ELLOS O NOSOTROS

 

A cada edición de Operación Masacre, Rodolfo Walsh le agregó una introducción y un epílogo, contextualizando los fusilamientos de 1956 a la luz de la política del momento. En la 3ª edición, de 1969, incluyó un retrato de “la oligarquía, dominante frente a los argentinos y dominada frente al extranjero. Que esa clase esté temperamentalmente inclinada al asesinato, es una connotación importante que deberá tenerse en cuenta cada vez que se encare la lucha contra ella. No para duplicar sus hazañas, sino para no dejarse conmover por las sagradas ideas, los sagrados principios y, en general, las bellas almas de los verdugos”.

Pasado más de medio siglo, esas palabras mantienen una punzante actualidad. Parte de la oposición mediática y política intentó minimizar y despolitizar lo sucedido y cuestionó al Presidente Alberto Fernández por hacer exactamente lo contrario, en una cadena nacional precisa y medida. Al margen de extremos ridículos como el de la diputada santafesina Amalia Granata, quien escribió que se había armado una pantomima para mejorar en las encuestas, la línea más nítida la marcó Patricia Bullrich:

 

 

¡Disparan contra Cristina y quien juega con fuego es Alberto! Literatura fantástica. Hasta el diputado radical Rodrigo de Loredo lo calificó de “uso faccioso” de un “atentado contra la democracia”.

“Novela”, fue la calificación que la propia Cristina le dio en 2014 a una versión publicada en Clarín sobre un atentado en su contra que estaría preparando una organización islámica. “Si me pasa algo, no miren a Oriente, miren hacia el Norte”, dijo, en plena disputa con los fondos buitre y el juez de Wall Street Thomas Griesa.

 

 

 

 

 

La idea de un acto de violencia individual es difícil de sostener. Es posible que Fernando Sabag Montiel sea «un loquito», como lo fueron el asesino del candidato presidencial estadounidense Robert Kennedy, Sirhan Sirhan, y Mehmet Ali Ağca cuando atentó contra el papa católico. Luego se difundieron la manipulación de uno por la CIA y los vínculos del otro con una organización de ultraderecha turca. Personas desequilibradas, pueden ser presa fácil de sectas y organizaciones esotéricas. Lo que está fuera de discusión es que los alineamientos políticos previos y el clima de confrontación e intolerancia abonan el terreno para esa siembra. El diputado Procaz Francisco Sánchez reclamó la pena de muerte para Cristina luego del alegato del fiscal Luciani. “Son ellos o nosotros” tuiteó el diputado Cambiante Ricardo López Murphy, cuando la policía de Horacio Rodríguez Larreta valló las calles de acceso al departamento de la Vicepresidenta.

Esa tremenda frase debe ser resignificada, de modo que no describa opciones políticas antagónicas sino concepciones excluyentes de la vida en común: quienes sólo conciben actos de fuerza para imponerse y excluir vs. quienes fían a la competencia electoral que expresa la voluntad popular el dirimir los rumbos a seguir por la sociedad en cada momento. Que Sabag Montiel no sea un oligarca sino un marginal, con antecedentes por portación de un cuchillo de 35 centímetros, violencia de género y maltrato contra animales, tampoco inhabilita la frase de Walsh. Los opinators televisivos se dividieron acerca de las razones por las que el disparo no salió, entre quienes lo atribuyen a Dios y aquellos que se inclinan por la impericia del criminal. Hay una tercera alternativa que no fue explorada. En el Foro del Tirador, un post sostiene que las fallas del percutor son habituales aún en pistolas nuevas de Bersa 380.

 

 

 

 

Como en 1987 y 2017

La movilización del viernes en todo el país sólo puede compararse con la respuesta colectiva al alzamiento militar de la semana santa de 1987 y a la que repudió el fallo de la Corte Suprema por el 2×1 en 2017. Eso sólo se consigue cuando confluyen diversos sectores y organizaciones: los sindicatos de la CGT (que se declaró en alerta permanente), la Corriente Federal, el Fresimona y la CTA (que propusieron un paro activo con movilización sobre la Corte Suprema), los intendentes del Gran Buenos Aires, los organismos defensores de derechos humanos, los movimientos sociales, ministros del gabinete nacional y gobernadores, organizaciones juveniles como La Cámpora, feministas y de la diversidad, y mucha afluencia individual de personas de la clase media empobrecida. La presencia del Ministro de Economía Sergio Tomás Massa en el palco montado en la Plaza de Mayo, le dio carnadura política a la lectura de un documento en rechazo de la violencia y en favor de la unidad nacional, que leyó la actriz Alejandra Darín.

