El Estado, entre ser y no ser

Quienes siguen pensando que se salvarán solos, no deberían indicar cuál debe ser el rumbo del país

 

Un amigo memorioso recordaba un hecho sorprendente que ocurrió en el segundo año de la gestión de Mauricio Macri, a raíz de una gira que realizó como Presidente a China.

Bajo el título de “Una insólita diferencia con China complica las negociaciones comerciales”, el diario Clarín informaba el 13 de mayo de 2017 que había surgido una diferencia muy significativa entre lo que el gobierno argentino y el gobierno chino calculaban como los intercambios comerciales entre ambos países. Para los órganos estadísticos de la Argentina, el déficit comercial con la potencia asiática era, en ese momento, de 5.591 millones de dólares. Pero para el organismo que recopilaba la información estadística china, el superávit comercial chino con Argentina era de sólo 2.084 millones de dólares. Había entre las estadísticas públicas una diferencia gigantesca de casi ¡3.900 millones de dólares!

El diario consignaba que se había creado un grupo de trabajo técnico entre el INDEC y el Ministerio de Comercio de China y que “tras dos reuniones no lograron detectar el motivo de las diferencias”, aunque se afirmaba que “las principales diferencias entre el número de exportaciones e importaciones a China se dan en los rubros de maquinaria, equipos y material eléctrico y semillas y frutos oleaginosos”. Hacia el final de la nota, al pasar, se mencionaba que “en los últimos meses el gobierno detectó que la Argentina tiene diferencias en la balanza comercial con otras regiones”.

A esta altura del relato, cabe recordar que las estadísticas comerciales no registran sensaciones, ensoñaciones o climas subjetivos, sino bienes materiales mensurables. Si bien ese registro puede encontrar dificultades, o errores involuntarios, una magnitud tan extraordinaria de discrepancia estadística no podía reflejar sino horrores institucionales vinculados a movimientos económicos no registrados por unos y otros aparatos estadísticos.

¿Quién estaba tan equivocado? ¿A quién se le escapaba la entrada/salida en masa de maquinarias, o de cereales y frutos oleaginosos? La confirmación de que la Argentina mantenía diferencias con “otras regiones” permitía suponer que había problemas aduaneros locales que no sólo se referían a China. Pero la diferencia abrumadora hubiera merecido una profunda investigación pública sobre qué estaba ocurriendo con los intercambios comerciales reales de nuestro país, y la enorme distorsión en los registros públicos de esa realidad que se le había ido de las manos al Estado.

La caída de la gran empresa Vicentin ha vuelto a poner sobre la mesa numerosos problemas relevantes que arrastra la Argentina. Aquí queremos enfatizar uno: la incapacidad de las aduanas locales para captar el verdadero movimiento de bienes a través de nuestras fronteras, con efectos directos sobre dos cuestiones económicas centrales — el nivel de las reservas disponibles en el Banco Central de la República Argentina, y la recaudación impositiva vinculada al comercio exterior. Estamos hablando nada menos que de la capacidad de las autoridades públicas para controlar el tipo de cambio y regularlo en un nivel compatible con otras metas macroeconómicas, y de la posibilidad de que el Estado en sus niveles nacional, provinciales y municipales pueda contar con fondos suficientes para cumplir con sus tareas específicas.

Puede pensarse al sistema aduanero como un organismo público capturado por intereses privados, o destruido por la saturación de funcionarios corruptos, o por una convergencia de factores que vienen desde el fondo de la historia nacional. Pero lo cierto es que hoy sabemos que una parte de la riqueza producida en el territorio nacional sale hacia el exterior, cumpliendo el sueño perfecto del capital en esta etapa de la globalización neoliberal: no aportar un dólar a la sociedad en la cual opera.

Cuando se habla de un Estado ineficiente, en el sentido de que no satisface las expectativas sociales en materia de prestación de diversos servicios (desde los más básicos hasta la provisión de una moneda confiable para ahorrar y realizar transacciones), se lo debe relacionar con esta otra ineficiencia: la de captar los recursos estipulados en las leyes para garantizar el fondeo de las actividades públicas.

