El paciente argentino

¿Cómo desactivamos las minas de odio que este gobierno enterró y constituyen su herencia más nociva?

 

Una vez terminé en medio de las balas, por culpa de una novela.

A comienzos de 2000 me enteré de que en 1947 ocurrió en la Cordillera un accidente aéreo que olía a misterio. El avión de mediano porte —un Avro 691 Lancastrian que, viajando de Buenos Aires a Santiago de Chile, se había estrellado contra el Tupungato— tenía por piloto a un veterano de la Segunda Guerra y entre sus pasajeros a un correo diplomático del Foreign Office y un empresario palestino. Años después, una expedición encontró entre sus restos torsos momificados y una mano femenina.

 

 

Me pregunté qué hacía una gente tan peculiar en ese avión y se me ocurrió una ficción que podía explicarlo. Poco después se lo conté a una amiga española que estaba de visita en Buenos Aires. Ana es periodista y por entonces dirigía una revista llamada Planeta Humano. Durante la cena dije que acariciaba la idea de viajar a Palestina, porque no quería construir a mi personaje-empresario a partir de info enciclopédica; en mi planteo idílico, imaginaba que el perfume, la luz y los sonidos de ese lugar me ayudarían a crearlo mejor.

Cosas que uno dice cuando sueña despierto y ha bebido buen vino.

Pero Ana me tomó en serio, y meses más tarde me llamó desde Madrid para decirme si seguía pensando en Palestina como un destino. Le dije que sí. Entonces me propuso un pacto. Si yo aceptaba que me enviase allí para producir un artículo sobre la Intifada que acababa de estallar —esto ocurrió en septiembre del año 2000—, tendría la oportunidad de hacer in situ la investigación que había deseado.

Pensé: No debe haber enganchado a ningún español tan delirante como para meterse en semejante quilombo. (Un pasaje Madrid-Tel Aviv sale mucho más económico que el Buenos Aires-Madrid-Tel Aviv que requería mi misión.) Pero no le di tiempo para que se arrepintiese y agarré viaje. Y así fue que, por culpa de esa novela que quería escribir, viajé a Palestina y conocí al fotógrafo catalán Pasqual Górriz —él prefiere definirse como mediterráneo— y juntos terminamos metidos en varios tiroteos, un intento de secuestro, la entrevista a una pareja mixta (palestino-israelí) que vivía en la clandestinidad y adoraba a Natalia Oreiro y muchos quilombos más.

Pero esa no era la historia que quería contar. Ese fue el marco, nomás. Lo que explica qué hacía yo paseando por la Ciudad Vieja de Jerusalén cuando descubrí que Robert Plant no mentía y existía una escalera al cielo.

 

 

Stairway to Heaven

 

La Puerta de Damasco.

 

Pasqual conocía bien el lugar y ofició de guía. Entramos por la Puerta de Damasco y fuimos a una de las entradas de la Mezquita. Era viernes a mediodía y estaba lleno de musulmanes que querían orar y de soldados israelíes que les negaban acceso. (Era una de las represalias por la Intifada, la insurrección del pueblo palestino detonada por una provocación del general Sharon.) A los cinco minutos esa negativa se convirtió en gresca y empezaron los culatazos y las corridas. Siempre creí que Pasqual —que estaba al tanto de la situación— me había llevado ahí tan pronto nos conocimos para ponerme a prueba y descubrir si le había tocado por compañero uno que ante el menor quilombo se tomaría el primer avión de vuelta. Como eso no ocurrió, decidió adoptarme y tan pronto la represión se impuso y los musulmanes se disgregaron me llevó a pasear por el lugar.

La Ciudad Vieja es otro mundo. Estrechas calles de piedra, toldos que las abovedan, edificios milenarios, mercados y negocitos, cafés y barberías, músicas que expresan a la vez lo profano y lo sagrado, vendedores que tratan de imponerse al fárrago humano ofreciendo descuentos en el idioma de Babel. (Shekel dollar, sony iphone panasonic.) Y por doquier el aroma agresivo —a especias, a sudor, a carne faenada— que parece llevar viviendo allí más que nadie.

 

 

Al rato de andar por su traza laberíntica llegamos una calle (yo no sabía su nombre entonces pero me aseguré más tarde, para que no se me dificultase volver: se llama Habad Street) sobre la que descendía una escalera de metal desde lo alto.

Pasqual me invitó a subir.

La escalera de Habad Street conducía a los techos de la Ciudad Vieja, desde donde se podía caminar por encima de los edificios; una suerte de circuito turístico paralelo, ajeno al bullicio que tenía lugar a ras del suelo. («¡Contemple la Ciudad Vieja desde la perspectiva de un pájaro!») Pero esa primera vez me quedé allí, a pasos de su peldaño más alto, viendo el paisaje que se abría ante nuestra vista.

Lo que teníamos más cerca era una yeshivá, una escuela consagrada al estudio de la Torá y el Talmud. La circulación de jóvenes ortodoxos lo convertía en un edificio inconfundible. Pero si levantabas la vista y la fijabas más lejos, el foco de atención más obvio era una cúpula dorada: el Domo de la Roca y después la mezquita de Al Aqsa.

Pasqual me instó a ver aún más allá, al otro lado de las murallas. Señaló la aguja de una iglesia católica y dijo que aquello era el Monte de los Olivos, el sitio que en la tradición cristiana eligió Jesús para pasar la noche previa a su arresto.

Me quedé quieto y mudo. Era la reacción lógica ante la belleza desplegada ante mis narices. Pero al mismo tiempo había algo más, una idea que zumbaba dentro de mi cabeza y siguió zumbando hasta que le puse nombre. Lo que me deslumbraba no era la mera belleza estética ni la significación histórica del escenario; era, más bien, el hecho de que mis ojos pudiesen contener en el marco de la misma mirada los símbolos de las grandes religiones monoteístas: la yeshivá, el Domo, la iglesia del Monte de los Olivos, conviviendo en una calma reverencial. Por eso se me ocurrió la pregunta que me acompaña desde entonces. Si mis ojos podían albergar al mismo tiempo a la escuela ortodoxa, la mezquita y la iglesia, si mi mirada podía encuadrar esa imagen que se había armado solita en un equilibrio perfecto, ¿por qué se nos antojaba imposible que esas tres religiones —que esos tres pueblos— conviviesen al fin en la paz que transmitía aquella escena?

 

 

 

La herencia del odio

Vengo recordando esa imagen desde hace días. Como nos consta, la realidad sigue desmintiéndola de manera obstinada. Volví a Jerusalén en 2007, para terminar la investigación para la novela que escribí en vez de aquella del accidente aéreo, y aunque la violencia expresa de la segunda Intifada se había extinguido, las cosas estaban peor. En ese lapso el gobierno había construido un muro con la excusa de contener a los palestinos, pero su diseño expresaba el designio de una mente maligna. Aquel paredón no se limitaba a separar dos poblaciones. Lo habían construido sobre una línea irregular destinada a perturbar lo más posible la vida cotidiana — a poner una barrera militarizada entre tu hogar y la escuela de tus hijos, tu oficina, la vivienda de tus padres y hasta a separar tu casa de tu propio jardín de olivos. (Créanme: no estoy exagerando.) No era un muro destinado tan sólo a mantenerte en tu lugar: lo habían hecho así con la intención de desordenar tu vida hasta quebrarte, humillarte, persuadirte de que no ibas a poder ni cagar sin sentirte derrotado.

Pensaba en estas cosas porque pensaba en hoy, el día en que votamos, pero ante todo porque pienso en mañana, en lo que viene. Somos conscientes de las dificultades que entraña la crisis económica que lega el macrismo, pero el hecho de que la malaria sea tan acuciante nos distrae de otro drama que quizás sea más difícil de revertir: la herencia del odio que han atizado y dejan a punto caramelo.

 

 

Crisis económicas vivimos muchas. Pero una vez que las remontábamos, se volvía a respirar. (Me pregunto si no las olvidábamos con demasiada facilidad; si no borrábamos la experiencia de la memoria, en vez de incorporarla al andamio de nuestra sabiduría existencial.) Esos porrazos no dejaban grandes secuelas. Es verdad que la híper de Alfonsín nos desilusionó respecto del poder sanador de la democracia, que Carlos Saúl nos frivolizó un poquito de más y que la caída de Chupete arrastró a toda la clase política, cuyo valor fue puesto en duda; pero el discurrir histórico no tardó en despejar esos nubarrones. Sin embargo, hubo una vez que fue distinto.

Con el tiempo nos repusimos de la crisis económica que dejó la dictadura. De lo que no nos repusimos tan fácil (¿nos habremos repuesto del todo?) es del veneno que aquella entente cívico-eclesiástico-militar destiló en las almas de los argentinos. Esa gente nos pudrió el espíritu. Inoculó el miedo, que se convirtió en la lente a través de la cual contemplábamos la realidad — que, por ende, no podía sino aparecer distorsionada.

