El FMI, factor de riesgo para la salud

Las condicionalidades del FMI representan un factor de riesgo masivo para la salud

 

Es imposible que un médico o entidad de la medicina y la salud permanezca indiferente a la etiología de la crisis sanitaria que sufre nuestro país: desnutrición, malnutrición, padecimientos físicos y psíquicos motivados por la angustia, falta de medicamentos o imposibilidad de adquirirlos, reaparición de epidemias superadas, deterioro generalizado de la infraestructura asistencial pública (en primer lugar) y privada, etcétera.

Las causas y sus consecuencias también fueron descriptas por la literatura biomédica especializada que analizó países cuyos gobiernos aceptaron e impusieron las llamadas condicionalidades del FMI; por supuesto, nos referimos a esas imposiciones que, en lenguaje cotidiano, denominamos ajustes.

Sin embargo, el premeditado descalabro predominante carece de la caracterización médica capaz de evitarlo o enfrentarlo con experiencias, conocimientos acreditados y tratamientos satisfactorios.

En principio, y para contribuir a su identificación, creemos posible encuadrar las condicionalidades o ajustes en la condición de nuevo Factor de Riesgo, en este caso Masivo, para distinguirlo de los establecidos por protocolos o manuales que –según la Organización Mundial de la Salud (OMS)1– afectan a individuos.

Los planes gubernamentales sanitarios soslayan las políticas impuestas que determinan factores de riesgo como obesidad, depresión, colesterol, diabetes entre otros. Puestas en marcha las campañas asistenciales o preventivas, casi todas ellas trasladan al ciudadano la responsabilidad de corregir sus hábitos de vida o apelan a la magnanimidad en la fabricación o comercialización2 de mercaderías que se reconocen perjudiciales para la salud (especialmente alimentarias).3

Las condicionalidades del FMI representan un Factor de Riesgo masivo porque, además de involucrar a todas las especialidades médicas, atenta contra seres humanos y áreas laborales o productivas de países enteros. Quedan exceptuados los escasos beneficiarios que sugieren concentrar el esfuerzo colectivo en la exportación predominante de materias primas a cambio de productos manufacturados y bienes suntuosos. Los corresponsables nativos de la inoculación masiva del nuevo Factor de Riesgo serán consumidores exclusivos de un país para preferentes.

 

 

La ciencia piadosa

En el Hemisferio Norte pudiente, salvo dignas excepciones, la conciencia científica está determinada por ambientes sociales cuyos standards de vida han disfrutado las condicionalidades financieras, militares, científicas y culturales durante siglos, impuestas más allá de los límites de sus países.

Así como en el pensar de los individuos influye el lugar de pertenencia, en el accionar científico suelen inmiscuirse intereses financieros, comerciales y tecnológicos que, al determinar enfoques, desembocarán en conclusiones subjetivas, dilatorias o permisivas. Estas conductas quedan de manifiesto en varios de los informes críticos seleccionados4 para las editoriales que publicamos, referidas al tema en la Sociedad Iberoamericana de Información Científica.

Ejemplificaremos la observación: los autores de Globalización y equidad en salud 5 despliegan evidencias irrefutables (estadísticas, discusiones, referencias bibliográficas, etc.) sobre los efectos sanitarios de las condicionalidades del FMI; sin embargo, en las conclusiones afirman que su “trabajo representa una contribución a la abundante literatura que estudia las consecuencias involuntarias de los préstamos de las instituciones financieras internacionales sobre la salud”.

Es decir, pese a las certezas científicas con que fundamentan el incremento de las muertes neonatales (entre otras fatalidades también descriptas), los autores protegen al organismo occidental –endeudador de excelencia– por considerar que sus condicionalidades ocasionan catástrofes involuntarias, o sea, imprevistas, indeseadas, casuales o efectos adversos de un medicamento imprescindible.

La conclusión de los cuatro autores –cuyos lugares de trabajo se ubican en Noruega, Inglaterra, Italia y EE.UU.– introduce el sigiloso conflicto de interés de la dependencia económica y cultural, tan influyente en el mundo de las denominadas ciencias duras y sociales.

