EL OTOÑO DE NUESTRO DESCONTENTO

¿Qué veríamos si mirásemos el hoy desde la Argentina del futuro?

 

Aunque nos reviente admitirlo, somos prisioneros de nuestro tiempo. Estamos sumidos en el momento —que es el fondo del balde temporal, y por ende nos imposibilita ver qué ocurre más allá de sus bordes— lo cual reduce nuestra perspectiva a la única opción del presente. El Indio Solari suele apelar a una imagen que explica esta noción de modo muy gráfico: la cuchara no sabe qué gusto tiene la sopa, dice. Y nosotros estamos sumergidos en el plato humeante del tiempo, sin percibir a qué sabe ni paladear su textura.

El problema con el presente es que, como nos incluye en su seno, dificulta contemplarlo —analizarlo en profundidad, calibrarlo— haciendo uso del principio de perspectiva. Porque perspectiva supone distancia y nosotros no tenemos ninguna respecto del momento actual: el presente está ante nuestras narices, y arriba, y debajo, y también atrás. ¿Qué diría un parásito de nosotros, cuando no puede vernos ni estudiarnos sino que forma parte del guiso que somos? Porque nosotros también somos nuestro tiempo, somos en el tiempo: es imposible desprendernos de su trama, nadie podría distinguir dónde empieza una entidad y termina la otra.

Sin embargo, cuando el presente se convierte en pasado y se aleja de nosotros, la perspectiva se torna posible y todo empieza a aclararse. La distancia emocional y la criba del enfoque histórico se combinan para que lo superfluo pase a un segundo plano o se pierda en el fuera de foco, mientras que lo importante pasa a primer plano y se distingue con claridad HD: ahora entendemos lo fundamental, que destacamos del resto de todo lo ocurrido; pero además entendemos por qué ocurrió, y cómo fue que se dio así. Ah, si tan sólo pudiésemos contemplar a través de ese prisma —si pudiésemos aplicar ese mismo principio de mesura a— cada instante que vivimos…

 

Tiresias, el augur hermafrodita.

 

La humanidad ha fantaseado siempre con el poder de ver en el tiempo más allá de lo inmediato. Los griegos concibieron el personaje de Tiresias, a quien Plinio El Viejo consideraba el primero de los augures, la casta de quienes vislumbraban el futuro. Pero por supuesto, un poder semejante se obtenía pagando un alto precio. Según una de las tradiciones, Tiresias había dado con la diosa Atena mientras se bañaba desnuda y ella lo dejó ciego; arrepentida de su exabrupto, Atena quiso devolverle la vista pero no pudo, y lo compensó limpiando sus oídos de modo tal que pudiese entender el cantar de los pájaros y lo que decían respecto del mañana. Otra tradición dice que la ceguera era también castigo de los dioses, pero por revelar sus secretos. Pero la versión más interesante es la que dice que la diosa Hera se enojó con Tiresias por haber matado porque sí a un par de serpientes que copulaban, y como castigo lo convirtió en mujer y lo puso a su servicio durante siete años, lapso en el cual llegó a casarse y a parir para eventualmente recuperar su forma masculina. Aquí el poder de Tiresias se vuelve consecuencia de su capacidad de bascular entre mundos contrapuestos: entre los dioses y los hombres, entre los hombres y las mujeres, entre la visión y la ceguera, entre el presente y el futuro, entre el mundo de los vivos y el Inframundo. Como si asumiesen, los griegos, que para comprender la naturaleza del tiempo y moverse más allá de los límites que impone al común de los mortales hiciese falta ser dueño de una capacidad suprema de sentir empatía, o sea de sentir-con-otros y como-otros.

Por algo no somos Tiresias, nosotrxs. Ni Nostradamus. Ni siquiera Ludovica Squirru. ¿Será por esa razón, nomás: porque no nos ponemos lo suficiente en el lugar de otros, porque cada vez vibramos menos en armonía con otra gente o con la naturaleza —y más con las ondas que producen los medios y las redes sociales desde los soportes tecnológicos que son nuestra compañía más constante—, porque las necesidades individuales nos han esclavizado y encadenado a un presente de perpetua insatisacción?

Lo indiscutible es que tenemos vedada la visión del futuro. No sabemos qué pasará, ni siquiera apelando a la bola de cristal, las cartas del tarot, las visiones de un swami o el I Ching. Pero por supuesto, siendo quienes somos —en constante batalla contra las limitaciones de nuestra condición, que toleramos tan mal—, hemos pergeñado formas de abandonar el nicho en que el tiempo nos encarcela sin llamar demasiado la atención.

De momento, preveo que habré de contarles más sobre nuestras fugas de la celda del presente en un futuro inmediato.

 

Tiresias mata serpientes.

 

El tiempo, ¿está de nuestro lado?

El pasado lo tenemos dominado. Para eso existe lo que se denomina memoria emocional. Basta un estímulo sensorial —una imagen, un perfume, un roce sobre la piel— para que nuestra mente se transporte a una circunstancia ya vivida; de modo virtual, claro, ya que el cuerpo no abandona nunca el presente, pero esa virtualidad no hace que la experiencia sea menos contundente. Hay evocaciones de una potencia tan grande, que son como teletransportarse a otra era. Nuestra carne seguirá aquí, fungiendo de base, pero el alma no. En los términos más objetivos, se ha desplazado a otra parte.

Un ejemplo: existe un tipo de arbusto que da florcitas blancas y tiene racimos de frutos diminutos, simples bolitas verdes. Nunca supe cómo se llama pero, cada vez que paso cerca de uno y me invade su aroma, viajo en el tiempo y me descubro en el jardín de mi abuela, la Leli, trepándome al ciruelo para llegar al piso de arriba. No por pueril la experiencia deja de ser arrobadora cada vez que ocurre. Se podría decir que el escritor Marcel Proust basó su carrera en ella, pero estaría exagerando: lo que corresponde es admitir que la elevó a la categoría de arte.

