Las negociaciones entre Teherán y Washington se mueven trabajosamente en un campo frágil plagado de insidias; una de las razones es la desconfianza de parte de Irán, que obviamente ha quedado con los dedos atrapados en más de una ocasión cuando se trata de negociar con los estadounidenses.
Porque además de las cuestiones fundamentales entre los dos contendientes, programa atómico de Irán y normalización del estrecho de Ormuz, existe ese nudo de espinas que es el Líbano.
¿Cómo podrían confiar los iraníes en la palabra de Trump, si se analizan los acuerdos de Washington entre Israel y el Líbano, con Estados Unidos como supuesto mediador?
Entre abril y junio de este año, los funcionarios libaneses han participado en cinco ciclos de negociaciones en Washington; estos movimientos de piezas fueron presentados por el gobierno de Beirut como la única vía posible para restablecer la soberanía y terminar con la ocupación israelí.
El 26 de junio, el secretario de Estado Narco Rubio anunció un acuerdo de 14 puntos entre el gobierno de Israel y el gobierno del Líbano, con el apoyo total del gobierno estadounidense. Claramente, faltaba uno de los protagonistas entre los firmantes: Hezbollah; el parlamentario libanés del movimiento chiíta, Hassan Fadlallah, declaró inmediatamente: "Reafirmamos la posición de Hezbollah, que rechaza las negociaciones directas con el enemigo israelí; queremos advertir que la deriva política y de seguridad de estas negociaciones mina la soberanía del Líbano y causa peligrosas divisiones internas".
Las proclamas oficiales indicaron que se había llegado a un alto el fuego; los titulares de la prensa internacional repitieron la frase como fórmulas consolidadas.
En realidad, el único alto el fuego que se consiguió fue por otras vías, cuando Irán subordinó las negociaciones con Estados Unidos al cese de la guerra en el Líbano y logró que Trump presionara al "aliado" israelí.
Claramente, para analizar el momento se debe ir más allá de los encuentros bilaterales. Lo que sucede en esas mesas refleja también los vaivenes de las dinámicas de poder en Washington. No solamente de la política oficial, sino de las presiones de los lobbies sionistas y los cristianos libaneses más intransigentes.
Pero las decisiones derivadas del ciclo de encuentros tienen también un apoyo interno en el Líbano, entre personalidades políticas, financieras y de los medios de información; el ejemplo más notable es el banquero Antoun Sehnaoui; este influyente personaje es el que forzó la designación de Nada Hamadeh como embajadora del Líbano en Washington, y del gobernador del Banco Central del Líbano, Karim Souaid. El banquero Sehnaoui mantiene además una notable influencia en la presidencia.
Idéntica presión se observa en Estados Unidos, donde el abanderado de la facción pro Israel es el secretario de Estado Narco Rubio, representante del establishment tradicional del Partido Republicano. La visión de esta facción coincide con el esquema de seguridad de Tel Aviv; por lo tanto, no está interesada en la cuestión de la soberanía libanesa.
En la facción opuesta se encuentra J.D. Vance, que aparentemente se ha enfurecido cuando se enteró de que Rubio había planificado una gira en el Golfo sin haberlo consultado preventivamente. Las sospechas del Vice se alargan a Witkoff y Kushner; el entorno de Vance está convencido de que existe una alianza informal entre Rubio, Witkoff, Kushner y el terrible senador Lindsey Graham, con la intención de marginarlo en las próximas presidenciales. Como habíamos señalado hace una semana, Vance tiene ambiciones presidenciales, lo mismo que Rubio; para estas facciones enfrentadas, el Líbano es otro campo de juego, que va más allá de los intereses del país medio oriental.
El enigma en estas ecuaciones variables sigue siendo Trump; no se sabe si influye sobre sus enviados o funciona al contrario.
Mientras la política estadounidense sigue sus giros de vals, Irán se mantiene firme y declara que aquel alto el fuego integra solo la primera fase de la negociación; la segunda fase está subordinada al retiro de Israel del Líbano meridional y a los progresos en la cuestión nuclear.
Irán utiliza siempre el arma del tiempo, aprovechando las urgencias de Trump. El miércoles 1 de julio, mientras los enviados estadounidenses llegaban a Doha, el jefe de la delegación iraní se encontraba en Pekín para normalizar la venta de petróleo, cuyo flujo hacia China nunca cesó durante la guerra, movilizado por otras vías. La visita también apunta a renovar el arsenal de Irán y sustituir el armamento utilizado en la guerra de los cuarenta días.