A partir del ciclo rentístico-financiero iniciado en 1976, estas dos características de ineficiencia estatal, como prestador y cómo recaudador, constituyeron un sistema que se retroalimentaba, conformando una verdadera máquina de producir neoliberalismo social. Como el Estado no recauda, nunca tiene fondos suficientes para cumplir sus tareas. Pero lo más importante desde el punto de vista político: como cumple insatisfactoriamente sus tareas, el discurso neoliberal aprovecha para deslegitimarlo socialmente, explicando esa ineficiencia por una suerte de “esencia” estatal, promoviendo aún más el incumplimiento fiscal y la privatización de las más diversas áreas del Estado.

Además del desfinanciamiento estatal permanente –no sólo por falta de ingresos locales, sino por la sangría de recursos que provoca el endeudamiento permanente promovido por los neoliberales—, no se ha producido un debate público fundamental en torno al sentido del cumplimiento de la Ley, al pago de impuestos y a las cargas fiscales que corresponden a cada sector de la sociedad.

Esta falta de problematización de un lazo social fundamental, como el impositivo, es el telón de fondo de otra dificultad concreta con la que se encuentra la actual gestión: lo que debería ser un hecho casi natural, incluso promovido por los propios sectores pudientes, como es la aplicación de un impuesto por única vez a las grandes fortunas para ayudar a mitigar los efectos de la pandemia, resulta de complejo tratamiento y no sale expeditivamente, apoyado en un vasto consenso social como debería ser en una sociedad mínimamente cohesionada.

¿Qué ocurrirá entonces con la propuesta de una reforma impositiva progresiva, imprescindible para financiar en los próximos años alguna forma de ingreso universal que permita garantizar una vida mínimamente decorosa a todxs lxs argentinxs?

Y los sectores populares, ¿verán la relación entre recaudación fiscal y gasto público, y por lo tanto apoyarán una reforma impositiva que apunte a protegerlos en los próximos años, o serán indiferentes hacia las grandes decisiones públicas sin advertir su vínculo directo con su propia realidad, o se alinearán con los pudientes en la indignación constante contra la “agobiante carga impositiva por parte del Estado ineficiente”?

Parece que estamos en un momento en el que introducir más pluralismo ideológico e informativo en la escena pública contribuiría a fortalecer la acción gubernamental.

 

 

Microfísica de la debilidad estatal

Ese círculo perverso, que se ha dado entre un Estado política y organizativamente débil, recursos insuficientes que frustran las expectativas sociales y un establishment sediento de negocios particulares y con control sobre los medios de comunicación, ha sido una desgracia para el desarrollo nacional.

Se logró instalar en parte de la opinión pública un estado de desconfianza, cuando no rechazo, a lo estatal, con la contrapartida de una mirada idealizada de lo privado, totalmente disociada de la realidad empírica. Nuevamente el caso Vicentin daría para una larga reflexión en cuanto a este libreto ideológico que ha distorsionado la comprensión de la realidad en una parte de la población.

Pero el debilitamiento de lo estatal es más profundo aún: se trata del debilitamiento de lo público, lo que concierne a toda la población.

En la pasada semana, luego que se detectaran 10 casos de Covid-19 en una sola sucursal de la empresa Coto en la localidad de Lanús, se dispuso la clausura del local por razones sanitarias. Cuando el personal público llegó al local, se encontró con el firme y destemplado rechazo del gerente de esa sucursal. Conclusión del episodio: los funcionarios se retiraron sin tomar la medida sanitaria correspondiente.

Es decir que, en plena pandemia, en pleno ciclo ascendente de contagios, en pleno AMBA, se detecta un verdadero foco de enfermedad, pero el Estado –en este caso municipal— no es capaz de actuar, sea por temor, falta de convicción o complicidad con una empresa. El caso sirve para pensar el grado de deterioro de lo público, porque no cabe duda que si esa amenazante situación escandalizara a la comunidad, no habría cómo parar una clausura más que justificada. Y también es cierto que si los responsables políticos locales tuvieran un compromiso real con la salud de la comunidad a la que deben proteger, si creyeran en el valor de lo público, no hubiera habido gerente desaforado que frenara una medida de sanidad pública.