Lo que nos preservó de un destino más oscuro fueron las Madres y Abuelas y, por extensión, las organizaciones de derechos humanos. Ellas demostraron que había forma de salir del laberinto por arriba, de hurtar cuerpo y mente al odio y el miedo que nos vuelven mezquinos y nos tientan con la violencia. (Y, en último término, que nos asemejan a aquellos de quienes queríamos diferenciarnos.)

Pero claro, no todos lo entendimos así. Hubo quienes se negaron a hacer lo que convenía hacer para curarse del todo y cicatrizaron mal; en consecuencia, cuando vuelven a darse ciertas circunstancias —como ocurre con las viejas heridas cuando hay mucha humedad— el dolor reaparece y con él la experiencia del animal lastimado, de la bestia acorralada que haría cualquier cosa para sobrevivir.

Durante su existencia toda, la fuerza política que hasta hoy conduce Macri apostó al reservorio de odio y miedo que subsiste en parte de nuestra sociedad. Lo hizo con la complicidad de los medios grandes, que con su prédica legitimaron la irracionalidad, la convirtieron en un ‘derecho humano’ como el de comprar dólares. (Porque el odio es en esencia irracional. Cuando uno desbroza las razones que llevan a otro a elegir caminos diferentes y las contrasta con la realidad, ya no odia: piensa y actúa en consecuencia.) En sus estertores, Macri & Co. se despojaron de las máscaras para revelar su único programa de acción, la ideología esencial que los reúne: a esta altura, más que PRO o Cambiemos deberían llamarse Partido Antiperonista. Eso es todo lo que proponen. No tienen otro proyecto, otro móvil, que exceda el deseo de aniquilar al peronismo en casi todas sus expresiones. (Excluyendo, claro, la complaciente.)

La consigna que los anima en la vida real no es sí, se puede —que es tan genérica, tan vaga que podría calzarle a cualquier fuerza política— sino más bien una que impulsaría al pobre de Descartes a tragarse el bigote y callar para siempre.

Odio, luego existo.

 

 

 

El poder de los símbolos

En estos meses, el silogismo enajenado que corporiza Elisa Carrió se convirtió en el discurso único de la alianza de gobierno: Yo soy la República, la República es todo lo bueno; ergo, todo lo que Yo haga —y en particular, todo lo que haga para autopreservarme— es bueno. Desde esa postura, todo le está permitido. Incluyendo mentir, cagarse en la ley — y, llegado el caso, reprimir.

Los planteos de los figurones macristas ya son antidemocráticos, y del modo más descarado. Campanella twitteó: Por 4 años la mayoría del periodismo erosionó al primer gobierno que los respetó. La frase no se contenta con hilvanar una mentira tras otra. (La mayoría del periodismo mintió a lo bruto según las necesidades y deseos del gobierno; algo que cualquier macrista racional admitiría, en virtud de las toneladas de evidencia disponibles. Pero claro: esta gente se la está haciendo cada vez más difícil a los macristas racionales que quedan.) Como eso no le bastó, Campanella se las arregló para contradecir su propia ‘lógica’: dijo que este gobierno fue el primero en respetar al periodismo —cargándose también a Alfonsín y a Menem, que habrán sido muchas cosas mas no censores—, con lo cual simuló defender la libertad de prensa, pero acto seguido, ¿qué hizo? Amenazó a «la mayoría del periodismo»: Ahora lloran al ser escupidos nuevamente. No sé si esta vez podremos ayudarlos. Ojalá que sí.

El subsecretario de Cultura, Pablo Avelluto, también amenazó así: Aún podés elegir en qué país vivir. En uno en el que te respeten o en el del desprecio. Donde puedas expresarte en libertad o donde sólo seas escuchado si sos parte del pensamiento único. Todavía estás a tiempo. En unos días puede ser muy tarde para arrepentirse. Y hasta María Eugenia Vidal se desmarcó del libreto de Heidi para expresar el pensamiento único de su espacio político: El domingo —dijo— se elige si vamos a tener democracia plena o no. O sea, el silogismo enajenado de Carrió por otros medios: Yo, o el abismo. Si yo soy la República, lo Otro no puede sino ser la Antirepública.

 

 

 

Por eso lo que me desvela no es el triunfo de hoy, ni las dificultades que tendrá el nuevo gobierno para resucitar la economía, sino: ¿cómo conviviremos con el sector social cuyo antiperonismo fue pichicateado con anabólicos y esteroides durante la última década? ¿Cómo se le explican las reglas esenciales de la democracia a quienes alguna vez entendieron que ciertos sentimientos eran inapropiados y ahora, cuando ven una cámara, corren a actuar su odio delante de la lente? ¿Cómo disolver científicamente ese núcleo de resentimiento, la compulsión a no cejar hasta asegurarse de que el otro no sólo sea vencido en las urnas —porque eso no les bastó, como quedó demostrado— sino aniquilado?

Esa gente también es nuestra gente: abuelos, padres, tíos, amigos, compañeros de trabajo. A quienes nos cuesta reconocer, como si nos reencontrásemos con nuestro perro de la infancia después de que se lo sometió a hambre, palos, baldazos de agua helada y jaula durante años. ¿Qué hacer para que cuando les abramos los brazos —porque todavía los amamos, o al menos respetamos como sujetos de derecho— no nos salten al cuello?

La respuesta racional es: seguir explicándonos, argumentando, apilando evidencia, demostrando. Es cierto, pero a la vez es insuficiente. Porque ya venimos haciéndolo desde hace mucho y porque para ellos el PBI ‘robado’ es tan real como el planeta chato para los terraplanistas: no hay prueba jurídica ni científica que horade sus convicciones, porque la fe que tienen —más una fobia que una fe, aunque compartiendo la misma sustancia irracional— es todo el combustible que necesitan para seguir viviendo. Llevamos mucho tiempo haciendo tarea docente con paciencia de santos, y sin embargo esta gente está más cerrada, más desencajada que nunca.

¿Y por qué? De las múltiples razones, aportaré aquí dos: porque el (¿ex?) macrismo está apostando a convertir su núcleo duro en el germen del bolsonarismo argentino y porque la prédica de la Gran Maquinaria Creadora de Contenidos —toda esa ideología insidiosa, toda esa tecnología funcionando las 24 horas de los 7 días de cada semana— fue más persuasiva que nuestras charlas cara a cara.

 

 

Quizás por defecto profesional, intuyo que además de seguir explicándonos hay que trabajar, y denodadamente, en el territorio de lo simbólico. Crear la clase de contenidos que saltan en garrocha por encima de las resistencias que todx antiperonista erigió como murallas. Me explico con un ejemplo. Cuando digo the American Dream, todo el mundo entiende más o menos de qué hablo: la fantasía de que en los Estados Unidos cualquier persona, de cualquier raza, género o credo, puede integrarse al sistema democrático, prosperar y ser respetado. Está claro que la realidad dista y mucho de ese postulado, pero el sueño persiste en tanto modelo, en tanto aspiración. Cuando los críticos más grandes del sistema señalan sus carencias, lo hacen desde el deseo de corregirlo para arrimarlo más al American Dream.

¿Y quién articuló esa fe secular, quién construyó esa visión de un Paraíso terrenal? Obvio que los políticos tuvieron mucho que ver, pero ante todo se trata de una construcción simbólica — y los que crean símbolos son, ante todo, los artistas.

 

 

 

Sin River o sin Boca no hay superclásico

A través del cine —porque ese fue el arte predominante del siglo XX—, los Estados Unidos cristalizaron su sueño como Nación. Esa idea de un sitio donde la tolerancia y la prosperidad van de la mano puede rastrearse en John Ford, en Frank Capra, en Howard Hawks, en Billy Wilder, en Sidney Lumet, en Francis Coppola, en Steven Spielberg. Cuenten la historia que cuenten, sus películas no hacen otra cosa que medir la distancia que aún los separa del American Dream y así reafirmar su vigencia.

Nosotros tenemos que crear algo parecido. Un corpus de ficciones que ponga en acto una Argentina donde hay lugar para todos (lo cual no sólo incluiría a los peronistas, sino también a los inmigrantes) y todavía discutimos con vehemencia quiénes son lxs mejores candidatos pero al final nos sobreponemos a las chicanas para sonreír, brindar y renovar nuestra amistad, porque en el fondo ansiamos lo mismo: un país democrático de verdad, que prospere pero —a diferencia del Chile actual— reparta esa prosperidad entre todos de forma justa.

