El pésimo infierno

La muerte que administra el Estado siempre recae sobre los mismos: los más débiles

 

El domingo 13 de abril de 2014, en el programa televisivo Periodismo para Todos, un sereno Jorge Lanata entrevistó a dos personas presentadas como “sicarios”, es decir asesinos a sueldo, por encargo. En esos días se discutía a nivel nacional la modificación del Código Penal, proyecto elaborado y presentado al Poder Ejecutivo por una comisión de notables entre los que estaban Raúl Zaffaroni, León Arslanian, Ricardo Gil Lavedra, María Elena Barbagelata y Federico Pinedo. Este último rápidamente se alejaría políticamente del proyecto que había ayudado a redactar. La política legislativa en materia penal empezaría así a circular por los andariveles de la política electoral y de la demagogia punitiva que se convertiría en slogan de campaña y caballito de batalla del macrismo.

Durante la entrevista, uno de los sicarios —con una claridad académica asombrosa, para ser un señor que declaraba minutos antes vivir de matar gente— tuvo este dialogo con Lanata:

JL: ¿Qué pensás que te pasaría si te agarran?

Sicario Estudioso: ¿Con la ley nueva? Salgo en dos minutos.

JL: ¿Y con la vieja?

Sicario Estudioso: En un mes…

Lanata no repreguntó.  No faltó el mal pensado que lanzara la sospecha de que el sicario en realidad no era sicario, y que la respuesta estaba superguionada para que se pusiera en discusión un proyecto, que huelga decir, jamás se convirtió en ley.

El sicario que conocía perfectamente el código penal vigente y que había estudiado en profundidad el proyecto de reforma, nos deparo a la mayoría de los abogados de este país, horas de chistes y carcajadas. No faltó el colega que sugiriese contratarlo como asesor. O el que amenazó llamarlo como perito experto. El “sicario experto en legislación penal actual y futura” se volvió una celebridad entre los abogados, aun cuando jamás supimos su nombre. Luego la realidad se volvió mucho menos chistosa en materia penal, cuando los jueces y fiscales parecieron empezar a resolver las causas con tanto conocimiento o estudio como demostró mi querido y desconocido Sicario Estudioso.

Hace unos días recordé, con algo parecido al afecto, las interminables horas de risa que nos regaló. También me acordé de otro detalle curioso: el Sicario era de Rosario y su principal enemigo era el narcotráfico. (Cualquier parecido con la realidad actual, y con ciertos discursos, tal vez no sea pura coincidencia. ¿Cómo saberlo?)

En febrero de 2019 se hizo pública la denuncia de un empresario llamado Pedro Etchebest por extorsión. El extorsionador denunciado se llamaba Marcelo D’Alessio, quien se presentaba como abogado, contador, experto en seguridad y agente de inteligencia de la CIA, la DEA y también de la AFI argentina. A la fecha, Marcelito está preso, imputado por extorsión y otros delitos vinculados a la existencia de un dispositivo de inteligencia ilegal que al parecer no solo extorsionaba, sino que pasaba buena parte de su tiempo prestando útiles –e ilegales— servicios al Poder Judicial, en lo que se refería al armado de causas contra los ex funcionarios del gobierno kirchnerista. Estos servicios consistían en la “fabricación” de testigos falsamente arrepentidos y en la presión –“puesta en emergencia”, dicen ellos— para que personas fueran a declarar judicialmente en contra de “objetivos específicos” que siempre eran ex funcionarios kirchneristas. Entre los señalados como receptores y beneficiados por los buenos oficios de la “loca banda de Marcelito” figuraban Carlos Stornelli, fiscal de la causa basada en arrepentidos, conocida como “Causa Cuadernos”; el juez de dicha causa (a quien con toda honestidad y humanidad le deseo una pronta recuperación); el Ministerio de Seguridad conducido por la carismática Patricia Bullrich; algunes diputades conocides por sus constantes denuncias de corrupción, siempre contra el kirchnerismo; y por insólito que suene, hasta la AFI de Gustavo Arribas parece haber tercerizado en la banda de Marcelito algunas de sus tareas específicas. Lo que se dice, una mala conjunción de espías oficiales holgazanes y espías paraoficiales proactivos.

