EL PROBLEMA DE LOS DATOS

Una aproximación a su fiabilidad cuando queremos utilizarlos para comparar

 

Una situación excepcional como una pandemia mundial pone a prueba las capacidades estatales y pone en tensión los sistemas administrativos de los Estados, ya que exige nuevas respuestas a las distintas demandas que la crisis sanitaria exige.

La mas importante está relacionada con la adaptación de los sistemas de salud. Pero también la pandemia requiere de los Estados un sistema logístico y de articulación de información que conecte a cada establecimiento de salud público y privado del país y cada laboratorio de testeo para centralizar la información esencial de casos positivos y fallecimientos para poder realizar un seguimiento que permita evaluar, en tiempo real, la situación en todo el país y poder así proponer y tomar decisiones en cada contexto específico.

Hace unos días, un sector de la prensa se quejó del atraso en la carga de algunos datos. Es un problema logístico que afectó a la mayoría de los Estados del mundo que debieron construir, de manera urgente, sistemas de información en tiempo real y que, en territorios tan grandes como nuestro país, requirió de una infraestructura especial para facilitar los relevamientos de este tipo.

Así la mayoría de los Estados pudieron contabilizar, por ejemplo, la cantidad de fallecidos centralizando la información de los establecimientos sanitarios. Pero hubo dificultades para relevar los fallecidos fuera de ellos. Ello obligó a los gobiernos a buscar formas alternativas de relevamiento que le permitieran, , por ejemplo, establecer el número de personas fallecidas en establecimientos geriátricos.

En muchos países se fueron agregando a los datos oficiales, los números de fallecidos que, sin testeos, se estableció metodológicamente que serían considerados fallecidos por Covid en los establecimientos geriátricos. Sucedió en Francia, Gran Bretaña, Países Bajos, Bélgica, China y en América así lo reflejaron los medios cuando se hizo en Nueva York, Chile y Perú.

 

 

Estas situaciones que debieron afrontar cada uno de los países pusieron en cuestión la forma de contabilizar casos y fallecidos y se convirtió en un tema de debate y disputa. Así lo mostraron distintos medios del mundo.

Esta cuestión hizo más difícil establecer comparaciones, porque con lo único que contamos es con los datos provistos precisamente por los Estados.

 

 

 

Por eso, en esta nota intentaremos acercarnos a la cuestión de la fiabilidad de los datos oficiales y a partir de ello, poder tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de comparar.

 

 

1. ¿Se cuentan bien los casos positivos y fallecidos?

Los dos datos cuya fiabilidad han sido mas cuestionados en algunos países son los más importantes: el número de casos y el número de fallecidos.

A partir de ambos se elabora un dato esencial de la pandemia que es la tasa de letalidad.
La tasa de letalidad es el porcentaje de fallecidos sobre el total de infectados.
Si los datos sobre los fallecidos y los infectados son cuestionables esta tasa será un dato poco fiable.

Empezaremos por acá.

El promedio mundial es, al 28 de agosto, de 3,7%. Esto significa que de cada 1.000 infectados (informados) se han informado 37 fallecidos.

Pero los datos son muy variables si miramos algunos casos de manera particular, especialmente de Europa.

Veamos las distintas tasas de letalidad en Europa y América.

Europa: Tasa de letalidad
Italia 13,6 %
Reino Unido 12,6 %
Bélgica 12,2 %
Hungría 11,8 %
Francia 10,8 %
Países Bajos 9 %
España 7,1 %
Suecia 6,7 %
Irlanda 6,3 %
Suiza 5 %
Alemania 3,9%

América del Norte: Tasa de letalidad
México 10,8 %
Canadá 7,2 %
Estados Unidos 3,1 %

América del Sur: Tasa de letalidad
Ecuador 5,8 %
Peru 4,6 %
Bolivia 4,2 %
Brasil 3,2 %
Colombia 3,2 %
Uruguay 3 %
Chile 2,7 %
Argentina 2,1 %
Paraguay 1,6 %
Venezuela 0,8 %

Los resultados son llamativos.