Lo que tenemos ahora es lo contrario. La Gran Maquinaria Creadora de Contenidos está en manos de las megaempresas comunicacionales, y por ende todo lo que crean —sus telecomedias, sus programas con panelistas, sus shows de entretenimiento y por supuesto sus informativos— está viciado por un antiperonismo cerril, instigador de violencia, que el público mama aun cuando no se dé cuenta. Por eso necesitamos desarrollar fábricas de otros contenidos y equilibrar el terreno de las comunicaciones, para garantizar su difusión. Hay que crear contenidos populares de calidad, que desarrollen una Argentina simbólica donde se pueda ser peroncho, zurdo, radical o cambiemita sin que nadie quiera matar a nadie; donde se entienda que la rivalidad River-Boca es válida, pero que si uno de los términos deja de existir nos quedamos sin superclásico; donde el adversario político deje de ser enemigo y entendamos que villano es quien representa un interés foráneo o el multimillonario inescrupuloso del signo partidario o ideológico que sea.

Si hacemos un programa cómico que sea buenísimo, nadie se resistirá a reír tan sólo porque es gorila. Si hacemos la mejor telenovela, nadie se resistirá a enamorarse porque un día le creyó a Espert. Si hacemos el programa de entretenimientos del que todos hablan, nadie le dará la espalda por el mero hecho de que alguna vez infló un globo amarillo. Y si sostenemos en el tiempo esos contenidos que transcurren en una Argentina donde no hay lugar para la intolerancia —donde pueden existir hasta programas con panelistas, pero que no habilitan agresiones, machismo ni opiniones antidemocráticas—, se naturalizará que existe otra forma de ser en este país que no pasa por la exclusión violenta del adversario ocasional o el competidor.

 

«El paciente inglés».

 

En estos días pensaba también en otra novela, una de mis favoritas de todos los tiempos: El paciente inglés, del canadiense —pero oriundo de Sri Lanka, ex Ceilán— Michael Ondaatje. Allí hay un personaje, Kip, que nació en la India y creció en el régimen colonial pero que durante la Segunda Guerra se ofreció como voluntario. Sobre el final del conflicto, lo que hace Kip en territorio europeo es detectar y desactivar las minas que el ejército alemán sembró en su retirada: en pleno campo, en todos los caminos, dentro de casas y hasta dentro de pianos.

Desde que entendió que se le venía la noche, el ejército neoliberal fue sembrando minas para impedirle a su sucesor avanzar en paz. Muchos de los estragos que causó —empezando por los económicos— están a la vista, pero no debemos olvidar aquellos que camufló para hacernos volar por el aire cuando menos lo esperamos: esas bombas ocultas expresan el designio de las mentes malignas que habitan entre nosotros. El odio que sobrealimentaron en estos años está vivo, palpitante, proclive al descontrol no bien algo o alguien lo detone. Por eso mismo, como avanzada del nuevo gobierno que se propone construir sobre territorio arrasado, debemos movernos los zapadores de la cultura: desactivando simbólicamente las minas de resentimiento, persuadiendo de que en esta tierra hay lugar y oportunidad para que prosperemos todos sin pisarle el callo al vecino. Las reglas del juego son pocas: sólo hay que respetar la ley y entender que sin justicia distributiva —eso de que en el país fértil haya quienes no tienen pan ni trabajo mientras que otros tienen fortunas que no gastarían en diez generaciones— la democracia no sería real, sino una fantochada.

 

El zapador Kip, que a pesar de haber crecido bajo el yugo colonial desactiva las minas que comprometen el futuro.

 

No sé qué les pasa a ustedes, pero en estos días me moví por la ciudad y el Conurbano sintiendo algo parecido a lo que experimenté en Habad Road, cuando subí a los techos de la Ciudad Vieja y, a contrapelo de la violencia que me rodeaba, sentí esperanza. Es una maravilla tan grande este lugar, alberga tanta potencia y puede llegar a ser tan bello, que miro en derredor y me pregunto: ¿por qué no insistir hasta que todos entendamos que este país puede producir lo necesario para que a nadie le falte nada esencial? ¿Por qué no trabajar desde lo político y lo simbólico hasta que el grueso de la sociedad asuma —hasta los más poderosos, a quienes no se les impediría seguir siendo ricos como Creso en tanto acepten las reglas del juego— que un país donde lo producido se distribuya de manera más justa y se coexista democráticamente nos conviene a todos? ¿Es tan difícil entender que la novela de la intolerancia no hará más que empujarnos otra vez en medio de las balas, cuando todo lo que haría falta para convertir este país en un paraíso sería aflojarla un poco con la mezquindad?

Cosas que se piensan en un día como este, cuando la realidad ayuda a soñar despierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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49 Comentarios
  1. Leandro dice

    El texto, muy bien escrito, hace una propuesta muy noble. Sin embargo mee parece muy poco realista, cuando un sector de la sociedad quiere aplastar a otro (cuando los ricos y gorilas tienen el poder del Estado y despiden, reprimen, siembra pobreza), no queda mucho lugar para otra cosa que no sea construir poder y hegemonía popular, caiga quien caiga. Hasta hace unas décadas eso se llamaba lucha de clases …

  2. Joaquín dice

    Sabés qué pasa Marce? A mi se me hace difícil convivir con personas que me llaman «neoliberal» cuando expreso deseos de gobiernos locales, economías libres (realmente libres, no desventuras capitalistas a la americana), y confederaciones parlamentarias. Se me hace difícil congeniar con personas que no comprenden el por qué de mi antiperonismo (que nunca es contra las personas normales, es contra las ideas y aquellos en puestos de poder). Se me hace difícil compartir con personas que me llaman gorila por mirar con desdén al verticalismo y a la idea de patria (que no es más que la fábula del buen súbdito), o por hablar idiomas y ser cosmopolita. Se me hace difícil sentir empatía con personas que me dicen «cheto» sólo por vivir según mis gustos y posibilidades.
    Entiendo lo que me estás diciendo en esta nota, y lo valoro mucho. El odio sociopolítico en Argentina alcanza niveles tóxicos. Y concuerdo con que tengamos una sociedad atrasada y reaccionaria en términos generales. Ahora, qué hacemos con los demás? Con los que usan «neoliberal», «gorila», «cheto» y demás como un insulto? A quienes la xenofobia, el racismo y el clasismo parecen no tocarles?

    1. Joaquín dice

      *Cuando dije «concuerdo con que tengamos» quise decir que concuerdo con tu análisis de que tenemos una sociedad con esos valores. El reaccionarismo y el conservadurismo son cosas que también aborrezco.