No les fue mucho mejor a los funcionarios enviados por el Estado Nacional para ingresar a las instalaciones de Vicentin en su sede central. La propia policía local les advirtió que no podía garantizar su seguridad, ni siquiera en el hotel donde se iban a alojar. Una rebelión antiestatal – Estado Nacional que representa el interés del país—, hecha a medida de las necesidades por los delincuentes.

Bancos y entidades financieras acreedores de la firma, con sede en el exterior, estiman que la empresa hizo desaparecer activos por 1.000 millones de dólares, mientras que en el distorsionado clima local, aún se sigue convenciendo incautos con el relato de una empresa familiar y trabajadora, agredida por un Estado voraz…

No hace falta decir que si no se puede cerrar un foco de Covid-19, o acceder a la sede de una empresa en quiebra fraudulenta, el Estado empieza a ser una ficción, un remedo de autoridad que en realidad no está en capacidad para ejercer.

El día del banderazo en “defensa de la propiedad”, se vio cacerolear en el barrio de Almagro a una empleada de una fábrica de pastas, que vociferaba que el “Estado se quería quedar con la empresa” (que no era suya). Este tipo de delirio debería estar limitado a habitantes de nosocomios psiquiátricos, pero puede ser repetido con convicción por gente común, debido a este mito incrustado del “Estado malo y codicioso” versus “privados buenos y laboriosos”. ¿Por qué no se está escuchando en el ámbito público una voz clara respondiendo al delirio planificado?

 

 

Nubarrones en el horizonte mundial

El FMI acaba de realizar nuevas estimaciones sobre el impacto de Covid-19 en la economía mundial.

Para nuestra región, México, Brasil y la Argentina estarán contrayéndose en aproximadamente un 10% durante este año. La pequeña diferencia entre el Brasil neoliberal autoritario y la Argentina protectora es que aquel país, en un solo día, acumula más muertes que todas las ocurridas en nuestro país desde que comenzó la pandemia. Su población es 5 veces mayor a la nuestra, pero los muertos son 47 veces más.

Otro dato de notable importancia es que el FMI ha estimado que la economía de Estados Unidos caerá un 8% en 2020, mientras que la de China crecerá un 1%. Además, el vecino del norte se aproxima a otro pico de muertes, de desaceleración económica y recrudecimiento del desempleo, dada la total falta de disciplina social y carencia de políticas públicas coherentes en la mayor potencia del planeta.

El significado político de esto es que el ya enrarecido clima de confrontación de 2019 entre ambas potencias recrudecerá por el sólo hecho de que en 2020 China habrá dado otro gran paso para acercarse al tamaño económico de los Estados Unidos. Dos grandes aliados norteamericanos han mostrado el creciente peso económico y tecnológico chino: el Reino Unido con sus negociaciones con Huawei para la instalación de la red 5G en ese país, y el Estado de Israel, que debió ceder ante fuertes presiones norteamericanas para impedir que una empresa china, que ganó una licitación, instale una gran planta desalinizadora en ese país.

La combinación de la confrontación estratégica norteamericano-china y el estado anémico de la economía mundial post-pandemia hacen presagiar un horizonte muy complejo en la economía internacional. El “mundo” no estará esperando a la Argentina para comprarle cosas, sino que estará embarcado en una dura disputa multilateral por colocar productos y servicios en las otras economías, tan contraídas como las que quieren vender. Nuestra región seguirá sufriendo gobiernos neoliberales repitiendo como zombies estrategias de ajuste y achicamiento fiscal, sin ningún horizonte de progreso.

Como aún no ha madurado a nivel mundial una salida realmente transformadora, basada en la licuación de deudas y la redistribución del ingreso, seguiremos escuchando la sinfonía cada vez más desafinada de la globalización en decadencia.

Es un escenario que requiere un liderazgo nacional que no puede ser provisto por el sector privado concentrado, básicamente ocupado en impedir que el Estado pueda realizar su función insustituible de cuidar del destino común de todos sus habitantes.

La reconstrucción del Estado en sus capacidades de intervención, de regulación, de captación de recursos y de adecuada canalización de los mismos hacia fines sociales y productivos es una tarea imperiosa, para afrontar el complejo escenario global que se aproxima.