Mientras tanto, las negociaciones oficiales del Presidente Aoun no han producido ningún efecto en el Líbano, las operaciones bélicas del ejército israelí no se detienen y el martes 30 de junio Netanyahu visitó las tropas en el sur del Líbano, reafirmando que no se retirarán hasta que Hezbollah haya dejado de ser una amenaza. Está claro que cualquier retiro o insinuación al respecto crearía problemas para Netanyahu; se acercan las elecciones del 27 de octubre y no puede exponerse a críticas del tipo "líder abandona el campo a los terroristas".
Obviamente, el anuncio del acuerdo fue saludado con júbilo por Netanyahu, según The Jerusalem Post del 27 de junio: "El acuerdo entre Israel y Líbano es un paso adelante en las relaciones de los dos países; continuaremos haciendo todo lo necesario para brindar seguridad a los residentes del norte de Israel, como hicimos exitosamente en el sur. Este tratado debilita a Irán y a Hezbollah".
El acuerdo desplaza la cuestión de la ocupación a favor de la soberanía interna, que queda bien visible en la cuarta cláusula del tratado, que compromete al Estado libanés a restaurar el monopolio estatal del uso de la fuerza y perseguir el "desarme completo y verificado de todos los grupos armados no estatales". Lo que se conseguirá con la ayuda de socios internacionales, particularmente los Estados árabes bajo la guía de Estados Unidos.
La decisión de afirmar la soberanía internamente, mientras Israel opera tranquilamente en territorio libanés, ha llevado al gobierno a iniciar la persecución de personas vinculadas a Hezbollah con redadas y medidas de seguridad; la resistencia en el sur combate contra los israelíes mientras soporta presiones políticas del gobierno. Asimismo, la gestión gubernamental se ha extendido al ámbito judicial, nombrando al juez Ahmad Rami Hajj como fiscal en la Corte de Casación; dicha medida indica la pretensión de alinear el órgano judicial a las directivas del ejecutivo.
El texto de la cuarta cláusula ha incluido una precisa demanda de Israel, que no ha ofrecido en cambio ningún compromiso vinculante sobre el retiro ni plazos precisos de ejecución.
Las voces críticas internas comparan el texto con el acuerdo del 17 de mayo de 1983, que era muy explícito pero de breve duración, y fracasó por el rechazo interno.
El cambio de prioridad se disfraza de recuperación de la soberanía, pero la autoridad presidencial y los participantes en las negociaciones no cuentan con la autoridad para concluir acuerdos que incidan en la soberanía estatal sin pasar a través de los mecanismos constitucionales, principalmente el Parlamento.
Si la legitimidad de un Estado, según Rousseau, se verifica cuando cumple sus funciones, y si en el particular caso del Líbano las prioridades son poner fin a la ocupación y proteger la ciudadanía, el gobierno del Líbano está actuando fuera de la legitimidad.
El jueves 2 de julio las autoridades de Qatar anunciaron que la negociación entre Estados Unidos e Irán ha dado pasos importantes; otras fuentes anunciaron que Irán y Omán están trabajando en un acuerdo para la gestión conjunta del estrecho de Ormuz; el modelo podría ser el régimen de tarifas que Turquía impone en Dardanelos. Las noticias sobre una conexión directa Washington/Teherán para un control conjunto del alto el fuego en Ormuz parecen confirmarse; The Wall Street Journal incluso ha escrito que ya es activo.
En tanto ayer comenzaron en Teherán los solemnes funerales de Alí Jamenei, asesinado en su despacho la mañana del 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra contra Irán. No es casual la fecha elegida, que coincide con el 250 aniversario de la declaración de independencia de Estados Unidos.
Colaterales
- En Italia, la presidenta del Consejo de Ministros se hizo invitar por un periodista obsequioso, Nicola Porro, para explicar, a través de insinuaciones, un nuevo proyecto, que va más allá de su gestión gubernamental; lo hizo a través de la frase "no está dicho que no se pueda superar este gran tabú, de tener un Presidente de la República que no es de centro izquierda". Y continuó con sus habituales lamentaciones: "El que no es de izquierda no es hijo de un dios menor, tiene los mismos derechos que los demás, valía para la presidencia del consejo de ministros y podrá valer para la presidencia de la República", agregando que "lo decidirán los italianos".
