El programón financiero

El programa presume que quien suceda a Macri continuará sus políticas

 

El Ministerio de Hacienda que conduce Nicolás Dujovne divulgó el lunes pasado su “Programa Financiero”, que describe en ocho filminas los fondos que necesitará la Argentina para pagarle a sus acreedores en 2019 y 2020 y dónde piensa conseguirlos. Con algunos días de atraso, la difusión del documento saldó la sexta de las once condiciones estructurales que el gobierno de Mauricio Macri le prometió cumplir al Fondo Monetario Internacional en la versión corregida del crédito stand-by. En este caso, la de “publicar una estrategia de administración de deuda con el objetivo de mejorar la previsibilidad, precio y liquidez de las emisiones del Tesoro”.

Las cifras del informe de Hacienda, prolijamente ordenadas en un par de columnas de “necesidades” y “fuentes”, reiteran y cuantifican la “estrategia” ya conocida: pagar con dinero del FMI virtualmente todos los dólares y pesos de capital e interés que la Argentina le adeuda a sus acreedores en 2019, y en 2020 vamos viendo. El FMI debería estar satisfecho. La previsibilidad del programa es inmejorable: no habrá más emisiones del Tesoro durante lo que resta de la Presidencia de Macri porque los inversores internacionales no quieren comprar bonos soberanos argentinos ni a precio de liquidación.

El informe prologa la sucesión de cuadros y tablas de powerpoint con media página de afirmaciones sobre sus implicancias para el devenir de las finanzas nacionales: no se necesitará financiamiento fresco neto en 2020 si en 2019 se logra refinanciar el 70% de la letras de corto plazo en dólares y en pesos… Los proyectos de obra pública mediante el sistema de participación público-privada se financiarán con recursos de los organismos multilaterales de crédito… Al gobierno le sobrarán dólares este año… Maticemos el entusiasmo despreocupado del gobierno con una traducción alternativa, ciertamente menos halagueña, de los cálculos del programa:

 

Sin la ayuda financiera del FMI, el gobierno ya habría defaulteado la deuda.

No lo digo yo. Lo explicó el secretario de Finanzas que secunda a Dujovne en el ministerio, Santiago Bausili, en un reportaje publicado en Infobae tres días después del anuncio del programa. Cuando le preguntaron si el nivel de la deuda ya había crecido tanto que no era sustentable, Bausili admitió que “a los niveles actuales [de la tasa de interés] del 12% en dólares es cierto, sería impagable”, si bien aclaró que tiene fe que ese costo puede bajar cuando “se recupere la confianza”. Parece difícil. Aún asumiendo como verosímiles todos los supuestos económicos optimistas que subyacen el programa, el informe calcula que en 2020 el gobierno nacional necesitará persuadir al sector privado de que le preste un monto equivalente a más de 15.000 millones de dólares y le renueve letras en dólares y pesos por un valor total de más de 9.000 millones. La última vez que la confianza veleidosa de los inversores consiguió que el riesgo país argentino perforara los cuatrocientos puntos básicos, un nivel que le permitiría al gobierno emitir bonos en dólares a una tasa “razonable” de entre 7% y 8%, fue en febrero del año pasado.

 

El FMI es el principal aliado político de Macri.

La politización del vínculo, pretendidamente técnico, entre el FMI y el gobierno de Macri, se manifiesta de muchas maneras. Dos son apreciables a simple vista.

Una es la decisión, rubricada en octubre por el directorio del organismo, de adelantar todos los desembolsos de los 50.000 millones de dólares del acuerdo original para que Macri pueda utilizarlos en el último año y medio de su mandato, incluyendo durante la eventual campaña por su reelección, en lugar de reservar la mitad para el turno presidencial siguiente, como estaba pactado inicialmente. La ampliación del préstamo en unos U$D 6.000 millones, disponibles en cuotas trimestrales a lo largo de 2020 y 2021, sólo procura camuflar esa parcialidad. En otras palabras, según el cronograma de desembolsos y repagos previsto en el acuerdo stand-by, Macri recibirá del FMI U$D 50.000 millones y le pagará U$D 1.900 millones en intereses y comisiones; quien lo suceda en el cargo contará con U$D 6.000 millones y tendrá que devolver U$D 54.000 millones de capital, más intereses y comisiones, antes del final de su mandato en 2023.

Otra es la tolerancia generosa del FMI para auditar la sustentabilidad de la deuda. Los funcionarios del organismo a cargo del caso argentino ya concluyeron tres veces que la deuda del gobierno nacional es “sustentable, pero no con un alto grado de probabilidad”, sin que su aumento constante haya afectado dichas mediciones. Lo afirmaron en junio, cuando recomendaron otorgar el stand-by original y proyectaron que a fin de año la deuda representaría un 64% del producto interno bruto argentino; lo repitieron en octubre, cuando aconsejaron ampliar el crédito pese a los incumplimientos del gobierno y elevaron aquella proyección al 81%; y lo ratificaron en la revisión trimestral de diciembre, aunque el propio Ministerio de Hacienda ya había informado que le deuda había trepado al 95% del PIB a fines de septiembre. Como explicamos en detalle en una nota anterior (https://www.elcohetealaluna.com/altamente-improbable/), si el FMI admitiera que la deuda pública argentina es “insustentable”, sus normas internas le exigirían condicionar los desembolsos restantes del préstamo a una reestructuración de la deuda con el sector privado.

El programa presume que quien suceda a Macri continuará sus políticas.

Tal como ha sido planteado, el programa sólo cierra si el sucesor de Macri en la Presidencia acentúa la política de ajuste, recortando el gasto público lo que sea necesario para conseguir un superávit fiscal primario del 1% en 2020, en lugar del ya de por sí improbable déficit cero que Macri se ha comprometido a lograr en 2019. Las consecuencias inmediatas de esa política en la calidad de vida de los argentinos no se mencionan en las filminas del programa financiero pero pueden deducirse de las estadísticas oficiales. Desempleo del 9%, pérdida del salario real del 15%, caída del 10% de las ventas en supermercados, derrumbe de la actividad industrial del 13%. A falta de la fiesta populista, que Macri retacea por nuestro propio bien, su equipo económico, con el auspicio del FMI, nos invita a un programón. Tenemos tiempo para contestar el RSVP hasta el 27 de octubre.

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