El infierno tan temido

Qué hay detrás de la potencial amenaza que implica a la IA

El infierno, Botticelli, 1480.

 

La historieta de que la IA debe ser controlada porque es potencialmente peligrosa para la humanidad está girando en los medios desde hace meses. La incongruencia de la denuncia es que proviene del grupo de plutócratas que la está desarrollando, y si la denuncia tuviera un matiz de verdad, estos supermillonarios son asesinos seriales en potencia, pero el infierno que anuncian no detiene su programa expansivo.

Todo suena a falso, a historieta aprendida y recitada unánimemente por los mismos que escribieron el guion.  

La historia del asesino serial que quiere que alguien lo detenga ya la conocemos. La filmó en 1952 Edward Dmytryk y se llama The Sniper. Sin embargo, la patología que aquejaba al protagonista del film es muy diversa de la que parece penetrar en los señores Thiel, Altman, Musk, Amodei, Zuckerberg, Ellison y compañía. ¿Por casualidad, para desarrollar un programa de autocontrol necesitan más fondos estatales? ¿Más libertades legales? ¿Mayor influencia en el Pentágono?

Se ha hablado bastante en los medios de la peligrosidad de las máquinas; algunos siguieron la senda de Hal 9000 y otros el hilo argumental de Terminator, donde aquellos robots humanoides se parecen mucho a los que hemos visto en acción recientemente, los verdaderos.

Recientemente se verificó un hecho que podría haber determinado una peligrosa situación mundial difícil de superar, y lo sabemos gracias a la CNN, que en su servicio nos cuenta cómo el Pentágono preparó una operación militar contra una nave china que presumiblemente transportaba material de tecnología nuclear. La operación se basó en un informe de la IA, que resultó totalmente falso. Afortunadamente, una revisión final de los responsables en el último minuto bloqueó el inminente abordaje de los estadounidenses contra la nave china.

Los hechos se remontan a la pasada primavera, cuando Estados Unidos estaba en pleno ataque contra Irán; por lo tanto, el nivel de histeria colectiva de las fuerzas estadounidenses en las zonas adyacentes al teatro de guerra era seguramente alto.

Obviamente, se realizó una investigación interna a las fuerzas armadas; se llegó hasta un analista de fuerzas especiales, que utilizó un chatbot de IA. El sistema identificó erróneamente la carga de la nave combinando informaciones provenientes de fuentes abiertas con datos reservados de inteligencia electrónica; en la práctica, inventó una conexión con un programa nuclear.

Pero existe un problema: no ha podido identificarse el programa utilizado por el analista; podría ser un software comercial modificado; otra posibilidad es que sea un producto creado dentro del complejo militar.

En enero, el secretario de Defensa Pete Hegseth lanzó la campaña "AI First" para transformar las fuerzas armadas en el primer ejército del mundo plenamente integrado a la inteligencia artificial. El programa debería dotar de instrumentos de IA a millones de empleados militares y civiles, responsables de la gestión de la logística, cadenas de abastecimiento, análisis de información y selección de blancos.

La misma CNN señala que la aceleración de la incorporación de IA ha procedido sin estándares unificados. Cada comando al día de hoy utiliza instrumentos diferentes, procedimientos diferentes y controles de seguridad heterogéneos.

Como no existe un sistema único de verificación de la información general que la IA genera, puede suceder que una alucinación de un chatbot penetre en la cadena de decisiones hasta llegar, como llegó, a la planificación de una acción armada.

Este riesgo ha sido señalado por diversos analistas desde hace un tiempo; la IA no decide sola, pero acelera la decisión humana. Una de las fuentes citadas por la CNN dijo que "la IA te permite llegar más rápido a una mala idea".

En cualquier teatro de guerra, del pasado y del presente, la velocidad de la decisión puede cambiar el curso de una batalla; por lo tanto, la tentación de confiar en el resultado del algoritmo es grande.

El problema central de la cuestión es la selección de blancos para atacar, donde la IA es utilizada para analizar una cantidad de información, identificar los blancos y sugerir el tipo de armamento y acción a utilizar. Esta es el área en la que un error produce inmediatamente muertes, y la experiencia ha demostrado que aquella tesis que utilizaban los vendedores de IA, de que el producto reduciría las bajas civiles, es totalmente falsa.

