El vaciamiento de Télam

Los trabajadores mantienen la toma pacífica de los dos edificios

«La verdad el martes estaba molido: miraba a mi hijo llorando de alegría por el partido, y yo me preguntaba: ¿y ahora que va cumplir 18 años, cómo carajo le digo que no tengo laburo?» Carlos Nis entró a la agencia Telam hace 22 años, el 1 de febrero de 1997, como pasante. Luego comenzó a colaborar, fue cronista y más tarde redactor, parte del escalafón de ascensos protegido por el estatuto de periodista en la agencia de información pública del Estado. Carlos trabaja en la Deportes. Cubrió todas las disciplinas y hasta fue felicitado por la nueva gestión de Cambiemos por la cobertura de los juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016. En las últimas horas recibió el telegrama de despido mientras el directorio enviaba un correo a otra parte de sus compañeros dándoles la bienvenida a la nueva Telam. Los despidos que ya se cuentan en más de 200 sobre un estimado de 354, según la información del secretario de Medios, Hernán Lombardi a la usina oficialista de radio Mitre, es resistida desde los dos edificios de la Agencia por los trabajadores. Allí se mantiene una toma pacífica que incluyó asambleas y una movilización de unas 2.000 personas cercada por unos 60 policías y carros hidrantes.

Lombardi dijo a Radio Mitre que estos despidos son un triunfo. Y como sucede desde el cambio de gobierno, defendió lo que los trabajadores denuncian como el más emblemático vaciamiento contra las agencias de difusión pública, dijo que se habían desprendido de vagos, militantes y ñoquis. Carlos habla de su propia historia y la de sus compañeros para explicar lo que a esta altura está claro. Que lo que hay es un plan sistemático de vaciamiento de los medios públicos porque están arrasando con secciones completas.

Francisco Basualdo, delegado de la Agencia, plantea los despidos en ese esquema y el trasfondo de los acuerdos con el FMI. «Yo creo que esta es la más seria ofensiva contra el estatuo de prensa y los convenios colectivos —dice— porque es en los medios públicos donde todavía se cumplen más o menos a rajatabla con los convenios. Ellos hablan de medios modernos, de la polifunción y la multiplataforma. La intensión es que hagamos las fotos, los cables y la radio. Por eso no es casual que Lombardi nos achaque que las representaciones gremiales confundimos derechos con privilegios. Pero eso es al revés, es el Estado el que está considerando que ciertas condiciones de trabajo establecidas por Ley son privilegio cuando en realidad son derechos porque se están arrasando con esos derechos en todos lados».

 

 

En clave de números, la Agencia tiene unos 870 trabajadores. Si el plan sigue adelante quedarían desafectados el 40 por ciento de la planta. Los primeros datos sobre estos despidos comenzaron a conocerse la semana pasada cuando la comisión interna supo que se venían despidos masivos. En ese contexto difundieron un primer comunicado. Nadie respondió. El martes llegaron los primeros telegramas. Todavía hay quienes no saben en qué condición están. Ya hace un mes, el directorio había despedido a dos trabajadores por supuestos errores en un cable. Y suspendió a dos locutores una semana sin goce de sueldo por negarse a hacer la locución en off de un audiovisual que había sido realizado por una tercerizada.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) denunció en un comunicado la semana pasada la persecución a los trabajadores y el vaciamiento de la agencia. Y la decisión del gobierno de impulsar los despidos para moldear un ecosistema de medios a medida. “La existencia de un proyecto cierto, verificado, de ejecución inminente, destinado a desmantelar un medio público fundamental del Estado argentino, con 73 años de vida, a través de la promoción de despidos masivos y la destrucción de su servicio federal, con el objetivo de terminar de acomodar el ecosistema de medios y modelarlo al servicio del capital concentrado. El ministro Hernán Lombardi se dispone a ejecutar un drástico plan de destrucción de la agencia: despidos en masa, eliminación de la función publicitaria de la agencia y el feroz disciplinamiento de toda voz en la redacción para poner de rodillas a una agencia y que sea, como nunca antes, una agencia gubernamental y no del Estado. Una agencia al servicio de los funcionarios y no de la sociedad civil. Obediencia o desempleo, es el lema del titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos».

En este momento, dos de los mejores periodistas de la Agencia están Rusia. Hasta hace 24 horas hacían la cobertura del Mundial, decidido una semana antes del partido de inauguración. Allí están Héctor Laurada y Maximiliano Luna. El primero con 35 años en Télam, secretario de redacción y con la cobertura allí de su tercer mundial. Luna es uno de los fotógrafos más experimentados. Una hora antes del partido Argentina- Nigeria recibieron un correo en el que les decían que se suspendía la cobertura y debían regresar. Como hasta ese momento no habían recibido el correo de bienvenida que como dice Basualdo se levanta sobre el cementerio, todavía no saben si levantaron la cobertura porque los echaron o por qué razón.

«Desde que sacamos el primer comunicado la semana pasada anunciando estos despidos que se venían —sigue Basualdo—, el directorio nunca respondió. Dejó abierta la incertidumbre, luego comenzaron los telegramas y sin embargo hasta ahora no hubo ninguna formalización de los datos. No hay explicación. Lombardi adelantó todo esto en Radio Mitre. Dio el número de despidos, pero no hay nada que diga qué criterios usaron, cuántos son los despidos. Y en paralelo mandaron y mandan ese mail que es una mezcla del Juego de la Oca y la casa del Gran Hermano: le dicen a los que se quedan bienvenidos a la nueva agencia Telam, cuando lo que están diciendo es que van a construir una casa arriba del cementerio».

 

Carlos Nis es periodista de Deportes. En la foto aparece de campera verde. Ingresó a la Agencia en 1997. Fue despedido.

 

Entre los despedidos hay viejos y nuevos. Trabajadores que ingresaron durante todas las gestiones, incluso con Cambiemos. Gente que paró y gente de la administración que no paró. Pero hay listas que se hicieron con la colaboración de jefes de sección, dicen los delegados. Y cuando el directorio no logró esa colaboración, echó a quienes tenía que pagarles menos indemnización. En Deportes había 26 personas en tres turnos rotativos de seis horas, que producían 90 cables por día: despidieron a seis. Quedan 12 que aún no saben su estado porque no recibieron ni telegramas ni correo. En Cultura eran 12 y quedaron 3. En Espectáculos eran 14 y despidieron a la mitad. Fotografía, tres personas recibieron telegrama, pero el resto no fue confirmada. Política y Economía no tuvieron grandes movimientos porque hubo cambios en los últimos dos años. Lo mismo en información general. Y despidieron a 3 de los 8 integrantes de la corresponsalía de La Plata.

Mientras Basualdo habla, entra una compañera y le dice que le llegó el telegrama. Lo llaman de una radio en La Plata. Allí está hablando un corresponsal de Telam que dice al aire que también acaba de recibir el telegrama. Esa incertidumbre de saber y no saber, también genera tensión en la agencia. Y un nuevo elemento de tormentos. «Estamos acá y vamos a seguir cumpliendo horario», dice. «No queremos dar excusas a nadie, pero esto es otra muestra de desprecio y de crueldad ilimitada. Por que la verdad, decime si estoy o no estoy en esa lista, ya no me tortures más con todo esto».

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