  3. Luis Juan dice

    Estimado Marcelo:
    Qué maravillosa pluma para describir los hechos, resulta un placer la lectura y “es tan real como soñar” como dice Diego El Cigala en Youkali.
    Una digresión si me permite.
    Esa máxima del poder establecido enmarañando a Descartes “Odio, luego existo”, resulta una síntesis perfecta.
    En psicología dicen: “Lo peor de este sentimiento radica en que aquellas personas que viven bajo el odio, y en ocasiones también bajo el rencor, no son capaces de sentirse en paz y con tranquilidad. En ocasiones, consideran que las consecuencias producidas en el ser odiado generan justicia, pero esto es un error, porque el mayor daño se genera sobre sí misma cuando experimenta este sentimiento.” (psicoadapta.es)
    Pero, este, no es el caso de los psicópatas.
    “El psicópata adaptado es un gran mentiroso, y a diferencia de lo que muchos piensan, es una persona con gran autocontrol, no es una persona que actúa movido por un estado de alteración emocional, sino que es muy frío y puede soportar muy bien situaciones de gran tensión que al resto de gente le provocarían gran ansiedad.” (eltribuno.com)
    “El psicópata es el depredador humano por excelencia y se camufla a través del disfraz que le parece más acorde para dominar y controlar su ambiente. Su falsedad es parte de su forma de ser durante el 80% de su vida, descontando cuando duermen.” (Idem)
    “Si observamos el mundo de los famosos de la TV, a muchos de nuestros políticos y a influyentes y poderosos personajes que dirigen las grandes corporaciones y la economía global, podremos ver al psicópata adaptado en su salsa y triunfando….a menudo a costa de un gran sufrimiento para los demás.” (Idem)
    “¿Qué quiere decir esto? Que un psicópata «de buena cuna» habrá recibido estudios que le permitan emplear esa manipulación en delitos de guante blanco o hackeando webs o equipos informáticos. Mientras que, «un psicópata pobre» le será más fácil cometer un homicidio que una gran estafa. Por tanto, debemos cambiar nuestra conceptualización” (lamenteesmaravillosa.com)
    “Esto afecta mucho a su forma de ver el mundo, ya que las emociones y opiniones de los demás no les afectan en absoluto. Son personas totalmente egoístas, porque no sienten que las demás personas sean seres humanos como ellos sino algo distinto, y por tanto solo les importan ellos mismos.” (lecturonauta.wordpress.com)
    “Me gusta definir la psicopatía como ruthless efficiency, o eficiencia despiadada. Así es como se comportaría un personaje psicópata: Buscando la mejor forma de conseguir sus metas sin piedad alguna (ya que los sentimientos de los demás ni siquiera son algo secundario), evitando los castigos y maximizando las recompensas.” (Idem)
    “Hay muchos psicópatas adaptados en la vida real, y la mayoría están en altos puestos directivos. Los psicópatas suelen ser personas de éxito, pues las emociones y la sociedad funcionan muy bien a la hora de reprimir a la gente y hacerla dócil.” (Idem)
    “Son capaces de llegar a los extremos mientras no se les pare los pies y no tienen en consideración a nadie. En esas circunstancias, es raro que una persona psicópata no tenga éxito en su vida.” (Idem)
    “En lugares en los que la ley no es capaz de pararles los pies, los psicópatas recurrirán a la conducta criminal si ello les reporta los suficientes beneficios. Una vez que aprenden que algo (como el asesinato) es una herramienta que funciona para conseguir sus fines sin grandes consecuencias, ¿qué es lo que les impide no hacerlo una segunda vez? Aunque este es un problema del ser humano en general, en los psicópatas no existe el freno de seguridad de lo social, por lo que tienen especial peligro (si una persona normal hace algo malo sin consecuencias legales, las consecuencias sociales pueden darle el suficiente castigo, y por ello para que una persona normal aprenda que algo obviamente malvado es válido necesita que su entorno cercano también lo considere como algo válido).” (Idem)
    “Si no hubiera estudiado a los psicópatas en prisión, lo hubiera hecho en la bolsa de valores” (Dr. Robert Hare)
    Luego del incendio de Iron Mountain, donde la naturaleza del escorpión lo identifica como el piromaníaco, generan sospechas los incendios de los archivos de la Ansess en el municipio de San Martín (Pcia. Bs.As.-abril/2016), en el edificio de Rioja y Sarmiento (Rosario-julio/2017), en Salta (julio/2018) y un principio de incendio en las oficinas de Baradero (enero/2019).
    También en julio de 2018 se incendió el Banco Nación de Bahía Blanca y en octubre de 2019 la sede central de dicho Banco en Capital Federal.
    En efecto, todo lo que sucedió en estos cuatro años, fue culpa de la herencia del pasado y por el futuro que nos espera. Nosotros, los psicópatas, se lo vamos a demostrar y los medios de comunicación independientes nos acompañarán en el esclarecimiento, así como el país modelo a nivel mundial, confirmará nuestra hipótesis a través de su Embajada.
    El gabinete del Dr. Caligari dirigida por Robert Wiene (1920), tal vez refleja el clima social y cultural de una sociedad tambaleante, que hace de la distorsión y de las acechanzas de la oscuridad de lo real sus rasgos más representativos.

    Después de todo, parece que hasta el día de hoy no se sabe bien si David Wark Griffith, con su film “Intolerancia” (1916) quiso dar respuesta -en defensa propia- al público y a las críticas de racista que pesaban sobre él, por su anterior producción “El nacimiento de una nación” (1915) ó, no se entendió el sarcasmo implícito que más que una apología sobre el racismo, era una crítica al mismo.
    Si lo de Julio Verne no hubiese estado fundamentado en la ficción, hubiese sido quemado en la hoguera.
    Si durante la dictadura queríamos leer algo serio, una opción era la revista “Humor”.
    Estimado Marcelo, me pregunto si un film de Kurosawa de 1950 “Rashomon” no estaba relacionado con ese mismo soñar despiertos al que alude.

  4. jorge dice

    No hay una sola clase de odio. Planteas un odio dogmático exige una verdad, una palabra única, lo expresa en forma contundente el pensamiento Inquisitorial. Otro tipo de odio se da por ejemplo, cuando fallan en ocuparse de lo que necesitas, al reconocer que el otro o lo otro no se comporta satisfactoriamente. En este caso se conserva la idea de alguien potencialmente satisfactorio, en el primer caso se lo elimina.

  5. María Cabrejas dice

    Excelente análisis, como trabajadora de la Cultura, comparto tu mirada, y creo que es esa, la que hay que llevar a la nueva gestión. Aquí esperando que podamos empezar a reconstruir, derribando muros, desactivando minas, sembrando puentes inclusivos y duraderos.

  6. Marcela dice

    Desde que empezo la campaña me senti esperanzada. Solo con la imgen de Cristina en la primera presentacion de su libro. Anres de eso me senti en la jungla del desprecio.
    GeaciasbFigueras!!! Gracias!!!! Soy feliz de estar en el cohete!!!!

  7. guillermo dice

    donde pueden existir hasta programas con panelistas, pero que no habilitan agresiones, machismo ni opiniones antidemocráticas? FALTA LA PALABRA HEMBRISMO Y QUE LAS FEMINAZIS DEJEN DE USAR LA PALABRA MUERTE RELACIONADA CON EL HOMBRE..BASTA DE GUERRA FEMINISTA…ESO TAMBIEN SERIA BUENO

  8. Mary dice

    Excelente. Una sola cosita, Menem censuraba en su gobierno fueron despedidos 300 trabajadores de las Radio Nacional de todo el país

    1. Marcelo Figueras dice

      Estaba tan sólo hablando de modo comparativo, y a muy grosso modo. Alfonsín me echó de ATC porque me atreví a cuestionar desde la revista Humor por qué no transmitían los alegatos del juicio a las Juntas. Ni él ni el Carlos eran santos en su manejo de los medios, pero intentaba decir que, comparados con Macri, hoy se los ve como nenes de pecho.

  9. Marcelo Rimoldi dice

    Ojalá llegue el día Marcelo que los odiadores dejen de odiar, que se den cuenta que ese no es el camino, lamentablemente donde vivo siento que ese anhelo tuyo es imposible. Ojalá me equivoque. Saludos a todes y a vos especialmente

  10. McYugal dice

    ¡Un poco de sistematicidad muchachos! Si no, es imposible aclarar nada en tan poco espacio. Y no porque la sistematicidad sea un valor en sí mismo, sino porque lo que enfrentamos ya es sistemático y no lo podemos combatir solo con poesía.

    Marcelo, Hugo Ortiz es un tipo al que tu discurso le entra por un oído y le sale por el otro porque se cree que todos somos iguales. Y no. Ese es el problema. Que aunque seamos esencialmente iguales no vivimos en igualdad.

    Entonces hay que explicarle que acá sí hay un culpable y que fue él el que tiró la primera piedra. Ese culpable no es el rico a secas. Es el rico que utiliza su riqueza para condicionar la vida de los otros.

    ¿Me explico, Ortiz?

    Una cosa es el rico de la cuadra, que tiene la única casa de dos pisos del barrio que tapizó de hermosas lajas negras —y todo quedó ahí— y otra cosa es que ese rico, ante el deseo de algunos vecinos que disparó su casa, abra un negocio de venta de lajas negras y —no conforme con eso y aquí viene la cuestión esencial— logre una reglamentación de su amigo el Intendente para que TODAS las casas de ese barrio deban ser tapizadas con lajas negras. Ese tipo es un culpable. No por querer “progresar”. Sino por querer aprovecharse con su “progreso” de la vida de los demás.

    No son, en cambio, culpables los que lo voten cuando llegue a Intendente. En eso tenés razón. Pero nosotros, el resto del barrio que no compró la lógica de las lajas negras, ¿que querés que hagamos con ese tipo?

    Lo tenemos que cagar, necesariamente, y solo por el hecho de que EL NOS QUIERE CAGAR A NOSOTROS.

    ¿Esto no es democrático?. No. No lo es. Pero fue él, en primer lugar, el que no fue democrático.

    Esto es el ABC de la política y tiene un nombre sencillo: lucha de clases (esto es para los compañeros, no para vos Ortiz que, solo de leerlo, te va a dar un cagaso bárbaro). Y está presente ya en el primer peronista: Lorenz von Stein. Luego, de von Stein, lo tomará el propio Marx (aunque para ser más preciso, el tema ya estaba presente desde Maquiavelo).

    Mutatis mutandis, y no sin riesgo de extrema simplificación, por eso la estrategia del peronismo es apoyarse en las pequeñas y medianas empresas —que vienen a ser los ricos del barrio que ya pusieron el negocio pero que todavía no nos quieren, o no nos pueden, cagar— y aspirar a que las grandes empresas —las que sí nos pueden cagar— estén en poder del Estado.

    Yo creo, compañeros, que si no empezamos por explicar esto no se entiende nada.