La IA, además, no decide sobre los protocolos de actuación, utiliza parámetros creados por personas; si un comando militar, para eliminar un "terrorista", decide que pueden ser sacrificables las personas que viven en el mismo inmueble, el algoritmo se limitará a optimizar la operación posible sin cuestionarla.

La urgencia manifestada por la dirigencia estadounidense hace que la integración de fuerzas armadas/IA esté procediendo en modo desarticulado, sin una unificación de intentos y medios; la retórica de las "máquinas rebeldes" lanzada por la banda de Silicon Valley no funciona en el mundo real; el riesgo nace de un sistema político-militar que delega a sistemas cada vez más opacos (como el programa fantasma que utilizó el analista con la nave china) decisiones importantes sin un control adecuado.

El fantasma que flota sobre este mundo de paranoia y violencia es la idea consolidada de que el enemigo que hay que combatir y abatir es China, que, no casualmente, es además el único rival de Estados Unidos en la carrera de la IA.

 

 

Apertura de paraguas

Mientras el Pentágono prepara las fuerzas armadas americanas para el enfrentamiento final con China, el Presidente Trump sigue chapoteando en el fango que él mismo creó en Medio Oriente. Mientras, una diplomacia silenciosa se afana en los corredores palaciegos tratando de cerrar el capítulo Irán. Pero el Presidente sigue amenazando; ha abierto una probable ventana para el ataque contra Teherán: después de las elecciones de medio término.

¿Están listas las fuerzas armadas estadounidenses para este regreso a la guerra?

Pino Arlacchi, en otro tiempo asesor de Naciones Unidas en cuestión de criminalidad organizada, describió en una breve nota de Il Fatto Quotidiano lo que sucede en la cocina del ejército más potente del mundo.

Actitudes que no se veían desde el tiempo de Vietnam: los más altos cargos de las fuerzas armadas estadounidenses han escrito que la guerra en curso (contra Irán) ya no es sostenible; han continuado siguiendo las órdenes, pero han hecho que el país supiera lo que está sucediendo.

No es un motín, es lo que en jerga estadounidense llaman cover your ass, y nosotros, más delicadamente, abrir el paraguas. Se están preparando ahora para un eventual proceso que podría realizarse, o no, en el futuro.

Para expresar su desacuerdo han utilizado el Secretary of Defense Orders, que es el registro que fotografía cada dos semanas la disponibilidad de las fuerzas estadounidenses en el mundo; es una especie de libro de contabilidad con entradas y salidas de material, de recursos, de hombres, etc.

En la edición del 14 de agosto, los altos mandos de Europa, el Indo-Pacífico y América Latina, juntamente con el jefe de las operaciones navales, dieron una respuesta a la orden de prolongar hasta 2027 el despliegue de 50.000 hombres en Medio Oriente. La fórmula utilizada es "non-concur": no estamos de acuerdo, pero obedeceremos.

El almirante Daryl Caudle puso por escrito que sólo un cuarto de los cazatorpederos está en condiciones de zarpar; el jefe del mando europeo, el general Alexus Grynkewich, declaró que no tiene naves suficientes para realizar el programa previsto.

Además, todos han señalado que las reservas de Patriot, THAAD y Tomahawk se han agotado; el scoop de The Washington Post del 30 de agosto, que reveló la historia, se completa con un juicio inequívoco: las operaciones duraron más de seis meses, demasiado tiempo. Lo que no se dice, por ahora, es cuál fue el cálculo de tiempo previsto antes del 28 de febrero para doblegar a Irán.

Trump en algún momento obedeció a los militares; el efecto fue el memorándum de Islamabad firmado en Versalles, que señalaba el fin de las sanciones contra Teherán, la liberación de los fondos congelados y un plan de reconstrucción de 300.000 millones de dólares destinado a Irán, algo nunca visto; en todas las guerras es el vencedor quien impone el pago de resarcimientos al vencido; la cifra era el precio que Estados Unidos estaba dispuesto a pagar para retirarse declarándose vencedor.

Tres días después Trump declaró que aquella suma era una invención de los demócratas, fake news. Ha pasado el tiempo y ahora Estados Unidos se encuentra frente a dos vitales estrechos marítimos controlados de facto por las fuerzas enemigas y la ciudadanía que manifiesta su desaprobación con la conducción de la guerra.

