El gaucho de los ricos

Alfredo de Angeli, siempre al servicio del patrón

 

Mientras la Unión Obrera Metalúrgica y autoridades de Ternium-Siderar acordaron suspensiones para trabajadores de la planta General Savio (Ramallo), pagando a los suspendidos el 75% del salario neto conformado, en otras plantas del grupo Techint de Paolo Rocca sucede lo mismo, porque su máxima es: una economía que cae lo es siempre sobre las espaldas de los trabajadores. Mientras el Estado hace todo su esfuerzo para llegar a los que menos tienen; mientras en escuelas se tejen colectas solidarias de profesores pobres para comprar alimentos para las familias pobres de alumnxs a los que educan a distancia; mientras trabajadores informales ofrecen sus servicios por las redes sociales de todo tipo de trabajo —aclarando que tienen el permiso para hacerlo y el debido cuidado para no enfermar—, buscando hacerse del pan de cada día; mientras la pandemia sigue su camino, la pregunta urgente es: ¿quién paga la crisis? Y recobra fuerza, porque resulta más intolerable que nunca que el Estado sea ante el coronavirus nuestro protector y el poder real esconda su fortuna evadiendo y fugando.

Venimos de sufrir a la alianza Cambiemos, que durante cuatro años nefastos realizó una brutal transferencia de recursos de los que menos tienen a los sectores más enriquecidos. Tomó los controles del Estado para realizar esa transferencia y negocios para funcionarios e integrantes del gabinete de Macri y su familia. Que la pandemia nos haya encontrado con un gobierno que entre la vida y la economía elige la vida y que recupera el rol del Estado luego de que Macri y Vidal ajustaran a la salud y educación todo lo que pudieron —no lo que quisieron—, ya que la resistencia y unidad de los trabajadores se lo impidió, es un alivio para nuestro pueblo. Que Macri y Vidal no estén gobernando no deja de ser positivo ante esta pandemia que azota, porque solamente imaginarse lo que hubiese sido para los argentinos su continuidad, espanta.

Si se lograra que el Congreso funcionase en forma remota, virtualmente, y se tratara un asunto fundamental: ¿quién pagará esta crisis?, uno podría imaginarse que el debate sobre el tema dejaría más al desnudo que nunca la posición de quienes nos gobernaron haciendo más miserables nuestras vidas. La lógica más elemental sugiere que los que más tienen y han escondido siempre su fortuna aporten algo para que la vida de todxs sea menos difícil. Es ahí, en este punto crucial, donde el Presidente decidió entre la vida y la economía. Así como ya nos había conquistado al decir que entre los bancos y los jubilados, elegía a los jubilados. Ese pensamiento —una forma de hacer política con mayúsculas—, se trasladará al Congreso cuando se tome la decisión de gravar o no a las grandes fortunas. Toma de decisión que nos mostrará claramente, parafraseando al Indio Solari, de qué lado de la mecha se encuentra cada bloque político.

Los ricos tienen quienes los defienden. Abundan en los medios comerciales los cacareos de operadores mediáticos que protegen sus fortunas contra cualquier intención de cobrarles impuestos. Luis Majul expresó que el proyecto del Frente de Todxs era «subestimar la paciencia y la tolerancia de la sociedad, porque un día millones de ciudadanos se pueden hartar». Pero el mensaje de Majul no representa a millones de ciudadanos, sino a los que tienen los millones. Si se expresa que Cambiemos fue un gobierno de ricos para ricos, alguien podría decir que eso es exagerado. Sin embargo, son ellos mismos los que dejan en claro que esa ha sido y sigue siendo hoy su posición. El senador nacional Alfredo de Angeli está preocupado por los testeos del coronavirus. Pero, ¿qué pasa si se le realiza un test a él para saber qué piensa respecto del cobro a los poseedores de grandes fortunas?

 

 

 

El gaucho de los ricos estuvo en marzo —antes de la cuarentena por la pandemia— en la feria Expoagro que realizan los diarios Clarín y La Nación a través de su sello Exponenciar, en la ciudad de San Nicolás. Passaglia (padre) entregó un predio —donde todos los costos corrieron por parte del Municipio—, para que el duopolio empresarial lo explotase por 15 años llevándose extraordinarias ganancias. La entrega evidenció cómo ese poder político local (Cambiemos) se subordinó ante el poder económico real de esas empresas.

