EL GUITARRISTA DE CAMPS

El pasado tenebroso de un hombre clave de la democracia en el Conurbano

 

Luego de ser colaboracionista de la dictadura, Julio Alberto Carpinetti se recicló al ser electo tres veces intendente de Florencio Varela, desde donde protegió a miembros de la Triple A. Fue convocado por Eduardo Duhalde para ser el responsable del superpoderoso Ente del Conurbano Bonaerense con un presupuesto de dos millones de dólares diarios.

Una historia casi desconocida lo vincula a la extrema derecha de los años ‘70. Así lo recordó la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia (MVJ) varelense: fue detenido por hurto de cheques en una causa cuyo juez fue Antonio Borrás (fallecido en 1999), del Juzgado 2 de La Plata, donde declaró ser “socio comercial de Patricio Camps”, integrante de la banda de Aníbal Gordon e hijo de Ramón Camps, el represor jefe de la Policía Bonaerense.

Las familias de personas desaparecidas entienden que su muerte cierra otra posibilidad de que el Poder Judicial “investigue el destino de los NN en Varela y sus vínculos con civiles que participaron en sus secuestros desde 1976”.

Así fue señalado en los Juicios por la Verdad: Elena Dakuyaku relató en septiembre del 2000 que días después del secuestro de su hermano, el 6 de diciembre de 1977, un señor Julio Carpinetti se presentó en su casa familiar de La Plata para decirle a la madre que el joven estaba “tocando la guitarra en un lugar en que iban a rehabilitarlo”. Ante la pregunta de si conocía a Carpinetti, Elena dijo al Tribunal que sabía que había sido intendente y vivía en Varela. En efecto, a mediados de 1983 el platense Carpinetti fue convocado desde Varela para encabezar la nómina del Partido Justicialista cuya interna había ganado José González. Es raro que en el PJ el ganador no encabece la lista.

Luego de obtener más votos que Enrique Landó (UCR) asumió la Intendencia con una imagen acorde a los nuevos tiempos. “Su discurso progresista era una actuación más del hombre que había sido parte del Teatro de la Comedia en La Plata”, recuerda José Luis Calegari, de la Comisión MVJ.

También el periodista Luis Demitre, quien lo tuvo como columnista en su programa radial, a partir de la observación de sus costumbres llegó a prever el histriónico momento exacto en que lloraría en los actos. Y agrega: “Siempre decía lo que deseabas oír. Si te veía medio zurdito, él era Fidel Castro”.

 

 

El Gatopardo

Dos semanas después del comienzo de la democracia, a fines de 1983, el concejal Rubén Bagliani (UCR) aseveró que cuando fue bombero debió llevar cadáveres NN al cementerio municipal. Su denuncia fue levantada por los diputados provinciales Luis Mennuci y Jorge Fava.

La respuesta de Carpinetti consta en los diarios: no había desaparecidos en el Cementerio y las 52 tumbas de NN correspondían a accidentes de tránsito. Acusó al concejal de encubridor por no haberlo denunciado en su momento (en dictadura). Lo dijo en conferencia de prensa durante el día de los inocentes. Quienes asistieron a esa conferencia, como Néstor Maldonado (DyN) y Julio Sansone (El Día), fueron espiados por tres tipos vestidos de civil que portaban pistolas automáticas 9mm y los siguieron desde el salón de la Municipalidad por todo el trayecto que hicieron en el distrito.

 

 

El intendente dijo que no podía dudarse de los peronistas, que habían tenido la mayor cantidad de víctimas, y que para investigarlo habían creado “una Comisión”. Nadie le recordó lo que decía Perón acerca de los motivos para crear comisiones.

Lo cierto es que el pejotismo del ‘83 había vetado la primera propuesta de Comisión Investigadora en el Concejo Deliberante formulada por el edil de la Unión Vecinal Juan Carlos Fonrouge (ex intendente 1973-76). En su lugar, por decreto 1909/83, Carpinetti armó otra en la Municipalidad a cargo de su secretario de Gobierno, el ultra derechista Francisco “Chicho” Basile, y de la subsecretaria Graciela Giannettasio, ex directora de Legales del intendente Duhalde en Lomas de Zamora (1974-1976).

