El modelo de poder neuquino

Una mirada de la gestión de Figueroa

 

Rolando Figueroa lleva 26 meses en el ejercicio de la gobernación de Neuquén. El mismo período que el Presidente Javier Milei. Este contador, oriundo de una pequeña localidad del norte de la provincia, se formó en el Movimiento Popular Neuquino (MPN) —el tradicional partido creado por los hermanos Sapag en la década de los 60—; ganó experiencia como funcionario público durante las gestiones de Jorge Sobisch (1991-1995 y 1999-2007); aprendió el ABC de la gestión pública como intendente de Huinganco (1993-2002) y Chos Malal (2011-2015); conoció el Congreso nacional como diputado (2021-2023), y ahora ensaya su propio proyecto de poder en el gobierno.

Como la Argentina, Neuquén presenta profundas asimetrías territoriales. La capital provincial, que ocupa una pequeña superficie, concentra el 42% de la población. Este polo económico, político y electoral está en manos de Mariano Gaido, que cumple su segundo período como intendente, sin posibilidad de reelección. Gaido anticipó los movimientos de Figueroa. Se formó en el MPN, se fue de ese partido y creó un marco de alianzas amplísimo, con el que accedió a su primer mandato. Ambos alcanzaron un pacto electoral y de gobernabilidad, clave para la vida cotidiana de la provincia y las aspiraciones de Figueroa a un segundo mandato, sólo posible con Gaido fuera de la contienda, según coinciden todas las fuentes consultadas.

Las miradas de la población en general pueden estar puestas en un puñado de elementos, que van contorneando su proyecto de poder:

  • Cómo actúa ante la administración nacional, que desfinancia organismos clave para un mejor funcionamiento de infraestructura y servicios en el espacio neuquino y su paquete de leyes regresivas.
  • Cómo se vincula con los intendentes municipales y comisionados de fomento.
  • Cómo resuelve el conflicto social ante la profundización del modelo extractivista.
  • Cómo resuelve las disidencias políticas al interior de su propio espacio, su partido Comunidad y su alianza electoral Neuquinidad.
  • Qué tipo de vínculo establece con los grandes capitales que reconfiguran el territorio con el modelo extractivista de los hidrocarburos y la infraestructura para su exportación.
  • Cuánto ha subordinado el Poder Judicial como brazo ejecutor de disciplinamiento y sofocamiento de otras identidades e intereses. 

Todo esto mientras siente el aliento en la nuca de Nadia Márquez, aliada en los comienzos, surgida del mismo riñón sobischista, pero que ahora concentra la bendición de los hermanos Milei. Además, ella cuenta con el poder de su padre, líder de iglesias evangélicas, flujo de acumulación decisivo en el modelo neoliberal.

 

 

Ante Nación

Los acuerdos alcanzados con el régimen Milei no están escritos. Se infieren de las prácticas materiales. 

Julieta Corroza, única senadora de la alianza Neuquinidad, votó a favor de la reforma laboral en febrero, cuando su voto no era necesario para que el oficialismo consiguiera la media sanción. Quince días después, se abstuvo de votar el proyecto de modificación a la ley de presupuestos mínimos de protección a los glaciares y áreas periglaciares. Cierto es que ninguna empresa minera tiene proyecto de inversión en Neuquén que afecte alguna formación glaciaria, por lo que su voto no quedó cautivo de esos capitales. Corroza, jefa de campaña que lo convirtió en gobernador y ex ministra de Desarrollo Humano hasta diciembre del año pasado, es del círculo más estrecho del gobernador. Con Juan Luis “Pepe” Ousset, ministro jefe de Gabinete, integran el núcleo duro del gobierno, según algunos observadores. 

La paralización total de la obra pública con financiación nacional o internacional, pero con gestión nacional, impuso un frente de negociación permanente, no sólo por los fondos, sino por las formalidades institucionales de traspaso de responsabilidades entre jurisdicciones, en los casos en que la provincia podría conseguir los recursos para concretarlas. Esas son negociaciones más reservadas.  Otras las expone y lleva adelante personalmente Figueroa, como el reclamo de la deuda de Nación con la Caja Previsional local. O el futuro de la PIAP, la planta productora de agua pesada de Arroyito.

Otros reclamos se piensan y plantean en alianza con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, ya que ambas provincias cada vez se consolidan más como un espacio territorial dinámico de la cordillera de los Andes al océano Atlántico, impulsadas por las necesidades de infraestructura que demanda la explotación del área geológica Vaca Muerta. La posición ante la licitación de las hidroeléctricas del Comahue fue acordada entre los dos gobernadores, que en ocasiones abren el juego a Ignacio Torres, de Chubut. El combate contra incendios de bosques y forestales también fue unificado para la presente temporada, siempre con la visión estratégica del conflicto como un tema de seguridad que le imprimió el gobierno nacional.

La última semana, presentaron un nuevo arco de alianza programática que cuenta con siete gobernadores: Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán), además de Figueroa y Weretilneck. Los ejes de coordinación son la matriz energética y minera; la producción agropecuaria; las políticas impositivas y el fomento al turismo, informaron a la prensa después de una reunión online mantenida el 23 de febrero. La alianza con las provincias del triángulo del litio refuerza el perfil extractivista de la megaminería de los materiales estratégicos. Participarán en forma conjunta en Argentina Week, evento que se realizará en Nueva York, del 9 al 12 de marzo.

 

 

Gestos purificadores

Como gesto ante el discurso anticasta del mileísmo y pragmatismo interno, Figueroa aplicó mano dura a varios de los suyos.

