A través de una alianza con una empresa estatal en vías de privatización, capitales transnacionales buscan acceder y controlar una planta científico-tecnológica que fabrica la materia prima para el enriquecimiento de uranio, la única de su tipo en la Argentina. A unos 75 kilómetros de San Carlos de Bariloche (Río Negro), las instalaciones del Complejo Tecnológico Pilcaniyeu (CTP) son clave para el proceso industrial de la energía nuclear. Podrían quedar en manos de capitales privados por un mecanismo indirecto que resuelve por estos días la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), propietaria y responsable del complejo.

El CTP tiene varias plantas: la principal, que produce uranio enriquecido, y otras auxiliares. Una de esas auxiliares produce un compuesto gaseoso conocido como tecnología UF6 (hexafluoruro de uranio), insumo esencial para realizar el enriquecimiento. Dioxitek SA, firma estatal en vías de privatización que produce combustible para centrales nucleares, accedería sin costo alguno a esa tecnología de punta por un acuerdo con CNEA y, a través de ella, todos y cada uno de los socios de capitales privados con los que opere. Ya anunció un acuerdo con una empresa norteamericana que pretende acceder a los beneficios del RIGI para retomar un proyecto aprobado hace doce años en Formosa.
La planta auxiliar que pretende Dioxitek no está operativa en este momento, situación que puede ser usada como argumento para su transferencia al capital privado y debilitamiento estructural del control de las capacidades propias del Estado. La empresa a privatizar opera la planta de producción de dióxido de uranio (UO2), ubicada en la ciudad de Córdoba. Asociada a Nano Nuclear Energy, busca desarrollar una nueva planta de uranio (NPU) en Formosa para la producción y exportación de UF6, lo que explicaría el interés por CTP. En Córdoba arrastra severos problemas ambientales, por lo que hay en trámite una investigación federal.
Todo el complejo emplazado en Río Negro estuvo históricamente en la mira del gobierno norteamericano, ya que el enriquecimiento de uranio con fines pacíficos otorga autonomía al país en la carrera por el control de las energías, así como otros desarrollos que todavía están a escala de laboratorio. Esta transferencia de conocimiento aplicado al capital privado podría desarticular el control de la cadena del uranio que la Argentina mantuvo, con altos y bajos, desde los años '80. Al menos en dos oportunidades las ondas concéntricas de las presiones norteamericanas se percibieron en el territorio. Fue cuando Terence Todman, embajador norteamericano en Argentina, logró el desmantelamiento del misil Cóndor (1989-1991). Después, fue cuando consideraron al complejo Invap-Pilca infraestructura sensible en las horas posteriores al ataque a las Torres Gemelas (2001).
Maniobra institucional
Dioxitek fue creada por decreto en 1996. Dos años después, se firmó un contrato de servicios mutuos entre la empresa y la CNEA. Ahora, el gobierno nacional introduce una adenda al contrato original de 1998 de acceso irrestricto a “la tecnología de fabricación de la totalidad de las etapas, procedimientos y operaciones que integran el proceso de beneficiación y conversión de uranio”, de acuerdo con el texto propuesto por Dioxitek a la CNEA. El dictamen interno de dos gerencias del organismo nacional precisó que el objetivo específico es “la tecnología vinculada con la producción de FU6”, lo que permitió recién entonces establecer que no buscan la planta de enriquecimiento de uranio, sino otra anexa. Ambas plantas son únicas en el país.
Al cierre de esta nota se desconocía si ya había culminado la maniobra político-administrativa de transferencia de tecnología de punta estatal, ya que contábamos con algunos de los documentos internos extraoficiales. Es de suponer que el departamento de legales subsanará el curioso recurso de transformar un contrato en un convenio, entre otros aspectos llamativos del borrador de la adenda que Dioxitek propuso a la CNEA.
Los trabajadores del sector permanecen en la total incertidumbre respecto a los alcances que tendrá en su actividad la medida dispuesta por Martín Porro, presidente de CNEA. El personal es altamente calificado, con arraigo en Bariloche y en Pilcaniyeu, la localidad rural más cercana.
Pilca
Desde sus orígenes, el CTP estuvo vinculado a la red social y económica del Centro Atómico, el Invap y el Instituto Balseiro asentado en Bariloche. Una parte del personal durante años se trasladó por caminos de tierra desde la ciudad andina, así como otra parte lo hizo desde Pilcaniyeu, una pequeña localidad rural más próxima. Invap construyó el complejo en 8000 hectáreas inscriptas a su nombre, las que están atravesadas por el río Pichi Leufú.
La planta sufrió el desfinanciamiento y paralización de la administración Menem en los '90. Después, en 2006, se reactivó con el plan nuclear de la presidencia de Néstor Kirchner, que derivó en la incorporación de personal para 2007/2008. En 2015 se vivió un momento trascendente de mucho debate, cuando se realizó la audiencia pública de impacto ambiental por la reactivación del módulo experimental de enriquecimiento de uranio.
Cuando Argentina logró construir reactores nucleares, Estados Unidos dejó de venderle uranio enriquecido al país. Ese bloqueo forzó la necesidad del proyecto de Pilcaniyeu, que se inició en 1978, durante la última dictadura cívico-militar, logrando a inicios de los '80 la tecnología propia de enriquecimiento con fines pacíficos.
Este saqueo al CTP se articula con el desfinanciamiento, la interrupción del proceso de conocimiento de ciencia aplicada, la expulsión de mano de obra altamente calificada y la transferencia al capital privado de décadas de patrimonio estatal.
En medio de movimientos burocráticos estilo “topo”, la CNEA se da tiempo para contratar amigos monotributistas para afinar los instrumentos del despojo. El abogado Cristian Javier Grosso fue contratado como consultor. Tal vez resuelva si es contrato o convenio lo más conveniente para Dioxitek.



* Javier Grosso, docente del Instituto de Formación Docente Fiske Menuco, realizó la cartografía para esta nota.
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