“Chicho” Basile será vinculado a la desaparición de militantes: en el Juicio por la Verdad de 2004, Melba Campodónico relató cómo Basile la había trasladado al Batallón 601 del Ejército, donde fue torturada.

En noviembre de 1982 una ex empleada del Registro de las Personas le envió desde el exilio a Amnesty International un detalle de la cantidad de NN en distritos de la provincia, donde Varela constaba con más de dos decenas. Esa cifra coincide con un expediente municipal guardado por la ex Dirección de Inteligencia de la Policía provincial, cuyo informe 279 del tomo IV señala al sector H-16 como el sitio donde, por ejemplo, la tumba 37 esconde un cuerpo con cuatro orificios de bala, algo muy distante del “accidente de tránsito”. Así lo comprobó la Comisión MVJ que en mayo del 2017 recibió como respuesta del municipio “que nunca se había realizado ninguna investigación” por parte de aquella “Comisión” de Carpinetti-Basile.

 

 

 

“Chicho” Basile

Este hombre de SMATA en los ‘70 militaba con Felipe Romeo (ex director de la revista El Caudillo, cuyos primeros ejemplares se hicieron en Varela) y cobijó con empleo en la Municipalidad a otro cómplice de los de la Triple A, Norberto Cipolat, hasta que a raíz de problemas con unas habilitaciones debió renunciar a solo un mes de asumir.

Carpinetti dijo que lo echó por “cohecho” y armó un nuevo gabinete, en el que lo reemplazó por Giannettasio, cuya casa fue baleada, aunque ella se lo negara al periodista Carlos Tati Iglesias cuando la llamó desde La Razón. También Carpinetti sería tiroteado en diciembre de 1984 por “la interna del justicialismo”. Tal vez por eso mantuvo a Cipolat como custodio. Según la CMVJ, “fue la sombra del ex intendente durante años, consta en numerosas fotos de la época”.

Con Giannettasio llevaba una relación de pareja tortuosa. La reemplazó en la Secretaría de Gobierno hacia 1984 por otro platense, Julio Alak, ex profesor de la Universidad Católica, donde en 1982 se recibió de abogado, y que en 1985 pasó a ser asesor jurídico del Senado bonaerense.

En marzo de 1985 Carpinetti logró la separación provisoria de cinco concejales hermiñistas a los que había querellado por injurias.

Como parte del FREJULI que encabezaba Herminio Iglesias, regresará Basile como edil en diciembre de ese 1985. Mientras, había mantenido vínculo con el hijo de Camps, con quien protagonizaron atentados en Morón, por lo que tuvo pedido de captura librado por el juez Juan Ramos Padilla. Hacia mayo de 1987 encontraron armas de guerra en su casa, por lo que se profugó dos años. Tras el robo de naftas a YPF que devino en el estallido de un depósito en Dock Sud fue detenido junto con Cipolat. En sus casas tenían documentos, mucha literatura nazi y patentes de autos municipales.

 

 

La suspensión

Carpinetti tuvo a Basile en la vereda de enfrente el 19 de agosto de 1986, cuando fue interpelado en el Concejo Deliberante por una diferencia de gastos en escuelas con dinero procedente de la Provincia que gobernaba el radical Alejandro Armendariz.

Enfrentó una comisión investigadora; de verdad, no como la de los desaparecidos.

En el Deliberante la mayoría le era esquiva desde 1983, cuando su lista ingresó diez concejales de los veinte en juego: Rodolfo Cabala, José Luis Barboza, Diego Basalo, Enrique Maldonado, Teodoro Sosa, Aída Bustamante, Reina López, Carlos Schellnast, José Cristoferoni y Enrique Calderón. La UCR ingresó ocho; la Unión Vecinal, dos. Una puja interna dividió a los peronistas y eso permitió que la UCR se alzara con la Presidencia del Cuerpo.

Tras denunciar una maniobra de la UCR, Carpinetti pidió la mediación del Presidente Raúl Alfonsín y de su ministro de Interior, Antonio Tróccoli.

Fue involucrado en un presunto intento por secuestrar y extorsionar a dos consejeros escolares, según la denuncia de la consejera Gladys Vega ante el juez Julio Burlando (padre de Fernando), aunque aquello sería desmentido por Eduardo Beaufays, titular del bloque de concejales de la UCR.

