Elecciones, asunciones y relaciones

De Salta a Washington, pasando por el Vaticano. Panorama con vista a las PASO

 

Unidad. Esa es la palabra santa que todos en la política pregonan frente a las elecciones de 2021. Construirla, fomentarla, cuidarla. Porque es nuestra principal fuerza frente a la ciudadanía. Porque nos va a permitir (aspirar a) la victoria. Porque nos lo piden las bases.

La letanía se repite en el oficialismo y en la oposición. Pero hay intereses opuestos en las internas de cada partido que atentan contra la mentada unidad.

 

 

Pasarán, pasarán

Desde tan lejos como principios de 2020 se vienen publicando versiones de que podría haber cambios y postergaciones en las elecciones legislativas previstas para el 24 de octubre, que renovarán la mitad de las bancas de diputados y un tercio de los senadores. A principios de diciembre, cuando se reunieron con el Presidente Alberto Fernández para firmar un consenso fiscal, 20 de los 22 gobernadores hicieron público el pedido de suspender las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). El argumento: ahorrar el dinero que suponen las primarias y no realizar un evento masivo en agosto, para cuando se esperaba el pico de la segunda ola de coronavirus, que se adelantó al verano. Sólo faltaron las firmas del jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y del gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez.

El Presidente les respondió que buscaran la aprobación en el Congreso. Allí ingresaron dos proyectos de ley para suspender las PASO, de los diputados José Luis Ramón y de Pablo Yedlin, cercano al gobernador tucumano Juan Manzur.

El pedido de suspender las PASO volvió a repetirse esta semana, cuando el gabinete nacional se reunió en Chilecito, La Rioja, con los diez gobernadores de Norte Grande. Su principal motivo es el deseo de desdoblar las elecciones y adelantar los comicios donde se elegirán autoridades provinciales. En ese caso, las PASO serían la tercera elección en el término de pocos meses, algo que a nadie le hace gracia.

El adelantado en este terreno fue el salteño Gustavo Sáenz, que convocó a votar cargos provinciales el 4 de julio, con boleta electrónica. La oposición salió al cruce: “Eliminó las PASO con el argumento de la pandemia, y ahora convoca la elección para el que puede ser el peor momento para votar por el Covid”, dijo Sergio Leavy, senador nacional del Frente de Todos (FdT). “Nos lleva a votar en pleno invierno, sin tener en cuenta ningún estudio epidemiológico y sin protocolo para la elección”, se sumó Gonzalo Quilodrán, director del Enacom y dirigente del FdT salteño.

En el gobierno descuentan que otras provincias imitarán a Salta: Santiago del Estero y Corrientes, que eligen gobernador, y probablemente Chaco, Santa Fe y Misiones, que vienen realizando sus elecciones provinciales por separado.

Mientras tanto, las campañas del oficialismo y la oposición se manejan con un primer escenario de realización de las PASO. “Existe un acuerdo no escrito de no modificar normas en el año de las elecciones”, dijo a este medio el diputado Yedlin. Jorge Landau, apoderado histórico del Partido Justicialista, hoy en el FdT, analizó que “por mi experiencia, derogar una ley electoral no es sencillo: requiere de la mayoría especial que establece la Constitución”. “Para eso necesitás mayoría propia real en ambas cámaras. La voluntad política de un sector está dando vueltas desde marzo pasado. Pero si hasta ahora no se pusieron de acuerdo es porque las posiciones son parejas. Si no, ya hubiera ganado una de las dos. Si no pueden destrabar la suspensión es que esa postura no tiene la fuerza suficiente”, opinó.

En la provincia de Buenos Aires, la principal jugada del oficialismo es conseguir la elección de Máximo Kirchner al frente del PJ provincial. Hasta ahora, el único que se opone en público a su candidatura es el intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray.

En el kirchnerismo ven con buenos ojos las primarias porque les permitirán competir y mostrar el poderío de sus candidatos en distritos gobernados históricamente por el peronismo provincial.

 

 

Máximo Kirchner va por la conducción del PJ bonaerense. Foto Télam.