Pero con el futuro estamos jodidos. No podemos evocar lo que aún no ocurrió, al menos en la práctica. Las teorías contemporáneas sostienen que el tiempo es uno solo y está entero, pasado, presente y futuro, un circuito completo que vamos recorriendo de a un día por vez, lo cual sugiere que el futuro ya existe aunque esté lejos de nuestra vista. Y de esa entidad, de la noción de un futuro que no sólo ya es sino que además está sólido, se desprendería la posibilidad de pegarle un vistazo aunque sea a la distancia, como cuando se zigzaguea por un camino de altura: a veces se da el milagro y se abre un hueco entre dos montañas y al fondo asoma el destino hacia el cual viajamos, majestuoso en medio de la bruma, para perderse otra vez con la próxima curva. El extrañamiento del deja vu se atribuye a la sensación de haber vivido ya esa escena, cuando no es la única de las posibilidades al respecto: también puede tratarse del reconocimiento de una situación que de algún modo intuíamos que nos esperaba en el futuro y a la que finalmente alzanzamos.

El pasado ya esbozó una trama, que nuestra memoria reescribe. En lo que hace al futuro no podemos reescribir nada, porque todavía desconocemos su argumento. Por eso en referencia al futuro garabateamos a ciegas, en el aire, convencidos de que estamos ejercitando la pura imaginación o plasmando un deseo o un temor y sin plantearnos siquiera que eso que creemos fantasía puede tener alguna relación, por tortuosa que sea, con un futuro que ya existe.

Pero volvamos a la dictadura del presente. Para el vecino judío que habitaba la Varsovia de los ’40 o el argentino que se despertó el 24 de marzo del ’76 pensando que ese día sería business as usual, la situación no se veía como la vemos nosotros desde la perspectiva histórica. Para ellos la cosa se había complicado un poco, nomás (habían asumido el gobierno unos brutos, era hora de apechugar), pero se vivía con la convicción de que más temprano que tarde el asunto dejaría de empeorar y todo volvería a sus carriles. Ya no quedaba margen para pudrir la historia mucho más, los brutos habían alcanzado su propio límite y a partir de ahí no les quedaría otra que moderarse o retirarse… ¿o no?

Desde el futuro que nosotros encarnamos para esos ciudadanos, todo se aprecia clarísimo: los signos ominosos estaban por doquier, la progresión hacia el desastre era tan lógica como irreversible —la primera ficha del dominó no podía sino arrastrar a la segunda, esta a la tercera y así. Pero no cuesta nada ponerse en la piel de esa gente y entender que, hundidos hasta el cuello en su presente, la mayor parte de lo que veían era niebla y el resto era puro impulso, empuje inercial: la tentación de seguir adelante con la vida, aferrándose a la parte de la rutina que conservaban mientras esperaban que al fin, aunque más no fuese por ley de probabilidades, volviese a ocurrir lo mejor.

El hilo interpretativo que la mayoría de la sociedad terminó adoptando para referir esos hechos del pasado —por ejemplo: la dictadura cívico-eclesiástica-militar que quiso terminar con la izquierda revolucionaria y de paso cañazo vaciar a peronismo de su ideología, mientras se acomodaba a los designios para la región del Gran País del Norte— fue una construcción, y además laboriosa. Hoy nos parece clara y eficiente, pero (créanme) para casi todos los que no eran Walsh lo del ’76 pintaba como la misma menesunda de siempre, el enésimo gobierno militar que se parecería a todos los demás, entre otras razones porque los milicos locales nunca fueron muy imaginativos: un par de añitos de discursos castrenses, inviernos económicos administrados por ministros civiles al servicio del establishment y palitos y cárcel para los díscolos, para finalmente cansarse del juego y llamar otra vez a elecciones. De esas cosas se reía Tato Bores sistemáticamente, de lo que hasta entonces había sido una farsa ligera que derivaba su humor de la repetición de un mismo libreto elevado a la potencia del absurdo. Pero aquella vez, aunque la farsa empezó igual, sus actores desconocieron el libreto, se comieron al apuntador, fusilaron al tramoyista y, entregándose al desmadre, se lanzaron sobre el público, rompiendo en el proceso algo esencial en la historia del país.

 

 

Lxs que vivimos aquellos tiempos atravesamos este presente argentino desde el temor y el temblor. Pero aun así somos conscientes de que el más improbable de los héroes —me refiero al futuro— puede compadecerse de nuestra desgracia y terminar siendo quien acuda en nuestra ayuda.

 

Recuerdos del futuro

Ocurre que la memoria emocional —el combustible que pone en marcha la magdalena proustiana— no se limita a los buenos recuerdos. También se activa cuando algún estímulo nos retrotrae a una experiencia traumática. Y yo vengo regurgitando este futuro desde hace al menos diez años, cuando me puse a imaginar la Argentina de 2019 para una novela (que se llama El rey de los espinos y en buena medida escribí, además, a miles de kilómetros de distancia) y lo que asomó entre las montañas fue la pesadilla de Macri.

Desde 2016 hasta hoy, la experiencia de vivir bajo el ala negra de esta administración no hizo otra cosa que recordarme sensaciones horrendas, experimentadas entre 1976 y 1983, que yo creía —o al menos deseaba— enterradas en lo más hondo de pasado. Llevamos casi cuatro años abriendo el paraguas de la corrección política, diciendo no, claro, no somos necios, entendemos que no se trata de lo mismo, aquello era una dictadura y esto es un gobierno democráticamente electo, pero ya llegó la hora de poner en claro todos los aspectos en los cuales Macri y la dictadura son lo mismo, empezando por lo esencial: cambió el envase pero se trata del plan de dominación político-económica que ya quisieron imponernos en 1976, sólo que en su versión siglo XXI. Aquello que Walsh sintetizó en la Carta póstuma, cuando dijo que la idea era someternos a la miseria planificada.