Al principio, los funcionarios públicos involucrados negaron siquiera conocer a Marcelito. Pero cuando empezó a surgir la abundante prueba que se secuestró en el marco de la investigación, a regañadientes comenzaron a reconocer que lo conocían. Stornelli dijo que D’Alessio había ido una o dos veces a su fiscalía a aportar información. Luego se supo que además había ido a visitarlo en Pinamar, para una larga reunión que incluso estaba filmada. Un detalle conmovedor que proporcionó Marcelito: primero negó la reunión de Pinamar, pero cuando aparecieron las fotos señaló que había sido un encuentro casual y saltaron los chats que revelaban que la reunión había sido concertada con días de anticipación, se llamó al silencio. Say no more, concluiría Charly. Debería recomendarle al fiscal Stornelli que se presente ante la Justicia y dé las explicaciones del caso, en lugar de refugiarse en las bambalinas de colegas que con cada día que pasa y cada foto que irrumpe se comprometen aún más en una defensa que no pueden explicar.

Patricia Bullrich negó conocer a D’Alessio hasta que aparecieron fotos de Marcelito y ella juntos. Cuando no tuvo mas remedio que admitir que lo conocía, señaló que siempre lo había considerado un “loquito”, que se lo habían presentado pero no había vuelto a tener contacto. Luego aparecieron unos chats que daban cuenta de una operación con un usuario identificado en el teléfono de D’Alessio como “Patricia Bullrich S6”. Desde el ministerio de Seguridad, los siempre informales voceros señalaron que había que verificar que en efecto se tratase del celular de Patricia Bullrich. Está claro que se debía verificar la identidad del usuario, porque dentro de los chats entre “Patricia Bullrich S6” y D’Alessio había mensajes que daban cuenta de tareas de inteligencia ilegales desarrolladas en Santa Fe.

 

 

La respuesta de Movistar fue que el usuario identificado en el celular de Marcelito como “Patricia Bullrich S6” era, en efecto, la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich.

 

 

Los informales voceros de la ministra difundieron rápidamente dos datos vitales. El primero: la ministra consideraba que la difusión de la nota de respuesta de Movistar era una intromisión en su privacidad y que iniciaría acciones legales. Rara respuesta por parte de la ministra que hace meses impulsó un plan para que los usuarios de celular — incluyendo los usuarios de líneas prepagas— registraran la titularidad de sus líneas telefónicas. Y quiero creer que no habrá sido una amenaza contra los periodistas que publicaron la respuesta de la empresa, por eso de “campeones de la Libertad de Expresión y coso” que promulga el archidiácono macrista Hernán Lombardi. La respuesta de la empresa Movistar esta glosada en un expediente judicial, que es público para las partes y difundió el periodismo, toda vez que se presenta como una información de indudable interés público.

Extraño concepto de reserva de la privacidad de un ministerio que se ha mostrado displicente con la pornográfica difusión de fotos de detenciones (sobre todo de kirchneristas), incluyendo fotos realizadas en la intimidad de la casa de la persona que se estaba deteniendo, a las seis de la mañana —hablo de Amado Boudou, obvio—, en pijama y descalzo.

Ni hablar de la frecuente participación y opinión de la ministra en programas de televisión donde es usual la difusión de escuchas telefónicas, cuyo origen declarado son las actividades como runner del conductor del programa. No escuché a la ministra opinar sobre la vulneración del derecho a la privacidad que significa la difusión de esas escuchas. Y acabo de revisar la Constitución Nacional y aseguro fehacientemente que no diferencia entre kirchneristas y no kirchneristas en la oportunidad de consagrar el derecho a la intimidad y la confidencialidad de las comunicaciones.

Sin ánimo alguno de ser maledicente, estoy casi convencida de que, si la ministra investigase con ahínco la filtración de fotos y de escuchas, daría con el responsable de la filtración de la nota de respuesta de Movistar que identifica a “Patricia Bullrich S6” como Patricia Bullrich.