El 11 de septiembre su futuro inmediato se definía en el Deliberante. Se presentaron a dar su apoyo los diputados José Luis Manzano, Diego Guelar y el mismísimo Antonio Cafiero. El presidente del Cuerpo, Alfonso Ruiz, hizo desalojar la sala mientras medio centenar de “compañeros” tomaban la Municipalidad. Carpinetti fue suspendido por 90 días y reemplazado por Barboza, el segundo edil de su lista. Su versión sobre aquellos tiempos fue relatada luego de veinte años al diario Varela Al Día:

“Con Duhalde punteamos el proceso de la renovación. Fui el único intendente que en 1983 había ganado la interna y la general contra Herminio. En 1986 me destituyen entre el radicalismo, el herminismo al que se había pasado Basile, y los compañeros a los que yo le había torcido el brazo dentro de la renovación. Cuando se hace la interna termino encabezando la lista de la Tercera sección; Cafiero encabezaba la Primera. Estaba como próximo vicegobernador. En ese momento me destituyen. Fue, y durante varios años, el primer fallo dividido de la Corte. Se estudió la cuestión de forma y la Corte me repuso. Me vuelven a destituir. Cinco concejales que me habían denunciado estaban procesados en lo penal en una denuncia que yo les había hecho y terminaron destituidos porque fueron condenados. Mi causa fue no juzgada porque antes yo ya era intendente de nuevo”.

 

 

Se va la segunda

El 10 de diciembre de 1987 reasumió vestido de overol. Iba en bicicleta desde su casa sobre la Ruta 53 hasta el municipio. Aseveró: “Menem nos había dicho a mí y a Duhalde en la Renovación que cualquiera de los dos podía ser el compañero de fórmula en 1989. Yo le dije que iba a jugar con Cafiero”, a quien dice haberle rechazado el ofrecimiento del Ministerio de Obras Públicas. En 1991, indemne a que su custodio Cipolat admitiera haber baleado a Fernando “Pino” Solanas (como relatara El Cohete), se presentó y ganó por tercera vez la Intendencia.

Ese año Duhalde había aceptado dejar la vicepresidencia de la Nación y competir por la gobernación con una condición que le pidió a Menem: una caja grande de recursos. Eso sería el Ente de Reparación del Conurbano. Meses después, “Carpincho” fue convocado para la administración provincial.

“Yo como intendente había hecho un planteo de inconstitucionalidad en la Corte por la distribución del presupuesto provincial, porque la mayor parte iba al interior. Fracasé dos veces en la Corte. Duhalde andaba con la idea del Fondo de Conurbano y le dije que debía ser un fondo nacional que lo administrase la Provincia sin pasar por la Legislatura. Le gustó la idea; me encargó que trabajara la ley. La redacté con Graciela Rendini. Cuando volví de Estados Unidos, donde fui becado en administración municipal en la Universidad de Harvard, me ofreció el cargo. Asumí con un proyecto político y me dijo que yo tenía que ser el próximo gobernador o Vicepresidente de la Nación”.

Carpinetti asumió en el Ente hacia mayo de 1992. Allí, en el contestador telefónico puso una grabación que decía “Carpinetti-95”, como si adelantara la campaña.

Con su compañera Giannettasio, Directora General (ministra) de Escuelas, compartían reuniones de Gabinete, donde según el senador Manuel De Armas ella salía con los tobillos marcados por las patadas que él le propinaba bajo la mesa. Hasta que un día de 1993 se fue de boca por radio. Consultado por cuestiones políticas que la tenían como protagonista, la menospreció, dijo que hablaba por resentida y reveló intimidades.

Cuando Duhalde le pidió la renuncia, Carpinetti le dijo al autor de esta nota que fue por “mojigatería”. Es más probable que la excusa de su machismo haya servido para librarse de un competidor cuando no era seguro que el gobernador ascendiera a la Presidencia. ¿Y si Carlos Menem conseguía la reelección y él se quedaba sin el pan nacional y sin la torta provincial?