Ya no hay milicos pero hay jueces y fiscales y sigue habiendo servicios en acción. De momento no hay violencia desatada pero sólo porque han conseguido instrumentar la comunicación y photoshopear la realidad de modo de convencer a mucha gente de que asuma su propia represión. (Quien quiera desviarse acá hacia la acepción freudiana del término, tiene mi bendición.) El sistema terceriza la represión convirtiéndola en autorrepresión; así es más eficiente, porque consigue que cantidad de ciudadanos conviertan sus propias casas —o aquellas casas de familiares y amigos o las calles en las que terminan viviendo, al no poder pagar más el alquiler— en campos de concentración a domicilio, donde se putean a sí mismos constantemente culpándose por su impotencia y se alimentan apenas a base de pan y agua y leche trucha, dieta de prisioneros; e incluso es más seguro a largo plazo, porque en caso de fracasar el plan, el populacho ya no podrá llevar a nadie a juicio que no sea a él mismo, que eligió (si hay fraude, que no se note) y toleró este estado de las cosas.   

Por eso es hora de concentrarse en el ejercicio del futuro. ¿Por qué no visualizar este presente argentino desde el mañana, contemplar el hoy desde una perspectiva virtual, como cuando analizamos la caída de Roma o la Revolución Francesa o los movimientos que nos condujeron a independizarnos de España? Pónganle fecha, si eso les sirve: imaginen que están considerando lo ocurrido en la Argentina de 2019 desde la comodidad y el confort de 2034, o de 2069. Usen esa distancia imaginaria para permitirse separar la paja del trigo, disipar la bruma y ver los hechos esenciales con la claridad del HD.

Lo que tenemos que entender, desde esos potenciales futuros, es que los años que van de 2015 a 2019 quedarán encapsulados en la historia como aquella era infame en que los argentinos cedieron el poder a los plutócratas más inescrupulosos que había en el menú; una gavilla de psycho killers, incapaces de sentir empatía por nadie que no fuese ellos mismos, y que por eso eligieron como líder a alguien capaz de abjurar de su propio padre y de usar a sus hijos adultos como testaferros, con tal de autopreservarse. Desde cualquiera de nuestros futuros miraremos este tiempo como el mundo mira la era de los Nerón y los Calígula: sabiéndolo una época brutal, puro sonido y furia, en la cual se permitían todavía delirios e injusticias que en el mundo moderno sabemos imposibles.

Para construir esos futuros desde los cuales miraríamos el 2019 con piedad y alivio en simultáneo tendríamos que estar imaginándolos ya hoy. Y colectivamente. (Con la ayuda de los artistas, que para eso estamos.) Porque si somos muchos los que los visualizamos y deseamos puede que terminemos descubriendo que no se trataba de imaginación, sino de la visión anticipada del futuro que intuíamos y llamábamos a la existencia, conjurándolo.

 

El Ricardo III de la historia.

 

Shakespeare describió magistralmente la perfidia de Ricardo III porque jugaba en su favor la perspectiva del siglo y pico transcurrido entre ambos y el trabajo hecho por los historiadores de la era Tudor, como Holinshed. No sabemos si dentro de un tiempo similar habrá algún Shakespeare argentino que recree las intrigas palaciegas de hoy (para ser sincero, ni contando con un milenio podría un artista convertir a Macri en un malvado de deslumbrante discurso), pero no nos cuesta mucho imaginarlo diciendo como Ricardo: “Estoy decidido a probar que soy un villano”. Aquel monarca era un psicópata sin escrúpulos, capaz de seducir a la mujer cuyos padre y marido había asesinado. Me temo que todavía nos quedan extremos de Macri por descubrir (su deformidad no es física y así externa, como la de Ricardo, sino moral: lo contrahecho es su alma), aunque nuestra intuición es que estamos cada vez más cerca de la escena en que grita: “Un Flybondy, mis cuentas offshore por un Flybondy”, justo antes de que el campeón de pueblo le salga al cruce y haga justicia.

Es verdad que Shakespeare se tomó libertades al contar la historia. Pero aunque un artista argentino se tomase todas las libertades del mundo, nunca podría torcer los hechos al punto de pintar a Macri como un héroe o un estadista. Aquel que quedará en la memoria colectiva será un enemigo del pueblo: alguien que como Ricardo disfrazaba su villanía con mentiras, que insistía en jugarla de santo cuanto más diabólicas eran sus acciones y que sólo se volvía interesante cuando la perversión encendía sus ojos inhumanos.

 

Ian McKellen, trayendo a Ricardo III al mundo contemporáneo.

 

Hoy, 24 de marzo de 2019, cuando la expresión nunca más incluye en su rezo laico tanto más que el renovado rechazo a un hecho del pasado, damos por formalmente inaugurado el otoño de nuestro descontento. Con un poco de suerte, y apostando a que el futuro que entrevemos sea algo más que un sueño o una expresión de deseos, el ocaso de este plutócrata significará lo mismo que la batalla de Bosworth —donde Ricardo III terminó hecho picadillo— para los ingleses: el comienzo del final de nuestra propia Edad Media.

 

 

 

21 Comentarios
  1. Ph1 dice

    Desmalezados la cháchara, el academicismo, la pedantería, el autobombo y otras expresiones al Cohete; esto a continuación, es lo que saqué en limpio de la nota

    EL OTOÑO DE NUESTRO DESCONTENTO

    ¿Qué veríamos si mirásemos el hoy desde la Argentina del futuro?

