EL PESO MUERTO QUE ACELERA LA CAÍDA

El neoliberalismo se repite a si mismo, sin capacidad de sorpender

Pese al vacío de los sectores vacilantes, el intento de sesionar para discutir el acuerdo con el FMI marca una señal muy fuerte para el débil apoyo político que tiene el gobierno para volver a endeudarnos. El Frente para la Victoria, la izquierda parlamentaria y algunos bloques unipersonales muestran autoridad política como verdaderos opositores.

La expresión de sorpresa de los referentes de la multisectorial rosarina contra los tarifazos hablaba por sí misma. Acababan de anunciar oficialmente que el presidente Mauricio Macri no estaría presente en el Patio Cívico del Monumento Nacional a la Bandera. La razón esgrimida fue para evitar la provocación de los violentos y sortear la protesta de los rosarinos. Una vez más el enemigo imaginario del gobierno causaba estragos en la vida política nacional. En lugar de presidir el acto oficial del Día de la Bandera, Macri eligió huir. En medio de una crisis que deviene crecientemente ingobernable, con un gabinete de ministros diezmado, encuentra en los resignados rosarinos, que siempre se llevan la peor parte en todas las crisis, el chivo expiatorio.
Durante el menemismo y la Primera Alianza, el 20 de Junio se transformó en un rito de protesta. Es más, remontando la historia, en 1969 el dictador Juan Carlos Onganía fue a Rosario quince días después del Cordobazo. El movimiento estudiantil intentó una protesta en el Patio Cívico. Los estudiantes Roal Montes y Claudio Ferrari, ambos víctimas del terrorismo de estado unos años después, quedaron con sus respectivas cabezas rotas a raíz de los garrotazos de los agentes de civil que pululaban entre los asistentes. Jamás pasó de eso. Gritos y protesta. Este año el presidente Mauricio Macri lo transformó en un peligro para la seguridad nacional. Cuando un gobierno empieza a retroceder, las decisiones siempre terminan siendo patéticas.

Los camioneros, por su parte, impusieron la recomposición salarial que pretendían. 25% nominal a los básicos y con adicionales estarán llegando a 28% contra una inflación que podría superarlo. Ninguna exageración, sí un claro ejemplo de que sin firmeza y sin pelea, en esta etapa, no hay destino para los trabajadores. Claro está que el techo quedó perforado y ahora todos van por la reapertura de las paritarias, como los petroleros de Santa Cruz.

Además el Tribunal bonaerense de Trabajo nº 4, en respuesta a un amparo presentado por Suteba F.E.B. y UDOCBA, ordenó a la gobernadora María Eugenia Vidal seguir actualizando los salarios por inflación. La ultraactividad goza de buena salud. Si a esto sumamos los datos de un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), tenemos que durante el año pasado se registraron 778 paros de actividades y 2.265 protestas laborales en nuestro país. Es indudable que los reclamos sucederán más allá de la voluntad de los dirigentes.

Falta ver qué hará el ministro Triaca (nieto de un dirigente sindical e hijo de un usurpador del sindicato paterno, gran negador del terrorismo de estado junto al dirigente del sindicato de Correos, Ramón Baldasini, en tiempos del juicio a las juntas), que siempre amenaza con no homologar los acuerdos que no son del paladar del gobierno. Más allá de estas muecas oficiales, el triunfo se derrama sobre el ánimo de los que siguen resistiendo. El paro convocado para el lunes 25 será contundente porque no hay dudas, ni en los más remisos, que no queda otra salida que luchar.

La conducción de CTERA en pleno se trasladó a la provincia de Chubut en gesto de apoyo a la dura pelea que los docentes de ATECH vienen dando para lograr la recomposición salarial. Junto a los demás empleados públicos mantienen su reclamo desde hace cuatro meses. En esa zona el costo de vida crece exponencialmente, producto de los tarifazos y el total descontrol de precios. La noche del 19 la casa de gobierno estuvo bloqueada por los empleados públicos en repudio al aumento de 200 pesos que les ofrecieron en la última reunión paritaria. En los años duros de la década del ’90, Chubut inauguró una larga serie de gobiernos provinciales que cumplían medio mandato, o menos, como consecuencia de las brutales políticas de ajuste que el Fondo Monetario internacional recetaba en aquella época. En octubre de 1990, el gobernador Néstor Perl se transformó con su renuncia en el primero de varios gobernadores de corta duración que acompañaron el menemismo.

La lucha de los empleados de Luz y Fuerza de Córdoba tomó un giro inesperado tras la separación del ingeniero Héctor Agustín Tosco, Gerente de Tecnologías de la información y Comunicaciones de la EPEC. En su lugar fue nombrando Luis María Balbuena Espínola, quien fue funcionario de Kolektor, una empresa que pretende hacerse cargo de ese servicio mediante su tercerización. El gobierno de la provincia, por intermedio del presidente de la Empresa Provincial de la Energía, Luis Giovine, dice que está desactualizado. La denuncia del sindicato asegura que se trata de un negociado de 105 millones de dólares que tendrán que pagar los usuarios. Exige asimismo que el compañero Héctor Tosco sea repuesto en su cargo, se le respete el fuero sindical y cese de inmediato la persecución ideológica. El funcionario separado es el hijo del líder histórico del sindicato cordobés Agustín Tosco y su vínculo se ha transformado en causal de discriminación. En Alta Gracia fue repudiada la presencia del gobernador Juan Schiaretti, a raíz de su obsesiva insistencia privatizadora.
Pocos fenómenos se parecen tanto a sí mismos como en el neoliberalismo. La dimensión horizontal nos muestra que en cualquier parte del mundo donde se aplican sus políticas las consecuencias sociales se repiten. El aspecto vertical, a lo largo del tiempo, empieza a demostrar la similitud del drama social verificado en la década del ’90 con el presente. Las mismas consecuencias, los mismos anuncios, las mismas promesas, lo único que puede cambiar es la secuencia y la velocidad.

Cuando en política desaparece la capacidad de sorprender, la rutina de los hechos se transforma en un peso muerto que acelera la caída.

1 comentario
  1. Ana De Cristófaro dice

    Lo triste, es un gran porcentaje del pueblo argentino sin memoria. La caída se repite, y son muchos los cómplices

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