 

 

Reconocer el Factor de Riesgo masivo

Con el fin de profundizar en la propuesta de encuadre, autores, asociaciones profesionales, organismos e instituciones de la salud y revistas científicas de nuestro país deberíamos fomentar la investigación y posterior publicación de ensayos médicos que aborden el tema desde la perspectiva de quien lo sufre y, a su vez, pretende extirparlo de su territorio.

Proponíamos en agosto de 2018:6 «Ofrezcamos nuestras revistas científicas, sitios de internet, eventos y cuanto ámbito de comunicación posible dispongamos, para impulsar el tratamiento de la causa determinante de la miseria instalada y la inminente ola de enfermedades miserables que nos invadirá».

«Ninguna especialidad médica ni área de la salud es ajena al presente ni lo será al futuro patológico que se incuba; las consecuencias del nuevo Factor de Riesgo, en este caso Masivo, afectarán ‘con distinción de clase’ a la mayoría de la población argentina y latinoamericana». 

El editorial que publicamos tres meses después recopiló bajo el título Epidemias del FMI extractos de revistas biomédicas prestigiosas, que explican el incremento de la morbilidad y mortalidad, así como los orígenes de las infecciones, incubaciones y agudizaciones de las enfermedades padecidas por las poblaciones cuyos gobiernos aplicaron los ajustes exigidos por el FMI.

Las evidencias científicas, en esta oportunidad agrupadas bajo el título Diagnósticos y Terapias del FMI, dan cuenta de la destrucción sanitaria que acarrearon no solo la ejecución de las órdenes del FMI, sino también sus paliativos protocolares para disimularlos.

Estrechemos vínculos con profesionales, entidades públicas y privadas, instituciones educativas, organismos de Estado nacionales, provinciales o municipales, dispuestos a impulsar y respaldar la elaboración de evidencias científicas locales que, en primer lugar, denuncien la expansión del nuevo Factor de Riesgo Masivo y, en segundo lugar, contribuyan a su erradicación.

 

 

* Editor científico, Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC)

 

 

 

  1. “Un factor de riesgo es cualquier rasgo, característica o exposición de un individuo que aumente su probabilidad de sufrir una enfermedad o lesión. Entre los factores de riesgo más importantes cabe citar la insuficiencia ponderal, las prácticas sexuales de riesgo, la hipertensión, el consumo de tabaco y alcohol, el agua insalubre, las deficiencias del saneamiento y la falta de higiene”.Organización Mundial de la Salud (OMS), www.who.int/topics/risk_factors/es/Página consultada el 24 de septiembre de 2019.2. “En 2019 se inauguró una mesa de reformulación de azúcar en colaboración con el Ministerio de Producción y Trabajo, Cámaras empresariales y Organizaciones Científicas, para impulsar la reducción de azúcar de manera voluntaria en alimentos procesados”.4ª Encuesta Nacional de Factores de Riesgo; pág. 12. Secretaría de Gobierno de Salud; Ministerio de Salud y Desarrollo Social, Argentina.

    La 4ª edición de la ENFR se llevó a cabo entre septiembre y diciembre de 2018.

    http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000001444cnt-2019-04_4ta-encuesta-nacional-factores-riesgo.pdf

    Página consultada el 30 de septiembre de 2019.

    3. “El entendimiento de los determinantes multidimensionales de la obesidad resulta fundamental para poder elaborar intervenciones efectivas dirigidas al individuo a fin de generar hábitos saludables, pero aun más para establecer políticas que modifiquen el contexto obesogénico que constituye el principal condicionante de esta epidemia.”

    Enfermedades No Transmisibles y Factores de Riesgo. Obesidad: Determinantes, epidemiología y su abordaje desde la salud pública, Boletín de Vigilancia de Enfermedades no Transmisibles y Factores de Riesgo N° 8; Ministerio de Salud de la Nación, Febrero 2016.

    http://www.msal.gob.ar/ent/images/stories/vigilancia/pdf/2016-2_boletin-de-vigilancia-8.pdf

    Página consultada el 30 de septiembre de 2019.

5. Forster T, Kentikelenis AE, Stubbs TH, King LP. Globalization and health equity: The impact of structural adjustment programs on developing countries. Social Science & Medicine, 19 August 2019.

  1. Salud i Ciencia, 23(2):120, Ago 2018.

 

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