El gobierno del Frente de Todos está ante la disyuntiva de ceder a la inercia individualista de la sociedad argentina y de parte de su dirigencia, moldeada en décadas de prédica neoliberal contra el Estado y contra lo público, o romper con esa lógica mediante un claro posicionamiento político de reafirmación de la autoridad estatal para resolver los grandes problemas públicos existentes.

Antes, la prédica antiestatal tenía la función de crear un “consenso social” que permitiese la apropiación privada de grandes negocios a expensas de que se pudiera construir en nuestro país un modelo más articulado e inclusivo. Ahora esa prédica es aún más dañina y peligrosa, porque implica dejar sin timón a un barco en la tormenta de las tensiones mundiales.

Los que todavía siguen pensando que se van a salvar solos, no deberían ser quienes indiquen cuál debe ser el rumbo del país.

 

 

 

 

 

24 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Ricardo:
    Impecable análisis.
    Una digresión, si me permite.
    Para no repetirme, téngase en consideración lo que comentara a los dos columnistas que le precedieron en orden cronológico de artículos.
    Por otra parte, pienso, que si fueron capaces de hacer lo que hicieron en tiempos de pandemia, incluida las movilizaciones por la libertad de contagiar y la defensa de empresarios delincuentes, con más toda la movida en contra de la contribución “por única vez” respecto de los grandes patrimonios; la respuesta ante la necesaria reforma impositiva, que debería seriamente contemplar un “impuesto” -por tanto permanente- sobre las grandes fortunas e inclusive sobre la ganancia no invertida en el país, duplicándose en el caso de que la ganancia fuere remitida al exterior y quintuplicándose si, además, tiene como destino las guaridas fiscales y no se encuentran debidamente declaradas; es casi obvia, verdad.
    Qué sería, por caso, que una reforma impositiva contemplase que el 82% de la ganancia no invertida en el país, pase automáticamente al fisco. Eso es lo que le permitió, en los inicios de su gestación (dejando de lado las guerras) al imperio, ser tal desde lo económico. Eso sí, desgravaban impuestos hasta cuando tomaban un café. Nosotros, por resultar más pobres, no es necesario que vayamos a tal extremo, pero podrían desgravar cuando incorporan bienes de capital (con su fondos, no los del Estado), tecnologías, amplían las plantas de producción o incorporan más personal.
    En realidad, las elites dominantes (ciertamente muy reducidas, no más de 2.000 o 3.000 familias), movilizan por control remoto (programas televisivos y redes sociales) a un porcentaje importante de la ciudadanía que, aunque jamás podrán pertenecer a ese grupo de privilegiados, les resultan funcionales a través de un simple chasquido tecnológico mediático. En general, el poder real casi nunca encabeza las movilizaciones, no tiene ninguna necesidad. Y, finalmente, eso es el poder, la manipulación detrás el telón y la impunidad (al decir de Yabrán) acertadamente.
    En efecto, Ricardo, tal como lo he manifestado en otros comentarios anteriores, “ser o no ser” esa es la cuestión irresuelta por parte de los gobiernos populares, en todo tiempo y lugar.

  2. Teresa Calvo dice

    Esta historia se esta repitiendo hace mucho y lo malo que .hay muchas personas que jamas leyeron o pensaron la HISTORIA ARGENTINA.

  3. Insomne dice

    Conciso, concreto y con el filo justo.

  4. apico dice

    Excelente su nota Ricardo, solo me sorprende la mayoritaria opinión, con la que coincido,de los que nos damos cuenta del falso rumbo de este gobierno. Hace solo tres meses,estaba casi solo en mis críticas, a tal punto que pensé que me había vuelto un cabrón sin remedio, pero no, lo mio era solo una percepción tipo «deja vu» digamos. En cuanto pase este maldito momento de la pandemia, los halagos que la población le otorgará a AF, por haber manejado adecuadamente tal crisis, duraran lo que una lluvia de verano, y luego,la realidad de su débil gobernanza, comenzará a pasarle facturas por su incapacidad a la hora de tomar las decisiones adecuadas.Es el eterno retorno de los gobiernos social-demócratas, que ademas de terminar mal, abren el camino a la derecha cruel y anti patria. Quienes aplanan sus críticas, siendo periodistas de este lado, son co-responsables de tal futuro. Un saludo peronista.