 

 

 

 

El sábado, la Cámara de Diputados con participación de todos los bloques e interbloques aprobó una brevísima declaración de condena y repudio al intento de magnicidio que empaña la vida en democracia y exhortó a buscar la paz social, texto casi idéntico al que aprobó el Senado la noche del atentado. El PRO sólo puso la firma cuando se eliminó toda referencia al odio. Aun así, Cristian Ritondo anunció que luego de votar el repudio, su bloque se retiraría porque el recinto no debería ser “una tribuna para atacar a la oposición política, el Poder Judicial y los medios de comunicación”. Pero el resto de la coalición Cambiante permaneció en sus bancas. Nicolás del Caño dijo que su original bloque marxista se abstendría porque la declaración no expresaba todas sus opiniones. Romina del Pla explayó que el cuestionamiento era a la paz social. Su compañera Myriam Bregman señaló que pasadas 36 horas, la jefa del PRO aún no había condenado el intento de magnicidio.

Como corresponde, la primera en hacer uso de la palabra fue la diputada frentetodista María Graciela Parola. El diputado José Espert intentó una provocación que nadie aceptó, afirmando que lo sucedido no era un acto de violencia política y reclamando la condena de Cristina por corrupción. El día anterior había pedido “la cabeza de Alberto Fernández, por inútil”.  Javier Milei no repudió el atentado, sino “toda violencia”; llamó “señora presidente” a Cecilia Moreau, quien le respondió “gracias diputada”, provocando una ovación del recinto, y los alaridos del energúmeno, que se retiró airado. El cordobesista Carlos Mario Gutiérrez comparó la resolución de ayer con el Nunca Más, como patrimonio de todos los argentinos. De Loredo afirmó que se trató de un atentado contra la democracia, y pidió al bloque mayoritario que aceptara la solidaridad que ofrecía. Mario Negri reiteró su imitación de la oratoria de Alfonsín, exitosa pese a la parvedad de su contenido. Cerró Germán Martínez, quien dijo que no era un hecho policial sino un acontecimiento político a partir del cual las cosas no van a ser iguales e instó a sistematizar el consenso alcanzado ahora.

Antes, el Presidente se había reunido en la Casa Rosada con ministros, gobernadores, representantes patronales, laborales, de derechos humanos, de confesiones religiosas y de movimientos sociales a quienes exhortó a celebrar un pacto democrático que proscriba el discurso mediático del odio. Nadie en la plaza supo quién firmaba el documento, que tampoco lleva firmas en la versión que publicó la agencia oficial Télam. Sí se difundió la decisión de no firmar y retirarse de la reunión en la Casa Rosada de la DAIA, porque el texto “posee un alegato político partidario”. La DAIA es la rama judía del PRO, lo cual anticipó sus posiciones.

El histriónico alegato del fiscal Luciani, salpicado de invectivas contra CFK, la negativa a excusarse de los jueces que jugaban al fútbol en la casa de Macrì o que lo visitaban en su residencia oficial o en la Casa de Gobierno, las declaraciones beligerantes de cámaras patronales como AEA o ACDE, las toneladas de basura mediática que se derraman cada día sobre Cristina y las declaraciones ofensivas de políticos opositores no se redimen con declaraciones de compromiso en repudio de la violencia, como la que emitieron grupos y personas comprometidos en la creación de esa atmósfera asfixiante, como los cuatro miembros de la Corte Suprema de Justicia. Como dijo el presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Eduardo Tavani, “los mentores de la persecución y hostigamiento a la persona de la Vicepresidenta en los medios y en los tribunales carecen de escrúpulos y en su agenda estaba seguramente esta otra variante criminal. Esas imágenes horrorosas de un sicario gatillando a centímetros de la Vicepresidenta resultan escalofriantes. Si no paramos los discursos de odio, si no frenamos la avanzada reaccionaria, si no advertimos a tiempo que pretenden la paz de los cementerios y nos quedamos en el mero declaracionismo, por más que ganemos las calles, ellos van a imponer sus planes de muerte, arrasamiento y saqueo”.