    Por Marcelo Figueras

    Aunque nos reviente admitirlo, somos prisioneros de nuestro tiempo. Estamos sumidos en el momento lo cual reduce nuestra perspectiva a la única opción del presente.

    El problema con el presente es que, como nos incluye en su seno, dificulta contemplarlo —analizarlo en profundidad, calibrarlo— haciendo uso del principio de perspectiva. Porque nosotros también somos nuestro tiempo, somos en el tiempo: es imposible desprendernos de su trama, nadie podría distinguir dónde empieza una entidad y termina la otra.

    Sin embargo, cuando el presente se convierte en pasado y se aleja de nosotros, la perspectiva se torna posible y todo empieza a aclararse. La distancia emocional y la criba del enfoque histórico se combinan para que lo superfluo pase a un segundo plano o se pierda en el fuera de foco, mientras que lo importante pasa a primer plano y se distingue con claridad.

    Lo indiscutible es que tenemos vedada la visión del futuro. Pero por supuesto, siendo quienes somos —en constante batalla contra las limitaciones de nuestra condición, hemos pergeñado formas de abandonar el nicho en que el tiempo nos encarcela sin llamar demasiado la atención.

    Pero con el futuro estamos jodidos. No podemos evocar lo que aún no ocurrió, al menos en la práctica.
    El argentino que se despertó el 24 de marzo del ’76 pensando que la situación no se veía como la vemos nosotros desde la perspectiva histórica.

    Lxs que vivimos aquellos tiempos atravesamos este presente argentino desde el temor y el temblor. Pero aun así somos conscientes de que el más improbable de los héroes —me refiero al futuro— puede compadecerse de nuestra desgracia y terminar siendo quien acuda en nuestra ayuda.

    Por eso es hora de concentrarse en el ejercicio del futuro. ¿Por qué no visualizar este presente argentino desde el mañana, contemplar el hoy desde una perspectiva [histórica]? Pónganle fecha, si eso les sirve: imaginen que están considerando lo ocurrido en la Argentina de 2019 desde la comodidad y el confort de 2034, o de 2069. Usen esa distancia imaginaria para ver los hechos esenciales con la claridad.

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    Dicen los gerentes de Recursos Humanos, al evaluar un candidato para un puesto de trabajo, que el pasado predice el futuro. Veamos qué pasaría en Argentina en las próximas décadas:

    Parece, así al menos se observa, que más o menos cada treinta años (1916, 1946, 1973, 2003) aparece un personaje que les recuerda a los argentinos que son seres humanos, dignos de respeto y consideración, para que luego de algunos años de relativa mejora, vuelvan a caer en la estupidez y la soberbia de creer que fueron solo ellos, y que nada tienen que ver las condiciones creadas por el gobierno, lo que les hizo posible vivir un poco mejor. Luego, como acostumbran a hacer, hundirán el barco para cambiar de capitán. Fatalmente, es poco probable que yo sea testigo de lo que ocurra alrededor de 2040, cuando la próxima crisis profunda y casi irreversible, traiga de la mano al nuevo personaje de la historia. El mesías que retorna cada 30 años a recordarles a los argentinos que, aunque no lo crean, son dignos de llevar una vida mejor en un país mejor. Espero que la próxima oportunidad no dure tan poco como las precedentes. Estos años que se avecinan serán duros. Alrededor de 2035 todavía veremos a la tataranieta de la Sra. Rosa Martinez dando almuerzos, en el canal propiedad del nieto del Sr. Magnetto. El nieto del Sr. Tinelli seguirá, en el mismo u otro canal, también propiedad del nieto del Sr. Magnetto, exhibiendo las partes vergonzantes de la biznieta de la señorita bataclana de moda hoy en el canal propiedad del Sr. Magnetto.
    ¿Habrá tiempo para un nuevo Néstor? Tal vez. Lo que sí es casi seguro, es que hasta la aparición del nuevo salvador de la patria, los argentinos seguirán discutiendo, a través de sus muchas máscaras, cual es el mejor culo de la televisión y otros importantes asuntos, vitales en el acontecer de la Nación. Mientras tanto, el nieto del Sr. Magnetto, les propondrá al nuevo comemocos al que deberán votar en las próximas elecciones. No serán ciertamente los politiquillos onano-insurreccionales de la “izquierda” de barrio cerrado y vacaciones en Miami, los que van a generar genuinos movimientos populares. Tampoco lo harán dirigentes desacreditados y manipuladores, o jefes de clanes provinciales del mal llamado “justicialismo”. Habrá que esperar que el “subsuelo de la Patria” haga, una vez más, oír su voz. Espero que esa vez sea escuchada.

    Por ahora, las cosas seguirán “desmejorando favorablemente”. Aunque y porque, como todos sabemos, no se puede repartir lo que no se produce. A menos que a cada argentino le den un bolsita con porotos de soja “à la glyphosate”. Una especie de caja del PAN, pero adaptada al nuevo modelo económico.

    O sea, que por muchos años, no se producirá el tantas veces profetizado “Verano del Cohete”, sino muy probablemente “El invierno de la Cañita Voladora”.

    Espero que, por decir esto, que algún Torquemada no me condene, por mi herejía, a morir incinerado por el fuego purificador del Cohete.