  5. Raul Lemos dice

    Si bien ambas cuestiones, la del Coto de Lanús y la de Vicentin en el norte de Sta Fe se manifiestan en la órbita de lo público-estatal tan devaluado como dice Ricardo, hay una causa previa y que viene de más lejos que determina lo que sucede en el interior del país y cuánto más lejos de la metrópoli más. Que es la orfandad y precariedad que se siente cuando se está en especial en las provincias del Norte, aunque el Sur tampoco es ajeno. Y ese es el abandono en que quedan esas parcelas de la realidad nacional por la macrocefalia poblacional cuando la Argentina lamentablemente se ha acostumbrado a pensarse trascender y expresarse por lo que sucede en la Capital Federal, porqué en torno de ella viven el 37% de la población del país que llega al 40% si se toma la Provincia de Bs As completa, en tan solo el 11% del territorio nacional. Y además de ello la más rica. La sensación en esas latitudes es que nada de lo malo ilegal o desventurado para sus habitantes suceda allí puede ser controlado por el Gobierno Nacional. ¿Estaría presa Milagro Sala si viviera en la Pcia de Bs As, o existiría aquí la escabrosa red de trata de personas que reveló el caso de Marita Verón en el Noroeste? Ni tampoco nada o muy poco, de toda la riqueza cultural que pueda producirse y elaborarse que pudiera tener una incidencia decisiva o natural tanto en las decisiones políticas como en la conformación de una noción de “ser nacional” que nos cobije a todos. Por el contrario, como lo explicó Scalabrini Ortiz en El hombre que está solo y espera, la ciudad de Buenos Aires deglute y procesa parte de esa riqueza por los muchos provincianos que en ella se radican, pero sin una devolución ni reciprocidad hacia esos lugares a los que deja librados a su propia suerte. Y lo de Lanús y tantas otras arbitrariedades también son parte de la cuestión de la densidad poblacional pero por el otro extremo: demasiadas y muy diferentes realidades políticas y culturales compartiendo un mismo espacio reducido como el del AMBA.

    1. Insomne dice

      No podría estar más de acuerdo con el contenido de su comentario. El «interior» es algo parecido a Tierra de Nadie.

  6. Claudio A. Rapoport dice

    «En la pasada semana, luego que se detectaran 10 casos de Covid-19 en una sola sucursal de la empresa Coto en la localidad de Lanús, se dispuso la clausura del local por razones sanitarias. Cuando el personal público llegó al local, se encontró con el firme y destemplado rechazo del gerente de esa sucursal. Conclusión del episodio: los funcionarios se retiraron sin tomar la medida sanitaria correspondiente.»

    En Lanús como intendente está Grindetti de JxC….. No se necesita decir más nada.

  7. Jorge Luis Sierkovich dice

    Muy inetersante Aromsky; El dedo en la llaga. Mas alla del impuesto a la Riqueza que es necesario por la pandemia, me pregunto para que tanta culla con la Reforma Tributaria, que el peronismo no hizo en 12 años, si no somos capaces de recaudar LO QUE ESTA VIGENTE, ni ahora ni tampoco en nuestros Gobiernos anteriores. Obvio que el neoliberalismo de los Ceosaqueadores AUMENTO la evasion y les facilito el financiamento del Bco Nacion. Ese es su objetivo
    Porque no ponemos enfasis en culmplir los nuestrso
    Las maniobras de triangulacion hicieron a Paraguay 4to exportador mulndial de soja en el…..2009!!!! (no estab Macri)
    La Afip y la Aduana SON DOS AGUJEROS NEGROS, desde hace mas de 70 años. Estan colonizadas por los pricados y la corrupcion estructutal
    Solucion: Hay que crear una AGENCIA DE INVESTIGACION DE LAS TRIANGULACIONES SOBRE Y SUBFACTURACIONES independientes de las estructuras actuales corrutas de la Afip y la Aduana, Agencia con poderes efectivos de intimacion al pago y sseguimiento del cobro.
    Mi padre fue Despachate de Aduana. Ya en 1960 la Aduana estaba «arancelada», o sea cada ventanilla tenia su precio de coima. En los 80 ya los vistas que tenian salario moderados, almorzaban con Felipe Ruttini. Para no hablar de la Aduana Paralela de Cavllo y Parino y el cuñado de Menem que paso de un departamento de 2 ambientes en Wilde a una fiesta millonaria para los 15 años de su hija. Maravillas del menemismo. Ahora se subestima el cargo. Designaron una Señora con escasos antecedentes que AUN NO ABRIO EL DESPACHO. Como tiene 68 años, se fue a culmplir la cuarentena a Santa Fe. En la Afip ? Echegmaray: freno la investigacion de las facturas truchas!!!!, Sincesamente yo hubiera querido que en la Afip y en la Aduana vaya uln tipos como Kiciloff. Haber hay,

