El salario del pánico

Las diversas estimaciones de las consultoras sitúan el desempleo desde el 11,1% al 14%

 

Según el INDEC, el desempleo en 2018 fue del 9,1%. Hoy las diversas estimaciones de las consultoras lo sitúan desde el 11,1% al 14%.

Podríamos seguir enumerando datos, pero creo necesario puntualizar los efectos que estos números tienen respecto a la persona con empleo o sin él.

Primero, quien hoy carece del trabajo y diariamente camina en su procura sin lograrlo, tiene duras consecuencias personales que no se agotan en él ya que trascienden a su esfera familiar y también se proyectan a la sociedad toda.

Obviamente la primera víctima del desempleo es quien lo sufre. Pero también es necesario señalar que el que tiene trabajo padece el temor de perderlo. Y el temor o el miedo paralizan. Y estos sentimientos individuales se proyectan a lo colectivo.

¿Alguien puede pensar que estas circunstancias son ajenas a las situaciones de poder en el ámbito de las relaciones laborales? Por supuesto que no. Y una de ellas es la coacción que se opera en los contratos de trabajo, cuando se instala maliciosamente o abusivamente la opción de salario o empleo.

Tampoco esta circunstancia es casual o inocente: forma parte de una política económica neoliberal.

De ahí que cobra trascendencia el rol del Estado para equilibrar una relación tan desigual como la que existe entre el asalariado y su empleador.

Por otra parte seguir este camino es lo que mandan los Tratados Internacionales de Derechos Humanos y nuestra propia Constitución Nacional en el Preámbulo, en el 14bis y en el 75 inciso 19 y la Ley de Contrato de Trabajo.

El artículo 116 de la ley 20744 (Ley de Contrato de Trabajo) dice: “Salario mínimo vital, es la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en su jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario, asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión”.

En virtud del principio de primacía de la realidad o como lo traducía el General Perón, “la única verdad es la realidad”, señalamos que es persistente la inflación. Observamos que de abril de 2018 a abril de 2019 alcanzó el 55,8% de nuestra economía y la variación para los mismos meses del SMVM fue apenas del 31,5%. Hoy para no ser indigente el salario debe ser de $11.875 y para no ser pobre lo percibido debe ser $29.493, 65. Mientras que el Salario Mínimo Vital y Móvil es de $12.500.

Es evidente que el aumento del costo de vida justifica el sentido de la disposición legal y nos obliga a replantearnos si tal como está normado, el salario mínimo, vital y móvil respeta las dos últimas características de dicho salario. Obviamente la respuesta es no: ese salario no es vital, no tiene la movilidad necesaria.

Es claro también que históricamente los montos asignados no satisfacían el total de los derechos que la ley establecía para ser cubiertos por el importe fijado.

Entiendo que se debería modificar la modalidad de fijación del monto para garantizar el cumplimiento de la voluntad del legislador. Y eso se puede alcanzar, como lo hacen algunos convenios colectivos, mediante el establecimiento de una cláusula gatillo que se aplique mensualmente.

Mientras tanto, ese salario sólo será mínimo, pese a su naturaleza alimentaria y un verdadero piso del ingreso asalariado.

 

 

 

 

* Abogado Laboralista, Presidente de FUENTES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Comentarios
  1. Luis Juan dice

    Estimado Héctor:
    Me comí un pequeño párrafo en la cita, pero no es para nada menor.
    Por ello, después de: …políticas que fueron aplastadas por las minorías dominantes. Agréguese: que luego ocultaron sus crímenes por medio de la falsificación histórica.
    Gracias.

  2. Luis Juan dice

    Estimado Héctor:
    El gran canta-autor José Larralde refería en una de sus canciones, “El porque”:
    Anda y decile al patrón
    por que no te da el aumento.
    La pucha! si lo ha estudiao
    que hasta te larga contento.
    Carlos Del Frade escribió: “Memoria, esquina Esperanza”. Entre otras cosas importantes, dice: “En un país hecho de pan y carne, los pibes se mueren de hambre. De los fuegos de diciembre de 2001 a estas dolorosas postales del saqueo programado, hay un recorrido profundo que viene del fondo de la historia nacional. Tucumán y Corrientes, cuando la Argentina todavía no era tal, fueron capitales del desarrollo de experiencias económicas, sociales y políticas que fueron aplastadas por las minorías dominantes”.
    Bajo el subtítulo Tucumán, refería: “-La imagen de las fotos es la imagen de los ojos. Los ojos de estos chicos, los ojos con la tristeza del mundo. Toda la tristeza del mundo está en la mirada de esos ojos. Es como si no tuvieran qué esconder. Porque el hambre les comió la memoria de la leche, les comió la fiesta del pezón. Les comió el cordón umbilical que los une a la tierra. Por eso son los ojos bañados con la tristeza del mundo. Y para esto no hay que hacerle. Porque el litro de leche cuesta un peso con cincuenta y ese, creo, es el precio de la tristeza del mundo. A mi me parece que las leyes de obediencia debida y punto final, liberaron en nuestro país al monstruo de la impunidad. Porque si los genocidas del 76 no son todavía culpables, de allí para abajo son todos inocentes. Entonces la filosofía de la desigualdad es inocente, Susana y Menem son inocentes; Duhalde, una década vicepresidente y gobernador de este prototipo de la desigualdad es inocente; los políticos gerenciadores de esta economía de los ojos con la tristeza del mundo, son inocentes y el Fondo Monetario de Indias que se chupa del país millones de litros de leche por día, para los banqueros satisfechos del mundo, es inocente. Y en estas coordenadas de la geografía del hambre que se extienden desde hace años, pero ahora, en estos momentos, aceleradamente, rabiosamente, habría que decir que solamente en Tucumán 180 mil adultos ganan para medio litro de leche diario. Y 25 mil niños trabajan para que coman sus padres. Esta es, en cifras, la geografía del hambre pero esto está sustentado en la creación de una clase política ya no delincuente, sino genocida. El secretario de Acción Social del Ministerio de Educación de Tucumán, se robaba el dinero de los comedores escolares y con el resultado del robo compraba un moderno y lujoso café céntrico en donde se sienta a tomar café y discutir sobre políticas de la acción social, todavía. Por ejemplo, otro dato, el distribuidor de los planes justicialistas Trabajar, trabajar con justicialismo, es uno de los tres hombres más ricos de la geografía del hambre. Era, en el año 1983, un empleado de una municipalidad con escalafón bajo y los resultados son estos, los ojos de los chicos -fue la descripción que hizo el escritor e historiador tucumano, Eduardo Rosenvaig, en diálogo con POSTALESDELSUR “

  3. JOE AUBERGINE dice

    Quien elige a sus verdugos se merece sus cadalsos.. No me causa ni un galito de pena por estos Stronzos que no querían pagar mil pesos de ganancias cuando el mínimo imponible era de 3 mil dólares.. por mi ellos y sus PROstiturtas larvas pueden irse al mismísimo retrete del universo– Los negros de mierda estamos acostumbrados a cagarnos de hambre y de frío ansina que esta situación nos golpea menos que a estos traidores de clase y de la patria.. Esta grieta no la voy a cerrar nunca.. Los Mayanos y sus crias siguen siendo Mayanos y sus crias con el puñal trapero escondido tras sus sonrisas falsas y sus discursos eufemísticos

    1. Augusto Parma dice

      Hay una película muy buena llamada «El salario del miedo».

Dejá tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.