La segunda cuestión fue la preocupante respuesta de los voceros informales de la ministra. La respuesta fue que el celular era utilizado para jugar por el nietito de Patricia Bullrich. Todos coincidimos en que el pibe es un fenómeno extraordinario en materia de expresión verbal y escrita. Se comunicaba con D’Alessio con una propiedad en el lenguaje que deberían envidiar e imitar buena parte de los funcionarios del macrismo, empezando por el excelentísimo señor Presidente Ojitoz de Cielo, que alguna dificultad manifiesta de modo constante en esa área.

Alguno sugirió que se podría designar al niño en cuestión en alguna área de comunicaciones del Poder Ejecutivo, atento a sus sorprendentes habilidades comunicativas. Y su enorme gama de intereses, también sorprendentes a tan tierna edad. Podría haberle pedido a D’Alessio vidas en Candy Crush, pero el nietito decidió interiorizarse sobre lo que Marcelito le comentaba que sucedía en Rosario. Prolijo como pocos, el pibe pidió precisiones sobre el barrio donde sucedían los hechos denunciados. Voy a afirmar sin miedo que, desde la aparición de la maravillosa Ofelia Fernández en el plano público dándole voz a los jóvenes que siempre eran hablados por otros, no había surgimiento político de cuadro de la juventud mas asombroso que el del nieto de Patricia Bullrich.

Preocupados por la relevancia pública del jovencito, los voceros un poco más formales de la ministra se comunicaron con el diario Perfil y corrigieron lo publicado. El sábado 25 salió una nota [1] firmada por Agustino Fontevecchia que se expresa que “juzgar si es correcto que un niño juegue con un teléfono de la flota del Ministerio de Seguridad, que pelea contra el narcotráfico y las mafias—y que además esta hackeado—, no fue nuestra intención. Lo que buscábamos era poner el foco sobre un elemento central de la causa D’Alessio: si la ministra Bullrich estaba al tanto y si recibía información de parte de una banda de espías paraestatales que además son acusados de extorsión».

El jueves, en el programa Corea del Centro que dirigen María O’Donnell y Ernesto Tenembaum en Net TV, la ministra confesó estar “indignada” por las versiones que involucraban a su nieto y el celular que tenía agendado D’Alessio. “Es mentira”, dijo, agregando que Perfil lo habría deducido en base a que su vocero nos había dicho que “lo único que tiene son jueguitos”.

Del irrisorio episodio del nieto de Bullrich rescato dos elementos. El primer elemento es que en el informe remitido por Movistar consta que D’Alessio se comunicó en varias oportunidades en el teléfono de Bullrich. No solo llamó sino que recibió llamados de él, amén de mensajes de texto y felicitaciones de fin de año con música de Frank Sinatra.

El segundo elemento es que tengo que decir —muy a mi pesar— que por ahí Bullrich es una gran ministra de Seguridad de la Nación. No me consta ni comparto en lo absoluto su discurso de mano dura con los débiles, y sus análisis pseudosociológicos sobre los temas de seguridad. Ni su pasión incontenible por detonar pollos y deportar personas. Digamos que todo eso es opinable. Pero estarán de acuerdo en que darle a un niño un celular hackeado y donde constan agendados falsos espías y extorsionadores, habla pésimo de las habilidades como abuela de la ministra.

También queda claro que no habría sido del todo honesta respecto a la naturaleza y verdadera entidad de su relación con D’Alessio, quien con toda ingenuidad invocó el nombre de Patricia Bullrich para evitar el allanamiento de su domicilio en aquel febrero donde todos —todavía— conocían a D’Alessio.

Tremendo destino el de los Sicarios estudiosos y el de los nietos superdotados. Servir de pantalla para inescrupulosas operaciones de prensa. Convertirse en chiste. Volver superficial y cómico lo que es en realidad una tragedia: el punitivismo plagado de absurdos e ignorancia de una parte de la sociedad que ha decidido creer que eliminando o encarcelando a otra parte de la sociedad, los que queden estarán mejor. A ellos quiero decirles que esa es una ficción que no se sostiene en evidencia alguna. La violencia, las causas armadas y las cárceles solo han demostrado ser terreno fértil para más violencia, más causas armadas y mas cárceles. Cárceles que están a años luz de lejos de aquel mandato constitucional que consagra: “Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas”.