  8. Carlos dante dice

    …una unica duda cuasi-metafisica: el contenido de notas como esta u otras de similar valor, que publica «el cohete…» ¿le llegará a quienes ocupan rolles desisorios..??
    (No más preguntas, su señoria)

    1. Guille dice

      Perdón el exabrupto… Que orgásmica está nota
      Placer de lectura
      Cátedra de periodismo
      Felicitaciones

  9. Juan dice

    Aplausos de pie. Como de costumbre, la mejor nota del Cohete a la Luna.

  10. elsa usandizaga dice

    la claridad de Aronskind no deja lugar a ambivalencias: es un QUE HACER para el gobierno y para todos los que queremos
    un guión (como dice Marcelo F en este mismo numero) para la batalla de los valores y la comunicacion.
    Gracias a los dos!!!

  11. cristina nagy dice

    Hace unos 55 años, siendo niña, tengo perfectamente presente que mi tío -dueño de una peluquería en Barrio Norte, no una gran siderúrgica- tenía a su contador llevando doble contabilidad. O sea . . . nihil novum sub solem.
    (Ya que estoy pregunto: ¿es más funcional poner la X en lugar de la E en el lenguaje inclusivo? La X ¿es pronunciable? ¿queda mejor?)

    1. Jorge Salinas dice

      La verdad, el lenguaje inclusivo es algo incómodo y la «x» tiene la ventaja de dar, por escrito, la misma información que proporciona la «e», aunque sin obligar al lector a tener que «escucharse» mentalmente con una pronunciación de por sí artificiosa y desagradable, para la cual, ni siquiera se han tomado el trabajo -quienes la defienden-, de desarrollar una gramática coherente y científicamente rigurosa (penoso resulta escuchar a gente que intenta dar un discurso en ese lenguaje y termina derrapando feo con la gramática que eligió, simplemente porque la desconoce si existe, o si no existe, nadie parece estar interesadx en desarrollarla). Es notable que haya personas que todavía crean que vale la pena el esfuerzo de pronunciar «distinto», asignando propiedades revolucionarias a cierto modelo ligüístico para lograr definitivas transformaciones de mentalidad y, en definitiva, relaciones más justas en la distribución de la riqueza, que es lo que realmente importa, al fin de cuentas, si deseamos liberarnos de las reales asimetrías injustas del patriarcado.
      Propongo que las consignas «cliché» no se lleven puesto el idioma y en todo caso que la lengua se siga transformando por la semántica profunda que la sociedad termina por asignarle desde su propia dinámica evolutiva(*).
      ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
      (*) Un buen ejemplo de lo que propongo es la palabra «mina», usada también por feministas, puesto que ya evolucionó espontáneamente, superando el significado de la sordidez, la injusticia y el sentido cosificante y violento para las personas, que tuvo en su origen. Sin embargo, aún así, el auspicioso rescate semántico de esa palabra no provocó, en consecuencia, que desaparecieran lacras sociales como la trata de personas, la que invocaba en sus ásperos y crueles orígenes, sino que sirvió para guardar en la memoria colectiva, el tipo de realidades socio-económicas que resultaron de las políticas de inmigración masiva a fines del siglo XIX y en la primera mitad del siglo XX, creando un desequilibrio en las proporciones demográficas de género, lo cual derivó en la proliferación de actividades delictivas afines al control de la prostitución como negocio muy lucrativo, en el que el Estado y el establishment de la época tuvieron importante participación.