    1. Hugo Ortiz dice

      me parece que estas hablando sin fundamentos , y por supuesto atacando y parafraseando a la nota , enterrando nuevas minas de odio

      que pensarias si yo escribo:
      Marcelo, MC YUGAL es un tipo al que tu discurso le entra por un oído y le sale por el otro………
      Entonces hay que explicarle que acá sí hay un culpable y que fue él el que tiró la primera piedra………..
      no tengo mucho mas para agregar , sos muy claro , si alguien no piensa como vos , es un idiota y no me merece respeto. anda por la sombra. saludos

      1. Hugo Ortiz dice

        el primer peronista: Lorenz von Stein. Ops qué parábola histórica . genial !!!! Lorenz von Stein (18 de noviembre de 1815 – 23 de septiembre de 1890) murió antes de que el general haya nacido, pero ya era peronista , la magia del tiempo, solo falta que digas que Jesús era peronista, este muchacho Von Stein creía que el Estado debe estar por sobre la sociedad y su propósito deber ser introducir reformas sociales, las que deben ser implementadas desde la monarquía al resto de la sociedad. Todo muy lindo , lastima que despues vino la perestroika , en fin. un estado gigante y protector es lo que nos hace falta según este opinador , las barricadas de la próxima revolución se están planificando desde Puerto Madero y no desde la Villa Eduardo Madero ya que ahí se inunda seguido .porque el estado no llega.

        1. McYugal dice

          Veo que ya consultaste la Wikipedia. Está muy bien. Yo también la consulto. Solo que después hay que ir a las fuentes.

          Estoy traduciendo «Historia del Movimiento Social en Francia desde 1789 hasta el presente», el libro más famoso de Stein, para uso personal —aclaro, no vayas a pensar que soy traductor profesional. Es inexplicable que, salvo un fragmento traducido por Enrique Tierno Galván, no exista una versión castellana de un texto que en su época tuvo una enorme importancia. Si querés, cuando lo termine —si eso sucede— te lo mando, pero necesitaría tu email.

          Entretanto, la bronca que te provocó mi comentario te ha empujado a nutrirte de datos más concretos. Es un avance. Es un avance frente a cuestiones del tipo “lo que dijo fulanito” o “el adjetivo que utilizó menganito”. Ya hablás de Estado, barricadas, Perestroika. Está muy bien. Así se introduce uno en la política.

          Enojándose. Incluso, con uno mismo. Imagináte que yo a los 14 decía maravillas del Gran Acuerdo Nacional de Lanusse.

          (Sí, che, no se rían. Le digo a los otros, no a vos.)

          1. Hugo Ortiz dice

            el traductor ? pseudo marxista puede seguir con su trabajo .no me interesa ni leer la dedicación , y creo que sos un desubicado , intolerante que si traducis como escribis en un posteo público no te va a leer nadie jamás . de paso buscate en wikipedia datos que Enrique Tierno Galván le paso ideas a Larreta
            no siento bronca por tus frasecitas, sino lastima .
            seguramente cuando tenias 14 años no eras ni arquero suplente .

  11. Luis Laborda dice

    Cómo no estar de acuerdo con todo lo dicho por Figueras?
    En septiembre estuve en Buenos Aires después de 10 años de no volver. Aplastado aún por la emoción que me causó reencontrarme con mi ciudad y mi gente, hubo dos hechos que me llamaron la atención negativamente: la cantidad de gente en la calle (sin techo) y el odio que asomó en muchas conversaciones, incluso con desconocidos en la calle.
    Dos ex docentes, señoras ya mayores y retiradas, las dos provenientes de provincia, no dudaron un instante al hablar con este desconocido en solatar la lapidaria «van a volver los negros de mierda».
    No soy negro, pero tampoco hijo de noruegos. Nunca en mi vida necesité descalificar a nadie por su color de piel, estatura, creencia religiosa, orientación sexual o por simplemente no compartir mis ideas.
    Dos mujeres instruidas, que instruyeron a otros en las escuelas, no dudaron en lanzar el insulto en medio de una conversación circunstancial con un desconocido en la calle.
    Algo nos ha pasado y revertir el odio es, tal vez, tan prioritario como dar vuelta el caos económico que nos deja este gobierno que se va.

  12. Laura Coton dice

    Muy inteligente, Marcelo. Cuando escribimos la obra teatral Labios Negros, en el 2012, parte de lo que expresás ya circulaba en mi cabeza. Ojalá encuentre el deseo para esforzarme y el optimismo de tus últimos párrafos. Sé que es imprescindible para los tiempos que vienen.

  13. carlos dice

    gracias por explicarlo asi, en algun momento el amor vencera al odio

  14. Guillermina dice

    Yo pienso que hay mucho odio y resentimiento , resabios de la dictadura militar y el odio de algunos radicales

  15. aliciapeire dice

    Que bellezaaaaaaaa

  16. Sonia dice

    brillante! Gracias, Marcelo.

  17. ALEJANDRO dice

    Me sentí muy identificado. Casi todo mi entorno es gorila y es muy dificil para mí resolver eso.

  18. Hugo Ortiz dice

    creo que en el mismo planteo de tu historia caes en el mismo nivel de intolerancia y /o desinterés por convertir la sociedad polarizada en la que vivimos en algo mas vivible y con una cuota de respeto con otras ideas u otras posturas. El odio no es un carácter único de un partido o político , hay odio peronista ,liberal, de izquierda de derecha , Si tu punto de partida es que solo Macri es el mal y que el peronismo , los K , o quien sea son sinónimos de alegría y la tolerancia empezamos mal y todo intento por desactivar minas que tenes razon existen de a miles , nunca se podrá hacer de verdad.
    Yo no creo que alguien vuelve mejor si en la mitad de la frase se le escapa una muestra de intolerancia , volves mejor o tiendes la mano para acercarte al otro o sino directamente no te mientas. El paisaje idílico de Jerusalem que planteas es solo eso , hay palestinos e israelíes extremistas que solo ven como empeorar la cosa, pero hay cientos y miles que quieren tender una mano. No hay buenos y malos como en las películas que nombras.El odio y la intolerancia es una fogata que tanto peronistas y antiperonistas no se cansan de tirarle nafta hace muchos años , lamentablemente . No me parece que se pueda llegar a bajar el odio desde posturas muchas veces absolutas , mesiánicas , cuasi religiosas de donde está el bien y dónde está el mal. El mismo autor del libro que te gusta El Paciente ingles , Michael Ondaatje reivindica en una nota un concepto central que ya planteaba Salman Rushdie en sus ensayos: la reivindicación de lo «híbrido» sobre lo puro. los puros en politica o religion nos vienen haciendo demasiado daño , por que no saben tolerar al que piensa diferente .
    como en la historia del paciente ingles, yo creo que la mayoría de los políticos de diversos signos políticos son como Caravaggio, clamando el desarme de los problemas , pero que en realidad sólo buscando la venganza.
    Por ahora solo la gente podrá ocupar si quieren el lugar de Kip, el artificiero encargado de desactivar minas , pero no parece que los políticos estén a la altura de esa noble y trascendental tarea.
    Una de las escenas más memorables de la película sitúa a Hana iluminando mediante una antorcha unos frescos de una capilla, pintados por Piero della Francesca como trayendo una nueva esperanza , pero lamentablemente los grafitis de las calles de buenos aires muestran otro paisaje totalmente diferente con puteadas varias a los diversos candidatos.
    Podrás tener buenas intenciones pero si utilizas los mismos métodos , se seguirán plantando minas entre la tierra común .

    1. A.Ladislao dice

      Con todo respeto a Hugo Ortiz, yo leí otra nota, por lo cual no coincido para nada con que la misma muestre intolerancia alguna. Intentaré explicarme. En mi lectura Marcelo Figueras no dice nunca «que solo Macri es el mal y que el peronismo , los K , o quien sea son sinónimos de alegría y la tolerancia» y agregaría que tampoco se desprende de su argumentación, a mi modo de ver.
      Lo que hace el autor, me parece, es señalar una articulación discursiva mediática, cultural y política de determinados sectores que conlleva una descalificación ontológica del otro: «si yo soy la república, lo otro es anti-república». Hace análisis semiológicos y políticos, de lo que conlleva el posicionamiento político en lo discursivo y lo que trasuntan como lógica de sostén a determinadas políticas públicas.

      A mi me interesa mucho eso porque no resigno a mi adversario político el lugar de republicano, siendo yo peronista. Por el contrario, con vaivenes, entiendo al peronismo profundamente republicano e institucionalista incluso.

      Cuando se señala que hay odio en distintos bandos, es así, es parte de la condición humana según entiendo. Pero una cosa es que haya odiadores y otra que el discurso sea de odio. Y ahí es donde va Marcelo en una nota que me parece maravillosa y que me emocionó.

      Descalificar al otro como no-democrático, como no-republicano, no permite ni siquiera dialogar o competir con él. Puesto en el extremo: yo no discutiría nada con Videla el genocida. Creo hacerme entender para señalar la diferencia. La contraparte sería «Macri, vos sos la dictadura», con la que no coincido y es tan descalificante como las otras, pero con la diferencia de que las políticas públicas económicas han sido muy similares a las de los genocidas, y allí radica una relación por más que no sea ahora una dictadura.