Todos los países relevados de Europa y América del Norte y del Sur, con excepción de Paraguay y Venezuela, tienen tasas más altas que la Argentina.

Es más, países como Italia, Gran Bretaña, Bélgica, Francia, Países Bajos, España, Suecia e Irlanda tienen una tasa de letalidad superior a todos los países de América Latina.

¿Esto tiene alguna explicación?

Para empezar podríamos plantear tres opciones sobre los datos de Europa:

– El número es muy alto porque los sistemas de salud fueron colapsados y no pudieron atender a todos sus infectados graves;

– El número es muy alto su población tenía mas riesgos de fallecer debido a que tiene un mayor promedio de edad;

– El número es muy alto porque no pudieron contar todos los casos positivos, en virtud de la emergencia sanitaria.

Cada una de estas opciones tiene algo de cierto.

Aunque no podamos cuantificar cuantas personas fallecieron por no poder acceder a los sistemas de salud, según los medios hubo colapsos en algunos lugares en particular como el norte de Italia o en algunas ciudades de España

Por otro lado también es cierto, aunque hasta ahora tampoco es cuantificable, que la población de mayores de 70 años es mucho mayor en Europa que en el resto del mundo y que ello pudo elevar la tasa de letalidad en alguno países. Así lo muestran estos dos gráficos.

 

 

 

Y también es cierto que la pandemia tomó por sorpresa al continente, donde las medidas preventivas y de limitación de la circulación llegaron muy tarde y que ante la emergencia no se pudieron testear muchos casos que fueron positivos, especialmente los asintomáticos, ya que debieron atender a los casos sintomáticos mas graves que atestaban los hospitales.

Estas tres variables podrían explicar porque en Gran Bretaña fallecieron 1 de cada 8 contagiados y en Argentina 1 de cada 50, o que en Italia fallecieran casi 7 veces mas infectados que en Argentina, o que en Alemania la tasa de fallecidos sea casi del doble que la de nuestro país. Porque todo ello, además, presupone que en todos estos países se cuenta con servicios de salud de calidad similares.

Por lo tanto, la tasa de letalidad en muchos países europeos es un número que podemos poner en cuestión. Y que nos obliga a analizar los dos datos a partir de los cuales se obtiene esta tasa, el número de casos y el número de fallecidos, para ver si alguno de ellos en estos países no es fiable. Para después poder buscar los motivos de ello.

Los analizaremos separadamente.

 

 

2. ¿Los casos positivos fueron más que los informados?

Nuestra hipótesis respecto a los casos es que están subcontados, especialmente en Europa, lo que no exime que ello también pase en Sudamérica.

Veamos estos datos.

Comparemos las listas de los 10 países del mundo con más casos positivos por habitante con la de quienes tienen más fallecidos por habitante.

Países con mas casos por habitante

1. Chile
2. Peru
3. EE.UU.
4. Brasil
5. Oman
6. Israel
7. Colombia
8. Sudafrica
9. Singapur
10. Bolivia

Países con más fallecidos por habitante

1. Bélgica
2. Perú
3. España
4. Reino Unido
5. Italia
6. Chile
7. Suecia
8. Estados Unidos
9. Brasil
10. Francia

Llama la atención que entre los países con más casos por habitante se encuentren 5 países sudamericanos y ninguno europeo que son precisamente los países con mas fallecidos por habitante.

La hipótesis es que, ante la emergencia de la pandemia, en Europa no se pudieron contabilizar la mayoría de los casos positivos, a pesar de que influyeron las otras dos variables que describimos (la alta edad de la población y el colapso localizado de algunos sistemas salud)

Recordemos que la pandemia se multiplicó y desarrolló en 6 semanas, de golpe y no hubo posibilidades de testeos masivos. No contabilizar bien los casos positivos hizo que la tasa de letalidad en Europa fuese mayor.