Gloria Ruiz, compañera de fórmula en las últimas elecciones provinciales, duró un año en su cargo. En noviembre de 2024 fue suspendida y un mes después destituida de la presidencia de la Legislatura por inhabilidad moral para ejercer el cargo para el que fue elegida por el voto popular. Los manejos discrecionales de fondos públicos que se le achacan a ella y a un hermano no difieren en mucho de los históricamente conocidos, durante otras gestiones, incluida la del propio Figueroa como vice de Omar Gutiérrez. Lo llamativo es que se la desplazó antes que hubiera una investigación judicial seria e independiente. El encono contra Ruíz proviene de Plottier, localidad de la que fue intendenta y es oriunda Corroza. Ese conflicto alcanzó ahora a Luis Enrique Bertolini, intendente de Plottier, a quien el Ministerio Público Fiscal investiga por supuesta defraudación agravada por fraude en perjuicio de la administración pública, negociaciones incompatibles con su cargo y abuso de autoridad, entre otros cargos que hay que demostrar, pero que alcanzan y sobran para debilitarlo mientras tanto.

Pero, al parecer, nada es para siempre. Figueroa pidió públicamente que el ex gobernador Gutiérrez dejara su cargo en el directorio de YPF en representación de la provincia. Por esa silla, sin capacidad real de incidencia en la empresa, percibía 70.000 dólares mensuales. Seis meses después, en enero de este año, le creó un cargo en su gabinete para su regreso.

 

 

Arco de alianzas

Gaido es el principal respaldo de Figueroa, heredero de una matriz de desarrollo de una metrópoli para los hidrocarburos que pensó y empezó a trazar Horacio “Pechi” Quiroga, intendente de Neuquén que falleció cuando cumplía su segundo mandato de gobierno. Lo secundan los intendentes de San Martín de los Andes, Carlos Salonitti, y de Zapala, Carlos Koopman. Se apoya también en un grupo de cinco intendentes jóvenes de municipios chicos, que son parte de la pata peronista dentro de Neuquinidad y que participarán de las internas por la conducción del PJ neuquino este mes.

Es estratégico el acuerdo con Marcelo Rucci, dirigente petrolero que creó su espacio político Fuerza Neuquina y Federal. El pago riguroso de los salarios a los empleados públicos el último día de cada mes sostiene un acuerdo general con los gremios estatales, ahora movilizados contra la agenda del gobierno nacional.

En su momento, incorporó gente del macrismo y la derecha que ahora puede volcarse a la propuesta libertaria, como se expuso en las últimas elecciones de medio término. Hay localidades en las que arrasó el mileísmo y los hombres de Figueroa no saben conducir un municipio, admiten desde adentro.

Es que la amplitud del frente de gobierno no garantiza capacidad de gestión. La falta de viviendas es un problema central; el otro son fallas en el sistema de salud pública, que ofrece menos prestaciones a la población que no puede acudir al sistema privado. El uso de la fuerza represiva ante la demanda social es un punto interno que divide opiniones, que no provoca grandes fracturas, pero que junto a otros elementos decidió la sangría de unxs legisladores provinciales a fines del año pasado.

La política no alcanza a pararse ante los femicidios y la vulneración de derechos que atraviesa el cordón de Vaca Muerta. En una pequeña ciudad del interior, a fines del año pasado, se registraron cinco suicidios juveniles en un mes, trauma social que debió debatirse y enfrentarse. Tampoco se explica la explosión de casos de desaparición de niñxs y jóvenes a diario, que registra el sistema “Alerta Nati”. La política superestructural desconoce la degradación de las condiciones de vida al galope que viven las grandes mayorías de la sociedad, que no es endémico de Neuquén, pero que debería enfrentarse desde el espacio local. La ley provincial de persecución al narcomenudeo, asociada a la baja en la edad de imputabilidad en el régimen penal que trata el Senado nacional al cierre de esta nota, permeará aún más la presión a la base social.

 

 

Capital propio

En Neuquén, el capital propio de la provincia puede ser —en caso de saber hacerlo— capital de una gestión de gobierno. El MPN hizo escuela de la tensión entre interés propio y gobierno central. Ahora, además, con la intervención y los intereses globales dentro del mismo territorio. A doscientos kilómetros de distancia, en línea recta, están ubicadas la estación de observación espacial de China, en Covunco, al centro. También está la base humanitaria de Estados Unidos, en las afueras de la capital provincial, a cuatro kilómetros del aeropuerto y en la puerta de ingreso a Vaca Muerta. Todavía se desconoce a qué y a quiénes visitó una comitiva de siete congresistas norteamericanos hace un mes, estadía de pocas horas a la que no fue convocado ni siquiera avisado con anticipación el jefe del gobierno local.

Mucho menos visible que el gobernador son los operadores de los capitales, los grandes de los hidrocarburos, los minerales críticos e insumos para las nuevas tecnologías, así como los más domésticos del Alto Valle, los que otorgan continuidad y transforman la sociedad local y el modelo de ciudad metrópoli que se come a la provincia. Por caso, Carlos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy Group (PAEG), durante décadas pivoteó entre las Bolsas internacionales y Chubut, con su bodega y viñedos en Sarmiento y las oficinas de exportación en Comodoro Rivadavia. Su escribano, Mariano Arcioni, fue ungido gobernador. Su hijo Marcos los últimos años ocupa bastante la residencia particular en un barrio privado de Neuquén. La familia llegó a contar con uno de los suyos como juez del Superior Tribunal de Justicia hace varias décadas. Hace mucho que PAEG ya no es aquella empresa familiar criolla que desembarcó en la provincia hace 50 años, sino una transnacional que integra el liderazgo de la explotación y exportación de los hidrocarburos no convencionales.

Para quiénes y con quiénes gobiernan los gobernadores puede ser una pregunta necesaria de volver a hacer.

 

 

 

 

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