  2. Luis Juan dice

    Estimado Marcelo:

    A vuestro excelente análisis, al que nos tiene acostumbrados, me permitiría transcribir algunos párrafos que Noam Chomsky escribió en su libro “Las intenciones del Tío Sam” (1995), ya que, como usted bien lo refiere “…Sin embargo, cuando el presente se convierte en pasado y se aleja de nosotros, la perspectiva se torna posible y todo empieza a aclararse…”

    “…Si se desea un sistema global subordinado a las necesidades de los inversores estadounidenses, no se pueden dejar partes del sistema al azar. Esto queda meridianamente claro en los archivos documentales, incluso a veces, en los archivos públicos. Tómese el caso de Chile bajo Allende. Chile es un país grande, con gran cantidad de recursos naturales, pero tampoco en este caso se iba a hundir la economía norteamericana si Chile se convertía en un país independiente. ¿Por qué estábamos tan obsesionados con él? Según Kissinger Chile era un «virus» que podía «infectar» toda la región hasta llegar a Italia…”

    “…A pesar de 40 años de subversión por parte de la CIA, Italia seguía teniendo un movimiento sindical. Si contemplaba un gobierno democrático y progresista que triunfaba en Chile quizá los votantes italianos recibirían el mensaje equivocado. Imaginemos que se les ocurren ideas descabelladas sobre tomar el control de su propio país y revivir el movimiento sindical que la CIA aplastó en 1940…”

    “…Los planificadores de la política norteamericana, desde los tiempos del secretario de Estado Dean Acheson, de finales de los cuarenta hasta nuestros días, advierten sobre los peligros que puede acarrear una manzana podrida dentro de un barril. El peligro es que esa podredumbre, el progreso social y el desarrollo económico, se pueda extender…”

    “…A veces la cuestión se explica con gran claridad. Cuando los políticos norteamericanos estaban planeando derrocar la democracia guatemalteca en 1954, un funcionario del Departamento de Estado señaló que Guatemala se estaba convirtiendo en una amenaza para la estabilidad de Honduras y El Salvador. Su reforma agraria es una poderosa arma de propaganda; su amplio programa social consistente en ayudar a los campesinos contra la opresión de las clases dominantes y de las grandes empresas extranjeras ejerce un importante influjo sobre los pueblos vecinos de América Central, donde se dan las mismas circunstancias…”

    “…En otras palabras, lo que Estados Unidos quiere es «estabilidad», lo que significa seguridad para las clases dominantes y las multinacionales. Si este objetivo puede ser alcanzado con una democracia formal, bien, si no la «amenaza a la estabilidad» ejercida por un buen ejemplo tiene que ser destruida antes de que infecte a otros…”

    “…De esta manera la más mínima partícula puede ser una amenaza y debe ser eliminada…”

    “…Unos pocos políticos norteamericanos fueron más avispados, entre los que se encontraba George Kennan…”

    “…Propuso que Estados Unidos alentara la industrialización japonesa, pero con un límite: nosotros controlaríamos sus importaciones petrolíferas. Kennan mantenía que esto nos proporcionaría un poder de veto sobre Japón, en caso de que quisiera propasarse. El gobierno escuchó este consejo, y mantuvo un estrecho control sobre las importaciones y las refinerías. Hasta principios de los años setenta, los japoneses sólo controlaban el 10% de sus suministros petrolíferas…”

    “…Ésta es una de las principales razones por la que Estados Unidos ha estado tan interesado en el petróleo de Oriente Medio. No necesitábamos petróleo para nosotros; hasta 1968 Norteamérica lideraba la producción mundial de crudo. Pero necesitábamos tener bien sujeta en nuestras manos esta fuente de poder, y asegurar que los beneficios fueran a parar a Gran Bretaña y los propios EEUU…”

    “…Y es precisamente por esto que hemos mantenido bases militares en Filipinas. Forman parte de un sistema global de intervención que apuntaba a Oriente Medio, con el fin de asegurarnos que los «nativos» no sucumbieran al «ultranacionalismo»…”

    “…El tercer bloque está basado en el dólar y la dominación norteamericana. Recientemente se extendió hasta englobar a Canadá, nuestro principal socio comercial, y pronto incluirá a México y otras partes del hemisferio a través de acuerdos de libre comercio, diseñados fundamentalmente para satisfacer los intereses de los inversores norteamericanos y sus socios…”

    “…Siempre hemos creído que América latina nos pertenecía por derecho. Como Henry Stimson (secretario de Guerra bajo Roosevelt y Taft, y secretario de Estado en la administración Hoover), apuntó una vez, «es nuestra pequeña región, que nunca ha preocupado a nadie». Asegurar el bloque basado en el dólar significa frustrar el desarrollo y la independencia de América Central y del Caribe…

    “…Hasta que no se comprenda nuestra lucha con nuestros rivales industriales y con el Tercer Mundo, la política exterior nortearnericana parecerá una serie de crasos errores, incoherencias y confusiones. En realidad, nuestros líderes han hecho una buena labor y han disfrutado de cierto éxito en sus tareas rutinarias, siempre dentro de unos ciertos límites…”

    “…¿Se han seguido con aplicación los preceptos establecidos por George Kennan? ¿Hemos hecho todo lo suficiente por desasirnos de «los vagos e irreales objetivos como los derechos humanos, la mejora de las condiciones de vida, y la democratización? Ya hemos observado nuestro «compromiso por la democracia», ¿pero y los otros dos principios?…”

    “…Centrémonos en América latina y comencemos por echar una mirada a los derechos humanos. Un estudio realizado por Lars Schouitz, un especialista en el tema, muestra que «la ayuda norteamericana ha afluido desproporcionadamente a aquellos gobiernos latinoamericanos que torturan a sus ciudadanos». No tiene nada que ver el hecho de que un país necesite ayuda, con el hecho de que ésta vaya destinada a los ricos y poderosos…”

    “…Estudios más amplios llevados a cabo por el economista Edward Herman revelan una relación más estrecha entre la tortura y la ayuda norteamericana y facilita a la vez su explicación: ambas favorecen un clima propicio para los grandes negocios. En comparación con esta brillante moral, las matanzas y la tortura no son más que asuntos insignificantes…”