No parece creíble (y eso no lo puedo probar porque es un acto de fe o un prejuicio) que en Italia hayan fallecido 1 de cada 8 casos positivos (por más mayor de edad que sea la población) y en Argentina 1 de cada 50.

¿Cómo puede ser que Argentina con 370.000 casos tenga 8.200 fallecidos y Gran Bretaña con 340.000 casos positivos tenga 41.500? (Datos al 28/8.)

Las dos primeras variables (colapso de los sistemas de salud y edad de la población) pudieron haber influido, pero no tanto como para marcar tantas diferencias, especialmente si tenemos en cuenta que nos estamos refiriendo a los países mas desarrollados del mundo.

Ahora, si en Europa los casos positivos no pudieron ser contados en su momento ¿Se puede construir una cifra aproximada sobre cuántos pudieron ser los casos en estos países?

Les propongo un ejercicio.

Si en Argentina la tasa de letalidad es (hoy) 2,1% y creemos que esa es una tasa coherente, consideremos que ese sea también el % de fallecidos en cada uno de los países europeos.
Con este ejercicio podremos saber cuántos casos positivos tuvieron si estos países hubiesen tenido la misma tasa de letalidad que Argentina.

Pais Fallecidos / Casos totales

(Probables casos totales si los fallecidos fuesen el 2,1%)

Gran Bretaña 41.477 330.368 1.975.000
Italia 35.463 263.949 1.689.000
Francia 30.544 253.587 1.454.000
España 28.996 430.599 1.380.000
Belgica 7.159 83.030 341.000
Alemania 9.359 240.030 445.000
Países Bajos 6.218 68.264 296.000
Suecia 8.613 87.062 410.000

Si este ejercicio matemático lo consideramos confiable, significa que:

– En Gran Bretaña, Italia y Francia debieron tener alrededor de 6 veces más casos que los que pudieron contabilizar.

– En Bélgica y los Países Bajos hubieron 4 veces más casos.

– En España la cifra de casos debería multiplicarse por 3 y

– En Alemania debieron tener casi el doble de los casos contabilizados oficialmente.

Esto puede explicar porque en los rankings de países con mas casos por habitante, los países europeos no figuran en los primeros puestos, como si figuran en los de cantidad de fallecidos por habitante (Por lo tanto, cuanto dentro de unos días los medios informen que Argentina entró al top ten mundial de casos, debemos tener en cuenta que se tratará de un dato que debemos tomar con estas precauciones.)

Una aclaración sobre la metodología: haber tomado como ejemplo el 2,1% de letalidad de Argentina también es un dato que debemos mirar con cuidado. Como sabemos nuestro país tiene una baja tasa de test por habitante y por lo tanto los casos positivos también se calcula que están subcontados. Pero si en Argentina calculamos que los casos son muchos mas y no han sido detectados, eso determinará que la tasa de letalidad sea inferior al 2,1% sobre el que hicimos el ejercicio matemático. (Y con ello los resultados de este ejercicio mostrarían que en Europa hubo aún mas casos sin contar.)

 

 

3. ¿Los fallecidos son más que los informados?

Vamos ahora a analizar la otra cifra de la ecuación: el número de fallecidos.

Para ello recurriremos a un indicador que se denomina exceso de mortalidad, que la Organización Mundial de la Salud utiliza en situaciones de crisis, para poder contar cuántos fallecidos ocasiona la misma.

Según la OMS se calcula de la siguiente manera:

Exceso de mortalidad = número de fallecidos durante la crisis
– (menos)
número de fallecidos esperables en condiciones normales

Este dato nos dará una cifra de fallecidos que habría ocasionado la pandemia.

Debemos tener en cuenta que no es tampoco un dato completamente fiable. Porque el exceso de fallecidos se puede deber no sólo a la pandemia, sino a otras enfermedades evitables que no fueron tratadas en virtud de la pandemia o porque las instituciones sanitarias estaban colapsadas.