En enero de 2017, en una comisaria de Pergamino donde había detenidos, se produjo un incendio en el cual murieron 10 personas. Y aunque la policía señaló ser ajena a lo sucedido, uno de los chicos que murió allí alcanzo a enviar un mensaje de texto a su mamá diciendo: “Vení, que nos están matando”. A Santiago Maldonado lo persiguió la gendarmería y murió ahogado en circunstancias que aun no terminamos de dilucidar. A Rafael Nahuel le disparó un integrante del grupo Albatros, y pese al intento de acusarlo de participar en un tiroteo, las pericias señalaron que fue muerto por la espalda y sin tener un arma. A Facundo Ferreyra le dispararon por pobre y morocho, un policía que pareció olvidar que él también era pobre y morocho. Hace nada la policía en San Miguel del Monte le disparó y mató a cuatro pibes, que de tan jóvenes es casi imposible imaginar muertos. Pero están muertos. Definitiva e inexorablemente. Y aunque aparten a los policías y a otros miembros de las fuerzas de seguridad que provocaron esas muertes, por algún horrible motivo los que portan armas en nombre del Estado siguen considerándose habilitados para matar. Y para encubrir esas muertes.

Cuando dejamos de reírnos por un segundo, comprendemos que un sicario, aun cuando estudie la legislación penal, mata personas. Que seguramente el nieto de Bullrich no habló jamás  con D’Alessio. Y que la muerte, reitero, es inexorable, definitiva y dolorosa.

Como deseo irrenunciable, como exigencia a quienes nos gobiernan hoy y a quienes nos gobernaran mañana, quiero vivir en un país donde la muerte no sea administrada por el Estado. Siempre volcada sobre los mismos. Siempre sobre los débiles. Siempre sobre aquellos que, por el motivo que sea, no pueden defenderse.

 

 

 

[1] https://www.perfil.com/noticias/politica/el-telefono-de-bullrich-dalessio-y-las-mentiras-del-periodismo.phtml

14 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimada Graciana:
    Un prestigioso periodista que ya no está entre nosotros, editorializó en un programa radial, lo que quisiera compartir, porque aún mantiene vigencia y se relaciona con estos tiempos que supimos conseguir.