    “…Pero, ¿qué sucede con la mejora de la calidad de vida? Este era el objetivo a que iba dedicado la Alianza para el Progreso diseñada por Kennedy, pero el tipo de desarrollo impuesto estaba en realidad orientado hacia las necesidades de los inversores norteamericanos. Ensanchó y profundizó el sistema ya existente mediante el cual América latina está forzada a producir cosechas destinadas a la exportación, y a reducir los cultivos de subsistencia de la población como maíz y frijoles. Bajo los programas de la Alianza para el Progreso se incrementó la producción de carne de vacuno, pero el consumo decreció…”

    “…Este modelo de desarrollo agro-exportador habitualmente produce un «milagro económico» donde el Producto Nacional Bruto crece, mientras se incremento la hambruna de la población. Cuando se siguen este tipo de políticas, inevitablemente se produce un incremento de la oposición, que se tiene que reprimir entonces con terror y tortura…”

    “(El uso del terror está fuertemente enraizado en nuestro carácter. En 1818 John Quincy Adams elogiaba «la saludable eficacia» del terror para enfrentarse a «las hordas mezcladas de indios y negros sin ley»).”

    “…Estas frases tenían por objeto justificar las razias de Andrew Jackson en Florida que aniquilaron virtualmente a su población nativa y condujo a la antigua provincia española a ser de dominio norteamericano, y que tanto impresionaron a Thomas Jefferson y a otros, por su sabiduría…”

    “…El primer paso es usar a la policía. Son imprescindibles porque pueden detectar el descontento y eliminarlo antes de que se necesite una «cirugía de más envergadura», como la denominan los documentos de los políticos. No obstante, si es necesario se llama al ejército. Cuando ya no se pueda controlar el ejército de un país latinoamericano, especialmente si es del Caribe o de Centroamérica, ha llegado el momento de derrocar al gobierno…”

    “…Durante la administración de Kennedy el objetivo de dominar militarmente a Latinoamérica cambió de concepto; de «defensa del hemisferio» pasó a utilizarse el término «seguridad interna», lo que básicamente viene a significar guerra contra la propia población. La profética decisión condujo a la «directa complicidad de los EEUU en utilizar los métodos de los escuadrones de exterminio de Heinrich Himmler» según el criterio retrospectivo de Charles Maechling, responsable de los planes de contrainsurgencia desde 1961 a 1966…”

  3. Ph1 dice

    FUTURO 2084
    “Cuando la oveja le tiene más miedo al perro que amor a la libertad, no le queda más remedio que seguir siendo oveja.”
    Sabemos que cuando el primate se irguió sobre sus extremidades traseras, liberando así las delanteras, se produjo como consecuencia un rápido desarrollo de la inteligencia, fruto de la interacción entre las manos y el cerebro (Ver Carl Sagan, “Los Dragones del Edén”, 1977). Las manos, órganos de extraordinaria complejidad, nos permiten interactuar con el mundo que nos rodea de mil maneras diferentes con un maravilloso grado de perfección y sensibilidad. Las artes, el trabajo, los afectos, y otras expresiones auténticas, son fruto de esa interacción. Hoy, la tecnología, nos ha resumido la realidad a una pequeña pantalla, y la comunicación al uso lacónico del lenguaje escrito, tecleada con los pulgares, sobre un tablero fluorescente. En suma, la función creadora de las manos, con sus diez dígitos, queda limitada a utilizar solo dos de ellos. Esta utilización parcial de las manos (y consecuentemente de la función cerebral) por largos periodos que generalmente insumen casi todo nuestro tiempo útil, constituye una involución que nos conducirá indefectiblemente de vuelta al árbol del cual alguna vez habíamos descendido. La mala noticia es que no va a haber árboles suficientes para albergarnos a todos. Algunos no tendremos más remedio que conformarnos con seguir siendo seres humanos, soportando las excrementos que los de más arriba harán llover sobre nuestras cabezas, comiendo de los frutos verdes, podridos, o a medio consumir que nos arrojen desde lo alto, entre chillidos y risotadas, aquellos neo-australopitecos a quienes, inocentemente y sin medir las consecuencias de ese acto irreflexivo, permitimos encaramarse primeros. Pero esto no durará para siempre. Más pronto que tarde cavaremos la tierra con los diez dedos de nuestras manos, y de sus piedras y metales fabricaremos instrumentos, y a golpes de hacha derribaremos esas estructuras de privilegio con todo lo que ellas contengan, y entonces volveremos a Ser.

  4. apico dice

    Hermoso artículo ,que como siempre´nos regala Marcelo.Entiendo el descreimiento de algunos´pero siempre preferí el “todo cambia” QUE CANTABA Mercedes a LOS TRISTES CANTOS DE sERRAT´QUIEN ESTÁ PASANDO A LA HISTORIA COMO UN VIEJO QUE YA FUE´MIENTRAS MERCEDES PERMANECERA ETERNA.aH ME OLVIDABA´NO SERÉ FÍSICO PERO ENTIENDO LA CAMPANA O CURVA DE GAUS.UN SALUDO PERONISTA.

    1. Ph1 dice

      La curva de Gauss no es un fenómeno físico, sino la representación gráfica de una función matemática. Tampoco hay que ser un matemático para saberlo. Cualquier estudiante serio de secundaria la puede describir perfectamente.

      Además,

      http://www.jorgerausch.com/2015/11/argentina-cambia-todo-cambia.html

    2. Ph1 dice

      La curva de Gauss es la representación gráfica de una función matemática. No es un fenómeno físico. Cualquier estudiante aventajado de secundaria lo sabe.