 

 

En Juntos por el Cambio la estrategia apunta a “no perder” las bancas que ya tienen en el Congreso e imposibilitar así la mayoría oficialista en Diputados. Por eso suena con fuerza la idea de Patricia Bullrich, presidenta del PRO, de sacar a la cancha a los dirigentes más reconocidos del partido: María Eugenia Vidal, Elisa Carrió, Miguel Ángel Pichetto, la propia Bullrich. Se sumarían figuras nuevas como la especialista en seguridad Florencia Arietto, el bailarín Maximiliano Guerra y la abogada Silvina Martínez, colaboradora de Margarita Stolbizer.

Mientras, en la provincia de Buenos Aires los dirigentes de la oposición van haciendo sus jugadas. Habilitado por el intendente de Lanús, Néstor Grindetti, Diego Kravetz montó el espacio Hacemos con el objetivo de captar peronistas descontentos. Su mayor logro hasta ahora fue sumar al histórico jefe de gabinete de Martín Insaurralde, Guillermo Viñuales. A fin de año Larreta bendijo la movida de recolectar a sectores del kirchnerismo que no se sienten representados en el FdT asistiendo a un acto en Lanús junto a Diego Santilli, otro candidateable para el 2021.

La ex gobernadora Vidal se toma muy en serio su tiempo de silencio político. Sabe que en las encuestas su reconocimiento es mayor al de Rodríguez Larreta. Prácticamente no da entrevistas y no se suma a ninguna polémica pública que la invoque. Participa asiduamente de reuniones por Zoom con distintas organizaciones de la sociedad civil y deja trascender que “esta vez va a decidir según sus deseos y no lo que pretendan otros miembros de la alianza”.

Ya mudada a Capital Federal, se tomó vacaciones en enero –primero con sus hijos y su pareja, Enrique Sacco, en la costa, luego con sus hijos en la Patagonia– y deshoja la margarita entre tres opciones: presentarse como candidata a diputada porteña, a diputada bonaerense o seguir sin un cargo.

Después de algunas chicanas en público, Carrió y Bullrich se juntaron en la chacra de la primera en Exaltación de la Cruz para reafirmar su unión política. Ambas empujan todo lo posible para cerrar la puerta al ingreso de peronistas a la alianza opositora. Pero en el fondo, una vez que las alineaciones decanten, la idea fuerza que las mueve es la misma que al oficialismo: conservar las bancas y sobre todo predicar la unidad como fuerza suprema.

 

 

 

 

 

Contacto en Washington

El flamante Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, conoce a la Argentina. Es más, conoce a varios argentinos y uno de ellos tiene un lugar fundamental en su vida. Tanto que el papa Francisco está en uno de los portarretratos a sus espaldas cuando se sienta en el escritorio del Salón Oval.

 

 

Biden, el segundo Presidente católico del país del norte después de John F. Kennedy, es practicante, va a misa y porta un rosario. Ya había tenido encuentros con los Papas anteriores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero con Francisco forjó una relación especial. Una semana después de las elecciones presidenciales, mientras Donald Trump denunciaba fraude y pedía recuentos de votos en varios estados, el Papa reconoció el triunfo del demócrata, con quien tuvo una conversación por teléfono. “Fue un llamado buscado por ambas partes”, dijo una fuente con acceso al Vaticano. Biden necesitaba el apoyo de importantes líderes mundiales. El Papa quería colaborar con el final de Trump al frente de la Casa Blanca. El listado de críticas a las políticas del republicano comienza con la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París contra el cambio climático, las violaciones a los derechos humanos a partir de la construcción del muro con México, los campos de refugiados para inmigrantes ilegales y la separación de los menores de sus padres. Además, Trump se alimentó de las estrategias políticas llevadas adelante por su colaborador Steve Bannon, que llegó a adquirir un monasterio a 50 kilómetros de Roma para instalar un think tank ultraconservador. “Queremos hacer en Europa lo que hicimos en los Estados Unidos y el principal obstáculo es el Papa”, llegó a declarar el lobista Bannon, que fue indultado por Trump antes de dejar su cargo.