    22/09/2004
    DEL HORROR DE AYER, LOS HORRORES DE HOY
    Por JORGE CONTI

    “Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras y, sin duda, el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976, servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado”.
    ……………………………………………………………………………………………………………………………
    Con estas palabras cierra el prólogo a la primera edición del libro “Nunca Más”. El lunes pasado se cumplieron 20 años de la presentación del Informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), del que es un pavoroso resumen aquella obra.
    Curiosamente, el 16 de septiembre pasado se cumplieron 28 años de la “Noche de los Lápices”, noche en que la dictadura militar secuestró y luego torturó durante meses a estudiantes secundarios de entre 14 y 18 años, que reivindicaban el derecho al boleto estudiantil.
    Dos aniversarios: en uno, el día en el que el infierno quedó al descubierto; en otro, un testimonio no más atroz que otros de ese infierno. Elegí ese último párrafo del prólogo al libro de la Conadep, porque nos permite mirar los agravios pasados desde los agravios presentes.
    Ahí están las esperanzas de aquellos hombres en el futuro y esas mismas esperanzas puestas a prueba por este presente. ¿Resisten la prueba?. En un sentido, sí. Los hechos que configuraron el terrorismo de Estado no se repitieron nunca más. En otro sentido, no: esos hechos fueron reemplazados por otros no menos atroces bajo el terror económico, que es la metodología del capitalismo salvaje. Comprendimos el sentido de la democracia, pero aún no la hemos construido en su pleno significado.
    El secuestro, la desaparición y la tortura fueron la metodología del poder militar para aniquilar toda oposición, así como la desocupación, la pobreza, el hambre y la desnutrición son los métodos del poder económico para demoler a la “masa sobrante de población”, tal como la denominaron los integrantes del Consenso de Washington.
    Un proyecto fue la continuación del otro, dos capítulos de la misma ficción del horror, diseñado por quienes soñaban y aún sueñan con el dominio del mundo bajo las reglas de juego de la “nueva economía”. ¿Qué son las exigencias que el FMI y la banca internacional le plantean hoy a la Argentina, sino las mismas que obedecieron Martínez de Hoz y Cavallo?. ¿Qué fue el modelo de “reorganización nacional”, sino el antecedente del “nuevo orden” mundial?.
    El Informe de la Conadep y su síntesis, el “Nunca Más”, rescataron de la tenebrosa oscuridad del anonimato a los secuestrados, torturados y desaparecidos. ¿Quién rescatará de la aséptica selección de los mercados a los niños y ancianos muertos de hambre, a los desocupados que sucumbieron en la marginalidad y a los jubilados abandonados a su suerte?.
    Para que las esperanzas de aquellos hombres, aquel 20 de septiembre de 1984, sean confirmadas, deberíamos volver a pedir cuentas, pero esta vez a la codicia, a la corrupción y a la hipocresía de quienes nos entregaron sin resistencia al prolijo infierno diseñado por el poder mundial. Una Conadep que ponga al descubierto a la dictadura del mercado y su “mano invisible”.
    En 1963, mientras los intelectuales, científicos y artistas argentinos, toda esa increíble masa crítica de inteligencia y creatividad estaba construyendo un proyecto de país, el secretario de Defensa norteamericano, Robert Mac Namara pronunció un discurso ante el Congreso de los Estados Unidos. El libro “Nunca Más” cita el siguiente fragmento: “probablemente el mayor rendimiento de nuestras inversiones en ayuda militar proviene del adiestramiento de oficiales seleccionados y de especialistas clave en nuestras escuelas militares y sus centros de adiestramiento en Estados Unidos y ultramar…”.
    Años después serían las universidades norteamericanas las que recibirían a jóvenes argentinos aspirantes a “yuppies”, para que se convirtieran en los “Chicago boys” vernáculos y entregaran nuestros recursos estratégicos.
    Mac Namara pensaba en que aquellos militares argentinos “adiestrados” en los centros militares norteamericanos serían los “líderes del futuro”. No es extraño pensar que aquellos economistas adiestrados en Chicago o Harvard regresaban con la esperanza de ser los gobernantes del futuro. Durante una década lo consiguieron. Necesitamos otro “Nunca Más”.
    No se honra solamente con ríos de tinta en los aniversarios el esfuerzo colosal de aquellos hombres, que tuvieron el coraje de hundirse en el pantano de la dictadura y resistir insultos, amenazas y presiones durante todo el tiempo que duró su investigación. También se lo honra y, sobre todo, se redimen las esperanzas con las que llevaron a cabo su tarea, denunciando y poniendo al descubierto la corrupción y la codicia de la década de los ´90 y los hechos terribles que aún hoy vivimos como su consecuencia.
    Los 400 mil ejemplares del “Nunca Más” que hoy están en los anaqueles de bibliotecas públicas y hogareñas, las 30 mil hojas del informe sobre las indescriptibles formas del terrorismo de Estado, los 8.960 desaparecidos de los que inicialmente dieron cuenta, los 340 centros clandestinos de detención son, a la vez que una denuncia. un compromiso: el de juzgar a quienes nos entregaron inermes a la deuda externa ilegal y a quienes la aprovecharon para arrojarnos en las manos invisibles de los mercados desbocados.
    De no hacerlo, los aniversarios del “Nunca Más” serán conmemoraciones patrióticas tan vacías como muchas de las que pueblan nuestra historia.

  2. Claudia Ana Orazi dice

    Gracias, Graciana, no sólo por esta nota, por todo lo que hacés por los más débiles. Besos

  3. Galileo dice

    Lo de Pergamino fue el 2 de Marzo de 2017 no en Enero

  4. Susy dice

    Todo es bueno discretamente. El alcohol en demasía embota los sentidos. Sabrá donde está parada???? Es bravo lo que le pasa. Confunde al nietito con gente mayor y delincuentes!!! Y el nietito es precoz ya inventa causas. Master en abuelazgo!!!!😅😅😅😅😅

  5. Susana Borgiattino dice

    Extraordinara Graciana. Siempre hablando sobre la raíz de la cuestión, el fundamento, nada de superficialidad y tanta verdad en tus relatos. Me siento orgullosa que gente como vos sea argentina, sin miedos y con la valentía que dá la razón y la coherencia. Gracias por tu intersección y razonamientos. Hacen mucho bien. Te lo agradece el Pueblo Argentino de corazón