      Además:

      http://www.jorgerausch.com/2015/11/argentina-cambia-todo-cambia.html

  5. María Luisa dice

    Marcelo, creo que del árbol que relatas cómo memoria sensitiva, “casualmente” se llama Paraíso !!
    Muy buena nota como habitualmente.

  6. Cuca Rapoport dice

    Donde esta?

  7. Atilio dice

    Sueño con el día, espero no muy lejano; que el campeón del pueblo le salga al cruce y haga justicia. Para no volver del año 2069 a tener más, nunca más a los De la Rúa, los Menem, los Macri.
    Ya sufrimos cosas mejores que éstas
    y vamos a andar esta ruta, hoy,
    cuando anochezca.
    P/D: Perdón al míster por las licencias poéticas.

  8. Ph1 dice

    Al paso que van, en 2069, otro “artista” escribirá:

    “Para construir esos futuros desde los cuales miraríamos el 2069 con piedad y alivio en simultáneo tendríamos que estar imaginándolos ya hoy. Y colectivamente. (Con la ayuda de los artistas, que para eso estamos.) Porque si somos muchos los que los visualizamos y deseamos puede que terminemos descubriendo que no se trataba de imaginación, sino de la visión anticipada de futuro que intuíamos y llamábamos a la existencia, conjurándolo.”

    Si siguen solo imaginando como se ha hecho hasta ahora, creo que se van a seguir viendo el pasado (hoy futuro) con piedad, aunque cada vez con menos alivio, per omnia saecula saeculorum.

    “Mejor que decir es hacer, mejor que prometer es realizar”, decía “el que te dije”. Con aire caliente solamente, poco se construye. Y hasta ahora del Cohete solo sale eso: aire caliente. Al fin y al cabo es solo un cohete ¿no?

    1. Marcelo Figueras dice

      También sale fuego, de un cohete. No lo olvides. Yo que vos, conservaría prudente distancia. Stornelli, sin ir más lejos, se está tratando en el hospital del Quemado.

      1. Ph1 dice

        Sr. Figueras,

        Gracias por su comentario. No lo olvido. Nada va a pasar con Stornelli. ¿Recuerda el caso reciente de los aportes truchos? Pero nunca fue diferente. Argentina es un país con, al menos, dos subculturas, mayormente irreconciliables. El problema no tiene solución. O sea, que hace mucho tiempo dejó de ser un problema. O se lo acepta como es, o la salida del círculo vicioso no será por las buenas, con los riesgos inherentes.

        Permítaseme un ejemplo:

        Diálogo en la Facultad de Ingeniería en 1983, poco antes de las elecciones:
        Mi amigo: – Hay que ganar como sea a los peronistas
        Yo: – ¿Por qué cómo sea? Será lo que los votantes decidan.
        Mi amigo: – No, hay que ganar. Pero tengo miedo que ganen los peronistas.
        Yo: – ¿Por qué miedo?
        Mi amigo: – Porque en este país son todos estúpidos. Unos negros de mierda…
        Yo: – O sea, que esta vez te gustaría que los estúpidos voten por Alfonsín…
        Mi amigo (un poco colorado): – Bueno, no. – Lo que yo quiero decir es que…
        La intolerancia racista que motiva estas expresiones de odio, no difiere sustancialmente del que se ha practicado sistemáticamente en la Argentina desde el comienzo de su historia. Hay multitud de ejemplos que así lo prueban. Solo para mencionar algunos pocos de los más conocidos:

        • “No ahorrar sangre de gauchos”
        • Exterminar sistemáticamente a los indios y a los afrodescendientes.
        • La “conquista” del “desierto”
        • El genocidio paraguayo
        • Las masacres de obreros en la Patagonia
        • Los asesinatos en masa en las huelgas de Vasena
        • Los explotados en el campo, ingenios azucareros, yerbatales, y quebrachales.
        • La ley de residencia (antes nos llamaban “la chusma ultramarina”; después, “cabecitas negras”)
        • La Liga Patriótica
        • El fraude patriótico
        • La Unión Democrática
        • El “aluvión zoológico”
        • Julio Cortázar se exilia en Paris por que no soporta la voz (incomparable) de Alberto Castillo.
        • Ernesto Guevara se va a hacer la revolución a otra parte, porque no soporta al peronismo (después se aviva y entiende)
        • Jorge Luis Borges (por favor no confundir con el “novelista” preferido de Mauricio Macri, José Luis Borges) con su anti peronismo exaltado nos hacía recordar que “La naturaleza no regala la virtud” (Séneca)
        • La “feminista” Victoria Ocampo hace campaña en contra del voto femenino.
        • La “sufragista” Alicia Moreau de Justo se “enfermaba”, “justo”, cuando había que votar.
        • Las bombas en el subte y en las manifestaciones peronistas (Irónicamente, una estación de SBA lleva el nombre de uno de los terroristas que fabricaba las bombas)
        • El bombardeo a la Plaza de Mayo
        • Los comandos civiles
        • La “revolución libertadora”
        • Ernesto Sábato festeja con champán la caída del “régimen”
        • La destrucción sistemática de decenas de miles de objetos de equipamiento para hospitales y centros de atención social, porque llevaban el escudo de la Fundación Eva Perón, entre ellos pulmotores que después hubo que importar de urgencia para atender a los niños enfermos en la epidemia de poliomielitis de 1956.
        • La destrucción con tanques de guerra de la Ciudad de los niños.
        • Bombardear y luego demoler la residencia presidencial por que allí había muerto Eva Perón.
        • “Viva el cáncer”
        • Patear, trompear, escupir, manosear, orinar, secuestrar y esconder el cadáver de Eva Perón (¿Cuál es la diferencia con patear y escupir e incluso matar a un “negro de mierda”, por parte de la “gente como nosotros”?)
        • La “junta consultiva”
        • La anulación de la Constitución Nacional por medio de un bando militar.
        • El decreto 4161/56
        • Los fusilamientos de junio de 1956, estimulados por algunos “políticos”, como aquel individuo insignificante que proclamaba a los cuatro vientos que había que fusilar porque a él “se le había acabado la leche”
        • Los planes económicos del “ingeniero” Alsogaray, Federico Pinedo, Rodrigo, Martinez de Hoz, Sourrouille, Cavallo, (siguen las firmas).
        • La noche de los bastones largos
        • La masacre de Trelew
        • La masacre de Ezeiza
        • Las AAA
        • Los desparecidos, los torturados, los asesinados, los exiliados, los maltratados, los humillados, los olvidados, los expulsados sistemáticamente del “sistema”
        • Los muertos en Malvinas y el olvido de los veteranos de la guerra.
        • Cortarle las manos al cadáver de Juan Perón.
        • Rematar el patrimonio nacional al peor postor
        • Los asesinatos de Kosteki y Santillán
        • Los muertos de De la Rua.
        • Los pobres de siempre.
        • Los inundados
        • Los que jamás tendrán acceso a la tierra.
        • Los que durante décadas no pudieron trabajar ni estudiar
        • Muchos etcéteras.