El motivo de esta inesperada carga hacia la colina romana del Quirinal, donde se encuentra el palacio sede del Presidente de la República Italiana, refleja el acoso que sufre Meloni de parte de un advenedizo, el general (re) Vannacci, que la está superando por la derecha, con los argumentos extremos de la galaxia neofascista europea, entre ellos la remigración. Meloni intenta cerrar filas y pone una nueva meta para las huestes de su partido, imaginando un Presidente de la República de derechas; algunos comentaristas piensan que ella misma se postula para el cargo.
Y al decirlo tergiversa la realidad, lo cual no es una novedad, y seguramente conscientemente, dado que la señora Meloni no es una estúpida, y estos son los puntos en cuestión: ) ¿La Italia ha tenido solo Presidentes de izquierda o centro izquierda? El socialista Pertini es el único Presidente de izquierda, y es, claramente, la excepción en la cadena de Presidentes de la Italia republicana.
- Italia ha tenido principalmente Presidentes conservadores o directamente de derechas, como Cossiga, y algunos, como Segni o Leoni, fueron elegidos con los votos del MSI (Movimiento Social Italiano), el partido posfascista de Giorgio Almirante.
- El Presidente de la República Italiana es elegido por el Parlamento y no "por los italianos", como ha dicho Meloni, porque el Presidente no puede ser la expresión de una facción, ya que deberá representar a todos los italianos y a la República. La elección en el parlamento es un juego fascinante de equilibrios, donde nacen y mueren candidaturas en cuestión de minutos; el actual Presidente, Sergio Mattarella, es un clásico democristiano, y con la izquierda no tiene nada que ver.
- Mientras se acerca la cita en Ankara para la reunión de los miembros de la OTAN, ha trascendido en Washington la renuncia y alejamiento del general Chris Donahue, último soldado en abandonar Afganistán, como lo recuerda la famosa foto tomada con un visor nocturno: fusil en mano, el comandante de la 82 División Aerotransportada, entonces general de división, sube a bordo de un C-17 Globemaster en fase de despegue, en la pista del aeropuerto internacional Hamid Karzai en Kabul, otra guerra fracasada después de 20 años de operaciones, iniciada con la búsqueda vengativa de Bin Laden, para llevar a Washington "la cabeza en una cesta". Una vez más, el responsable del retiro del general es Pete Hegseth, el secretario de Guerra, que lo solicitó a Donahue el 2 de julio. Según Fox News, el secretario "está llevando adelante una reducción del número de generales en servicio". Donahue es el último eslabón de una cadena de generales pasados a retiro con la actual gestión; el motivo determinante fue "la degradación del comando de Estados Unidos en Europa y África de cuatro a tres estrellas".
- Nacida el 4 de julio. El Presidente Trump eligió el Monte Rushmore para iniciar el viernes 3 los festejos del 250 aniversario de la declaración de independencia de los Estados Unidos (inicialmente 13 estados) en 1776. USA Today relató el viernes que el parque del Rushmore necesita urgentes mantenimientos; se han destinado 57 millones de dólares para las reestructuraciones, pero parte de esa suma fue desviada hacia la empresa Freedom 250, que gestiona los festejos en Rushmore, según una denuncia en el Parlamento del partido democrático.
El festival de fondos públicos desviados no termina allí; The New York Times señaló los 78 millones otorgados a Event Strategy, con sede en Virginia, organizadora de una serie de festejos del aniversario. Pero Event Strategy además tiene una larga historia de colaboración con Donald Trump, sobre todo en las campañas electorales, y participó en la difusión de las proclamas golpistas del Presidente el 6 de enero de 2021, en ocasión del asalto al Capitolio.
El alcalde de Nueva York, Mamdani, en cambio, festejó el aniversario rodeado de un grupo de emigrantes que han obtenido recientemente la ciudadanía americana. El alcalde también ha señalado que "el patriotismo estadounidense es complejo y contradictorio", y agregó que "Estados Unidos es un proyecto que todavía no está terminado".
No está de más recordar que la Declaración de Independencia fue redactada casi totalmente por Thomas Jefferson, que sintetizó las aspiraciones de los rebeldes en el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad.
En tanto el ICE (Immigration and Customs Enforcement) en los últimos cinco días ha capturado 10.000 extranjeros, mientras la Corte Suprema de Estados Unidos ponía a salvo, al menos por ahora, el ius soli (sancionado por la 14.ª enmienda constitucional del 1868), atacado frontalmente por la administración Trump. - Represalia. Finalmente, llegó la respuesta rusa al ataque ucraniano del mes de mayo a la residencia de estudiantes de Starobilsk, en Donbás, que dejó un saldo de 21 víctimas. La moderación de Putin en este caso fue dejada de lado, evidentemente por el clamor popular que originó el ataque.