Y asimismo deberíamos saber que el número de fallecidos esperables en condiciones normales incluyen los fallecidos por gripes y neumonías por otros virus (influenza entre otros) y por accidentes de tránsito, los que, en los países en los que se limitó la circulación y se tomaron medidas de distanciamiento, no sucedieron.

En este trabajo exponemos los datos informados por un relevamiento estadístico del New York Times publicado el 20 de agosto, que compara los fallecidos durante la pandemia con el promedio de fallecidos en el mismo período de tiempo de los últimos cinco años.
Aquí podemos ver las variación de las líneas durante la pandemia en algunos países europeos.

 

 

 

 

¿Cuánto fue el exceso de fallecidos?

De acuerdo a este relevamiento, los países europeos que mas fallecidos en exceso tuvieron:

Pais % de fallecidos en exceso

España 28%
Gran Bretaña 24%
Italia 22%
Bélgica 18%
Suecia 17%
Países Bajos 13%
Francia 10%
Portugal 7%
Finlandia 4%
Suiza 3%
Austria 3%
Dinamarca 0%
Noruega 0%
Alemania 0%

Como se puede observar en el gráfico, los excesos de fallecidos son altos en España, Gran Bretaña, Italia, Bélgica y Suecia, mas moderados en los Países Bajos, Francia y Portugal y casi inexistentes en Alemania, Noruega y Dinamarca.

Eso no significa que en estos últimos no haya habido fallecidos por Covid, sino que estos no superaron las muertes esperables, es decir que se mantuvo el número de fallecidos que se había previsto (en otras palabras, que se previeron fallecidos por otros motivos que por distintos motivos no sucedieron).

Ahora, bien, este dato nos muestra cuántos fallecidos hubo en “exceso”. Pero debemos compararlo con los fallecidos por Covid oficialmente informados por los gobiernos.

Y aquí empieza el problema del subconteo. Porque vamos a encontrar países que tienen menos fallecidos por Covid que el exceso de fallecidos.

Veamos los casos europeos en los que se han encontrado diferencias entre el exceso de fallecidos y los fallecidos informados por Covid.

Pais Fecha del dato Exceso de fallecidos / Fallecidos por Covid / Diferencia

España 9/8 46.800 28.576 18.200
Italia 30/6 43.700 34.747 9.000
Gran Bretaña 7/8 61.700 56.357 5.300
Países Bajos 28/7 7.900 6.146 1.800
Portugal 19/7 3.000 1.689 1.300
Finlandia 19/7 700 328 300
Austria 2/8 1.100 718 300
Suecia 2/8 5.900 5.759 200

Podemos ver que, según el trabajo publicado por el New York Times, en los 14 países europeos que analiza (en el último cuadro no incluimos los 6 países restantes, porque en ellos no hay diferencias), hay 36.400 casos de fallecidos en exceso que no fueron contabilizados por Covid o que han fallecido por otros motivos. Sin embargo, prejuzgamos, debieran tener alguna relación directa con la pandemia.

Hasta acá, pudimos mostrar cómo en Europa la emergencia de la pandemia ha puesto en serias dificultades a algunos países para contar fallecidos. Y con ello podemos ver que la cifra de fallecidos informados por los Estados, en algunos casos, no es una cifra fiable.

En España y Portugal faltarían sumar mas del 60% de casos a los fallecidos por Covid, en Finlandia un 90%, en Austria un 40%, en Italia y los Países Bajos un 25%, en Gran Bretaña casi un 10%.

Ahora bien, ¿es muy distinta la situación en América?

La nota del New York Times se refiere a 207.000 son las muertes en exceso que no fueron contabilizadas por Covid y la mayoría son en el continente americano.

