El golpe como dolor político

Se presenta en Buenos Aires "Yo no muero, ya no más", de Fernando Rubio

 

Una caja de vidrio en medio de la ciudad. Adentro, un crimen político: un hombre violenta a una mujer. Afuera, ¿qué hacemos? Yo no muero, ya no más es un espectáculo-performance-acción de concientización sobre la violencia machista, usando la vía pública, la participación de lxs ciudadanxs, la tecnología y las artes escénicas y visuales. El Cohete A La Luna habló con el dramaturgo y director Fernando Rubio, argentino radicado en Río de Janeiro, sobre esta nueva creación.

¿Cómo se despierta tu interés por las violencias machistas en ámbitos domésticos?

Obligadamente desde mi infancia tuve que revisar las formas de violencia doméstica. Quizá el interés hoy sea colectivo y lo personal quede en un espacio que aunque no sanado encuentre otras formas de evolución, de fragmentación, para que la memoria no sea el único recurso con el que podamos intentar transformar el presente de todes.

La elección de la casa transparente está emparentada con el concepto de «lo personal es político», ¿lo pensaste de ese modo?

Lo personal, lo invisible, lo escondido, lo callado, lo ignorado, lo mentido, lo que el pudor no deja asomar sino en retazos, es político. Abrir la pared, romper el cemento y el ladrillo, obligarse a ver, invitarse a ver, es como darse vuelta y sentir una presencia en ese momento en que no hay nadie y solo querés pensar que nadie te ve.

 

 

También el concepto de «performatividad» es nuclear para la teoría de género contemporánea. ¿Qué relación establecés entre la performance y la política? ¿Por qué o para qué hacer esta obra?

Desde su origen, y no desde que es moda, la performance tuvo un centro político. Las obras se hacen por muchas razones, en mi caso hago una obra cuando entiendo que personal y/o colectivamente no hay más tiempo y que eso debe ser puesto en acción. ¿Para qué? ¿Para quiénes? ¿Por qué? ¿Qué estamos haciendo? Son preguntas permanentes y lo más inquietante es que lo sigan siendo, sabiendo que toda respuesta aniquila el potencial del hecho estético en su estado esencial.

En la obra hay un juego con los puntos de vista, invita a ponerse en los zapatos de víctimas y victimarios, también apela a una acción de escritura: contar la experiencia personal. ¿Qué hay detrás de esta interpelación?

En primer lugar, la búsqueda incesante de establecer lazos. Pensar la totalidad desde el camino hacia el espacio de acción, sabiendo que la obra se construye en el cuerpo de la gente y los puntos de llegada no son nada sin los puntos de partida. En el cuerpo de ella estará todo lo que puede suceder, en el cuerpo de él hablará mañana lo que quede por seguir aprendiendo. No somos los artistas los que damos sentido a la mirada.

¿Cómo fue el trabajo con lxs performers en los diferentes países? ¿Notás particularidades asociadas a cómo se vive la temática en cada país?

En cada lugar fue muy inspirador, inquietante, doloroso a veces, conmocionante, lúdico, porque nos gusta contar historias y llevarlas al cuerpo con vitalidad. Fue un aprendizaje y a veces un camino tortuoso, de noches sin dormir, de temores, de sueños angustiantes, de deseos de pedir perdón, perdón por tanto, perdón por tan poco. Lo que noté principalmente en cada uno de los grupos fue determinación, incluso en las dudas, en los temores, determinación a contar, a ser parte de algo que pudiera ser transformador aunque más no sea en el núcleo cercano. No es fácil estar a la altura de la reflexión y de la acción desarrollada en otros territorios que abordan el tema y está claro que el deseo de hacer esta obra no es solamente estético. En esa zona turbulenta, espesa y empantanada a veces, nos vemos y nos movemos, con las ganas de que algo sea para mejor.

Yo no muero, ya no más se presentó por primera vez en octubre de 2017 dentro del Festival Internacional de Artes Escénicas de Montevideo en la explanada del Teatro Solís. En Buenos Aires se presenta el 3 de febrero en el patio cubierto del Cultural San Martín, en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA).

 

Autor y director: Fernando Rubio

Productora general: Cecilia Kuska

Elenco: Gabo Correa, Jorge Prado, Andrea Nussembaum, Sofia Palomino, Pablo Gasloli, Silvina Sabater, Neyla Pose.

Diseño espacial: Fernando Rubio

Diseño sonoro y música: Sebastián Schachtel

Asistencia artística y producción: Tatiana Sandoval

 

 

 

 

 

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