El horno no está para bollos

Con la elevación del tipo de cambio puede llegarse a una inflación mensual de dos dígitos

 

El salto de tipo de cambio oficial que tuvo lugar el lunes, con el cual el Banco Central elevó la relación de 287,29 pesos por dólar a 350 pesos, comporta una presión inflacionaria que se aúna a la segmentación del impuesto PAIS que entró en vigencia el lunes 24 de julio. Lo ocurrido en este lapso de tres semanas definirá un cambio de tendencia con respecto a la trayectoria del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que entre mayo y julio mostró una desaceleración frente a sus niveles previos.

El gobierno ensayó una serie de medidas para atenuar el impacto inflacionario, relacionadas con los acuerdos de precios. El martes, en una conferencia de prensa encabezada por el titular de la Unidad de Renegociación de Precios, Guillermo Mitchel, y en la que estuvieron presentes Matías Tombolini (secretario de Comercio) y Gabriel Rubinstein (secretario de Política Económica), se anunció que la referencia de aumentos de precios se estableció en torno al 5 % mensual y que el gobierno se encuentra trabajando en medidas de alivio fiscal para que las empresas no efectúen un traslado completo de los incrementos.

Ante la pregunta que realizó un periodista sobre por qué estas medidas serían efectivas para evitar que la tasa de inflación se dispare, Tombolini respondió que el tipo de cambio quedará fijo por noventa días, y que, teniendo esto en cuenta, su variación queda a la par de la variación de los precios durante los últimos dos años, cimentando con dichas bases los efectos del nuevo paquete de regulaciones. También aludió a un informe interno de la Secretaría sobre estructuras de costos de un conjunto de empresas en el cual se evalúa que el impacto de la devaluación sobre los precios se aproxima al 25 % de la tasa de variación del tipo de cambio. Por último, remarcó que luego de la firma de los acuerdos, las empresas retrotraerán algunos precios.

El miércoles Sergio Massa hizo una aparición en el programa A Dos Voces, que se emite en la señal de noticias TN, y brindó más precisiones. Le atribuyó el origen de la devaluación a las exigencias del FMI, originalmente del 60%, y no próximamente al 20 % como finalmente lo definió el gobierno. Resaltó la importancia de la compensación fiscal a empresas y anticipó que la semana próxima se anunciarán un aumento de suma fija para los asalariados y modificaciones en las asignaciones familiares.

 

Respuestas necesarias

No hay que esforzarse mucho para deducir que esto obra en perjuicio de los asalariados, agravando el rezago de sus ingresos frente a los precios que padecen desde mediados del año anterior. La suma fija y el incremento de las asignaciones familiares aparecen como respuestas necesarias. Lo segundo se añade a la actualización por fórmula de movilidad que ya se conoció la semana pasada, la que elevó al monto que se cobrará por la AUH a $17.093. También se actualizan las jubilaciones y pensiones. ANSES aclara que se añaden refuerzos de $27.000 pesos en septiembre, octubre y noviembre, de manera que la jubilación mínima quede en $114.460 entre la suma del haber y el refuerzo. Esto representa un incremento del 127 % interanual.

Si se atiende a la relación entre el comportamiento de tipo de cambio y el IPC en períodos recientes, se puede deducir que aproximadamente el 32 % de la tasa de devaluación repercute en la elevación del nivel de precios. Esto significa que, dada la tasa de devaluación del 21,8 % que se observó el lunes, la tasa de inflación debería elevarse, mínimamente, al 7 %. Aún sin observar otros cambios sobre el nivel de precios, por regularidad estadística, con este nivel de tensión inflacionaria existen aproximadamente dos puntos porcentuales que se pueden atribuir a factores no observados. Añadamos a esto la seguridad de que obren otras causas, y llegamos a una inflación mensual de dos dígitos.

Un guarismo de esta magnitud es el que se está mentando para agosto entre algunos economistas. No necesariamente la totalidad de este se observe en este mes. Eso depende de cuán rápido se trasladen los aumentos de costos a los precios finales. Hasta el momento se conocieron historias sobre incrementos de la carne que se elevan al 60 %, incrementos del pan del 15 %, y también de bienes alimenticios de otras categorías. Además, se conoció que las petroleras Shell y Puma ajustaron los precios de la nafta en surtidor un 12,5 %. Para el jueves se supo que el gobierno alcanzó un acuerdo con las empresas del sector para congelar los precios hasta el 31 de octubre, y lo que finalmente resulte con los demás bienes estará en función de lo que se acuerde retrotraer.

 

Antes de la devaluación

En julio, el IPC dio un incremento del 6,3 % sobre su nivel de junio. Esto ubica a la variación acumulada frente al mismo mes del año anterior en el 113,4 %, y en el 60,2 % a la que se acumuló durante este año. Si bien esto mantuvo al nivel de precios en una tasa de aumento menor que la que se estaba presentando hasta abril (cuando se llegó al 8,4 %), se trata de la primera alza consecutiva luego de dos meses de disminución.

En junio la variación mensual fue del 6 %. Solamente dos rubros se habían incrementado más que en el mes anterior. Alimentos y bebidas había aumentado en mayo un 5,8 %, pero en junio solamente se elevó en un 4,1 %. En julio, volvió al 5,8 %, y otras cuatro categorías mostraron un crecimiento superior al del mes anterior. No es la mayor parte de los que componen el IPC, puesto que ocho se incrementaron en valores menores, pero sí fue suficiente para que el total se elevara.

 

 

En consonancia con el IPC de alimentos, la Canasta Básica Alimentaria también modificó su trayectoria reciente y en forma más pronunciada. Luego de haber llegado a un incremento sobre el mes anterior del 7,3 % en abril, en los dos meses siguientes aumentó un 5,2 %. En julio se elevó en una tasa del 7,1 % y alcanzó una variación total en el año del 66,2 %, y del 125,7 % frente al mismo mes del año anterior. Las variaciones de la Canasta Básica Total en el último mes fueron, respectivamente, del 7,1 %, el 63,2 % y el 123,7 %, cuando en junio el incremento en el mes fue del 6,7 %.

Esto sucedió antes de la devaluación y ya la situación era muy preocupante. La marcha del nivel de precios es parte de un proceso en el que los salarios reales se deterioran y la actividad económica declina, en consonancia con la finalidad del FMI de comprimir la demanda de importaciones para facilitar el pago de la deuda que mantiene la Argentina. Lo que el gobierno haga determinará si luego de esta devaluación se estabilizarán los precios y los ingresos, o si se ahonda la tendencia preexistente. Es conveniente tener en cuenta que el triunfo electoral de Javier Milei prueba que el horno no está para bollos.

 

 

 

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