El país con más fallecidos en esta condición es Estados Unidos: hasta el 1 de agosto, el exceso de fallecidos fue del 18%, lo que significó 213.500 fallecidos mas que el promedio de los últimos 5 años. De ellas se han contabilizado como fallecidas por Covid solo 154.917. Lo que hace que haya una diferencia de 58.600 personas fallecidas en exceso que no han sido reportadas como Covid. Es decir que faltarían sumar casi el 40% de casos al total de fallecidos. La pandemia, como vemos, afectó hasta a los Estados que creemos mas preparados para afrontarla y a sus estructuras administrativas que no estaban preparadas para contar tantos fallecidos en tiempo real.

¿Y en América Latina?

Lo que nos llama la atención de los datos obtenidos por el diario, que no incluye datos de Argentina, es que en algunos países de América Latina el % de exceso de fallecidos es muy alto.

Veamos la lista:

Pais % de fallecidos en exceso

Perú 134%
Mexico (ciudad) 97%
Ecuador 93%
Bolivia 84%
Chile 22%
Brasil 17%

Indudablemente la pandemia afectó más a algunos países latinoamericanos y podemos aventurar que tiene una relación directa con los sistemas de salud. El país europeo con mayor exceso de fallecidos fue España con el 28 %. En América Latina, en cambio, tenemos algunas cifras que son muy superiores que rondan el 100%.

Los datos de Perú, México DF, Ecuador y Bolivia son terribles. Allí han fallecido en el menor de los casos casi el doble de personas que en años anteriores.

Pero siguiendo con nuestro análisis para saber si los fallecidos informados es un número confiable, debemos averiguar cuántos de estos fallecidos en exceso en América Latina fueron contabilizados como fallecidos por Covid.

Y los datos también son duros. Veamos este cuadro:

Pais Fecha del dato Exceso de fallecidos / Fallecidos por Covid / Diferencia

Peru 30/7 57.900 10.021 38.900
Ecuador 30/7 28.100 5.702 22.400
México DF 2/8 28.100 8.993 19.100
Bolivia 30/7 15.500 2.894 12.600
Brasil 11/7 74.400 71.469 3.200
Chile 26/7 10.100 9.436 600

En Perú, Ecuador y Bolivia alrededor del 25% de los fallecidos en exceso fueron contabilizados como fallecidos por Covid. Es decir que se calcula que hubo tres veces mas fallecidos que los informados oficialmente. El subconteo de fallecidos es realmente aterrador. Y se debe seguramente a motivos muy distintos de los que lo originaron en Europa.

Mientras que en Europa estuvo directamente relacionado con los fallecidos en geriátricos durante el corto período de tiempo en el que la pandemia se desarrolló y que, en algunos casos localizados, hizo colapsar los sistemas de salud, los datos de América Latina muestran que en algunos países el problema es estructural: al no tratarse de una población avejentada como la europea, es indudable que las capacidades estatales se vieron totalmente superadas: las instituciones de salud se vieron colapsadas rápidamente y el Estado no tuvo, ni tiene, la capacidad logística y administrativa para poder contar a los fallecidos. Las consecuencias de la pandemia son peores, de acuerdo a estos datos, en países en los que las capacidades e infraestructura estatal es limitada.

Los casos de Brasil y Chile muestran en cambio que el Estado ha podido contar los fallecidos de manera relativamente correcta (aunque tuvieron que realizar reajustes durante la pandemia).

Pese a no tener datos sobre los excesos de fallecidos en nuestro país, nada nos hace prever que, hasta ahora, estemos mas cerca de los casos de Perú, Bolivia y Ecuador que de los de Brasil y Chile. El sistema de salud argentino no está saturado aún y no hay noticias respecto al subconteo de fallecidos.

Esto puede estar relacionado con el sistema de salud argentino que, comparativamente, es uno de los mejores en infraestructura del continente, teniendo en cuenta estos datos respecto a la cantidad de médicos y a las camas por habitante según lo informaron en 2016 y 2018 respectivamente, distintos organismos internacionales como la OECD y la OMS.