Pero ni siquiera el atentado detuvo la demoledora prédica mediática contra Cristina. Un ejemplo es la entrevista de Telefé con quien fue presentado como el mejor amigo de Sabag Montiel.

 

Cuando Nancy Pazos le preguntó si eso quería decir que hubiera preferido que saliera el tiro, respondió que “pagaríamos menos impuestos”. Darle espacio para que lamente el fracaso de la tentativa y prosiga con la agresión a la Vicepresidenta es seguir alimentando la hoguera con leños resecos y justifica el artículo que hace apenas un año publicó Graciana Peñafort en El Cohete. Es difícil negar que el atentado forma parte de una escalada de amenazas cada vez más desembozadas.

 

La policía porteña saluda cordialmente al hombre que amenaza de muerte a Cristina.

 

 

El jueves, en una entrevista radial, Máximo Kirchner había dicho que la dirigencia Cambiante estaba compitiendo a ver quién mataba al primer peronista. El sábado anterior, la policía porteña escogió a dirigentes kirchneristas como objeto de agresiones y arrestos, incluyendo al propio Máximo, al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a su ministro Andrés Larroque, a la titular del PAMI, Luana Volnovich.

 

 

 

Van der Kooy, Pagni, Perón y Cristina

Primero fue Clarín, por medio de su columnista Eduardo Van der Kooy. Luego La Nación, a través de Carlos Pagni. Ambos atacan a Cristina y defienden al miembro del tribunal que la juzga, Rodrigo Giménez Uriburu. Ambos citan una nota de El Cohete, en la que me referí al juez. Se dividen la tarea: Van der Kooy, por lo que escribí del padre del juez, Pagni, por lo que me atribuye sobre la esposa del magistrado.

La originalidad de Pagni es que no cita mi nota, sino el rebote en un portal con el que no tengo ninguna relación, que reprodujo un borrador que estuvo online unas horas en la madrugada del domingo 28. Yo descubrí antes que Pagni que había un error y suprimí el párrafo en que se confundía al abuelo de la esposa de Giménez Uriburu, Josefina Hornos, con un homónimo. Cuando explica por qué puso el link a ese portal y no a El Cohete, Pagni dice que borré el párrafo porque era mentira. Curiosa interpretación. Nadie detesta más el error que quien lo comete, y por eso me apresuré a enmendarlo. Si la intención hubiera sido mentir, lo habría dejado.

El columnista de Clarín dijo que cuestioné al juez por «portación de apellido», al señalar que su padre, el capitán de navío Héctor Giménez Uriburu, ocupó cargos cercanos a Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone. Pagni va más allá y cree que la condena que Giménez Uriburu pronunció contra Bignone por los crímenes en el Hospital Posadas prueba que es autónomo «respecto de las vinculaciones funcionales de su padre».

Es un ingenioso sofisma. Lo que informé y tanto Van der Kooy como Pagni callan, no fue la simpatía o antipatía del capitán Giménez por su ex jefe militar, sino la diatriba que el progenitor del juez publicó en el sitio de la Liverpool (administrado por el juez), sobre los hechos y las personas que juzga el juez. No su pasado remoto, sino su presente y su futuro próximo:

  • “Cristina Fernández de Kirchner, malversó, robó y estafó”.
  • “Existe una tonelada de pruebas».
  • “Yo la quiero ver sentada frente a jueces que la interrogan.  ¿Dónde está la plata? ¿Y qué posibilidad hay que los corruptos vayan presos y devuelvan lo robado?”

Agregué que también la madre del juez, María del Luján Lamon de Giménez Uriburu, cree que “ser peronista es ser delincuente”, que “no podés ser peronista y buena persona”.  Es la lógica de los desaparecedores, que practicaron con el cadáver de Evita lo que dos décadas después harían con los cuerpos vivientes de miles de jóvenes.

No por casualidad la definición de la madre del juez coincide con la de los delegados de los dictadores Aramburu y Rojas en la Corte Suprema de Justicia. El decreto ­ley 5148 del 9 de diciembre de 1955 dispuso la inversión de la carga de la prueba y la exclusión de pruebas testimoniales en la causa contra Perón. Esto “entra en el ámbito de los poderes normales del legislador­” y no es inconstitucional, convalidó aquella Corte de jueces sin acuerdo del disuelto Senado.