La capital, Kiev, fue sometida a un duro bombardeo, que sin duda dejó víctimas; no obstante, Moscú declaró que los objetivos eran militares y energéticos; sucede empero que los medios occidentales, cuando se trata de ataques rusos, subrayan las muertes de los civiles; en cambio, si se trata de ataques ucranianos, se mencionan los objetivos, refinerías, pozos petroleros, puentes, etc., sin mencionar las víctimas.
Claramente, si la represalia hubiera apuntado a asesinar civiles, no hubiera sido difícil conseguirlo, y el número de víctimas sería mayor, como sucedió con los ataques a Teherán de parte de Estados Unidos e Israel. La carnicería que está dejando esta guerra parece imposible de frenar; en el encuentro de Evian del G7, Trump no encontró ninguna disposición de parte de la Unión Europea para abrir una posibilidad de diálogo. El espejismo de que Ucrania pueda vencer esta guerra al parecer sigue latente para los voluntariosos. Pero las tropas rusas siguen avanzando; se ha visto un incremento progresivo notable en junio, respecto al mes de mayo; los rusos apuntan a la conquista de Kostyantynivka, ciudad fortificada, considerada un objetivo difícil pero esencial para la ocupación del Donetsk. Uno de los objetivos de la campaña. En tanto, las tropas rusas ya han entrado en algunas zonas de la ciudad.
La sensación del camino peligroso que transita la Unión Europea se reforzó con dos pronunciamientos: Finlandia revocó la prohibición de poseer armas atómicas; idéntica decisión tomó el gobierno de Lituania.
Obviamente es inevitable pensar en la fatwa de Alí Jamenei, que condenaba la posesión de armas nucleares en el arsenal iraní; la pregunta llega sola: ¿qué le está sucediendo a la dirigencia europea?
Epílogo con cucarachas protestonas
En la India, el 15 de mayo de este año, el procurador general de la Corte Suprema, Surya Kant, se permitió un exabrupto refiriéndose a la denominada Generación Z; se trata de jóvenes desocupados, con títulos universitarios considerados no válidos, "parásitos de la sociedad", incapaces de encontrar un rol productivo en la sociedad; finalmente, los declara "cucarachas", desde el alto sitial del poder establecido.
Al día siguiente, Abhijeet Dipke, un especialista en comunicación de treinta años de edad, ex miembro del Partido Anticorrupción, publica en X una provocación: crear una plataforma para todas las cucarachas de la India. Los requisitos de inscripción son: ser un desocupado, perezoso, conectado permanentemente y capaz de protestar por profesión.
La reacción es explosiva, la convocatoria supera los tres millones de seguidores en 78 horas, rompe la barrera de los veinte millones en menos de una semana y supera los canales oficiales del gobierno.
Casi como un juego nace así el Cockroach Janta Party (CJP), que le toma el pelo al poderoso partido de gobierno, el Bharatiya Janata Party del Presidente Modi.
Los jóvenes cucarachas salen a la calle disfrazados de cucarachas gigantes, emprenden la limpieza de los barrios, presiden las oficinas públicas, se presentan en sociedad, lanzan proclamas: la cucaracha, de insecto plaga, pasa a ser un símbolo de resiliencia y resistencia.
La India está pasando un momento difícil dado que importa el 85% de hidrocarburos; Modi ha lanzado una proclama patriótica que recuerda la era del Covid y ha solicitado a los ciudadanos reducir drásticamente los consumos. La demanda respecto a los jóvenes desocupados, cuyo consumo está ya reducido a cero, choca con la rabia que expresan frente a una promesa de desarrollo irrealizada.
El CJP por ahora tiene ciertos límites; se expresa en inglés, que es la lengua del poder administrativo, y es un movimiento urbano. Llegar a las regiones de la India donde se hablan lenguas locales y la religiosidad es una conexión estable con el gobierno será muy difícil. El futuro político del CJP es una incógnita.
El establishment y la sociedad los consideran invisibles e indeseables, y los jóvenes indios eligen, irónicamente, presentarse como cucarachas, las únicas bestias capaces de sobrevivir a una guerra nuclear y, si las circunstancias ayudan, también de sobrevivir a la crisis económica.
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