 

 

 

 

 

 

4. En busca de algún dato más certero

En este trabajo analizamos los datos oficiales de casos y fallecidos y pusimos en cuestionamiento la fiabilidad de los mismos.

Como pudimos mostrar, el número de casos especialmente en Europa no es fiable, ya que no pudieron ser contabilizados bien en virtud de la emergencia y el desarrollo de la pandemia en pocas semanas, lo que saturó la capacidad del sistema de salud de testear e incluso de contar fallecidos. No hay dudas de que en los países con mayor cantidad de fallecidos por habitantes el número de casos positivos fue mayor.

No puede considerarse fiable que, mientras que la tasa de letalidad en el mundo es de 3,7%, en muchos países desarrollados de Europa haya superado el 10%. Indudablemente los casos positivos fueron muchos mas de los que pudieron informar.

Respecto al número de fallecidos, los datos no son certeros en algunos casos, tanto del continente europeo y especialmente en los países mas pobres de Sudamérica, en virtud de comparar los fallecidos de este año con el promedio de fallecidos durante los últimos 5 años. Los porcentajes de subconteo son altos en Europa y Estados Unidos, aunque en porcentajes menores a los de los países más pobres de Sudamérica.

En síntesis, nos encontramos con que en algunos países las cifras de casos y de fallecidos no son confiables y por lo tanto la tasa de letalidad se convierte en un dato poco fiable.
¿Se puede calcular una tasa de letalidad creíble?

Existe un análisis que realizaron unos especialistas que, publicada en la pagina web de ourworldindata.com, busca construir una tasa de letalidad fiable.

Tomaron en cuenta los datos de casos y fallecidos de Nueva York, a los que le sumaron los análisis serológicos posteriores que hizo el gobierno (que establecieron que los contagiados fueron 10 veces mas) y otros estudios y datos respecto al exceso de fallecidos y establecieron una cifra de infectados y fallecidos que consideran cercana a lo real y que les permite afirmar que una tasa confiable de letalidad es la de: 1,34%

El informe no aclara que, al ser un dato obtenido en base a los casos sucedidos en Nueva York, se trataría de una tasa de letalidad que podría considerarse confiable para analizar conglomerados urbanos similares.

El mismo estudio calcula que la tasa de mortalidad en toda la población es de: 0,28%

Y calcula que la tasa de mortalidad para la población menor a los 65 años es de: 0,09%

¿Qué podemos concluir de estos datos?

Que pese a las dificultades para contabilizar casos y fallecidos, aún podemos ver, en cada contexto, qué se puede comparar.

Es decir, conociendo estos datos es posible comparar Chile con Brasil o con los Países Bajos. Pero no tiene mucho sentido comparar los índices de letalidad de Bolivia con el de Alemania o los de Chile o Argentina con los Gran Bretaña o España.

De allí que la tasa de letalidad, como mostramos a principio del trabajo, sea un dato que debemos contextualizar para permitirnos comparar con cierto grado de certeza.

Es por ello que, por último, teniendo en cuenta la tasa que se elaboró para Nueva York, haremos un nuevo y breve ejercicio matemático similar al que realizamos antes:

Si la tasa de letalidad en Nueva York fue del 1,34% y la aplicáramos al AMBA, considerando como fiable el número de 7.000 fallecidos en dicha región, podríamos suponer que hasta ahora hubieron alrededor de 520.000 casos, un 60% más del total de casos informados.

Pese a que esta cifra puede sorprender, debemos tener en cuenta que el ejercicio matemático anterior en el que aplicamos el porcentaje de letalidad de Argentina (2,1%) a los países europeos encontramos que allí los posibles casos no contados eran hasta 6 veces mayores a los datos informados oficialmente. Y si aplicáramos este porcentaje propuesto de 1,34%, el subconteo de casos en algunos países europeos sería mucho mayor aún.

