que resiste ser recolonizada en una definitiva profundización de su inserción en la financiarización.

 

 

Autoritarismo y totalitarismo

Expone Wendy Brown que Hayek argumenta que la democracia y el liberalismo tienen dos opuestos radicalmente diferentes. El de la primera es el autoritarismo y el de la segunda es el totalitarismo. El autoritarismo constaría de un poder político concentrado pero no necesariamente ilimitado. En cambo concibe al totalitarismo como la forma de la posibilidad del control completo de todos los aspectos de la vida. El autoritarismo no sería incompatible con el liberalismo, porque podría respetar la libertad, la moral tradicional y la existencia de una esfera privada. Leído no inocentemente se ve detrás de esta reflexión la priorización del derecho de propiedad. En cambio para Hayek el totalitarismo puede ser administrado por mayorías democráticas. La legitimidad del autoritarismo como una transición al liberalismo es justificada por el referente máximo del neoliberalismo. Esta justificación le da legitimación de origen al neoliberalismo en América Latina. Pero esa legitimación del autoritarismo abierto, permite la aprobación de lo que hoy se concibe como posible y admisible, que es un autoritarismo encubierto por el poder social de las empresas formadoras de precios, que son aceptadas como el espacio real de la construcción de un proyecto de país.

Las ideas de que no se pueden aumentar impuestos para que el capital no se fugue. O que no se pueden controlar los precios para que no se formen mercados negros y luego se dispare una inflación mayor son esgrimidas por los economistas e intelectuales del neoliberalismo. Son discípulos de Hayek, quien se opone a entender la democracia como un contenido sino sólo como forma. Para Hayek el mercado es contenido. Para un demócrata sólo puede ser una forma elegida y reemplazable.

La ortodoxia está abastecida del pensamiento de Hayek, sobre todo por el clima y las ideas políticas que suponen la propuesta económica del reino de la macroeconomía de los equilibrios y del predominio de las fuerzas mercantiles por sobre cualquier determinación de política económica por métodos administrativos decididos por el pueblo.

Expresiones de estos días de algunos economistas teóricos de buena formación, que militan en filas ortodoxas dan pie al encendido de alarmas respecto de las raíces autoritarias que los animan a ellos y sus colegas de ideas. Juan Carlos de Pablo en una nota periodística pronostica un Rodrigazo, pide un política de shock, se deja decir que estamos en un régimen presidencialista y “salvo que se muera, lo echen o le hagan un juicio político, está hasta el 2023” De Pablo es derechista pero no tonto, ¿Qué persigue con esa afirmación que supone que el presidente puede ser echado? ¿Qué valoración por la democracia, por la política, por la soberanía popular hay en esa afirmación con semejantes alternativas puestas con la liviandad de un jueguito de poder? El piensa con la lógica siguiente: “los Fernández pasan mientras los Pagani y Pérez Companc siempre están”.

También Jorge Castro se permitió, en otra nota periodística titulada “La ley agroindustrial se transforma en el eje de la política económica argentina”, que “el complejo agroalimentario se transformó en la prioridad estratégica absoluta del desarrollo nacional”, y aquí viene lo grave, “lleva al plano legal lo que existe ya en la realidad de las cosas… Esto sucede  en un momento político /estratégico en que el sistema de poder gobernante desde el 10 de diciembre de 2019 ha experimentado una derrota abrumadora en el plebiscito convocado el 12 de setiembre de este año, que lo hundió como conjunto y unidad, lo afecta a sus tres componentes – Cristina Kirchner, Presidente Alberto Fernández , Sergio Massa- en lo que constituye un hecho histórico irreversible… por ello debe considerarse que el sistema de poder vigente los últimos dos años ha colapsado y la conducción del sistema  está en manos de los gobernadores justicialistas…poderes territoriales, sindicales y movimientos sociales; y este nuevo eje de poder ha resuelto sellar una alianza estratégica con la actividad agroalimentaria”. Sin acción militar Castro milita y da por hecho un golpe de mercado e institucional de una supuesta alianza de poder corporativa, por encima de la soberanía popular. Lo hace basado en sobreestimar el peso de una ley que, por otra parte es excesivamente concesiva en desgravaciones para un sector que no las requiere para su desarrollo.

Así las cosas, resulta estratégico, en términos económicos y políticos sostener y lograr los objetivos del congelamiento de precios dispuesto por el Gobierno Nacional. Ahí se juegan la reivindicación de la democracia y la política. Porque es la única forma verdadera y posible de frenar la inflación garantizando redistribuir el ingreso con justica social, y porque es imprescindible reivindicar a la política como herramienta de cambio social y a la soberanía popular como única fuente de poder en la sociedad.

 

 

 

 

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