    2. Eduardo dice

      Es mejor utilizar el lenguaje clasico- Castellano que es el español argentino- el lenguaje inclusivo es una aberracion pues la X no tiene sonido de vocal. ademas esta fuera de toda norma gramatical. Bochados Verbitsky y Figueras que lo usan seguido.

  12. Salvador Wanderley dice

    Muy bueno. Cuando hay pelotas no hay ovarios. Y se necesita ambos.

  13. Dario Alonso dice

    Hoy, en una nota, Claudio Scaletta asegura que la Argentina tiene que «romper con la lógica del mainstream económico». Se refiere puntualmente a la negociación de la deuda. Si negociamos con la lógica de los acreedores y el Fondo, estamos destinados a ser otra Grecia.
    Aronskind reitera un argumento similar: «romper con la lógica», en este caso, del individualismo anti-estado de una parte de los argentinos.
    En ambos casos, se trata del desafío del albertismo: «romper la lógica», que podría traducirse como «romper las reglas» o «patear el tablero».
    Lo podrá hacer? Lo intentará, acaso?
    No lo se.

  14. eduardo dice

    . Buen artículo. Esperemos que el Gobierno se ponga las pilas. La diferencia del déficit comercial sería de casi 3.600 millones de dólares.

  15. Claudio dice

    Parece que AF esta te trabajando para los que nunca los van a votar… Más que todos va a ser el frente de solos.

  16. albertog dice

    Este, lamentablemente es un gobierno sin mística. Lo del super en una escala menor muestra su proceder en todos los temas donde aparece una confrontación con el poder. Recorriendo el camino que transitó Dilma en Brasil (chupandole las medias al poder económico) llegará al mismo destino. Solo espero o deseo que a Cristina no le pase lo que a Lula.

  17. Horacio G. dice

    Tiene muchos frentes abiertos este gobierno y parece que le falta la decisión necesaria para «ponerle el cascabel al gato». Si en este momento de alto apoyo a la gestión de AF no se puede cerrar por dos semanas una sucursal del COTO estamos jodidos.
    Entendemos que esta fórmula fue la salida al dilema del kirchnerismo, pero me hago eco de las palabras de Cristina el día de la asunción, diciéndole al presidente que si tenía dudas ante alguna situación de gobierno era en el pueblo donde tenía que apoyarse.
    Creo que la pandemia no justifica la falta de acción en la dirección que creemos que iba a tener un gobierno popular, continuidad del proceso que comenzó en el 2003. Si el gobierno no actúa con firmeza en estos temas y deja que los liberales tomen el centro de la escena, vamos a seguir el camino de nuestros vecinos brasileños, bolivianos, uruguayos, y tantos otros.
    Con los encuentro es Youtube con Lula no alcanza.

  18. gerardo senderowicz dice

    «No hace falta decir que si no se puede cerrar un foco de Covid-19, o acceder a la sede de una empresa en quiebra fraudulenta, el Estado empieza a ser una ficción, un remedo de autoridad que en realidad no está en capacidad para ejercer».
    ¡Grandes palabras!
    «¿Por qué no se está escuchando en el ámbito público una voz clara respondiendo al delirio planificado»?
    Pa que c…. le esta pagando AF un dinero a Leandro Santoro? vocero YA del gobierno para explicarle a la gente de que estamos hablando.

    Mi tono va subiendo, como el de los votantes en general del FDT.
    Oportunidad única para cambiar la impronta del pais.
    Falta un torero en el gobierno..para que mate toros? No, para que ponga los cojones delante del peligro.
    Al menos yo, para eso los voté.

  19. Alicia dice

    Muy bueno

  20. adriana garcía leichman dice

    Excelente nota, sobretodo es fundamental que podamos desterrar la construcción de discursos únicos, sobretodo de este lado. En el caso Vicentin me parece que fue muy pobre la explicación que se intentó ensayar como la «única forma de…» y no vamos a lo medular de un Estado que «parece que no conoce y por lo tanto no puede ejercer el control para regular los intercambios». La idea de única opción es una trampa que a veces nos creemos o nos hacemos los distraídos.

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