      Hace un tiempo, cansado de escuchar repetir la sentencia de «Cristina fomenta el odio» me pude a buscar videos, cadenas nacionales, declaraciones. En fin, que no encontré una denostación del otro, sí un posicionamiento político y la convicción de llevar adelante ideas, incluso irónicamente respecto de los otros (V. G. «piquetes de la abundancia»). Nótese que no dijo «estos piqueteros antirepublicanos» o «estos piqueteros desabastecedores con 4 x 4 genocidas». Que sí lo dijeron algunos kirchneristas, es cierto, como cuando algunas organizaciones escupieron imágenes de periodistas opositores al gobierno nacional y popular. Pero no fue un discurso del gobierno kirchnerista ni de Cristina ni, en general que yo sepa, de funcionarios de fuste. Algunas declaraciones de Aníbal… y sí. Comparado de Elisa Carrió nada de nada. Pero el punto no es esa comparación, el punto es el análisis semiológico, la lógica que está detrás y sostiene el «relato» político, el discurso político que articula posicionamientos y en definitiva, las medidas políticas.

      En concreto: ¿qué periodista no tuvo respeto por parte de Cristina? ¿a quién no se lo dejó hablar o publicar? Y sin embargo lo siguen repitiendo a lo Avelluto. En estos 4 años hubo dueños de medios detenidos, hubo ex-funcionarios detenidos sin sentencia, hubo tuiteros detenidos… y tienen el tupé de decir que ellos son la república? Responderle a un periodista no es no respetarlo, o por lo menos aún cuando no se lo respete, se lo acepta como parte de la sociedad. Yo no puedo respetar un Lanata, no respeto su trabajo desonesto, ni sus operaciones. Pero lo acepto, como acepto a quienes lo siguen. No estoy diciendo que lo tolero eh, lo acepto. Y lo contradigo, y lo discuto, e inclusive lo puteo.

      Ya me extendí demasiado, pero una cosa más. No se trata de que no haya antagonismo, diferencias fuertes, incluso palabras fuertes, representación de intereses diversos. Eso siempre va a estar, eso es la política. Si de eso se trata la «grieta», grieta siempre hubo y siempre habrá, desde Amós a los sacerdotales en el Antiguo Testamento, hasta peronismo y antiperonismo. Lo que no vale es cualquier operación mentirosa, porque es violencia. ni tampoco la escalificación del otro asignándole características para ponerlo fuera del juego democrático.
      No se trata e la ingenuidad un poco infantil de seamos amigos, el diálogo, el consenso… mirá, no va a consensuar nada quien tiene poder en ceder sus privilegios. Se le pueden imponer restricciones democráticamente sin vulnerar sus derechos.

      Lo malo de los relativismos, es que no dejan puntos donde asir nada. Y si bien no creo en la objetividad, tampoco creo que no existan elementos objetivables. No es todo lo mismo. Que en todos lados se cocinen porotos no hace que todos estemos haciendo feijoada. No se trata de una lógica amigo-enemigo impuesta por sobre los intereses para generar un enemigo, sino de disputas reales de intereses, de confrontación de fuerzas en función de esos intereses.

      Convencer a un rico que tiene que cambiar de proyecto y renegar de su interés personal en función del interés colectivo es casi imposible… es más fácil que un camello cargado pase por el ojo de una aguja. (aún cuando sepamos que «ojo de aguja» eran las puertas de aduana de la ciudad para, justamente, descargar los camellos)
      Saludos

      1. Hugo Ortiz dice

        Hola Ladislao , muy interesante tu aporte , lo lei con atencion , pero creo que tanto la nota de MF y tu comentario vuelven a colocar en el otro, la razón de los males , y eso en definitiva es lo mas fácil , el malo es el otro , el problema es el otro ,el peronismo no fue siempre totalmente republicano e institucionalista , basta leer su historia , tuvo épocas y decisiones muy buenas y otras muy nefastas , sus líderes supieron ser con altas dosis de culto a la personalidad , demagogia , populismo, menem por ej, el mismo perón . y ni que hablar que hubo personajes poco democráticos , por ej la foto del cajón de herminio o los escraches a periodistas en la época K, pero sin dudas que esos males no son sólo del peronismo, la derecha argentina esta plagada de ese nivel de intolerancia, en menor escala creo que los radicales tambien , y la izquierda , o sea, las minas de las que habla MF no son solo sembradas por un solo grupo, el nivel de autodestrucción de la base común de la argentina es responsabilidad de muchos y diferentes actores politicos , sino lo aceptamos asi y tratamos de mejorar un poco la concordia seguramente repetiremos los mismos errores. podes pelearte políticamente hablando , pero con reglas y códigos que pareciera que no tenemos costumbre de usar.

        1. A.Ladislao dice

          Hola Hugo, agradezco este intercambio, me parece interesante y me permite afinar mis argumentos incorporando nuevos elementos.
          Creo sinceramente que hay una base común en lo que usted dice y en lo que yo digo, hay bastante coincidencia.
          Encomio en particular lo de «podes pelearte políticamente hablando , pero con reglas y códigos», con lo cual coincido plenamente. Ese es el problema planteado: las reglas y códigos.

          Yo no digo ni de cerca que todo peronista es bueno y todo anti-peronista es malo. Lo que digo es que en general el peronismo ha sido más republicano que la gran mayoría de los anti-peronismos. Y si me remito al peronismo conducido por los Kirchner, directamente afirmo que fue el más republicano, democrático e institucional de los gobiernos democráticos que supimos conseguir. Gusten o no los intereses a los que dió prioridad. Las reglas de la república las respetó, el comportamiento democrático también, así como las instituciones. Tener mayoría en el congreso no es, como nos quisieron decir, convertirlo en una escribanía. Es justamente parte de las dichosas reglas de juego. Lo contrario, descalificar esas reglas de juego como una escribanía porque el otro tiene mayorías, es justamente lo anti-democrático, saca fuera de juego al otro, lo descalifica. A la oposición de ese momento se la escuchó, luego se votó. Hubo muy pocos DNU. Cuando se perdió una elección no se cantó fraude, se respetó. Cuando se perdió una elección en el congreso también se respetó. Por poner sólo unos ejemplos. Tampoco afirmo que los gobiernos kirchneristas hayan sido perfectos ni mucho menos, mis críticas están, pero se mantuvieron dentro de las reglas de juego, aunque a muchos no les gusten sus políticas.

          Los intereses contrapuestos existen. La concordia no está en un idílico mundo de diálogo y consenso articulador de «las 5 cosas en que todos podemos ponernos de acuerdo», porque eso no existe en la práctica, y se dice para esconder los intereses que se prefiere no explicitar. Hay cosas en que no nos vamos a poner de acuerdo, el asunto es resolver esa confrontación democráticamente.

          Responderle a un periodista no es faltarle el respeto ni perseguirlo, aunque claro, cuando estaban acostumbrados a ello, parecía inusitado.
          Cuando un ciudadano puede decir e insultar, mentir y operar con noticias falsas, amparado en su profesión de periodista, resulta que otros ciudadanos con tanto derecho como él a la libertad de expresión podrían querer ejercerlo… A mi me puede parecer mal, incluso contraproducente políticamente, pero efectivamente si el periodista me puede insultar a mi yo podría insultarlo a él. Y eso no es perseguirlo. Pero sobre todo, no lo hizo el gobierno kirchnerista, que por lo demás, mal podría haber evitado prohibirle alguna cosa a Hebe, justamente a ella. El periodista siguió insultando y mintiendo… mientras que yo no tuve llegada a nadie para demostrar que él mintió y difamó. ¿Es eso un escrache? Pues no lo sé. Los escraches eran otra cosa, era la explicitación en la esfera pública de un delincuente que los poderes del Estado no habían podido-querido-sabido juzgar y condenar.

          La concordia estaría, exclusivamente, en las «reglas de juego». Que en este caso son las reglas del estado de derecho democrático. Esas son las «reglas y códigos» que usted bien dice. Entre ellas estaría no mentir.
          En el resto, hay y habrá diferencias, a respetar siempre, con la consecuente confrontación de intereses contrapuestos, valga la redundancia.

          Meter presos sin condena a dueños de medios es malo, no hay con qué darle. Puede que algún desprevenido no se haya enterado. Eso tampoco es bueno. Y el que lo hace, claramente no puede ser bueno.

          Pero no en función de que no me gustan sus políticas o que afectan a mis intereses, por ejemplo a esa maldita costumbre de querer comer todos los días. No. Es malo porque afecta las reglas de juego, que son el estado de derecho y las reglas democráticas.