“Para asumir en el Fondo, Duhalde me había exigido que renunciara a la Intendencia. Me dijo que si en 1995 él iba a ser Presidente, yo iba a ser gobernador; que si Menem seguía y lo necesitaba como compañero de fórmula, yo iba a ser el gobernador. Y si Menem no le pedía que lo acompañara, iba a ser yo el Vicepresidente. Duhalde me traicionó”.

El compañero de fórmula fue Carlos Rückauf. Duhalde debió arañar su reelección y a Carpinetti no le dieron ni la boleta para que compitiera en la interna varelense, por lo que Julio Pereyra –aliado a Giannettasio– pasaría a ser el caballo del gobernador y a ganar todas las elecciones siguientes con el aparato en sus manos.

En ese 1995 en que José Bordón y Chacho Alvarez aspiraban a desbancar a Menem, Carpinetti declaró que había acordado su incorporación al Frente Grande con el postulante a intendente Luis Demitre. El periodista-candidato lo encaró:

–¿Vos hiciste esas declaraciones?

–Sí.

–¿Y por qué mentiste?

–Te hice un favor. Te dejé como el tipo que tiene el poder de decisión.

Demitre se lo contó por entonces al autor de esta nota con un dejo de “tenía razón”.

Carpinetti no entró al FrePaSo pero intentó integrarse a otros armados. A finales de siglo asistió como público a un acto por la candidatura de Ramón “Palito” Ortega en un galpón de Varela donde el disertante era Sergio Massa. Ahí no tendría cabida.

 

 

Como uno más entre el público, en un acto orteguista.

 

Sergio Massa, en un armado para Palito Ortega. Carpinetti miraba.

 

 

En otra oportunidad logró ser tapa de la revista Noticias, que lo presentó como el primer arrepentido del duhaldismo, donde despotricaba como si no hubiese tenido nada que ver. Así fue tirando líneas para ver dónde conseguía algo, hasta que coló con Francisco De Narvaez.

En 2009 encabezó la lista de PROpuesta Republicana que ingresó dos ediles, él y Carlos Caparé, uno de los radicales que participó de su destitución en 1986.

En 2013, cuando terminaba su mandato, se acercó al Frente Renovador. Logró patear el tablero con su denuncia contra un secretario del intendente a quien se dirigió por medio de una carta dejada en el diario Varela al Día:

“(…) Julio: Tengo el íntimo convencimiento de que lo que voy a relatar es algo ajeno a tu participación. Fui informado de un ‘contrato’ para dar cuenta de mi vida realizado por Jorge López. Existen cuatro sicarios contratados a 50.000 pesos por barba y la boleta la pagaría (el ex concejal, por entonces en el Frente Renovador) Olmedo. De dos de estos cuatro constan nombres y apellidos en un acta notarial. Puse en antecedentes a Andrés Watson, a quien has designado como nuestro interlocutor. Me despido con la esperanza nunca cumplida que el recuerdo de otros tiempos nos permita terminar nuestros días en armonía”.

El gran orador habrá de padecer, por aquellos años, un cáncer de lengua.

Una década más tarde languidecía con respirador en terapia intensiva del área Covid en el hospital El Cruce, entre Varela, Berazategui y Quilmes. Fue inducido a un coma farmacológico y, con un pulmón comprometido, conectado a un respirador automático. Tenía mal el hígado y una afección cerebral lo llevó a la parálisis.

Nacido en Bahía Blanca hacia 1942, no llegó al 23 de diciembre para cumplir sus 78 años. En su Twitter se presentaba así: “He sido tres veces intendente de Varela. Estudié Teatro y Filosofía y Letras. Estudio Ciencias Políticas”.

Murió en la mañana del pasado domingo 29 mientras el mundo lloraba a Diego Maradona. Ningún medio nacional lo había informado hasta ahora.

El intendente Watson decretó un día de duelo con bandera a media asta.

La Comisión MVJ de Varela aprovechó para repudiar a la Cámara Federal de La Plata que nunca lo citó en relación con el testimonio de Elena Dakuyaku; lo mismo que al juez federal de Quilmes, Luis Armella, porque no actuó en la causa por los NN del Cementerio de Varela. Resumieron su parecer con una frase: “No nos alegra la muerte, nos enoja la impunidad”.

 

 

 

 

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