  6. Roberto Esteban Pintos Sánchez dice

    Querida Graciana, el final de tu artículo, como de costumbre, impecable e implacable, es impactante porque es una descripción descarnada de esa indefensión en que vivimos las y los ciudadanos honestos que, ¡¡pobres ilusas e ilusos!! solo pretendemos vivir del fruto de nuestro trabajo. Pero analizar estas cuestiones solo desde la impotencia y la rabia no sería llevadero, por eso es tan maravillosa esa cuota genial de ironía con que sazonás tus artículos y que invitan desde lo rídiculo de estos siniestros personajes, a la carcajada incontenible.

  7. Lujan dice

    Siempre un placer leerte y escucharte Graciana; agregaría a tu última reflexión que todo ciudadano/a de bien comparte como deseo irrenunciable, para que se realice se debe como prioridad desarmar y sanear la estructura actual de la justicia, y llevar a un juicio público las acciones cometidas violando el Estado de Derecho en la Argentina a todo funcionario como en el caso de la ministra de seguridad. Estos nefastos personajes no pueden volver a la vida pública.

  8. Mario Rodríguez dice

    «La mejor policía del mundo», según Eduardo Duhalde. La «maldita policía» que se cargó a Klosteki y Santillan. A los 17 muertos en las comisarías. A estos cuatro pibes (y quién sabe a cuatos mas). La que tardó mas de mes en encontrar el auto, volcado a un costado de la ruta, de la familia Pomar. La que dejó que se escaparan Lanatta y los Schillachi. A esta maldita policía hay que reinventarla desde cero, y la responsabilidad es de los próximos gobiernos nacional y provincial. Y esto es una prioridad.

    Respecto a Bullrich, da mas para una columna de Rudy en P 12, que para que vos gastes tinta en ello, querida Graciana.

    1. juan jaime dice

      El que diga que la policia se puede revertir desde 0 no tiene la menor idea de la realidad, y exige desde ya, desde antes que la reformen absolutamente cuando ahora se tiene que aguantar que maten impunemente y no puede pedir nada puesto que nadie lo escuchara,…De donde sacariamos personas distintas a las que hay en las fuerzas??? Nadie que fuera medianamente pensante iria a buscar futuro en las fuerzas, van los que no tienen ninguna otra oportunidad y ni idea tienen de como les lavaran alli el cerebro,…por seguir y suponiendo que hubiera en algun lugar gente idonea para formarlos,…una vez concluida la formacion, que hariamos con los miles y miles de policias que hoy en dia forman las fuerzas???? Los dejan en la calle??? Les dan retiro???? Imagina alguien el peligro de dejar a esa gente liberada a su suerte y sin nada que hacer conociendo como conocen todos los vericuetos de la ilegalidad en todas sus formas???? Es terrible opinar desde el desconcimiento y desde la falta de la mas minima logica,…Gracias si se pone empeño en no darle ordenes o mensajes harto peligrosos,…y dejarlos en libertad de tomar la desicion de apretar gatillos en cualquier circunstancia sin tener el mas minimo atisbo de humanidad, de legalidad ni de respeto por la vida ajena,…Que ocurrencia mas descabellada la suya, perdoneme, pero no tengo mas remedio que expresarselo asi, antes que otros lean esa locura y la empiecen a repetir,…

  9. viviana rubinovich dice

    Ahora entendí. Gracias por tu escrito y que sea columna en EL Cohete

  10. manola dice

    Siempre tan iluminada en materia de recuerdos y legislacion,Graciana.Sos una referente y una guía de estudio en mi vida. Gracias por robarme una nostálgica sonrisa todos los domingos. Abrazo sincero.

  11. Myriam dice

    La comedia tranformada en tragedia o al revés. Estoy admirada de tu expresión escrita. Como me dijo un profesor en la Escuela de Periodismo, allá por los 70, y te lo transfiero: «escribre mejor que habla». Y hablás bien. Abrazo

    1. Rubén Darío Vallejos dice

      excelente

  12. Gerardo dice

    Impecable.

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