El otro dato que podríamos obtener de los porcentajes establecidos para Nueva York es que allí falleció el 0,28% del total de la población. Si aplicáramos ese número al AMBA (calculando que aquí vivimos 15 millones de personas) deberíamos prever que los fallecidos deberían ser alrededor de 42.000. Hoy esa cifra no llega a 7.000 y debemos trabajar para que esa cifra no llegue al porcentaje de fallecidos en Nueva York. Es a partir de ese número (42.000) que podremos evaluar los resultados de las políticas públicas puestas en marcha por los Estados nacional y provincial respecto a la cuarentena, las limitaciones para circular y las sugerencias de distanciamiento.

En síntesis, estamos indudablemente ante una situación compleja y debemos tomar ciertos recaudos si queremos realizar comparaciones en base a los datos oficiales informados. Y seguir buscando la manera de obtener datos más confiables a partir de las experiencias de otros países. Sin olvidar que, muchas de las diferencias respecto a las consecuencias de la pandemia no están en los números, sino que están relacionadas con los factores geográficos, territoriales, políticos, económicos y socioculturales de cada país, elementos que nos podrán ayudar a analizar particularidades específicas de la pandemia en cada país.
Pero ese tema merece otra nota.

 

 

* Politólogo / Maestrando en Sociología de la Cultura

 

 

13 Comentarios
  1. Karin dice

    Qué bien vienen estos análisis! Nada es tan simple como algunos quieren pensar. Hay que ser prudentes en las interpretaciones y mirar los datos con el respeto que se merecen. Periodistas desestabilizadores, ¡va para ustedes!

  2. Gustavo Serrano dice

    Espectacular nota, Mariano. Muchísimas gracias.
    Útil para comparar y contextualizar.
    Qué bueno que sería conocer los datos de exceso de fallecidos para Argentina en relación con los últimos 5 años. Eso permitiría una corrección de las estimaciones más específica.
    ¿El Ministerio de Salud no tendrá esa información para permitir un análisis semejante? Tarea para el hogar para nuestro queridísimo Cohete, por favor!!!

  3. Luis Juan dice

    Estimado Mariano:
    Excelente análisis.
    Una digresión, si me permite:
    Cuando dio comienzo la pandemia, me pareció muy llamativo que quienes monitoreaban a escala mundial fueran, precisamente, quienes llevaron a que el mundo sea tal cual es. Que, además, eran los controladores de los grandes medios de desinformación y los artífices del Lawfare a escala planetaria. Sofistas, prestidigitadores e ilusionistas, donde David Copperfield quedaría relegado al sitial de animador de fiestas infantiles.
    Otra cuestión de reflexión inmediata, casi automática, fue cómo sería posible que absolutamente todos los gobiernos de los distintos países y localidades del mundo entero, esta vez resulten confiables en cuanto a la información brindada, siendo que seguían conducidos por un abanico variopinto de miserias estructurales e ideologías heterodoxas.
    Y, además, cómo ante una pandemia a escala global, los distintos países en lugar de actuar de manera conjunta y en cooperación y colaboración permanente, quedaran al arbitrio de lo que les viniera en ganas y, por sobre todo, del dios “mercado”.
    Análisis como el suyo, resultan sumamente interesantes para seguir profundizando y complementarlo de una manera multidisciplinar, sin dejar de atender cuestiones de geopolítica.
    Todo ello debe servir para conocer, por parte de cada estado, las fallas estructurales de fondo, las infraestructuras de las que adolecen y de qué manera poder estar mejor preparados hacia futuro y, por supuesto, mejorar la coordinación a escala planetaria, cuando es un problema de todos.
    Me parece sumamente importante tener en cuenta estas cosas porque, mientras el mundo siga funcionando de la manera que lo viene haciendo, lamentablemente, esta desgracia que padece la humanidad, no sólo que no será la última, sino que, además, no será la peor.

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