Los militares "non concur" enfrentan ahora la posteridad más tranquilos; del desastre de Vietnam nació la doctrina Weinberger-Powell, según la cual no se combate sin objetivos y sin apoyo popular; en Irak surgió la rebelión de los generales jubilados contra Rumsfeld. El efecto es siempre el mismo: salvar el estamento militar de las tormentas políticas; habitualmente es el inquilino de la Casa Blanca el que paga la cuenta; en el caso actual se puede pasar de la probabilidad a la certeza de que así será.

 

 

Colaterales

 

  • Kaliningrado, la presión constante. Rusia entregó a la OTAN un documento en el que expresa que defenderá su territorio "con todas las armas disponibles, incluyendo las nucleares". Se habla del enclave de Kaliningrado, que después de los acuerdos de Potsdam se incorporó a la soberanía soviética. Este retazo de territorio fue llamado Königsberg por la orden de los Caballeros Teutónicos en 1255; después fue la capital de Prusia Oriental, lugar de nacimiento de Kant. Conquistada por el Ejército Rojo en 1945, fue rebautizada Kaliningrado en honor del bolchevique Kalinin. Es además el cuartel de la flota del Báltico rusa; un detalle importante es que dicho mar en invierno no se congela. Con la desaparición de la URSS, Kaliningrado se transformó en un enclave, aislado de Rusia por el nacimiento de las repúblicas bálticas, que entran en la OTAN. De allí comienza la discriminación de las minorías rusas, presentes por un 25% en Letonia, un 24% en Estonia y un 8% en Lituania.
    El 19 de mayo, el ministro de Exteriores lituano, Budrys, declaró al diario Neue Zürcher Zeitung: "Tenemos que demostrar a los rusos que podemos penetrar en la pequeña fortaleza que han construido en Kaliningrado. La OTAN tiene los medios necesarios para destruirlos".
    El 18 de agosto iniciaron las maniobras de la OTAN de cuatro días en torno a Kaliningrado; se trató de la simulación de un ataque; se usaron aviones, naves y sistemas de interferencia electrónica.
    El 15 de septiembre fue el turno del ministro de Exteriores de Estonia, que declaró: "Podemos simplemente ocupar Kaliningrado. La palabra "podemos", como escribe Marco Travaglio, director del Il Fatto Quotidiano de Roma, significa "armémonos y vayan", dado que las fuerzas armadas de Estonia son insignificantes; el sueño de las tres repúblicas bálticas es arrastrar a la Europa Occidental a una guerra contra Rusia. Lo prueban con todos los medios necesarios, como Lituania, que pasó al diario El Mundo de España un falso informe de la CIA que revelaba inexistentes planes de Rusia para atacar Italia, España y Francia.
    Los juegos de guerra también los practican los intelectuales del German Wargaming Center de la Universidad Helmut Schmidt de Hamburgo y el Ateneo de la Bundeswehr. Un grupo de ex funcionarios y expertos simuló una crisis ambientada en los últimos días de octubre de 2026. Comienza con Rusia, que anuncia una emergencia humanitaria en Kaliningrado, concentra 15.000 militares y avanza hacia la ciudad lituana de Marijampol. El avance pone bajo presión el corredor de Suwalki; Estados Unidos no activa el artículo 5; la brigada alemana con sede en Lituania queda inmovilizada. El rol de jefe de Estado Mayor ruso estaba a cargo del analista Franz-Stefan Gady, que declaró que Alemania vacilará y "con esto nos basta para vencer". La brigada alemana existe, es la Panzerbrigade 45, con sede permanente en el exterior y consta de 4.800 hombres con la nómina completa.
    Quizá tomándose en serio estos juegos de guerra, el 22 de septiembre el Parlamento lituano comenzó el proceso legislativo para derogar el artículo 137 de la Constitución, que prohíbe la permanencia en el país de bases militares extranjeras y armas de destrucción de masas.
    El presidente del Seimas (parlamento) declaró que la disuasión nuclear de la OTAN es una de las partes más importantes de la arquitectura de defensa colectiva.
    Los resultados los veremos después de las dos jornadas de votaciones previstas para el 6 de octubre 2026 y el 12 de enero de 2027.
    La derogación de la prohibición no comporta la instalación inmediata de sistemas militares nucleares, pero abre el camino para que suceda. La OTAN y la Unión Europea siguen estrechando el cerco en torno a Rusia y acusan a Putin de querer utilizar armas atómicas y de belicismo.
  • OTAN, los buenos y los malos. En el mes de noviembre se realizará en Polonia una nueva cumbre de la organización para decidir su futuro. La reunión fue convocada por Elbridge Colby, responsable de la política del Pentágono, con una nota interesante: la administración Trump no ha invitado a Francia, Reino Unido, Italia y los países bálticos. No hay comentarios oficiales sobre la exclusión. Un funcionario de uno de los países excluidos declaró a Politico: "Estamos haciendo todo lo que se nos pide, tratamos de entender cuáles son los criterios y objetivos del encuentro. Hasta el momento no nos han informado mucho".
    Obviamente, giran las hipótesis. Estados Unidos está redimensionando su política europea: retiro de tropas en Alemania y en Rumania, reducción general de fuerzas navales y aéreas. Pero que los europeos no se hagan ilusiones, Estados Unidos no se retirará nunca del portaaviones europeo, sino que redistribuye las cartas: Polonia está marchando hacia la apertura de una base que podrá contener hasta 10.000 soldados estadounidenses; Lituania y Estonia tendrán a rotación regimientos americanos en su suelo. Después del acuerdo con Estados Unidos, Dinamarca ha regresado al grupo de los buenos; por eso ha sido invitada al encuentro. En Groenlandia se aumentarán los efectivos para reforzar el flanco norte de la alianza y con un ojo apuntando a las rutas comerciales árticas.
    Colby declaró que la reunión será para confirmar los objetivos que se fijaron con seis aliados seleccionados en Noruega, en el mes de junio, el denominado Grupo de Bergen; Colby sostiene que "nacerá una nueva OTAN, más fuerte y más sólida". Los socios históricos excluidos representan países de economías fuertes, cuyas contribuciones son importantes a la alianza; el sistema del señor Colby para gestionar la OTAN es incomprensible para muchos y peligroso para otros, porque podría generar divisiones entre los aliados. Por ahora, en el batallón de los buenos entran los que hacen los deberes, o sea que aumentan el gasto bélico y compran armas estadounidenses. Esta aparente disfunción en la dirección de la alianza quizá no sea más que el reflejo de la administración turbulenta que preside el señor Trump.

