Situación del dólar y promesas incumplidas
El dólar oficial está quieto en 1400 pesos y la nafta común, que estaba a 1,2 dólares el litro, pasa a partir del 26 de marzo a 1,42 dólares. Un incremento inflacionario en dólares del 20% y algo similar ocurre con el precio del gasoil.
Es decir, ya no solo tenemos una inflación de precios de alimentos y servicios en pesos, sino que también tenemos en los combustibles inflación en dólares.
¿Cómo es que se definen estos precios del crudo interno cuando no hubo incrementos de salarios ni mayores cambios en los costos de los servicios?
YPF, por declaraciones públicas, explicitó que ante subas transitorias no se iban a aplicar aumentos. No fue así, sino que fue una nueva mentira de este gobierno de Milei.
En un contexto de crisis económica y de bajos consumos, se apela a un aumento de combustibles del 20% durante el mes de marzo, lo que profundiza el costo de vida de la población y también determina un rebrote de la inflación Se puede resumir que es una calamidad sobre otras calamidades.
Esta situación se asume por el incremento del precio internacional del crudo producto de la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel cuando el crudo es local con costos en pesos argentinos. Esta maniobra de las petroleras determina un alevoso ajuste a la ya descuartizada economía de los hogares argentinos. Solo enriquece a las petroleras que viven en una burbuja de ricachos y al resto de la población lo somete a un ajuste más para no llegar al fin de mes.
Beneficiarios del aumento del crudo y combustibles
Los principales beneficiarios de estos incrementos son las petroleras extractoras de crudo que se apropian una renta excepcional.
En principio, son siete importantes: YPF, Total, CGC, Pluspetrol, Vista, Tecpetrol y Pampa Energía.
Con un incremento del crudo internacional de 80 a 110 dólares por barril, claramente especulativo con precios temporales, las petroleras se cubren y actúan en forma traicionera frente a los intereses de la población argentina. No esperan, se apuran a remarcar. El precio se queda, ya no baja. Frente a una producción mensual de cuatro millones de metros cúbicos, estas siete empresas oligopólicas están embolsando, más bien sobre-embolsando, con el plus de 20 dólares por barril, unos 80 millones de dólares en 30 días entre marzo y abril. Con una producción récord de más de 800.000 barriles por día (128.000 m³/día), que conforma una sobreoferta que les rinde muy buena plata con la exportación, la actitud de las siete empresas no es competitiva hacia el mercado interno (el que nos interesa). Al contrario, todas se anotan en forma oligopólica y ajustan los precios de una “export parity” con precios especulativos y temporarios. Está claro que el mundo está viviendo una crisis energética, que es necesario preservar al mercado interno de las fluctuaciones, que es necesario penalizar las acciones oligopólicas.
Impacto en el gas natural
Con el gas natural ocurre algo más grave por la restricción de la guerra. La destrucción de la planta de producción de GNL en Qatar determinó hasta ahora un plazo de seis meses para repararla. Los precios del gas natural interno no poseen ningún criterio de aumentos, pues está regulado por el Estado. El cierre de la planta de GNL de Qatar por destrucción determinó que el GNL que se vendía a 8 o 10 U$/MMBTU pasó a 20 U$/MMBTU y en pocas semanas puede pasar a 30 U$/MMBTU, es decir, tres veces más.
En este invierno, la Secretaría de Energía estimó que habría un faltante de gas que se obtendría con la compra de 20 barcos de GNL para ser vaporizados en Escobar para compensar las bajas presiones de las cañerías ante consumos por calefacción. Cabe indicar que las autoridades miran pasivas lo que sucede y no desarrollan ni programas de obras de transporte ni esquemas de financiamiento de redes con tasas que posibiliten la expansión del sistema. El país posee gas natural en cantidades, pero más del 30% de la población urbana o semi-urbana no accede a él.
Vale recordar que un barco metanero de GNL transporta en promedio 170.000 m³ de GNL, que equivale a unos 100 millones dólares en gas natural. El precio rondaba hace un mes unos 15 millones de dólares (10 U$/MMBTU). Es decir, por los 20 barcos, unos 300 millones de dólares. Al multiplicarse por tres, el precio unitario podría llegar a costar unos 900, casi 1.000 millones de dólares.
¿Quién es el que va a pagar un sobreprecio de 600 millones de dólares? Está claro: nosotros, los consumidores en este invierno. Es decir, los ocho millones de usuarios por redes. Es otra calamidad de este proyecto económico de enriquecimiento de las empresas energéticas y de empobrecimiento del país y su gente.
Cabe repensar, urgente, entre otras centenas de medidas, un programa de expansión de redes que les posibilite trabajo y calidad de vida a millones de argentinos.
* Andrés Repar es ingeniero. Vicepresidente del Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO).
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