El gobierno intentó dividir y se llevó dos paros

Todos los colores se combinan contra el ajuste

Todavía se escuchaban los ecos del multitudinario acampe de jóvenes y adolescentes rodeando el Congreso, siguiendo durante toda la noche el debate parlamentario, y volcando la voluntad de los últimos diputados indecisos a favor de la despenalización del aborto. La voluntad histórica de la campaña por el aborto legal seguro y gratuito demostró gran capacidad de construir mayorías ordenando contradicciones: de las principales a las secundarias y dejó además una enorme enseñanza a la oposición que se debate aún sin poder lograrlo.

Los ecos de la marea verde aún retumbaban en el centro porteño cuando las columnas de los docentes, los camioneros, los estatales y los movimientos sociales arribaban a la Plaza de Mayo. La proximidad temporal entre ambas manifestaciones permitió que muchas jóvenes trasladaran sus sueños de una a la otra marcha. Las hijas de muchos trabajadores movilizados acompañaron los reclamos de sus padres.

La marcha del 21 F continuó marcando una agenda de resistencia y cumplió con la promesa de responder al veto a la ley de regulación de las tarifas, con un paro con movilización. Este jueves más de cien mil personas le dieron el contexto necesario. Estela Díaz, secretaria de género de la CTA, abrió el acto trazando un puente entre la multitudinaria marcha al Congreso (se habla de un millón de personas, la mayoría jóvenes) y la pelea de los sindicatos que resisten. También fue parte de los oradores el secretario general de ATECH  (docentes de Chubut), Omar Montenegro, quien trajo la invisibilizada lucha de los maestros patagónicos que ya lleva cerca de cuatro meses y que se desarrolla en la dura estepa con un invierno que se hace sentir. Cuando las luchas lejanas llegan a la Plaza de Mayo en un marco tan masivo, la estrategia patronal de aislarlas y derrotarlas comienza a sucumbir. En esta columna lo comentamos la semana anterior porque estas resistencias heroicas, en las peores condiciones, son las que nutren las grandes gestas nacionales.

La agenda de acciones anunciadas desde el palco por Hugo Yasky y Pablo Moyano comprometen seriamente la tregua imaginaria que muchos soñaron el compás del Mundial.

La política de enjuague llevada adelante por el Ministro de Trabajo Jorge Triaca, tratando de dividir la decisión de los distintas centrales sindicales en relación con el anunciado paro en repudio al veto a la ley que regula las tarifas, culminó en una convocatoria para el jueves 14 de la que participaron camioneros, la corriente federal, ambas CTA y los movimientos sociales y otra convocada por el triunvirato con el apoyo de todos los sectores para el día 25. En lugar de un paro, que trató de desactivar, el ministro Triaca terminó con un paro y medio.

El Diario La Arena de La Pampa, por intermedio de Sergio Ortiz, su columnista semanal, publicó una crónica minuciosa acerca de la toma del ingenio San Isidro, en el departamento General Güemes a 50 kilómetros de Salta capital. El fenómeno reviste todos los componentes verificables en las maniobras que se denuncian a diario acerca del accionar del gobierno: en primer lugar procedimiento preventivo de crisis para pagar el 50% de las indemnizaciones. La verdad demostrada por el sindicato es que en el último año pasó de producir 26.000 toneladas a 45.000; además con la reciente devaluación también gana, porque su producción de azúcar negro es mayoritariamente para exportación. Para coronar la maniobra, el estudio jurídico local que armó la estrategia judicial de esta estafa está presidido por un funcionario de alto rango del Ministerio de Trabajo provincial.

El gobernador Urtubey viajó a Lima para entrevistarse con los hermanos Jorge y Vito Rodríguez, dueños del ingenio, quienes lo derivaron a un funcionario de menor rango. No obtuvo ningún resultado, no obstante se opuso tenazmente a que la provincia se haga cargo de la fuente de trabajo que afecta a 2.500 familias entre trabajadores, productores y camioneros, y rehusó dar tratamiento parlamentario a un proyecto conjunto presentado por dos diputados del PO y uno del PJ que  apuntaba en ese sentido.

El sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar de San Isidro (S.O.E.A.S.I.), cuyo secretario general es Mariano Cuenca de 31 años, encabezó el 19 de febrero la marcha azucarera junto con despedidos de otros ingenios como El Tabacal.

Ante la premura de resolver el conflicto por el comienzo de la nueva zafra, el 4 de junio ocuparon la planta para preservar la fuente de trabajo. La empresa pidió el desalojo y la jueza de garantías Nº 8 Claudia Puertas la rechazó porque  “no está claro si se trata de un hecho delictivo o de un conflicto laboral”.

El paro provincial del día 14 se realizó en apoyo a estos trabajadores y se sumó a la protesta nacional que impactó en medio país.

Un diario local de la Pampa mostrando una lucha de esta dimensión en la provincia de Salta delata la falta de cobertura de los grandes medios nacionales cuando se trata de ocultar estos ejemplos de resistencia; y el papel, por oposición, que juegan los gobernadores que mezclan sometimiento al poder económico y dureza con los reclamos populares.

El gobierno apostó a que el debate sobre la despenalización del aborto le daría un triunfo relativo que le permitiera ocultar la creciente resistencia popular. La gente movilizada garantizó el triunfo en la Cámara de Diputados y energizó la protesta de los trabajadores y sectores medios que siguen resistiendo el ajuste. Las duras condiciones para los asalariados, capas medias y los más humildes firmadas con el FMI encuentran el peor escenario a la hora de llevar adelante esos compromisos.

Luz y Fuerza de Córdoba mantiene su trabajo a reglamento y las ínfulas del gobierno parecen amainar.

En el subte sigue la agitación por parte de los metrodelegados. El jueves realizaron un paro de dos horas acatando el llamado de la CTA. El próximo 25 será de 24 horas, acompañando la huelga de todas las centrales sindicales. En ambos casos subyace una política privatista del gobierno cordobés y de entrega de los subterráneos a una trasnacional inglesa, de mala reputación por su comportamiento antisindical, de parte del gobierno de CABA.

Cuando predomina la lógica callejera y la unidad de los cuerpos movilizados supera las construcciones teóricas, las especulaciones políticas patinan sobre la dura realidad de la protesta. Más allá de las vacilaciones triunvirales, si el paro del día 25 se mantiene, va a ser total.

 

 

  • La imagen principal le pertenece a Abraham Vigo, «El agitador», 1933

 

 

 

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