En 1998, la más alta Corte de Justicia de Gran Bretaña decidió por mayoría que como ex jefe de Estado de Chile, Augusto Pinochet no gozaba de inmunidad por delitos cometidos durante su presidencia. Pero ese juicio fue anulado, porque la defensa del ex dictador planteó que la esposa de uno de los jueces, Lord Leonard Hoffman, era colaboradora de Amnesty International.

Si la colaboración de la esposa del Lord Hoffman con un organismo de derechos humanos llevó a anular el juicio y repetirlo con otro magistrado, que el presidente del tribunal del que depende la suerte de Cristina decida publicar en el sitio que administra las posiciones de su padre sobre la ex Presidenta y las causas penales en su contra es un ostensible prejuzgamiento y una clarísima causal de recusación.

Van Der Kooy y Pagni me atacan a mí, pero su objetivo es Cristina. Le exigen, como a Perón entonces, que demuestre su inocencia ante jueces que no son imparciales, y que se calle.

 

La autoría mediata de un autor mediado

Roberto Gargarella es columnista tanto de La Nación como de Clarín, cosa que sólo ocurre con quienes expresan en forma acabada los tópicos de la derecha argenta. En el diario de los Saguier comparó el alegato de Luciani con el de Strassera en el juicio a los ex comandantes de 1985, en un artículo con el explícito título De los crímenes de la dictadura a los crímenes de la corrupción. En Clarín respondió a mi cuestionamiento por aquella demasía.

Su artículo se titula La cuestión de la “autoría mediada”, expresión que repite seis veces, cuando en realidad se trata de autoría mediata. Gargarella respalda el uso del tipo penal de Asociación Ilícita, que no requiere probar ningún delito. También refuta el artículo de El Cohete y afirma que Strassera no adoptó la teoría del autor de escritorio, del penalista alemán Klaus Roxin, sino la teoría del control de los actos, de Hans Welzel, que Carlos Nino cuestionó por “extremadamente vaga”. Gargarella no replicó el artículo en sus redes, lo que no permite entender si el error entre mediada y mediata fue suyo o de Clarín. En su alegato, Strassera citó explícitamente el juicio a Eichmann en Jerusalén, que se basó en la doctrina de Roxin sobre autoría mediata y “los autores de escritorio”. Welzel jamás habló de aparatos organizados de poder. Es probable que el error originario sea de Nino en su Juicio al mal absoluto, repetido luego por Gargarella para quien Nino es la mayor fuente de autoridad. Estas disquisiciones sólo interesan a una minoría intensa, pero tienen consecuencias prácticas. Si se toma en cuenta el requisito de que los delitos se ejecuten por medio de aparatos organizados de poder, no es posible llegar a Cristina. Un funcionario judicial que conoce bien a Gargarella cree que el artículo expresa “el odio que destilaba antes de las 9 de la noche del jueves 1°. Y ahora debe estar con culpa”. Como explicó la semana pasada en El Cohete el poeta y director de Acceso a la Justicia del Ministerio Público, Julián Axat, Luciani recurrió a otro dogmático alemán, Gunther Jakobs, y su teoría de la imputación objetiva, por la cual se atribuye responsabilidad al superior jerárquico. Lo hizo porque la administración fraudulenta no es un delito de dominio, sino de deber. En el caso de CFK, el delito sería no haber impedido que los subordinados desviaran fondos.

 

 

El 23

En una entrevista que concedió esta semana, Máximo Kirchner debió contestar si le preocupaba el 23.  “Si, me preocupa el 23 de septiembre, el 23 de octubre, el 23 de noviembre”, respondió. Es decir que hasta la elección presidencial del año próximo hay que recorrer un largo camino plagado de dificultades. También le plantearon si pensaba que Cristina debía ser candidata. Respondió que, como ciudadano, quería que gobernaran los mejores y que ella es la mejor. Pero que, como hijo, le preocupaba el tremendo desgaste que implica esa función cuando se hace en serio. “Quemás mucha vida”. En octubre de 2010, tuvo un diálogo equivalente con su padre.