        No creo que necesitemos ir a preguntar a Anthony Burgess o a Albert Camus, como dicen algunas mentes colonizadas, para que nos expliquen estas cosas, cuando mencionan El extranjero o La naranja mecánica para esclarecer la realidad argentina. No sabrían cómo.

        Si yo tuviera hijos jóvenes, les diría:

        Escapad gente tierna
        Que esta tierra está enferma
        Y no esperes mañana
        Lo que no te dio ayer
        Que no hay nada que hacer
        Toma tu mula, tu hembra y tu arreo
        Sigue el camino del pueblo hebreo
        Y busca otra luna
        Tal vez mañana sonría la fortuna
        Y si te toca llorar
        Es mejor frente al mar.

        Pueblo blanco – Joan Manuel Serrat

        Saludos cordiales.

    2. Inés dice

      Somos nuestro tiempo, presente enredado en el pasado que conforma nuestra historia. Cada quien tiene a su alcance elegir si quiere saber de qué se trata, por qué la repitencia de la historia, por qué la permanencia en el poder de personajes canallas, perversos, psicópatas. Es complejo y viene bien juntarse con otros que se hacen preguntas parecidas o distintas pero que intentan querer entender por qué la historia se repite
      Gracias por tu nota y sigamos apostando a una vida digna y más justa para todxs

  9. Pablo David Covella dice

    Estimado Marcelo:
    Hace un ratito le pedí a mi esposa si me dejaba leerle este artículo tuyo, que había leído minutos antes, con mucha emoción.
    Lo releí para ella, esta vez en voz alta; y a pesar de ser estar releyendo, no logré contener las lágrimas al leer el último párrafo.
    Vuelvo a sentirme agradecido de saber leer para poder emocionarme y disfrutar de tu hermosa escritura y del arte con que expresás lo que tantos sentimos y no somos capaces de traducir en belleza aún los más trágicos recuerdos.

  10. Waltheo dice

    Aunque sobran esperanzas, no dejo de tener miedo viendo un futuro cercano donde esta lacra, solventado por sus medios, vuelva a ganar. Que sea el final.

  11. Cristian dice

    Y el futuro artista o historiador que exprese este periodo, en que lugar situara a los que hicieron esto posible???
    El abyecto Macri no es nada sin todos los que lo habilitaron……… Es mas, como imaginar un futuro (aliviado?) distinto, siendo testigos de los estratos geologicos de odio ominipresentes e inconmovibles que anidan en nuestra realidad.

  12. Fidel Schaposnik dice

    Un excepcional artículo. Felicitaciones!

    Un comentario quizás irrelevante sobre la afirmación “Las teorías contemporáneas sostienen que el tiempo es uno solo y está …”.

    Itzhak Bars, un reconocido físico de origen turco formado en USA (donde trabaja aun hoy a los 75 años) es considerado un experto entre quienes estudian las simetrías de nuestro universo. En 2001 presentó una teoría según la cual el tiempo no tendría una única dimensión (pasado/futuro) sino dos, además de 4 dimensiones espaciales en lugar de las tres en las que suponemos que nos movemos (Classical and Quantum Gravity 18 (2001) 3113), https://arxiv.org/pdf/hep-th/0008164.pdf). Desde entonces ha publicado más de 30 trabajos sobre el tema en revistas de la más alta jerarquía científica.

    Joe Polchinski, uno de los grandes físicos de las últimas décadas, escribió que “Itzhak Bars tiene una larga historia de hallazgos de nuevas simetrías matemáticas que podrían ser útiles en la física. Esta idea de los dos tiempos parece tener interesantes propiedades matemáticas” (https://phys.org/news/2007-05-two-time-universe-physicist-explores-dimension.html)

    Quzás en el futuro se compruebe que en realidad hay dos (o más) futuros en nuestro universo o en alguno de los otros posibles.

  13. Anabella dice

    Sueño con Luis María muerto cuando me decía cada día veo menos cada día veo menos cada día veo menos Creo menos mal

  14. Anabella dice

    Pezón radioactivo reclamando el botín para la afición el Dios prisión feliz prisión del dios barba azul

    1. Diego dice

      Solo se volvía interesante cuando la perversión encendía sus ojos inhumanos.
      Es fascinante esta descripción. El único modo de contemplar a Macri es en esta escalofriante faceta.
      Agrego al margen: no se imaginan al Indio cantando estos versos tan oscuros?
      Felicito al autor como cada domingo.

  15. Anabella dice

    También dijo Calamaro se ve que para algo use La cuchara porque no encuentro sopa postre en ensalada

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