          Poner límites a las empresas no es cosa de dictadores, es parte de las reglas del juego. Si se llama dictadora a quien las pone, se la descalifica, se la lleva al plano de fuera de juego. Y eso es malo.

          Si se está en contra de determinados derechos de exportación y se manifiestan, perfecto. Si se hacen piquetes, ok. Se deshabastece… bueno, entramos en cuestiones delictivas. Pero lo peor es decir que eso es una afección a la libertad del pueblo y que la presidenta es una dictadora. Eso es romper las reglas de juego. Y encima mentir, bien a sabiendas.

          Yo quiero tener libertad de comprar explosivo C4 por tonelada y gardarla en mi pequeño departamento… bueno, no se trata de «mi libertad» claramente, sino de un enorme peligro de un material regulado. Pues bien, las divisas son, y DEBEN ser un «material» regulado, dado que afectan al país como un todo. Por lo tanto no es parte de «mi libertad» comprar las divisas que yo quiera. Alguien puede estar en desacuerdo y proponer que se debe desregular la adquisición de divisas y que las consecuencias no importan. Está bien, es una postura. Ruinosa a mi manera de ver, pero es una postura con la que discutiré. Pero si me dice que nosotros restringimos las libertades por proponer control de divisas y por ello somos anti-republicanos no sólo está mintiendo o exagerando, está descalificando y rompiendo las reglas de juego.

          Lo pongo con un ejemplo personal.
          He intentado con los años desprenderme del calificativo de antipatria hacia los adversarios políticos. No es porque no suceda que existen algunos que atentan contra la patria, digo, si se endeuda al país beneficiando a algunos comisionistas, eso parecería atentar contra el país. Pero me restrinjo de llamarlos antipatria, porque si lo hiciera los pongo fuera de juego: si son anti-patria y yo soy la patria, estamos en guerra, se los podría matar, sería un deber patriótico matarlos. Y algunos de ellos piensan realmente que endeudando y favoreciendo capitales externos a la larga benefician al país, aunque en el medio se benefician ellos mismos y hasta ahora cada vez que se hizo fue ruinoso para las grandes mayorías. Es burdo, pero gráfico.

          Todo esto no es porque como usted dice «reglas y códigos que pareciera que no tenemos costumbre de usar» sino porque algunos han mentido y descalificado impunemente y eso no recibió sanción social, ni mucho menos legal. Más aún, se confunde deliberadamente e intencionadamente las confrontación de intereses y la vehemencia con falta de diálogo o de escuchar al otro. Es que Cristina escuchaba muy bien a los adversarios, lo que sucede es que no coincidía con ellos y no tenía por qué hacerles caso… sobre todo porque sus representados le habíamos dicho específicamente que hiciera lo contrario a lo que le proponían airadamente. Caso contrario nos hubiera traicionado a nosotros para «escucharlos» a ellos. Como tuvo que hacer Alfonsín, por ejemplo. Y Cristina NUNCA, pero NUNCA traicionó. Quienquiera podrá decir cualquier cosa de ella, menos dos: que es inteligente y que nunca traicionó. Ni a los que la votamos ni al pueblo.

          Se ve así que lo malo que endilgo al otro no es porque no me gustan sus políticas públicas, o porque afectaron mis intereses, sino porque con sus posicionamientos descalifican las reglas del juego mismas. No son «malos» porque priorizan cosas distintas a las mías, o porque sean ineficientes, sino porque vulneran el estado de derecho y las reglas. Y eso, bien señala MF, queda incrustado como una mina en la sociedad, porque no se lo ha señalado unívocamente, porque no se lo ha condenado ni se ha impuesto una sanción social ante los dislates. Cuando lo hace un ciudadano cualquiera o un periodista, es grave, pero cuando lo hace un funcionario o representante político, es gravísimo.

          Cuando la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires dice que en esta elección se jugaba «si había democracia plena o no», rompe las reglas, y eso el MALO, muy malo, independientemente de que ella me guste o no.

          Y creo que esto es lo que señalaba Marcelo Figueras en la nota.

          Mentir en campaña diciendo algo que se sabe perfectamente que no se va a hacer, rompe las reglas. Y resulta que por H o por B un 40% del electorado parece que no le importa nada de eso. Y eso me parece muy malo. Si lo hace Macri, si lo hace Menem o lo hace Duhalde, o si lo hace Luder (pacto militar sindical o lo que sea).

          Establecer protocolos de represión a las manifestaciones como los que se han usado vulnera el estado de derecho. Amparar asesinos de las fuerzas de seguridad también, y rompe las reglas de juego. Mentir para amparar represores, lo mismo. No son políticas malas, son implementaciones de políticas contrarias al estado de derecho que no debieran estar en discusión. Y todo eso ha quedado instalado como parte de «posiciones políticas», que es justamente lo que las constituye en un «campo minado» de odios, porque solo el odio puede permitirse vulnerar y serruchar el mismo piso en el cual estamos parados. Nuestras reglas de juego democráticas.

          Perdón por la extensión, pero creo haberme explicado mejor.
          Saludos

          1. Hugo Ortiz dice

            estimado Ladislao, es muy interesante leerte y por supuesto me sirve para repensar varios conceptos.
            si es largo está ok, hay cosas que es mejor explicarlas ,aunque se vuelva sobre los temas que solo poner etiquetas , Macri dictadura , Kirchner chorros etc y escribir solo unas pocas lineas ofensivas.
            a diferencia de un lector que sin conocerme agrede : Hugo Ortiz es un tipo al que tu discurso le entra por un oído y le sale por el otro porque se cree que todos somos iguales. Y no. Ese es el problema. Que aunque seamos esencialmente iguales no vivimos en igualdad.
            Entonces hay que explicarle que acá sí hay un culpable y que fue él el que tiró la primera piedra.

            es bastante mas productivo poder charlar con vos .
            sigo viendo en esos ejemplos que lo que mas fácil les sale a muchas personas es la agresión .
            en eso si , somos parecidos .

            aqui el tema de discusion partio por una premisa , que no comparto , que el macrismo fue una especie de eje del mal , que solo es responsable por las minas de odio que coloco al pais y por eso el peronismo es el redentor que viene a salvarnos de esos males .
            creo que es msa complejo, hace meses atras (ni años ) massa , alberto fernandez , estaban mas cerca de macri que de cristina , y ahora estan con ella como si nada hubiera pasado . eso es coherente ? es claro , es honesto ? no parece , pero la vara con la que el peronismo mide a las otras fuerzas tanto de derecha como de izquierda es muy exclusiva.
            eso nos coloca en una situacion abusrda de absolutos . la alegria es peronista , el odio es la derecha. y que hacemos con la derecha peronista ? y por ejemplo picheto cuando estaba con cristina estaba bien y ahora es un traidor ?
            vos decis que Cristina NUNCA, pero NUNCA traicionó. pero que pasa con massa , con fernandez, con pichetto , como se entiende esto,
            los políticos traicionan , esta en su adn , lamentablemente , traicionan al pueblo miles de veces , a sus compañeros , que tiene de malo en señalar eso ,
            porque idealizar tanto a cualquier politico ? no convierte eso en soberbia ,tanto al elector como al politico .

            estan en su derecho de solo ver lo bueno en cada partido , pero si nos alejamos un poco , abrimos el zoom , veremos que eso es parte del problema , no reconocer errores propios es etermizar los problemas de los argentinos.
            macri saco el 40 % de los votos , si a eso le sumas votantes de lavagna , izquierda, extrema derecha , peronistas de la última hora como massa y compañía , no te parece que es medio un cliché decir que el pueblo es antiperonista o peronista , hay mas variantes y nadie tiene la verdad, y mejor que así sea.