 

 

Epílogo justiciero

En el epílogo del 7 de junio de este año comentábamos en El Cohete algunos hechos en torno al trabajo precario en Italia, particularmente el descubrimiento de que la construcción del consulado estadounidense en Milán se estaba realizando con mano de obra clandestina proveniente de Bengala. Estos trabajadores cobraban dos euros por hora y eran mantenidos en situación de semiesclavitud por un capanga de origen turco que se encargaba de la gestión laboral. Después, algunos de los trabajadores, acompañados por el sindicato, se atrevieron a denunciar y la Magistratura entró de lleno en la cuestión.

Rápidamente y gracias a la experiencia acumulada en el fuero laboral, los jueces consiguieron un resultado notable. El enfoque de la Magistratura de Milán no se basa en la punición, sino en el saneamiento de la situación, en poner las relaciones laborales en el ámbito regulado por las leyes nacionales.

Los 292 trabajadores se repartirán más de 30 millones de euros, por horas extras no pagadas, vivienda, daños morales, aportes jubilatorios, indemnizaciones por despido y multas administrativas.

Los trabajadores también obtuvieron el permiso de residencia, un verdadero ingreso en el mundo de las relaciones económicas y sociales "normales". La empresa se apresuró a declarar que no se trataba de alguna "admisión de culpa", pero el dinero lo pusieron y los contratos los firmaron.

Una reflexión inmediata indica que se verificó un enfrentamiento no sólo entre trabajadores y empresa, sino también entre la concepción de mano libre para las empresas según el Tratado de Maastricht del '92 y la respuesta de uno de los Estados miembros.

En estos tiempos en los que los partidos de la ultraderecha se disputan el rol de servidores de las oligarquías europeas, un grupo de magistrados conscientes de su deber y sin declaraciones altisonantes ejerce un acto de patriotismo que se basa en el simple hecho de aplicar las leyes nacionales en el ámbito laboral, y más significativo es el resultado, cuando en este caso, las leyes italianas protegen a trabajadores extranjeros, víctimas de los ataques xenófobos de los partidos de la internacional negra, aquella que se autocalifica de "patriota".

 

 

  

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