Finalmente, al Papa le interesa enderezar a la Iglesia católica en los Estados Unidos, que se encuentra en una posición “casi cismática” entre los seguidores de Francisco y la cúpula, cercana a la derecha católica y al Partido Republicano. La nueva sintonía se plasmará en una fundación inspirada en la encíclica Laudato Si, con participación de varias figuras demócratas.

Biden estuvo en la “asunción” de Francisco en 2013 pero el encuentro clave fue en 2015 en la sala del aeropuerto de Filadelfia. Lo gestionó el entonces Presidente Barack Obama, que quería convencer a su Vice de presentarse como candidato en las elecciones de ese año. Biden acababa de perder a su hijo Beau, que murió a los 46 años de un tumor cerebral. “Fue un momento muy íntimo. Biden le dijo al Papa que había descartado competir por la pérdida de su hijo y recibió el apoyo espiritual” de Francisco, según las fuentes.

La relación con el Vaticano posibilitó la charla que mantuvieron Biden y Alberto Fernández el 30 de noviembre. La conversación telefónica, pautada en diez minutos, se prolongó más de media hora. Alberto le contó que era el interlocutor del cardenal Jorge Bergoglio en los tiempos de Néstor Kirchner como Presidente.

Ahora, la apuesta de Francisco y de todo el gobierno nacional es que el cambio de mando en la presidencia estadounidense destrabe las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. El embajador argentino en Roma, Roberto Carlés, dio un ejemplo de la importancia del acuerdo con el Fondo. “En los indicadores de confianza de los inversores italianos, estamos entre los peores países de América Latina. Eso deberá cambiar radicalmente con el acuerdo”, le dijo a El Cohete.

Otro “conocido” de Francisco, que lo considera “un bocho”, es el ministro de Economía Martín Guzmán. Cuando todavía no era ministro, Guzmán pidió que le gestionaran un encuentro con Francisco. Quien lo hizo le pidió a cambio el apoyo público de su mentor, el premio Nobel Joseph Stiglitz, en favor de la negociación con los acreedores externos de la deuda argentina.

Stiglitz fue y sigue siendo la carta de presentación de Guzmán frente a la nueva camada de funcionarios demócratas. Ambos saludaron a Janet Yellen, nombrada por Biden como secretaria del Tesoro.

El jefe del bloque de diputados del Frente de Todos, Sergio Massa, también puede ufanarse de conocer a Biden. Se vieron por primera vez en 2014, durante una cena en la casa de un amigo en común. En enero del 2016 se reencontraron en el Foro Económico de Davos. Massa fue como invitado del entonces Presidente Mauricio Macri, para mostrar el apoyo de la oposición a su gobierno en el frente internacional. Ambos mantuvieron una reunión con Biden, que al finalizar llamó al tigrense frente a la prensa para mostrar que “el nuevo Presidente trajo al líder de la oposición con él“. “Es lo que tenemos que hacer en casa”, concluyó Biden.

El embajador argentino en Washington, Jorge Argüello, fue una de las 1.000 personas invitadas a la asunción de Biden en el Capitolio. Argüello estuvo en el mismo cargo hasta 2012 y así participó del primer año de gobierno de Obama-Biden. Ahora se ilusiona con un encuentro cara a cara entre ambos Presidentes. Ya se está “trabajando para eso” y se concretará “ni bien se pueda”, afirmó. “El gobierno argentino aspira a tener un encuentro bilateral y entiendo que lo mismo ocurre del otro lado”, dijo.

En el mundo de los negocios, hay otros argentinos que tienen contacto con la familia de Biden. Gabriel Sánchez Zinny, ex funcionario de Vidal, tejió una relación personal con uno de los hijos de Biden, Hunter, cuando se desempeñaba como lobista en Washington. Hunter estuvo en la Argentina para visitarlo y asistió a su boda. Además, Hunter también fue socio en un malogrado fondo de inversión del ex ministro del Interior de Carlos Menem, José Luis Manzano. Más acá en el tiempo, Manzano se acercó a James, hermano menor de Biden, con quien resolvió las deudas corporativas de empresas argentinas. La relación entre ambos continúa y se reúnen cuando Manzano viaja a los Estados Unidos.