Qué te parece si aflojamos un poco. Por lo menos un par de meses— le dijo Máximo.

—Vos viví tu vida como tengas que vivirla y yo voy a vivir la mía— le respondió Néstor Kirchner, días antes de su muerte.

Es decir, una de cal y una de arena. Concluyó señalando que lo decidiría la sociedad. Cristina hará todo lo posible para que, al momento de la decisión, ella sea la mejor opción posible para el sector de la sociedad que se identifica con las políticas aplicadas durante los doce años de gobierno de ella y de su marido. Lo cual no quiere decir que vaya a ser candidata. Llegado el momento, y de acuerdo con lo que la sociedad reclame, decidirá si serlo o no. Lo que no parece serio es la idea que se le atribuye de replegarse a la provincia de Buenos Aires, porque es utópico pensar en ganarla si se pierde en la elección nacional, o de presentarse como candidata al Senado. Su protección contra el odio no son los fueros, sino la movilización popular. Esta semana el primo inteligente de Macrì, Jorge, dijo que Wado de Pedro lo amenazó con que, si detienen a Cristina, se pudre todo. El Ministro del Interior lo niega. Pero no hace falta que lo diga De Pedro. Propios y ajenos saben que conserva absoluta vigencia la reflexión del ex Presidente oriental Pepe Mugica, luego de la detención de Lula en Brasil: “Si intentan una cosa así en la Argentina, dan vuelta Buenos Aires”.

 

 

Otros números

Las decisiones sobre el año 23 dependerán en buena medida de la marcha de la economía y de la gestión de Sergio Massa, quien mañana iniciará sus reuniones en Estados Unidos. Una versión reiterada en los últimos días decía que el ministro tramitaría un nuevo préstamo del FMI. Consultado para esta nota, Massa lo negó: el FMI habilitó una línea de donación de DEGS para proyectos ambientales, que recién se habilitará en  2026. Nada que ver.

Los objetivos de su viaje son

  • destrabar los 1.300 millones de dólares retenidos por el BID entre fondos de libre disponibilidad y proyectos, y no está aprobado el plan para el año próximo;
  • la aprobación de las metas pactadas con el FMI, que una vez refrendada por el directorio, en septiembre, habilitaría el desembolso de 3.650 millones de dólares.
  • las inversiones hidrocarburíferas habilitadas por un decreto reciente, que se discutirán durante dos días en Houston; y
  • la posible reciprocidad del sistema de información automática para acceder a la base de datos de contribuyentes argentinos con cuentas en Estados Unidos y que no contribuyen en la Argentina.

Massa tiene reuniones programadas en el Tesoro, el Departamento de Estado y el propio Fondo Monetario, donde el lunes 12 se verá con Kristalina Georgieva. Con el FMI se tratará el segundo trimestre de este año. Cuando llegue el momento de revisar el tercer trimestre, la Argentina reclamará que se tomen en cuenta los cambios que produjo la guerra en Europa, que en la Argentina tuvo un impacto negativo de casi 5.000 millones de dólares.

Su propósito es emprolijar la situación caótica en lo fiscal y las reservas que dejó Mr.MaGoo. Para cerrar el segundo trimestre, el ex ministro

  • corrigió las metas (pasó de 0,5% a 0,9%), con lo cual dejó para julio un desborde fiscal del 11,7%.
  • En cuanto a reservas postergó todos los pagos de energía para el tercer trimestre;
  • le alquiló dólares a los bancos Provincia y Nación, y
  • les pidió un anticipó a las cerealeras, por un acuerdo que no cumplió. De este modo dibujó 1.500 millones de dólares que no eran del Banco Central.

Antes de viajar a Estados Unidos, Massa anunciará el acuerdo alcanzado con las cámaras de aceiteros y exportadores de cereales (CIARA-CEC). Ese régimen especial y extraordinario de liquidación de divisas a un tipo de cambio de 200 pesos solo será aplicable para la compra de soja, durante el mes de septiembre. Como no se suspenden las retenciones del 35%, los exportadores recibirán 130 dólares por tonelada. Con este mecanismo, Massa espera un ingreso total de divisas cercano a los 5.000 millones de dólares, cuando lo normal para septiembre es poco más de la mitad.

 

 

 

 

La música que escuché mientras escribía.

 

 

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