Consultado por la manifestación al costado de Expoagro de quienes se movilizaron por la suba de retenciones dispuesta por Fernández y la relación con el conflicto con las patronales del agro de 2008, de Angeli señaló: “No quisiera cortar nunca más rutas y voy a velar para que no se corte más una ruta”. Pero inmediatamente justificó su accionar de hace 12 años atrás al expresar: “Salía la señora y nos maltrataba y eso hizo que crispara a la gente de campo y le tocara la dignidad”. También dijo no entender al actual Gobierno, “porque parece que hay un doble comando. El Presidente va por el mundo buscando que lo conozcan, buscando negocios, queriendo que le refinancien la deuda y por el otro lado tenemos a la ex Presidenta con un grupo de militantes en contra del sector agropecuario”.

 

 

 

El gaucho de los ricos en la última Expoagro.

 

Alfredo de Angeli fue quien en 2008 enfrentó al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, que tuvo la osadía de aplicar retenciones móviles, salió a las rutas y expresó su posición con una frase que quedaría para la historia: “El que quiere comer lomo que pague 80 pesos el kilo”, decía cuando el kilo de ese corte estaba a menos de la mitad para los argentinos de lo que él proponía que se pagase. Dejaba en evidencia su deseo de exclusión para gran parte del pueblo, porque lo importante era exportar y no abastecer al mercado interno. Los argentinos, si deseaban comer lomo, debían pagar el mismo precio al que se exportaba. Sin darse cuenta —a la inversa—, explicaba la importancia de las retenciones, que tienen como fin el desacople del precio al que se exporta con el precio al que se vende en el mercado interno.

 

 

Al gaucho de los ricos, aquella patriada lo transformó en candidato político del PRO, hoy Senador nacional. Durante esta crisis por el coronavirus, de Angeli pidió la suspensión de obligación tributaria y fiscal para todo contribuyente: “La postergación de todo vencimiento impositivo y previsional de Nación Provincia y Municipios hasta el 31 de julio”.

 

 

 

 

 

¿Cómo es posible que de Angeli pida mayores testeos al Estado por el coronavirus y al mismo tiempo busque que el Estado obtenga menos recaudación? Esas contradicciones son permanentes en el gaucho de los ricos, que también refleja lo desequilibrada que tiene la balanza del buen funcionamiento del Poder Judicial.

 

 

 

 

Pero ese mismo desconocimiento, que no le permite diferenciar a un juez probo de un operador judicial, tampoco lo ayuda a saber que el comienzo de la existencia de la persona y el comienzo de la vida son conceptos diferentes. Desconoce además que “el hecho que se reconozca que existe vida no significa que se esté en presencia de una persona ni, mucho menos, que su protección sea absoluta; la protección de la vida es gradual e incremental y debe ser ponderada con otros derechos”, como bien marca el aporte del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) a los debates legislativos, titulado “Derechos sexuales y reproductivos”. Ese aporte señala que “la última jurisprudencia internacional indica que el embrión no puede ser entendido como persona a los efectos del artículo 4.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, debido a que no tiene la capacidad autónoma de desarrollarse como individuo y por ende, no puede reconocerse la existencia de un sujeto de derechos”. Pero de Angeli no disimula su intención de seguir defendiendo el aborto clandestino, donde las únicas mujeres que no mueren a causa de su práctica son las que tienen el dinero para poder realizarlo en una clínica privada con las condiciones de salubridad adecuadas.

 

 

 

 

En su nota Perorar con la bragueta baja, Graciana Peñafort desnudaba el cambio de posición del bloque de Cambiemos, que en principio pedía legislar en forma virtual y luego, sabiendo que el Frente de Todxs tiene un proyecto en materia impositiva que afectaría las fortunas de 12.000, cambió de opinión creyendo conveniente hacerlo en forma presencial. Graciana se preguntaba: «¿Acaso alguien de Cambiemos ha siquiera pensado en el riesgo sanitario para quienes transporten y asistan a los senadores para llevar a cabo una sesión presencial? ¿El riesgo sanitario que implica incluso para los propios senadores, muchos de ellos grupo de riesgo?» La respuesta es que no les importa pensar en eso. El propio de Angeli y quien lo entrevistó en el programa de Radio Continental Hora de Campo no parecen registrar ese riesgo sanitario.