  19. pablo nigoul dice

    Buenisima nota pero le falta autocritica. A medida que avanzaba iba asintiendo en mi fuero intimo porque los conceptos son muy potentes y del todo compartidos. La destruccion del tejido social fue alimentada brutalmente. Tanto que creo que es lo mas importante a reconstruir. Solo que no fue tarea exclusiva de este gobierno. Es un pais armado en la logica amigo/enemigo. Y hemos formado parte de eso dando y recibiendo. De hecho la nota termina con el Macri ya fue y siento que deberiamos ayudar a desterrar de nuestra palabra el nombrar al enemigo por su nombre. Veo mucho mas util realzar lo positivo de las politicas a defender y, solo cuando sea necesario, contrastar con el negativo de las mismas. Pero avanzar en denostar a las personas que representan ideas horribles es seguir con la mecanica impuesta. Nestor-Cristina/Macri, Rosas/Sarmiento, Peron/muchos. No se habla de ideas y se defiende la honrestidad de personajes, algo que resulta siempre incomprobable. Adhiero a la idea del señor Figueras de ir por el camino de la epica y la generosidad. Retirar del alma corroida esa brutal necesidad de devolver golpe por golpe. No hace falta hablar de Macri preso por corrupto. Que se arregle con lo que tenga y con lo que pueda. No tiene por qué ser preocupacion de este lado. Hay mucho por hacer y ese «Sueño Argentino» propuesto ya me tiene entre sus adeptos. Por mas ideas y menos personalismos

  20. Alicia Fabbiano dice

    Gracias Marcelo! Ése es el problema es un problema humano… el odio anida en el corazon porque no se experimentó el Amor en el corazón ! es ignorancia y dolordel alma que no puede, no quiere ,porque lo enfermizo siempre da una satisfaccion morbosa que se teme perder.,. Y si hay mística religiosa en esto , pero también la hay en los actos solidarios que realiza un ateo ,porque el ser humano eleva su conciencia y es feliz dando. Hay mucho concepto falso dando vueltas Hay que identificarlos claramente y entre todxs pensar la manera …con talleres ..charlas y desde dónde se pueda llegar..con gente capacitada…muy capacitada que piense la forma El concepto por ejemplo:»la perfeccion no existe, existe el balance» para mi fue muy valioso para los que criticaban alguna cosa de el gobierno de Cristina…diciendoles la perfeccion no existe es una utopia…Bueno…articulo bellamente escrito Marcelo felicitaciones….PD Hay un audio de Leandro Santoro extraordinario sobrre este tema,que desarrolla en unos pocos minutos,.que lo tiene fijado en su cuenta de tweter Abrazo cariñoso Alicia

  21. Silvio Scopio dice

    Yo creo que no hay que explicar, porque eso es HABLAR. Los hechos, el hacer, es la mejor (quizas unica?) manera para «explicar», donde «hablan» los hechos. En teatro, es revolucionario lo que se hace, nunca lo que se dice. Aca, es igual. Hablar/explicar es inetntar argumentar. Nunca serás «escuchado». No creo en el diálogo, esas formas burguesas para aparentar respeto, bondad, bomhomía, etc. Valores que NO cambian una matriz.

  22. Carlos dice

    Pensaba en como Leandro Santoro viene participando en muchos de esos programas que ayudaron a construir un sentido comùn macrista, esos en los que todo son gritos, gente hablando unos encima de los otros, diciendo las barbaridades mas grandes. Y como desde ahi, tambien hay que construir, como viene haciendo èl. No negarse, y hasta, como hace Alberto, decirles en la cara que asì no. «Ya te contestè, ahora deja trabajar a tus colegas», y marcarles la cancha. Que ya no puedan decir absolutamente cualquier fruta sin ser «retados» (por asi decirlo). Si vas a decir algo, minimo, que se acerque a la verdad. No vamos siquiera a discutir por el PBI robado que esta en el Arsat. Desquicios ya no mas. Creo que es un campo importante en el cual disputar la batalla cultural.

    Y armar nuestra propia Mirtha, una que tambien invite a los Leuco junto a Kicillof, y que se la banquen sin mentir. Creo.

  23. Karin Liatis dice

    Excelente nota!! El desafío por delante, modificar el sentido común y la matriz de odio que impusieron en estos años. Gracias Marcelo

  24. Marisol dice

    Exelente! Cuánta falta me hacía una nota asi…

  25. Germán dice

    Yo tambien me rompo la cabeza pensando como cambiar esa estructura mental dicromatica con intenciones asesinas
    o aleccionadoras . Entonces reflexiono: desde ahi nos educaron los dostintos procesos ,por sobre todo esa educacion de premios y castigos. ¿ Como contrarestarla? Simbolismos Corporeos, todos nos formamos a partir de nuestra interaccion con el entorno y por sobre todo, nuestra interaccion Personal, Social, Cultural etc. Hay muchas maneras de abordarlo, Inglaterra implemento unos cursos obligatorios para contrarestar el » Salvajismo cultural» de sus ciudadanos…. Tom Sharpe lo explica en «Wilt» Yeseros ll , Carniceros lll . Etc. La Escuela de Libre Enseñanza hizo verdaderas » misiones jesuiticas» de educacion y propagacion cultural en cada Rincon de España. Y Vernos al espejo: ¿como llegamos hasta aqui? ¿ Como fue que pasamos de jugar afuera, a tener miedo adentro?… Como seria un niño que tofos los dias se encontrará con un admirado escritor y charlara unos minutos o con Cristina… o con Fito Paez o con Lester Bangs? ….. que caminos recorrerian niños con tanta suerte!!!! ¿ Se puede Multiplicar ?. Anecdota, Verano 2019 Republica Dominicana, mi hija y mi sobrina se van juntas con amigas a la plaza a jugar 10 años promedio ( 6 cuadras de la casa y solas ) llegan a la avenida que separa el barrio de la plaza y llega la pregunta de Rigor dr mi sobrina a un transeunte: Señor, por favor, Nos puede Cruzar? Parece Disneylandia….. aqui tambien vivimos asi. Abrazo… a seguir laburando!!!

  26. Sergio dice

    Que linda letura para hoy. Pero es cierto, por momentos es imposible hablar con todos los argumentos que expongas. Abrazos , y por mi parte ya les envie el telegrama de despido a Mauri.

  27. Gabriela Sisco dice

    Que nota!!!! Que maravillosa nota!!!! Si aún diera clases se las daría a mis alumnos para que entiendan fácilmente el momento en el que estamos y que hacer para no ser nuevamente pisoteados, para que no se nos vaya la esperanza otra vez. Hoy estoy feliz porque se que se van, pero me preguntaba porque no estoy exultante y es por esto que vos decís, inocularon mucho odio y lo siguen haciendo por todos los medios que tienen, lo siento cuando hablo con muchos. Tenemos mucha tarea por delante y no aflojar, hay que construir lo simbólico, casi nada!!!!! Gracias por estas herramientas!!!!

  28. Graciela Cohen dice

    Marcelo te queremos muchos estamos en eso soportándonos a nosotros mismos en el desajuste cuando el perro rabioso nos muestra sus dientes… avancemisssssssss

  29. Alejandra Kandus dice

    Excelente lectura de la realidad y análisis. Esa batalla cultural, tan dificil de dar, hoy es inevitable si queremos crecer como Nación Latinoamericana. Tal vez el foco haya que ponerlo sobre los mas jóvenes, los más ávidos en entender lo que pasa y que tienen que tener un futuro donde puedan construir su vida.

  30. Victor dice

    Hermosa y esperanzadora nota. Y creo que habrá muchas minas que estallarán hasta acercarnos a algo parecido a la convivencia en paz. Ojalá sigamos aprendiendo de las madres y las abuelas, para no tomar venganza de todo el mal que ha hecho esta gente.

  31. César dice

    El desafío está planteado de manera brillante Marcelo, marcas un camino a recorrer ,la garrocha para saltar el tremendo obstáculo que significa «odio luego existo» es la búsqueda del sueño Argentino. seguro el de Moreno, Belgrano, San Martín, Péron, Eva….y tantos…..en realidad el de millones

  32. Alejandra dice

    Como siempre, una pieza de telar bella y provocadora. Agrego otra mina para desmantelar: la de la antipolitica, “los politicos son todos iguales” y demás, sobre la que están sentadxs muchxs para quienes el odio es un exceso que no se permitirían. Ayer anduve mucho por el microcentro y además de las largas filas de gente angustiada en las casas de cambio, escuché mucho desencanto provocado, inclusive entre gente que iba a votar FF…

  33. César dice

    Tremendo desafío tenemos por delante.magnifica descripción de la mano del talento, de Marcelo Figueras. La propuesta de crear una sueño Argentino entiendo, es la única forma de saltar por sobre «Odio luego existo»

  34. Ana Maria Llois dice

    Hermoso artículo. Bello, profundo. Queda en el anaquel de los que hay que releer.

  35. Gustavo Leonardi dice

    Creo que fue Borges quien dijo que el odio une mas que el amor. Ese es el sentimiento que les queda a quienes no han encontrado una expresion politica de la cual enorgullecerse, donde poner sus mejores esfuerzos. Y hablo de aquellos que nos topamos todos los dia en nuestro trajinar diario. Los multimillonarios prebendarios quedan fuera de este segmento, estos no tiene Patria solo tiene intereses.

  36. Cecilia Lorena dice

    Excelente !!! Esa imagen de Jerusalén y las tres religiones conviviendo tbn m interpeló. … me parece acertado el rol que le asignas a la cultura para liberar de odio a nuestra sociedad. Gracias!

  37. abi dice

    Qué artículo hermoso. Lo dicho, las fotos, los símbolos, las sensaciones. Gracias.

    1. Juan dice

      Excelente. Muy bien expuesto. Gracias por decirlo de esa manera tan simple. Que entendamos todas,todos, todes.

  38. Guillermo dice

    Excelente

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