 

 

 

 

De Angeli también se la juega en estos tiempos, en defensa de los que más tienen. Busco que me responda vía WhatsApp. El gaucho de los ricos siente alguna afinidad con el periodista, que es de Villa Ramallo, donde en 2008 también se realizaron los cortes de ruta porque “todos eran el campo”.

Hola, Alfredo. ¿No le parece  que en lugar de pretender quitarle ganancia a los que generaron riqueza se los debería incentivar para que inviertan? Sobre el impuesto que están elaborando desde el Frente de Todos, ¿no le parece que como al campo, en lugar de cobrarles impuestos deberían dejar que lo que ganan sea invertido y esperar ese derrame?

Gaucho de los ricos, senador de Angeli: Hola Fernando, coincido con vos y es la opinión del PRO, sin duda nosotros vamos en esa dirección. Todavía no tenemos la letra chica del proyecto, sería imprudente emitir opinión sobre este tema, espero que me entienda. También tenemos que consensuar con el interbloque.

¿Y a título personal, sin emitir opinión del proyecto, relacionando el tema con las retenciones?

DA: Siempre tuve claro que a menor impuestos mayor producción, eso pasó en el gobierno de Mauricio Macri. Bajó retenciones de trigo, maíz y tuvimos cosecha récord, liberó las exportaciones de carne y recuperamos el stock ganadero.

El gaucho de los ricos no continuó con el intercambio, pero su posición es clara: piensa  que es mejor estar cobijado bajo la mesa de quienes tienen la riqueza y esperar que desborde. Sigue siendo el de siempre, ese gaucho de los ricos que tiene el PRO, dispuesto a hacer Patria al igual que su espacio político y defender a toda costa a los poseedores de las grandes fortunas. La pandemia multiplicará la cantidad de Juanitos Laguna, que como nos decía su creador: “No pide limosna, reclama justicia”, y ya puso a la dirigencia en la disyuntiva de la que Antonio Berni nos hablara: “Los cretinos se compadecerán y harán beneficencia con los Juanitos Laguna, los hombres y mujeres de bien harán justicia”.  Quienes quieren hacer justicia, haciendo que los que más tienen paguen, están de un lado:  Los que se oponen y apelan a politiquería de beneficencia, serán los cretinos de siempre.

 

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3 Comentarios
  1. Lujan dice

    El gaucho de los ricos… tremendo iletrado; senador nacional nada menos, la indignación y vergüenza que me causa no me deja opinar. Explícita nota Fernado. Saludos.

  2. Olga Marta Prieto dice

    Creo que Fernando lo pinta bien a Alfredo de Angelis como el gaucho de los ricos; fue sorpresivo para muchos cuando en 2008 lideró cortes de rutas, habló a la prensa como un trabajador rural defendiendo “el Campo”, sorprendiá (a ingenuas como yo) que le dieran tanta prensa.
    Se fueron aclarando las cosas cuando fue candidato a senador y asumió con el macrismo en 2015, (el Campo había encontrado partido); entonces su imagen había cambiado (ropas, dentadura, se expresaba con más cuidado). Volvió a tener cámara en 2018 cuando la caída a pique de la economía macrista no se pudo sostener y hubo que votar el aumento las retenciones a las exportaciones, medida por la que cortó rutas en 2008; diez años después el enemigo acérrimo de ese tributo, también como referente del campo, dijo sin chucho “ahora todos los sectores tienen que hacer un esfuerzo”.
    Ahora en 2020, retorna al discurso de los que le pagan.
    Pasará sin pena ni gloria por el senado, los brillos de las miserabilidades suelen ser fugaces.

  3. Claudio A. Rapoport dice

    «Pero el mensaje de Majul no representa a millones de ciudadanos, sino a los que tienen los millones.»
    Que buena frase.

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